Mu 13
Mu 13
Oligar-K
Abril 2008

En esta edición de Mu, el periódico de lavaca, podrá encontrar:

Roberto Urquìa, empresario modelo del modelo. Un winner: Es presidente de una de las cinco empresas que lidera el ranking de exportaciones y legislador oficialista. Controla un pueblo, al sur de la provincia de Córdoba, en el que para vivir hay que someterse a una investigación policial. Compañero de Domingo Cavallo, financió su lanzamiento político. Camarada de Roberto Lavagna, obtuvo beneficios millonarios durante su gestión. Fue el candidato que impuso Kichner para saldar la interna cordobesa y el ejemplo que citó Cristina para evocar la figura del empresario nacional. Su empresa bate récords de ganancias, pero recibe subsidios, reintegros, compensaciones y desgravaciones del Estado. Un ejemplo de cómo lo viejo y lo nuevo crean ese fenómeno llamado “agronegocio” que sembró la crisis actual.

Toty Flores. Las rutas de Toty: Fue el protagonista del primer piquete bonaerense y el único que rechazó los planes sociales. Armó microemprendimientos, talleres de filosofía, desfiló en la pasarela y llegó a la Cámara de Diputados de la mano de Elisa Carrió. En estos días, volvió al piquete junto a los productores agropecuarios. Cómo explica este trayecto.

Martín Caparrós. Usar la memoria: Su nueva novela lleva un título inquietante: A quien corresponda. Un relato protagonizado por los usos que el discurso oficial hace de los setenta y que expone a borbotones todas las especulaciones que pueden hacerse sobre la memoria, la venganza y la fe perdida. Su intención, dice, es recuperar qué nos pasó y porqué.

Basta: Santa Uceta Durán tenía 22 años, un embarazo de tres meses y una pareja violenta. Era dominicana y había llegado al país hace tres años. La mataron a golpes y puñaladas en la madrugada del 16 de marzo, pero la policía recién la encontró dos días después, porque nadie denunció nada. Su pareja, Alejandro César Rojas, se paseó esa noche por los boliches de Constitución con la camisa ensangrentada y la cara arañada, pero nadie ni nada lo detuvo. Ahora está prófugo, suponen que en Paraguay. Yaniris, la hermana de Santa, está empeñada en que la justicia y la embajada dominicana hagan algo para terminar con la cadena de impunidad que terminó con la vida de Santa. Ella sabe bien de qué se trata. Es una de las tantas mujeres que fue engañada y explotada en esa industria que muchos llaman “trata”. Y es la primera que se atreve a romper la mordaza.

Los ego service: Trabajan sobre el ser y sus resistencias, basados en una teoría que nació en la academia, llegó a las empresas, mutó en marketing y se reprodujo en cursos rápidos y caros. Así, ya se entrenó en nuestro país un ejército calculado en 2.000 coaches que tienen como objetivo primordial conseguir resultados. Qué dicen y qué hacen.

Fuerte Apache. Los sonidos de la furia: La banda más emblemática del rap suburbano nació a fines de los 90 y creció hasta ser leyenda en territorios tan diferentes como la cárcel o Internet. Con sus canciones, pintan sin colores lo que ven. Las letras desbordan violencia y dolor, sin anestesia. A pesar del apoyo del vecino más emblemático, Carlos Tévez, ninguna discográfica se animaba a promocionarlos. Hasta ahora, cuando están a punto de lanzarse al mercado que los parió.

Me alquilo para bailar: Como inesperado efecto colateral del boom turístico que vive Buenos Aires, nació un nuevo oficio: el milonguero. Los contratan las mujeres que, hartas de planchar, llevan a la pista su propio tanguero. El servicio cotiza a 25 dólares la hora.

Villa Diamante, dj de las Fiestas Zizek: Tomó el nombre de su barrio para lanzarse a la música con estilo propio. Lo suyo es el “bastard pop”, creando sonidos que mezclan todo. Su fórmula se inspira en un filósofo, y no le teme al riesgo ni a lo nuevo.

Cocinar la vida: Marta Ríos es el alma de este restaurante que se ganó la medalla del más rico y barato del barrio de Belgrano. Ceviche y Mariátegui conviven en ese pequeño espacio montado en una habitación de la casa familiar con esfuerzo y pasión.

Gabo Ferro. Realismo mágico: Su nombre comenzó a escucharse a mediados de los noventa con Porco, una banda hardcore que encarnaba la decadencia de esos años. Un día se quedó sin voz en el medio de un recital y decidió dejar la música. Estudió Historia, se recibió, y hasta publicó su tesis sobre Rosas. Siete años después de aquel incidente, cuando el retiro de los escenarios parecía definitivo, volvió para quedarse. Hoy, con tres discos editados y otros tres en camino, asegura: “No trabajo para ser disco del año, sino para ser disco del milenio”.

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