Sobre Viaje a Repsolandia
Un libro sobre la corporación petrolera española


Amigos de la Tierra acaba de publicar Viaje a Repsolandia. Pozo a pozo por la Patagonia y Bolivia, un libro del catalán Marc Gavaldà que, a modo de crónica de viaje, desnuda el ímpacto que provoca en América latina la explotación petrolera realizada por la corporación española Repsol. "Repsolandia es un país que no aparece en los mapas, pero sí sobre el territorio", dice su autor que no sólo escribe un compendio de denuncias, sino también un itinerario de resistencia. Aquí se reproduce el prólogo de esta edición que incluye capítulos sobre los apresados en Caleta Olivia por manifestar contra la multinacional, la balacera ocurrida en Las Heras y "el elefante blanco de Enarsa".

El relato de este nuevo Viaje a Repsolandia comienza con la evocación de otro lugar ofrecido en sacrificio al Progreso, en este caso la tierra de Marc, o más que su tierra. El desembarco del polo petroquímico en Reus cubrió de asfalto el Camp de Tarragona. Debajo quedó la infancia del cronista y con ella su inocencia, una pérdida que lo lleva a emprender este viaje años después. En esa clave es el relato. Un diario nutrido de denuncias pero también de esperanza resistente -que se manifiesta desde el principio, cuando en el primer párrafo advierte que parte junto a su pequeña hija Aymara. Reus, Puertollano, Canarias son las diferentes escalas en su peregrinaje hacia el Sur. A poco de echarse a andar las fronteras de los estados nacionales desaparecen dando paso a los territorios corporativos, cuya soberanía se apuntala en las principales bolsas de comercio del mundo. Desaparece la frontera en el norte de África: ¿Argelia? ¿Marruecos? ¿España? No, Repsol. Desaparece la frontera en América Latina: ¿Argentina? ¿Bolivia? No, Repsol.

Marc llega a territorios ya conquistados, anexados a la corporación durante el auge del modelo neoliberal. Da cuenta de la tierra arrasada y describe las campañas corporativas que proyectan esa tierra como un jardín florido. Nos pone delante un gran espejo que permite ver, incluso, lo que hay bajo la alfombra. Y no toma distancia de lo que ve, al contrario, se acerca, indaga, opina, pone el cuerpo. Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Cutral Co, Neuquén, Luján de Cuyo y Malargüe son algunos de sus destinos en la ex Argentina ahora Respsolandia. Luego Bolivia, la Guerra del Gas, la del Agua. Febrero. Octubre. Los caminos posibles. Y la admiración por ese pueblo y esa tierra. (Bolivia es su segunda llajta, confesó en La Recolonización.)

Marc advierte sobre el final, ya de regreso en Catalunya, que en su viaje sólo recorrió un pequeño rincón de Repsolandia, que al imperio corporativo sólo le resta extenderse hasta Oceanía y que lo descrito es ínfimo en relación al alcance de los imperios corporativos en su conjunto. Pero su advertencia no está cargada de impotencia sino de esperanza, es una invitación a la acción. La impunidad, el saqueo, el ecocidio, el etnocidio, la resistencia; todos aparecen y desaparecen en su zigzagueante itinerario. No es el diario de un explorador que se interna en territorios vírgenes sino el de quien va más allá del surtidor. Y ese es su principal valor.
 

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