Paro el jueves: Al maestro, con cariño
Categoría: Notas
Tags: trabajadores
La política educativa en la Ciudad ha generado el llamado a un paro docente con movilización el próximo jueves 17, contra la terciarización educativa y la situación de docentes cuyos contratos caen (se los considera “contratos de locación”). Todo afecta principalmente a los chicos en situación más vulnerable.
“Trabajamos con chicos en situación de calle. Es fácil imaginar lo que puede significar esta gestión para esos chicos. Percibimos claramente una política de desmantelamiento de lo organizativo. Estamos en presencia de una lógica empresarial, en donde el Estado muestra lo que es vendible”. Paula Piñeiro, delegada, explica de ese modo las razones que llevaron al gremio UTE-Ctera a convocar a un paro y movilización, el próximo jueves 17 de julio. “Es el primer paro contra la gestión macrista y contra esta situación de precarización de las condiciones laborales de los trabajares, y por la reapertura de una mesa de diálogo”. La agenda para conversar es nutrida:
-La cuestión de las condiciones laborales,
-el vaciamiento de la Escuela pública,
-lo que los docentes consideran el retiro del Estado y el traspaso de sus obligaciones a oenegés y fundaciones.
Todo es transitorio
El Ministerio de Educación cuenta con veinte programas educativos que llevan adelante alrededor de 2500 trabajadores docentes contratados. Muchos de estos programas tienen más de veinte años, pero siguen instalados como transitorios. Los docentes exigen el fin de los contratos, que se les garantice la estabilidad laboral, y la continuidad de los programas de inclusión.
El mecanismo de trabajo es bastante frágil. Los contratados están regulados bajo un decreto firmado por el Poder Ejecutivo. Cada fin de año se caen los contratos, y tienen que esperar que otro nuevo decreto. Los contratos de locación, en cambio, engloban a los trabajadores monotributistas. No hay relación de dependencia, y por lo tanto, no tienen goce de obra social, ni de aguinaldo y deben facturarle al Estado para dar clases. Con el gobierno de Macri se septuplicaron este tipo de contratos. “La situación contractual de los trabajadores es un el tema de urgencia y necesidad. Pedimos una situación de estabilidad porque es un derecho que tenemos y que se garantice la continuidad de los programas de inclusión educativa”, define Paula, que pertenece a la mesa de referentes del espacio de contratados de la UTE y es delegada del programa Puentes Escolares.
Entre esos 20 programas los hay de alfabetización, de educación básica, y varios funcionan en villlas de la Capital Federal. Algunos de los programas transitorios tienen ya 23 años de existencia. Es decir, cada año se bajan los contratos y se los vuelve a subir. “Ya está instalado como una oferta más del sistema, pero nosotros seguimos siendo contratados como si fuera un programa innovador de un tiempito con algún límite”, explica Piñeiro.
Que nadie abandone (ni las embarazadas)
Los docentes trabajan con chicos en situación de vulnerabilidad, acompañan el proceso alfabetización y enseñan además informática, ajedrez y teatro. Por ejemplo: el programa Maestro más Maestro (un maestro que se suma al trabajo del docente de la escuela) se ocupa de los alumnos de primer grado, un momento crucial de la educación donde muchas veces se juega el futuro del chico, por eso se pone tanto cuidado en esta instancia. Enseñan además a adolescentes mayores de trece años que no han podido terminar el colegio primario y con el Programa de Retención de Alumnas/os Madres/Padres apuntan a que chicas embarazadas o madres y padres jóvenes no abandonen el colegio. “¿A cuántos chicos llegamos? Es difícil de estimar. Pero somos más de 2500 docentes en esta situación, y hay que calcular que cada uno trabaja con 20 o 30 estudiantes”.
Tizas y lavandina
A la situación de inestabilidad se le suma la escasez cotidiana: “No hay cajas chicas en los programas, eso significa que no hay dinero para sacar una fotocopia o para comprar lavandina para limpiar los baños –detalla Piñeiro-. Muchos de los programas funcionan albergados en otras instituciones que nos prestan el espacio, dentro de las villas, en lugares donde se trabaja con chicos en situación de calle. El macrismo tendría que garantizar los lugares que ni siquiera el Estado presta y resolver las cuestiones de funcionamiento para que las condiciones de trabajo, la calidad educativa que uno le da a los estudiantes sean las óptimas”.
Revival Menem
Paula Piñeiro está convencida de que detrás de estos gestos hay una política que define como “un revival del menemismo” que tiene que ver con el vaciamiento de la escuela pública a partir de lógicas mercantiles y el retiro del Estado y el traspaso de gestiones del Estado a ONGs y fundaciones. Paula expresa así la idea de los docentes: “Con la gestión actual la situación de los contratos es mucho más débil, no por las otras gestiones fueran benévolas sino porque está claro que esta gestión implica un proyecto de ajuste y de cercenamiento de las políticas socioeducativas, y del verdadero funcionamiento de la escuela como una escuela pública y para todos”.








