Barcelona pasó por un SS de Jujuy
Categoría: Notas
Tags: censura, comunicación, revista Barcelona
La muestra de arte itinerante Contratapa’s, organizada por la revista Barcelona, sufrió un nuevo intento de censura, esta vez en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Los organizadores del evento habían logrado el permiso correspondiente para extender la presentación desde el día miércoles 3 hasta el sábado 13 de este mes, pero la directora de Culturarte – el centro donde se había pactado la exposición- Leonor Calvo, empleada municipal, se encargó de impedir que la muestra reluzca en sus instalaciones.

Dos días después, la gente de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado) Jujuy se hizo cargo y finalmente desde el sábado 6 montó la exposición -compuesta por veinte gigantografías a color- en el Centro Educativo Germán Abdala, por el transcurso de una semana. El jueves 11, Pablo Marchetti, director de Barcelona pudo dar una charla en la escuela, sin sufrir desilusiones por parte de la municipalidad. Asunto previo a las palabras de Marchetti, fue la actuación de un trío de comediantes jujeños que hizo una sátira del rechazo a las contratapas de Barcelona. Para eso, ridiculizaron algunos arquetipos de la sociedad conservadora: un párroco, una “buena señora” y un empleado autómata.
Los integrantes de Barcelona habían enviado la muestra hacia Jujuy en dos tubos de cartón en los que se encontraban las veinte lonetas que conforman el despliegue artístico. Cuando Calvo, la censora – que paradójicamente asegura que disfruta de algunas soluciones europeas, o sea que es lectora de la revista - vio las contratapas, dijo escandalizada: “No, no, yo no puedo colgar esto aquí. Por la gente, por cuidado.” Semejante comentario hizo que la entidad a su cargo cargue de ahora en más con el nombre de Censurarte.

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Mariano Lucano, el realizador de las contratapas de Barcelona, narró a la lavaca los anteriores episodios de conflicto que tuvo la muestra, hace ya tres años: “Fuimos invitados por la USAL (Universidad de San Luis), a colgar las contratapas en los pasillos de Sociales. Vinieron alumnos de Exactas, la facultad que está al lado, a protestar porque se sentían ‘ofendidos y lastimados en lo personal’.” En esa oportunidad la muestra estaba compuesta por tres gigantografías; una de Von Wernich -el cómplice del genocidio, con crucifijo-, una del padre Grassi y otra sobre el aborto. “En la charla de presentación generaron una especie de debate público. Yo me sentía desdibujado totalmente porque estaba siendo testigo de una charla interna entre dos grupos universitarios distintos. Y yo se suponía que iba a hablar, pero termine moderando el debate. Mientras tanto, estos chicos de exactas, se llevaron las tres contratapas que los ‘lastimaban’. No volvieron a aparecer.” Y termina, con ese humor ácido que tipifica a Barcelona: “Son las tres contratapas secuestradas en democracia.”
En Tucumán, Contratapa’s estaba a cargo de la librería El griego, y se exhibía sobre una peatonal – dice Lucano- “de manera tal que artísticamente a nosotros nos cerraba un montón porque si las contratapas son parodia de publicidad y de afiche callejero, era una forma de cerrar el círculo”. En el día de la presentación, apareció un camión con chapa de la municipalidad, levantaron las veinte gigantografías y se las llevaron sin esgrimir argumentos, a pura prepotencia de cuerpo público. Como si fuera poco, el hijo del dueño de El griego, que estaba tomando fotos a la muestra, sufrió una tunda de la patota municipal.
El asunto se resolvió dos días después en un galpón oscuro: “Lo llamaron al titular de la asociación de prensa, y devolvieron la muestra en el galpón, en la oscuridad, sin que nadie de la cara o algo por el estilo. Por supuesto, la muestra volvió a la calle.”








