“Estamos esperando” dijo Claudio Colque a lavaca a las 18 del martes 28, en plena ruta 50 cortada por más de 500 trabajadores del ingenio El Tabacal que se van turnando para presionar por un acuerdo que incluye salarios, condiciones de trabajo y, antes que nada, la reincorporación de los 57 obreros despedidos por la empresa norteamericana Seabord Corp.
Al mismo tiempo desde Salta, el abogado Enrique Wandschneider estaba en el Ministerio de Trabajo junto al secretario general del gremio, Martín Olivera, esperando una respuesta. Dijo a lavaca: “No se puede hacer futurología, pero esperamos que esto se solucione pronto”. El sábado 25 hubo una violenta represión y una especie de batalla, en la que los obreros se defendieron con piedras del intento de liberar la ruta por parte de la policía, que atacó con gases, balas de goma y de plomo. Quedaron 22 heridos, 4 de ellos policías.
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El corte de ruta había comenzado el miércoles 17 ante el fracaso de todas las negociaciones por paritarias con la empresa Seabord, a cargo del ingenio cuya imagen emblemática hasta mediados de los 90 fue la Robustiano Patrón Costas, y luego sus descendientes.
74,59 pesos
Cada año la empresa, cuyo sello local es Tabacal Argentina, una de las más importantes productoras de azúcar en el país, se sienta a discutir paritarias con el sindicato y los trabajadores (1.700 en el ingenio). Puntualmente se genera un conflicto. Esta vez, el jueves 16 de agosto, los trabajadores volvieron de Buenos Aires con un borrador que contenía los 19 puntos de la paritaria preacordada. El desacuerdo llegó a la hora de reclamar un salario final de $5.006, los premios y el reconocimiento de los días caídos por la reducción de tareas mantienen hace casi dos meses como forma de protesta. La contraoferta patronal contemplaba un salario ajustado a $4.931,41, la pérdida de los días caídos y también de los premios. La diferencia en lo salarial era de 74,59 pesos.
Lock out patronal y despidos
El miércoles 17 los trabajadores desestimaron la propuesta y realizaron el cese total de las tareas en la empresa y un corte parcial sobre la ruta 50. Seabord respondió enviando 57 telegramas de despido, dio de baja a todo el personal temporario y cerró la fábrica hasta nuevo aviso, declarando un lock out patronal de hecho que dejó en jaque a la producción de todo el departamento de Orán.
Cuando terminaron las municiones
Los trabajadores intensificaron el corte sobre la ruta y el sábado 25, cerca de las 16 horas, la policía los reprimió duramente. “La primera represión fue en el barrio Villa Las Rosas, donde la policía ingresó en las casas de los trabajadores y disparaba gases lacrimógenos y balas de goma. Hirieron a una nenita de dos años. Luego en la avenida principal, donde estaba el grupo más numeroso un policía sacó su pistola y realizó disparos a quemarropa. Un trabajador fue herido de bala a la altura de la pantorrilla y otro en la pierna”, relató a lavaca el secretario general del Sindicato del Azúcar de Salta, Martín Olivera. El enfrentamiento finalizó, dijo Olivera, “cuando la policía se quedó sin municiones”, y los trabajadores volvieron a la ruta.
La repercusión del caso motivó la entrada en escena del gobierno del Ministro de Trabajo salteño Rubén Fortuny, quien junto a otros funcionarios se reunieron con el presidente del ingenio, Hugo Rossi, y otros directivos que viajaron a Salta especialmente. Mientras tanto el corte continuó, con la modalidad de permitir el desvío por caminos internos del ingenio.
Según confirmó el doctor Wandschneider, las negociaciones siempre implicaron un retroceso, por la negativa de la empresa a reconocer las demandas laborales y a reincorporar a los despedidos.
Sin Patrón Costas
El ingenio de Orán fue fundado por Robustiano Patrón Costas y estatizado en los 90, con todas sus deudas, por el ex ministro de Economía Domingo Cavallo; de inmediato (1996) fue adquirido por la compañía norteamericana Seabord Corp. Produce Azúcar Chango y se jacta de ser la primera productora de alcohol etílico en el país. Señala Olivera a lavaca: “Al poco tiempo de su llegada (Seabord) se perdieron 1000 puestos de trabajo. En los cinco años siguientes se despedían en promedio 70 trabajadores por año y se pagaba en el marco de la ley de flexibilización laboral que permitía abonar el 45% de la indemnización correspondiente. Hace tres años se perdieron 1100 puestos de trabajo directos y 800 en forma indirecta”. Anoche, en la ruta y en los pasillos de un ministerio, los trabajadores seguían esperando una respuesta


