La plaza, de luto
Categoría: Notas
Tags: alerta argentina, derechos humanos, Mariano Ferreyra
Treinta horas después del crimen de Mariano Ferreyra una movilización que culminó en acto clamó en repudio a la Unión Ferroviaria, pidió justicia y exigió respuestas al gobierno. El otro militante baleado, Nelson Aguirre, fue dado de alta y marchó en las filas del Partido Obrero. Elsa Rodríguez, en tanto, continúa luchando contra un balazo en la cabeza.
Las amigas de Elsa, los compañeros de Mariano, lloran y se abrazan y sostienen pancartas. La multitud despega lenta de Callao y Corrientes. Son las 18 y la Plaza va a llenarse en apenas unas horas. El título de la edición especial de Prensa Obrera, el periódico del PO, resume el grito: “Un crimen contra la clase obrera”. Algunos testigos de la escena revelan cómo ocurrieron los hechos: hablan de zona liberada, de una patota identificada con la UTA, de piedrazos, de balazos, de heridas y de muerte. Aseguran que todo fue filmado por las cámaras de seguridad que había en la cuadra, y Nelson Aguirre, a la cabeza de la marcha, confirma la versión: “Hay compañeros que los han visto, yo mismo he visto a uno… Hay material audiovisual, hay fotos. Todo eso va a ser aportado a la causa para esclarecer este crimen”.

Nelson Aguirre, baleado por la patota fue dado de alta a la mañana y por la tarde encabezó la marcha.
Otra página recuerda a Mariano según sus amigos… La marcha está llena de Marianos y Elsas. Esos jóvenes de camisetas rojas son los que entonan desesperados los cánticos contra Pedraza, contra el gobierno, a favor de los trabajadores terciarizados del Roca. Como Mariano, 23 años, militante. Como Elsa, cientos de mujeres de ojos y cachetes rojos del llanto, empuñan pancartas con fotos y promesas de justicia.
Pero las cámaras están en otro lado. Hombres y adultos, primeros en la fila, en cargos y también, en discurso.
La marcha avanza sobre el Obelisco, y las filas se van sumando por calles aledañas. De pronto, el movimiento Teresa Rodríguez irrumpe en el paso y los del PO reaccionan: hay corridas, empujones, y enseguida unos hombres encajan palos para impedir el avance. La puja por el lugar resulta grotesca al lado de las lágrimas de los familiares, que contemplan la escena atónitos. “Éstos se creen que son los dueños”, dicen unos; los otros cantan, “u-ni-dad- de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode”; los de afuera les recuerdan que hay un muerto.
Mientras, retumba el parlante del camión:
“Mirá a Cristina, qué popular
banca a Pedraza que asesina por luchar”.
Va llegando la multitud a Plaza de Mayo. El escenario, sobre el monumento, corta al medio una plaza que desde la Rosada está custodiada por policías. Un comunicado firmado por más de 300 organizaciones y personalidades, reza:
“El crimen se inscribe en una escalada que se expresa en el procesamiento de luchadores y activistas obreros, e inclusive en la existencia de presos políticos del campo popular. No debe haber impunidad, por eso nos movilizamos unitaria y solidariamente: juicio y castigo, cárcel a los responsables y cómplices de asesinato de Mariano Ferreyra”.
El micrófono gira hacia el veterano dirigente del PO, Jorge Altamira, que dice:
- “Hace 8 años, vinimos a esta plaza a reclamar por el crimen de Kosteki y Santillán, a luchar porque parecía que se venía el terror. Hoy, la misión de esta manifestación es que paremos el terror de la patota sindical”.
- “Hemos dicho a la presidenta que al final de la movilización queremos entrar (a la casa rosada) para pedir explicaciones. Y la respuesta no fue positiva”.
- No hablamos con “perejiles” que nos dicen que van a “transmitir nuestras inquietudes”… Hace 20 horas que no hay nadie preso en un asesinato filmado por toda la televisión”.
- Nelson Aguirre, baleado por la patota fue dado de alta a la mañana y por la tarde encabezó la marcha.
- El veterano dirigente del PO Jorge Altamira




















