Una para festejar
Categoría: Notas
Tags: Carlos Mugica, Javier Fernández Castro, Villa 31
El proyecto de urbanización de las villas 31 y 31 bis (que la revista MU anticipó en su número 26) ya es ley. Estos días se estará conformando la comisión que defina los detalles de las obras para junio 2011 – fecha estimada de inicio- aunque el arquitecto a cargo del proyecto, Javier Fernández Castro, asegura que ya este 2010 pondrán en marcha el mantenimiento y refacción de la villa de Retiro. Como para ir calentando.
El barrio tiene más de 70 años de historia y un sinfín de amenazas de urbanización. Fernández Castro declaraba en la MU de julio: “El resto de las villas del sur tienen la suerte y desgracia de no existir para los medios y el gobierno”. Con la 31 y su bis no sucede lo mismo. Quizá por su ubicación, que forma parte del circuito turístico de la ciudad – a su lado, en la Estación de Retiro, vienen y van micros a todas partes de Argentina y Latinoamérica-; o por contar con casi 26 mil habitantes, según el último censo del gobierno. En ese sentido, las pretensiones de urbanización se han amoldado a dirigencias varias y proyectos diferentes. Los habitantes de la villa manifestaron su desacuerdo con todos ellos. Hasta el 2009.

El proyecto

La realidad
El proyecto que comanda Fernández Castro se gestó en la Universidad de Buenos Aires junto a estudiantes, pasantes y otros investigadores. La idea del arquitecto surgió a partir de un programa de urbanización en las favelas de Brasil. Explica: “Era un programa que cambió el concepto de trabajo sobre el hábitat informal a partir de que el concepto de vivienda no es lo prioritario. Siempre se trabajaba desde las políticas clásicas partiendo de que el déficit es únicamente de vivienda eso llevó a lo largo de los años a muchos fracasos”. Justo lo que pasaba aquí, en otro país, en Retiro. Así nació su interés por intentar una réplica made in Buenos Aires, y pensó dónde. “La villa 31 era el lugar más cuestionado en el cual poner a prueba este proyecto. Era el mayor desafío”, remata. Y hacia allí fue.
El cambio es conceptual: se le da prioridad al espacio público circundante y no a las viviendas en sí. De esta manera, se anula la posibilidad de desalojo. Y así el proyecto fue aceptado. Muchos hasta hicieron bandera de la propuesta y formaron la Mesa de Trabajo por la Urbanización Padre Carlos Mugica, desde donde acompañan y discuten el proyecto, lo difunden y tironean promesas. Fernández Castro, en tanto, hace una observación: “Si bien es cierto que está firmada la imposibilidad de desalojos, puede que haya, por motivos de infraestructura, relocalizaciones de familias. Es decir: cambios de viviendas a otras iguales o mejores. Y siempre dentro del barrio”.
Fernández Castro percibe buena la voluntad tanto desde el gobierno de la ciudad como de Nación. “Están trabajando conjuntamente”, asegura, aunque se permite desconfiar del macrismo: “He notado hasta ahora que, si bien hay interés por el programa, quieren hacer algo que se vea: nos ofrecieron de ir pintando las fachadas. Pero no, primero hay que hacer las cloacas, por ejemplo”. El proyecto de maquille de la ciudad no es, en este sentido, nuevo. La conformación de la comisión medirá en términos reales la voluntad política y efectiva del gobierno. ”Hasta ahora, todo el mundo quiere ser el padre del proyecto”, ríe Castro. Mejor
(Recordemos: en su campaña, el jefe de gobierno porteño anunció que la villa 31 y 31 bis serían erradicadas y que sobre las demás se trabajaría la urbanización).
La comisión deberá, entre otras cosas, definir fechas y presupuestos. Castro y su equipo estiman una suma de 900 millones de pesos para 5 o 6 años de obras. Entre las refacciones hasta ahora presentadas, se construirán calles de asfalto, veredas y calzadas, alcantarillas y cloacas; se instalarán alumbrados, servicios de agua potable, gas, electricidad y teléfono; se prestará regularmente un servicio de barrido y limpieza en las calles interiores. El resto de las posibles obras quedará a criterio de la comisión.
Para la MU de julio, Lourdes, representante de la Mesa de Trabajo por la Urbanización y vecina del barrio, declaraba: “Hay muchos vecinos que dicen que como nunca la sacaron (la ley), nunca la van a sacar. Parece que siempre ésa es la respuesta. Pero yo les digo que si ya estuvo 70 años así y no se transformó, yo no me resigno a vivir diez años más en estas condiciones”.
A menos de un año después, la esperanza de Lourdes parece estar encauzada.
Contacto:
Mesa de Trabajo por la Urbanización
www.mesaurbanización31.wordpress.com








