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taller
Títeres gigantes
 El taller de títeres gigantes sirvió para poner en práctica uno de los postulados de los nuevos movimientos sociales: hay muchas formas de decir. La autonomía, en este caso, tomó la forma de un tulipán con todos sus pétalos desparejos.
Comenzamos presentándonos unx a unx y diciendo por qué estábamos interesadxs en hacer títeres. Como todo en este encuentro, había intereses diversos. Algunxs con la idea de trabajar con chicos, otrxs como una forma de expresar ideas políticas, como intervenciones en los lugares en donde activamos, como politización del arte en la calle, o como una manera de hacer bellas y visibles aquellas cosas que tenemos para decir.
Algunxs de nosotrxs ya habíamos trabajado con títeres gigantes en movilizaciones, escraches o al interior de la universidad. La convocante participa de la compañía Bread & Puppets de USA y viene haciendo este tipo de títeres en diversas acciones globales en todo el mundo.
Se propuso trabajar sobre una idea, consensuarla y luego dividirnos las tareas de construcción, para volver a juntarnos y armar la historia que queremos contar, es decir, la coreografía, el movimiento que le dará sentido a los objetos que construyamos. La pregunta inicial fue “¿qué queremos decir?”.
Cundió la idea de presentar lo que para nosotrxs implicaba Enero Autónomo, este espíritu de convivencia de una fuerte heterogeneidad de colectivos y movimientos que buscan encontrarse, el aparente conflicto entre la diversidad y la búsqueda de unidad. Pensamos entonces en construir objetos que fueran muy diferentes entre sí pero que puedan ensamblarse sin olvidar esas diferencias. Partimos primero de una metáfora natural: una abeja, una flor, un sol, que puedan combinarse. Luego pensamos en hacer sólo una flor, en la cual sus partes fueran autónomas y pudieran conformarse como flor en alguna instancia. Pero la flor tiene centro, y en Enero Autónomo no queremos centros ni jerarquías. Entonces surgió el panadero, esa semilla que va volando al viento. No tiene centro, y sus rayos se unen para separarse y sembrar vida. Además, cuando se encuentra un panadero, antes de soplarlo para que se dispersen sus semillas, se piden deseos. Esta idea nos gustó, pero nuestro panadero no tendrá rayitos todos iguales sino pétalos diferentes.
Nos pusimos manos a la obra, al cartón. Sólo hicieron falta pocas explicaciones técnicas y se armaron grupitos de dos o tres personas grandes, y otros con algunxs chicxs de Solano. Nos pusimos a crear en un ambiente muy agradable y relajado, compartiendo con paciencia los pocos elementos con los que contamos. Salieron cosas realmente bellas y verdaderamente diferentes. Con la diversidad de los que estábamos presentes ya nos bastó.
Llegamos hasta la etapa de la pintura, algunos pétalos ya tienen palos para elevarlos. Mañana nos volvemos a juntar con nuestros pétalos para empezar a ponerlos en movimiento. Hasta ahora quedamos en que serán pétalos sueltos que se unirán como un panadero y que ante algo que oficie de soplido podrán dispersarse con nuestros deseos (los de todxs). Mañana, entonces, seguiremos elaborando esta idea y ensayándola para presentarla al final del encuentro. Hasta mañana!
publicada 09/01/2004
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