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anticopyrightEran las ocho de la noche y el sol todavía alumbraba. En un rincón de Roca Negra, un grupo de autonomistas comenzó a aplaudir rítmicamente y a gritar: “ronda, ronda”. De a poco se acercaron piqueteros y asambleístas, militantes estadounidenses y brasileños, educadores populares y profesores universitarios, indígenas y artistas contraculturales. Así se fue armando la segunda Ronda de Pensamiento del encuentro, que tuvo como tema “Las prácticas Autónomas, organización y construcción de la autonomía”.

Eran las ocho de la noche y el sol todavía alumbraba. En un rincón de Roca Negra, un grupo de autonomistas comenzó a aplaudir rítmicamente y a gritar: “ronda, ronda”. De a poco se acercaron piqueteros y asambleístas, militantes estadounidenses y brasileños, educadores populares y profesores universitarios, indígenas y artistas contraculturales. Así se fue armando la segunda Ronda de Pensamiento del encuentro, que tuvo como tema “Las prácticas Autónomas, organización y construcción de la autonomía”.



En pocos minutos se formaron por lo menos cuatro rondas concéntricas, unas 200 personas dispuestas a contar y escuchar experiencias. El primero en hablar fue Martín K., un asambleísta de Colegiales y miembro de la Ronda de Pensamiento Autónomo desde sus inicios. Explicó que desde hace un año, todos los primeros sábados de cada mes, en este mismo lugar, se reúnen personas de agrupaciones muy diversas para compartir sus experiencias y pensar la autonomía. “Las rondas –dijo- son como un espejo, que nos muestra nuestras cosas lindas y feas. Sirve para no sentirnos tan solos y para potenciar nuestras prácticas”. Antes de terminar, Martín pidió que la palabra circule y que no sea usada siempre por los mismos. Julio, entonces, aprovechó para interrumpirlo y avisar que él haría circular esa palabra entre quienes levantaran la mano para pedirla.



A partir de ese momento, comenzaron a escucharse las exposiciones, no todas necesariamente vinculadas al eje propuesto. Por un lado estuvieron aquellos que presentaron a sus movimientos y a sus acciones. Por el otro, aquellos que se animaron a definir política y filosóficamente la autonomía.



Entre los primeros estuvo Fernando, que habló de su trabajo en Enlace, para superar los obstáculos que presenta el sistema judicial a la población de las villas de Buenos Aires. Después Mariano describió su labor en el Barrio San Jorge. “Fuimos a una sociedad de fomento. Dijimos: ´armemos una biblioteca, para que la gente se instruya y así pueda hacer la revolución´ Pero nos dimos cuenta de que no leían, así que la primera subjetividad que cambió fue la nuestra”.



Martín K. fue más a lo testimonial: “Estamos acá porque creemos que hay un modo de construcción política y existencial distinto. Estamos gestando modos diferentes a la política tradicional sin horizontes claros ni definidos. Tenemos más preguntas que respuestas. La política tradicional, en cambio, está llena de respuestas. Este es un espacio para hacer preguntas”.



La siguiente mano levantada era la de Héctor ´Toty´ Flores, del Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza. Aseguró que su agrupación generó su propia identidad a partir del rechazo de los planes asistenciales: “Pensamos que en su interior llevan una forma de dominación. Todavía estamos discutiendo si hicimos bien o mal”, se río. Ese fue también el comienzo, contó, de sus emprendimientos productivos: “Muchos nos decían que tenían limitaciones, que nos íbamos a fundir. Y resulta que tenían razón, fundimos un montón de emprendimientos. Pero lo que no se nos fundió fue nuestra cabeza. Así nació nuestra autonomía, que al principio no tenía nombre, no dijimos: ´Vamos a hacer autonomía´”. Después agregó que para él la construcción autónoma implica desarrollar un plano de pensamiento propio distinto al del sistema. “Yo no discuto categorías –aclaró-, mis prácticas son autónomas en la medida que para mí son autónomas”. Para terminar señaló la importancia de conceptuar esa práctica y estudiar una forma de organización “o no organización, como se quiera llamar, porque todas las palabras están cuestionadas”, remató.



A esta altura, el sol se había terminado de esconder y la ronda se hacía a la luz de las estrellas que, por cierto, era poca. Julio propuso que los que quisieran hablar agitaran bien sus brazos, porque no se veía bien quién levantaba la mano.

Entonces volvieron las descripciones de experiencias. Federico, de Las Puertas Son de Adorno, explicó las ediciones de libros artesanales que hacen en esa casa, la primera tomada por un movimiento en la provincia de Santa Fe. Oscar del MTD de Allen habló de los 17 emprendimientos productivos que levantaron, de sus luchas contra la corrupción radical y contra los monopolios frutihortícolas, que monopolizan la principal fuente de trabajo de la zona. “La construcción de autonomía no es igual en todos lados, pero el pensamiento autónomo debemos encontrarlo entre todos –sugirió-. Estamos generando una política, pero no politiquería”.



Fabio, de la asamblea de Colegiales, introdujo un tema que tocaron también los asambleístas de Carapachay y de Tapiales: “El 19 y 20 tuvimos una ruptura importante para poder generar pensamiento autónomo. Salimos a la calle y organizamos acciones colectivas. Pero después nos faltaron otras rupturas. Nos jorobó mucho pertenecer a la clase media: seguimos viviendo de un modo distinto al que nos propone el movimiento. Pudimos diferenciarnos de los partidos de izquierda y derecha, pero no pudimos sacarnos el corsé de la clase media”.



En Roca Negra ya no se ve. Ni siquiera se adivina la silueta de quien habla. Pero eso no parece importarle a nadie. Todos siguen escuchando. Ahora a una mujer del MTD de Cipolletti. “Pusimos una panadería, de a poco logramos lo que queríamos: no tener ni jefes ni patrones”. A continuación, Neka Jara, del MTD de Solano, advirtió que Enero Autónomo no es un espacio de llegada, sino un punto de partida. “Este es un espacio potenciador”, aseveró.



Después llegó el turno de Carla, que recordó su experiencia de desinstitucionalización universitaria y lo vinculó a la construcción autonomista: “Tenemos problemas para mantenernos comunicados y actuar coordinadamente. Por suerte perdimos el comité central, pero no encontramos cómo reemplazarlo”. Y enseguida rescató: “Ya sabemos que la revolución no va a venir un día, en el que todos seremos felices. La revolución está en el día a día, en el cómo nos relacionamos con el otro, con los otros movimientos.”



“Autonomía es, para nosotros, aferrarnos a la vida”, aseguró Alberto Spagnolo, del MTD de Solano. “Se mueren niños y jóvenes por balas y también por carencias, porque no tienen alimentos, salud, educación…Es mucho más digno generar nuestro propio alimento que mendigar. Si yo no tengo alimentos, mi capacidad mental va a estar condicionada. Pero más que digan que somos violentos, en realidad nosotros luchamos por la vida”.



La de la ronda es una metodología de discusión novedosa que, como todo lo innovador en el campo de los movimientos sociales, tiene ventajas y desventajas, pros y contras, idas y vueltas: integrada por tanta cantidad de gente que ya había participado en otros talleres, la conversación se hizo larga y a veces reiterativa y –sin solución de continuidad- se mezclaron peras con manzanas. Pero, a la vez, el mismo ir y venir de la Ronda permite ensayar formas de discusión y consenso diferentes a la verticalidad tradicional. El riesgo es que todos hablen pero nadie internalice la voz del otro; pero el desafío es aún mayor: construir a partir de esa dispersión sin necesidad de votaciones y conclusiones que clausuran las diferencias.



Aunque ayer ya no hubiera más tiempo, esperaba una obra de teatro y la ansiada cena. Fue cuando Julio propuso: “Si estamos todos de acuerdo, hasta mañana”.




publicada 09/01/2004
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