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“¡Viva la diferencia!”
anticopyrightA las 5 de la tarde, la mesa instalada en el umbral de Roca Negra contabilizaba 520 acreditaciones, correspondientes a personas de 16 pueblos del mundo: Argentina, por supuesto, pero también Bélgica, los Estados Unidos, Bolivia, Uruguay, Chile, Brasil, Alemania, Reino Unido, Perú Canadá, Italia, Suecia, Pueblo-nación Mapuche, Dinamarca y Suiza. Las cifras, sin embargo, no dicen nada acerca de este Enero Autónomo que comenzó a tomar forma recién cuando esas personas se convirtieron en un grupo trabajando para compartir ese tiempo y ese espacio.

A las 5 de la tarde, la mesa instalada en el umbral de Roca Negra contabilizaba 520 acreditaciones, correspondientes a personas de 16 pueblos del mundo: Argentina, por supuesto, pero también Bélgica, los Estados Unidos, Bolivia, Uruguay, Chile, Brasil, Alemania, Reino Unido, Perú Canadá, Italia, Suecia, Pueblo-nación Mapuche, Dinamarca y Suiza. Las cifras, sin embargo, no dicen nada acerca de este Enero Autónomo que comenzó a tomar forma recién cuando esas personas se convirtieron en un grupo trabajando para compartir ese tiempo y ese espacio. El plato de arroz del mediodía, el arreglo de los galpones, el mate, la charla, el reparto de tareas y el ir y venir de la faena fueron haciendo la mezcla, incipiente y aún tímida, que comenzó a madurar cuando bajo el sol de la tarde asomaron por la puerta del galpón principal lo mejor de este proyecto: los chicos. Bailando y sacudiéndose, fueron los responsables de abrir el Encuentro y llevar a todos los participantes al espacio de la Ronda de Pensamiento Autónomo hasta dejarlos en manos del equipo de educación popular del MTD de Solano.



“Hombro con hombro”, fue la consigna.



Y el grupo se acomodó en prolijo círculo, apoyándose cada uno en el otro hasta ser uno.



“Ahora, la condición: ninguno puede estar al lado de alguien que conoce”.



Y el círculo se mezcló, barajó y dio de nuevo otra luna redonda y cada vez más humana.



“Medio giro a la izquierda”.



Y todos quedaron mirando la espalda de un compañero.



“A masajear los nudos del cuello del que tienen enfrente”.



Y todos comenzaron a frotar, fregar y aliviar las tensiones del de al lado.



“Ahora, giran a la derecha y devuelven el favor”.



Y otra vez la fregada, más intensa y cariñosa, tratando de corresponder fielmente al trato recibido.



“Bueno: ya presentamos los cuerpos. Pero como no somos solamente una espalda, ahora pasaremos a presentar los colectivos que integramos. La idea es esta: reunirse por grupo, país, tarea, afinidad. Cada grupo que se arma tiene cinco minutos para presentar de manera creativa, no usando solo palabras, aquello que hacen y son. Pueden bailar, cantar, hacer mímica o lo que quieran”.



Y así fue.



Los MTDs de Solano, Allen, Guernica y La Matanza eligieron primero caminar cada uno por su lado, desorientados; después juntarse en un único abrazo comunitario y, por último, saltar y cantar la consigna que mejor los define: “ Nos cagaron porque estábamos desorganizados/ con lucha y con paciencia va a nacer la nueva resistencia”.



Chile siguió con dos caras. El pueblo-nación mapuche tocando sus instrumentos y las mujeres del colectivo Escuelas Sembrando Dignidad mostrando sus ganas.



Las asambleas barriales decidieron exponer sus heridas y capacidad de autocrítica, a través de una performance hiper realista: sentarse en círculo, en el piso; votar una moción cualquiera –en contraposición con el ideal consenso- hablar sin escucharse, pelearse sin pelear. Quedó así, didácticamente demostrado, cuál era, en realidad, su lucha cotidiana.



Los colectivos de arte se presentaron bajo el rótulo de La Armada Brancaleone. En pocos minutos, cada uno convirtió su cuerpo en una caricatura entrañable, zurció un desparejo pero a la vez armónico tejido humano y así, unos en cuclillas, otros de pie, aquel agazapado, pero todos finalmente unidos, comenzaron a gritar palabras sin aparente sentido. Luz. Agua. Cuerpo. Autonomía. La única frase fue la final: “¡viva la diferencia!”



El autodenominado grupo Los gringos prefirió mostrar el monstruo. “Es el monstruo imperialista. Somos de diferentes colectivos y lugares de los Estados Unidos, pero todos queremos una cosa: destruirlo”, cerró uno de los participantes, prolijamente traducido, como cada una de las palabras que se dijeron en esta Ronda.



Las mujeres feministas de Uruguay, del colectivo Las decidoras, mostraron su ansias de libertad y sus compatriotas, integrantes del Foro de Acá, la tradición de la canción murguera rioplatense. La Comuna de Mendoza dedicó un coyuyo a los presentes y un segundo grupo de asambleístas, su voluntad de terminar con las fracciones y peleas.



Podría decirse que eso fue todo, pero en realidad fue solo algo de lo mucho que este Enero Autónomo se propone mostrar.


publicada 08/01/2004
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