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Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas
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Agua, tierra, fuego, aire: cuatro elementos para el debate
anticopyrightUn viaje en colectivo, un almuerzo y las proyecciones sobre videos zapatistas: todo sirve para la construcción de la autonomía, según se cuenta en esta crónica.

Casualidad o una magnífica metáfora hicieron que mi sábado 10 de Enero Autónomo comience en un colectivo, pero no entendido este como un grupo de personas convocadas por una visión común, sino más sencillamente en el ómnibus de la línea 178 que lleva hasta el predio de este Encuentro Internacional. En la Estación Gerli, subiendo al colectivo, encontré a Ernesto, un integrante del MTD de Guernica que también iba a Roca Negra. Él no sabía qué línea tomar pero conocía bien el predio. A la inversa, yo sabía qué colectivo nos llevaría, pero ignoraba absolutamente cuál era el lugar. Y del mismo modo en que se ha ido construyendo esta Ronda de Pensamiento Autónomo, aportando reflexiones y compartiendo las opiniones, emprendimos juntos un viaje sin conocernos.
Hablamos sobre las actividades del viernes 9 de enero, de la inmensidad de los galpones de una fábrica cerrada que alguna vez supo albergar a miles de obreros, de los compañeros que seguramente faltarían por la lluvia y de la mirada discriminatoria del chofer cuando le dije “hasta Roca Negra”.Llegamos. Nos despedimos para emprender cada uno una actividad diferente y al fin, nuestra identidad se fundió en algún grupo.

Yo busqué la proyección de videos producidos por las comunidades autónomas zapatistas, que prometía contar con bastante material fílmico, aunque no pudieron verse todos. “La guerra del agua” y “Marcos: historias y palabras”, fueron los dos disparadores de un debate que llevó la reflexión grupal entorno de los cuatro elementos fundamentales para la vida.


AGUA: Si no la has de beber, no la dejes correr


“La guerra del agua”, cuya duración alcanza los 12 minutos, fue el primer video proyectado en un espacio dentro de un amplio galpón de Roca Negra. Allí un televisor de 20 pulgadas y una videocassetera se enfrentaban a unos angostos bancos y mesas de madera donde se ubicó el auditorio.

La lucha de las comunidades aborígenes de Chiapas por el agua potable reflejó, de un modo sencillo y punzante, una realidad irrefutable: el 36% de los niños menores de 5 años mueren por falta de agua potable. Y no sólo eso: únicamente el 2,5% del agua en el mundo es dulce, el 85% de ella es consumida por el 12% de la población mundial (los países ricos).

“Nosotros empezamos a trabajar con mucho esfuerzo, nosotros pusimos las manos en la construcción de nuestro sistema de agua. Así, trabajando solos, construimos nuestra autonomía porque nosotros no dependemos del gobierno, no queremos saber nada con el gobierno porque después nos usan. No necesitamos que nos paguen para construir nuestra vida como lo hace el gobierno. Nosotros podemos trabajar para construir nuestra autonomía”, fue el testimonio de un aborigen promediando el video y a su vez, el grito más claro que el video imprimió en cada uno de los espectadores o mejor dicho, de los protagonistas de este encuentro, porque como dice una de sus canciones:
“Mira que la hora ya llegó
Ya no se puede estar de espectador
La lucha del pueblo no puede parar
Con todo el armamento popular”

Al finalizar el video el debate no se hizo esperar y cada uno desde su lugar comenzó a reflexionar sobre cómo se vive en nuestro país esta problemática.
“Acá el agua o está contaminada o no llega a los barrios”, comenzó. Además, según la visión de una integrante del Movimiento de Solidaridad con Chiapas –organizadores de la actividad- “no tenemos conciencia para ahorrar agua” y no se puede trasladar esta experiencia a la ciudad. En esta instancia el ángulo del debate llegó a una primera conclusión: el contexto influye en la construcción de la autonomía.
Para otro integrante del grupo el problema se planeaba en términos de recurrir al Estado en busca de soluciones o poner manos a la obra.

Para el zapatismo la resistencia significa no recibir nada del Estado, porque la finalidad de los gobiernos es clientelista. Pero la gran diferencia respecto a nuestra realidad es que ellos son campesinos, trabajan la tierra y tienen los recursos para poder explotarla. He aquí el éxito y fortaleza de su concepto de autonomía.

“No podemos hacer lo mismo en la ciudad porque no hay manera de hacerlo. No todos tiene un pedazo de tierra donde plantar”, reflexionó una señora vestida de “trajecito” gris, e inmediatamente alguien agregó “ellos tienen un criterio comunitario, una comunidad campesina que nosotros no tenemos”.

Una voz joven femenina que salió detrás de mí, a la que se le pidió elevar el volumen, salió al cruce de estas perspectivas “lo que se debe tener en cuenta del video es cómo se están organizando y tener una visión comunitaria, tomar los recursos que tenemos. No se puede quizás mejorar el agua al modo de ellos porque no estamos en la selva pero podemos intentar con nuestros recursos tomando estas ideas”.

Quizás la reflexión más clara y que resume el eje por el que corrió todo el intercambio fue la de un compañero del MTD de Solano “la autonomía depende fundamentalmente desde donde uno está parado. El estar en un lugar y desde ahí plantearse los medios que uno tiene y la realidad que uno tiene. Yo veo que no hay otra forma. Como cuestión esencial acerca de la autonomía hay que plantearse la cuestión de la tierra y del agua. La concentración de mucha gente, el pavimento y la motricidad de la ciudad no permiten hacer esas cosas. El volver a la naturaleza es el planteo que mucha gente se está haciendo. Es muy difícil que alguien en la gran ciudad se pueda plantear la autonomía. Si dependemos del Estado o de algo privado la autonomía se hace imposible. Depende de dónde uno está parado”.


TIERRA: Volver o no volver, he aquí la cuestión


“Va a costar reponerse del proceso que se dio de “desruralización” con el auge de la economía industrial y con gente que se viene a trabajar a la ciudad y que deja su tierra. Esa gente no sólo dejó la tierra sino que las generaciones de sus hijos dejaron de trabajar la tierra. ¿Cómo sería el proceso inverso? ¿Por qué no regresar a la tierra?”, abrió el fuego en otro flanco uno de los organizadores de la proyección de videos.

La respuesta fue inmediata y sin titubeos “para hacer el proceso inverso nos falta recorrer mucho camino. Primero porque dentro del movimiento se dan situaciones muy desparejas. Estamos todos en momentos distintos. Hoy el MTD Solano no está en condiciones de salir a buscar la tierra. Así como pensamos en la autonomía, tenemos que pensar en quiénes somos realmente, no sólo en quiénes deseamos ser. Tampoco tenemos el recurso de conciencia política, social y sensibilidad”.

Siempre asombra la claridad en la exposición de las ideas y la precisión con que se dibuja la realidad.

No obstante para algunos “la mirada está en el campo porque hay muchas tierras ociosas con muchas posibilidad trabajo”. Es entonces cuando la mirada se vuelve hacia la tierra.
Hasta entonces callada y atenta, una representante de los guaraníes de la comunidad de Las Lomas, Salta relató la problemática por la que atraviesa su pueblo: “Desde septiembre tomamos las posesión de las tierras porque nuestros ancestros están allí. En el lugar en que nos encontramos no hay un lugar para plantar y para nuestra comunidad es muy importante la tierra porque como guaraníes nuestro trabajo es la agricultura, la siembra.Pero ahora en este lugar el intendente de Hipólito Yrigoyen nos da la espalda porque tiene un convenio con la empresa tabacalera y no le conviene que nosotros tomemos posesión de las tierras.Para nosotros es primordial la tierra, por eso peleamos y luchamos. Los gobernantes de la Nación fueron allá a intervenir y fueron a hacer la expropiación, pero no vemos hasta el momento nada.Hace tres días llegó la gente del Ministerio de Desarrollo Social que fue a ver las necesidades económicas. Pero nosotros no queremos bolsones, porque con eso los gobiernos provinciales te tienen tapada la boca”.
Según la compañera guaraní los yanquis compraron las tierras hace 36 años, pero su comunidad se pregunta a quién le compraron las tierras donde están los cementerios de sus ancestros.


FUEGO: La llama está en nosotros


“Marcos: historias y palabras”, cuya duración es de 90 minutos, fue el segundo video proyectado. En él se aborda una cronología, contada por el mismo Subcomandante Marcos, acerca del surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Al finalizar la proyección, Herminia C., del Movimiento Sin Casa (Santiago de Chile), les preguntó a los integrantes del Movimiento de Solidaridad con Chiapas cómo podía acceder a una copia del video porque para ella era muy importante poder llevar eso a sus compañeros: “Marcos habla de horizontalidad, no más verticalismo. En Chile estamos bastante atrasados, todos pelean contra todos y hemos perdido muchos años”. Y continúa “el trabajo del compañero Marcos es muy importante para nosotros porque han descubierto que se puede hacer un mundo mejor”. Para ella no es un sueño luchar por un mundo mejor porque lo hace día a día y reconoce que quizás ese futuro no pueda verlo, pero, al fin y al cabo, no se llega a ningún lado si no se empieza a recorrer el camino.

Herminia podría ser una abuela cualquiera: es una mujer mayor, de cabello nutrido de canas, contextura fuerte y con aspecto de saber recetas sabrosas. Ella se define como alguien que “despertó muy tarde”, a pesar de llevar bastantes años haciendo trabajo concreto sobre la construcción de la autonomía. Formó junto a otros el Movimientos de los Sin Casa en Chile, que en la actualidad lleva adelante un proyecto de educación popular del que han egresado cinco chicos de la primaria y veinte de la secundaria. Se enorgullece de poder apoyar a otros movimientos de su país y a todos aquellos que luchan por alguna causa.

Esa es Herminia. Capaz de hacer un agudo análisis sobre la hegemonía y los medios de comunicación que asombraría al mismo Noam Chomsky “Esa tele es una inmundicia, pura violencia, siempre violencia porque saben que la gente se va a rebelar un día y van a matar a muchos y eso lo están preparando ellos en la tele. A la gente que está dormida hay que despertarla. Y en eso estamos. Hemos descubierto que somos muy ignorantes por eso hicieron todo lo que hicieron con nosotros. Fíjense que nos han quitado de los libros toda la historia de los mapuches”, continuó compartiendo sus pensamientos con el grupo que la escuchaba con atención.

Para ella “hay que tener amor y querer a las personas. Tenemos que cambiar y enseñar que tenemos que tener “amorcito”. Porque nos han enseñado pura traición, pura mentira. Así puede ser que algún día tengamos fuerza y los echemos a todos”. La enseñanza de los valores elementales para la vida en comunidad es primordial.

Una petición clara: “queremos que nuestros hijos coman y vayan al colegio para que aprendan” y una reflexión lapidante “Ya han llegado a la Luna. Todos tienen teléfono en la calle. Y no han solucionado el hambre. ¿Cómo vamos a luchar si no tenemos comida? La comida nos ayuda a pensar”, fueron dos momentos clave en la exposición de Herminia.
Finalmente podríamos preguntar si en algún momento la lucha se apaga: “No, la lucha es toda la vida, desde que nacemos, nunca se termina”.


AIRE: Un almuerzo sin respiro

Herminia me presentó a su sobrino Carlos, integrante del MTD de Solano, y los tres nos fuimos al almuerzo comunitario. Entramos en el galpón más grande del predio donde se ubica la cocina, el comedor, un lugar donde se exponían trabajos de plástica sobre el tema del agua, un escenario, y las carpas de los campamentistas que a raíz de la lluvia se ubicaron al resguardo. Sacamos nuestros vales de comida y recibimos una ración de lentejas y milanesas, por cierto, muy ricas.

Nos sentamos en una mesa y charlamos airadamente. Carlos hace artesanías en cuero y tenía a cargo ese taller dentro del MTD de Solano, luego tuvo que viajar a Chile y estuvo fuera seis meses. Durante ese tiempo el taller siguió funcionando pero a su regreso contaba sólo con dos personas. ¿Qué sucedió? ¿por qué se fue la gente?, fueron las primeras preguntas que se hizo. Algunos ven en él un referente para volver al taller y al MTD, pero según la visión de Carlos el trabajo en los talleres no debe ser personalista sino que debe tratarse de una construcción colectiva. En ese espacio él puede darle algunos consejos y transmitirles su experiencia, pero lo mejor es que cada uno desafíe su creatividad y construya cosas diferentes.

Probablemente sea su visión acerca de la autonomía lo que marca su pensamiento. “La mejor definición de la autonomía es que no tiene definición”, dijo Carlos de un modo paradójico que luego explicó “no podemos hablar de una sola la autonomía. Los homosexuales tienen la suya, los universitarios tienen otra, y así va construyendo cada uno su espacio de autonomía”.

Cuando ya nos íbamos, ellos en busca de alguna actividad interesante, y yo de regreso a mi casa a escribir eufóricamente todo, Carlos apuñaló mis oídos con una dura verdad, y quizás una advertencia a los lectores:

“Vas a contar lo que veas, pero nunca vas a poder contar la esencia de lo que es el movimiento, porque para captarla hay que vivirla día a día”.



publicada 10/01/2004
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