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represión en General Mosconi
Silencio en los medios
 Enero Autónomo es así: tiene el desorden de aquello que no se permite reglas demasiado establecidas y cambia rápidamente de rumbo si alguien indica que puede haber un camino mejor. Eso sucedió con lo que iba a ser un taller para abordar el complejo tema de la autonomía y el periodismo. La presencia en Buenos Aires de Mario Rearte, integrante de la Unión de Trabajadores desocupados (UTD) de General Mosconi, Salta, marcó un rumbo más asfixiado por la realidad.
Enero Autónomo es así: tiene el desorden de aquello que no se permite reglas demasiado establecidas y cambia rápidamente de rumbo si alguien indica que puede haber un camino mejor. Eso sucedió con lo que iba a ser un taller para abordar el complejo tema de la autonomía y el periodismo. La presencia en Buenos Aires de Mario Rearte, integrante de la Unión de Trabajadores desocupados (UTD) de General Mosconi, Salta, marcó un rumbo más asfixiado por la realidad.
El taller, coordinado por Sergio Ciancaglini, contó con las presencias de Raúl Zibechi –uruguayo, autor del libro “Genealogía de la revuelta”, entre otros- y Eduardo Anguita, coautor de “La voluntad” junto a Martín Caparrós. Que los tres sean periodistas habrá contribuido a que hayan elegido privilegiar la urgencia de Rearte por contar una nueva historia de represión; de todas maneras, la comunicación se coló como eje del debate.
Rearte contó que diez compañeros de la UTD están presos desde hace diez días. En realidad, la historia de los trabajadores de YPF despedidos luego de la privatización de 1991 es compleja. Desempleados desde aquel momento, luchan para que el Estado les reconozca el diez por ciento del paquete accionario de la empresa privatizada. Enojado, cuenta: “el gobierno nos prometió soluciones para antes del fin de año. Estamos acá desde el treinta de diciembre y no hemos tenido novedades. Esto sólo sirvió para descomprimir la situación, que es muy grave”. Finalizó su monólogo con unas cifras tan dolorosas como categóricas: el setenta y cinco por ciento del producto bruto interno (PBI) de la provincia de Salta sale del departamento de San Martín: “la gente, allí, está sumergida en la pobreza más profunda”.
Luego sí se abrió el debate, y si bien el tema de los ex trabajadores de YPF quedó latente, la tarea del periodismo ante estos hechos dominó el después. Eduardo Anguita contó una experiencia propia vinculada, de alguna manera, a estos trabajadores: “el año pasado, siendo Eduardo Duhalde presidente, se reunió con Luis Cortina –presidente de Repsol-YPF-, Eduardo Magnetto –número dos del Grupo Clarín- y José Luis Manzano –más conocido por su faceta política, menos por su labor como representante del grupo de comunicación Más Canosa, una suerte de mezcla entre dinero sucio de la política con lavado de dinero de los anticastristas de Miami-. La reunión tenía un objetivo que, finalmente, no pudieron llevar a cabo: que la petrolera aportara para un fondo de salvataje de los grupos periodísticos, a cambio de poder enviar al exterior el setenta por ciento de su producción. Me enteré de esto por un grupo de periodistas de América que no pudieron contarlo en el canal y yo lo publiqué en un libro; pero esta tampoco es tarea sencilla porque, por ejemplo, Editorial Planeta es casi Repsol. Introducir estos temas en los medios grandes es complejo”.
Raúl Zibechi eligió comenzar su parte preguntándose qué hacer con la información que aportó Rearte. Se lamentó de que los medios no informen e intentó guiar con una descripción: “tenemos dos caminos: o lo metemos en los medios grandes entre toda la información que ellos brindan, lo cual serviría para que alguien lo tome; o creamos nuestros propios medios alternativos. Las dos opciones –se contestó- son valiosas”.
Siempre didáctico, Zibechi marcó la diferencia entre información y comunicación: “la información es la imagen de un tubo a través del cual se emite desde un extremo y se recibe pasivamente desde el otro; la comunicación es un fenómeno más complejo porque produce reacciones impensadas. Algo de eso pasó con los zapatistas, que generaron reacciones enormes en personas que no sabían dónde quedaba Chiapas. La cuestión es cómo generar ese contagio y entusiasmo con las cosas que transmitimos. A veces es más importante cómo se transmite que el contenido de la información”.
Cerca del final, Rearte retomó la palabra para contar lo importante que resulta el rebote periodístico que pudieran lograr en Buenos Aires porque “en Salta hay un solo diario, El tribuno, y su propietario es el gobernador Romero”. Libertad de prensa le llaman.
publicada 10/01/2004
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