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resistencia global
Cuarta Guerra Mundial
 El título del taller era inquietante: Guerra Global Permanente. Veinte personas, en su mayoría jóvenes, participaron de la propuesta de Intergaláktica y debatieron sobre las formas de resistencia a la guerra tradicional y a aquellas de baja intensidad que, según diagnosticaron, el capitalismo instala en la vida cotidiana. “Son ramificaciones más sutiles que afectan a nuestros movimientos. Es lo que los zapatistas llaman Cuarta Guerra Mundial, la que enfrenta el neoliberalismo con la humanidad”, explicó Martín Bergel, que ofició de moderador.
El título del taller era inquietante: Guerra Global Permanente. Veinte personas, en su mayoría jóvenes, participaron de la propuesta de Intergaláktica y debatieron sobre las formas de resistencia a la guerra tradicional y a aquellas de baja intensidad que, según diagnosticaron, el capitalismo instala en la vida cotidiana. “Son ramificaciones más sutiles que afectan a nuestros movimientos. Es lo que los zapatistas llaman Cuarta Guerra Mundial, la que enfrenta el neoliberalismo con la humanidad”, explicó Martín Bergel, que ofició de moderador.
Su homónimo, Martín K. -que se presentó como ex asambleísta de Colegiales- intentó señalar cómo esta guerra civil de baja identidad afecta a la subjetividad. “En una sociedad que está permanentemente fogoneada por la inseguridad aparecen la desconfianza, la paranoia y se pone al semejante en el lugar del enemigo. La generación de miedo es un gran método de control social, que permite introducir o legitimar medidas de ajuste económico y de represión”, sostuvo. Y puntualizó tres temas impuestos en los últimos dos años para infundir temor en la ciudadanía: el riesgo país, la inseguridad y, ya a nivel internacional, la alarma de riesgo de atentados terroristas en los Estados Unidos, “que sube cada vez que se necesita cercenar los derechos civiles”.
Jenny, militante pacifista de los Estados Unidos, dio cuenta de cómo estos miedos son utilizados para formular políticas de gobierno. Mencionó el Acto patriótico, una campaña oficial para que cualquier habitante denuncie telefónicamente a quien considere que tiene conductas extrañas. “Es incentivar el miedo al propio vecino, al inmigrante, al distinto”, subrayó.
A pesar de estos temores contó, junto otros dos estadounideneses, que el activismo norteamericano logró sobreponerse a la parálisis que los invadió luego de los atentados del 11 de setiembre. “En San Francisco –relató- hay una oficina contra el terrorismo. Nosotros queríamos organizar una marcha contra la guerra y como la guerra era contra el terrorismo, para ellos nosotros éramos terroristas. Entonces nos mandaban la policía”. Sin embargo, recordó que en las marchas contra la guerra de Irak se movilizó más gente que en los siete años que duró la guerra de Vietnam. También describió distintas acciones directas que se realizaron en San Francisco, como el bloqueo comercial de la ciudad o el piquete que se le realizó a un puerto en el que embarcaban armas hacia Bagdad.
¿Fracasaron las manifestaciones pacifistas que no lograron detener la guerra? La pregunta se instaló en el debate, después de que se enumeraran las grandes movilizaciones en el mundo contra la política militarista de George Bush. “Yo no centraría la cuestión en poder frenar la guerra. Porque son muchas las condiciones sociales, los contextos, que hacen dar receptividad a la protesta. No depende sólo del activismo militante. Para mi quedó la memoria, un testimonio permanente, y eso es valiosísimo”, argumentó Martín K.
Emilio Taddei, de Clacso, reconoció cierta frustración por no haber podido frenar la guerra a Irak, pero enseguida agregó que “la deslegitimación política que tiene la invasión hace que hoy esté en problemas”. Para no desalentar el movimiento propuso mirar, también, la batalla de los movimientos de resistencia contra la Organización Mundial del Comercio. “Se asestó un golpe importante”, manifestó. Antes de terminar, sugirió incluir en las marchas por la paz que se realizarán el próximo 20 de marzo una consigna que se oponga a la cada vez más evidente militarización en América latina.
Otra representante de Intergaláktica, María Eva, tomó la palabra. “Si nos quedamos frustrados le hacemos el juego al sistema que dice: `te dejo movilizar veinte millones de personas en todo el mundo y después bombardeo igual, así te preguntás para qué sirve´”.
Karina, que está trabajando para la travesía de un barco japonés que pregonará la paz en todo el mundo, recordó que la Guerra de Irak es sólo un aspecto. “La lucha es todos los días, en la casa, con la familia, con los amigos. La militarización está en la cana que reprime en un boliche. El consumo de los Estados Unidos y Europa destruye el resto del mundo. Y esto también es parte de la guerra”, dijo. Y Maite señaló las dificultades de vincular la guerra con el capitalismo.
Un representante del MTD de Flores se preguntó si no era romántico e ingenuo intentar frenar una guerra y advirtió que con el cercenamiento de las libertades individuales Estados Unidos se está nazificando. “Es verdad –reafirmó Martín K.- hoy hay una parte de la población que es descartable para el sistema. Hay una parte de la población que el sistema acepta como matable sin que sea delito. Se naturalizó esta aniquilación”.
publicada 10/01/2004
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