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Taller sobre Bolivia
anticopyrightTaller: Movimientos Sociales y Autonomía. El movimiento Tinku Juvenil. A pesar de su nombre, cuando estaba siendo convocado a la actividad se lo llamaba "taller sobre Bolivia", y esto es un poco lo que fue.

Taller: Movimientos Sociales y Autonomía. El movimiento Tinku Juvenil. A pesar de su nombre, cuando estaba siendo convocado a la actividad se lo llamaba "taller sobre Bolivia", y esto es un poco lo que fue. El compañero de Tinku Juvenil comenzó contándonos un poco la historia de Bolivia, en especial la de los últimos años.

A partir del año 1985 se instauraron en Bolivia las políticas neoliberales a través de gobiernos de derecha. Y fue a partir del año 2000 que de la mano de los movimientos sociales se inició lo que nuestro amigo llamó "el resquebrajamiento del Estado neoliberal en Bolivia". En este año aconteció lo que se dio a llamar la "guerra del agua". Con centro en Cochabamba ocurrieron masivas movilizaciones con lucha callejera y acción directa que se manifestaban contra la privatización del agua por una empresa multinacional que pretendió aumentar el agua un 300%. A partir de aquí emergen los nuevos movimientos sociales.

La sociedad civil (obreros, barrios, campesinos...) no estaba ya centralizada bajo la COB (Central Obrera Boliviana) que hasta entonces unificaba las luchas bajo su paraguas. En Cochabamba pasó otra cosa: vecinos, trabajadores, campesinos, confluyeron en decir no a la privatización del agua, y ganaron. Se generó una unidad entre el campo y la ciudad, y se armó la Coordinadora del Agua. Una de las ideas que sostuvo esta coordinadora -que el agua no se puede vender- está arraigada profundamente en la cultura de los pobladores de Bolivia, mayoritariamente indígenas. Para ellos el agua es parte de la Pacha, y por lo tanto no es vendible.

Luego de la "Guerra del agua" se siguieron dando conflictos sociales. En septiembre de 2000 con los campesinos de la Paz, en el 2001 con los cocaleros del Chapare, en febrero de 2003 contra el impuestazo y el gasolinazo del impulsados por el gobierno. En esta ocasión fue la gente de los barrios marginados los que logran movilizar toda Bolivia, prescindiendo de los partidos. Como parte de las movilizaciones se atacan sedes de los partidos tradicionales, de Mc Donals y de empresas privatizadas.

En septiembre de 2003 el conflicto surge a partir de la intervención estatal en una comunidad indígena que había hecho justicia sin hacer caso a la justicia oficial. Las fuerzas del orden irrumpen en la comunidad y llevan presos a sus dirigentes. Los aymaras comienzan una huelga de hambre y suman en sus reivindicaciones el rechazo a la venta del gas. De esta forma, Felipe Quispe -dirigente máximo de los indígenas del norte de La Paz- adelanta la lucha por el gas que se esperaba se daría a fines de año. En los bloqueos de caminos queda encerrado en la localidad de Sorata un grupo de extranjeros, y el gobierno -con la excusa de liberarlos- produce una masacre. Esto fue el detonante para que la COB y el pueblo en general se movilice bajo la consigna "que se vaya Goñi" (el presidente).

El foco de la resistencia se sitúa en el Alto (ciudad cercana a La Paz, en donde habitan mayoritariamente aymaras), utilizando un método de la clase obrera: la huelga general indefinida. Todo se paraliza, se arman barricadas y vigilias, se apedrean las casas de los policías en los barrios. Al ser el Alto el centro de distribución de gasolina, el gobierno manda intervenir al ejército para liberar la zona: 45 muertos. La estrategia es matar a unos 500, encarcelar a los dirigentes y trasladar la capital del país Santa Cruz de la Sierra. Ante estas muertes sale la clase media espontáneamente a pronunciarse contra Goni. Se inician huelgas de hambre y se lucha desde algunos medios. Finalmente Goni huye en helicóptero (como De la Rúa) y se da una salida constitucional.

En este momento el presidente (ex vicepresidente) tiene una política de diálogo con los movimientos y representa una salida que impediría el acceso de la derecha al poder, lo que le permite chantajear a los movimientos diciendo que si lo presionan se va. No se sabe qué pasará. Se dice Asamblea Constituyente pero no se dice quiénes la conformarán. El presidente tiene tiempo hasta fin de mes pero -según nuestro interlocutor- no se cree que pase nada hasta después de los carnavales y de las tareas campesinas.

La complejidad de los conflictos en territorio boliviano está relacionada con que la lucha no es sólo de clase sino que es también -y muy fuertemente- étnico-cultural.

A continuación el compañero presenta su grupo -Tinku Juvenil- como uno de los pocos grupos autónomos de Bolivia pero se pregunta qué es la autonomía. Desde allá, la experiencia con este concepto es bastante negativa porque está relacionada con el reclamo de autonomía universitaria. La autonomía de la universidad del Estado llevó -según nos cuenta- a un alto grado de corrupción y falta de control de los partidos que se hallan en los gobiernos universitarios.

Tinku es una red de cinco grupos que se coordinan hace cinco años. Una organización pequeña que logró trabajar de igual a igual con los movimientos de campesinos cocaleros. Evo Morales es una persona a la que tratan cotidianamente y tanto éste como Felipe Quispe participan de un ritual andino que Tinku realiza todos los meses a la Pacha.

Una cosa que el compañero se encargó en remarcar (lo dijo por lo menos cuatro veces) es que en este momento los partidos de izquierda no existen en Bolivia, no pueden considerarse movilizadores de masas y han sido reemplazados por los movimientos sociales. Estos movimientos -como el MAS- no funcionan como partidos políticos. Esto lo ejemplifica con el hecho de que los candidatos que eligen para diputados los votan primero en las comunidades, en asambleas de base.

Al comenzar las preguntas hizo presente su voz la compañera mapuche -que ya había hecho presente su cuerpo a lo largo del taller- y propone que, dada la coincidencia de las temáticas y la cercanía (superposición) horaria de los talleres estaría bueno hacerlos uno. La propuesta es recibida con un aplauso. La pregunta que nos sirve de bisagra es ¿qué pasa con los estados nacionales, que están implantados sobre territorios en donde existen pueblos y organizaciones que no se identifican con ellos?

El compañero boliviano nos cuenta que tanto las comunidades indígenas como las organizaciones que luchan no confían más en el Estado y que el Estado boliviano siempre ha sido débil y ya no representa a casi nadie. Ya nadie le quiere dar nada al Estado, ya nadie cumple sus reglas. Para los servicios como el agua, el gas o el transporte no se pide que se estaticen sino que sean autogestionados.

La compañera mapuche interviene diciendo que para ellxs la cuestión no es cómo se reparte la torta sino que no haya torta. Que pensar en una distribución equitativa de la torta (como lo hace la izquierda) no transforma sino que sigue siendo una visión economicista capitalista. Contra esta visión plantea una perspectiva espiritual-filosófica, la perspectiva mapuche. Nos baja a la realidad contándonos que se están por construir seis represas en Chubut, que inundarán miles de hectáreas de la zona boscosa mapuche. Esto los perjudica enormemente no sólo en pérdida de territorio sino también en su relación armónica con la naturaleza. Y en este punto plantea un problema profundo que tiene que ver con que su visión del mundo choca de frente con las ideas desarrollistas y de progreso de la sociedad capitalista. Esta confrontación a veces no es sólo con los gobiernos, también con organizaciones que luchan pero que tienen una cosmovisión occidental. "En este andar juntos a veces nos separamos por concepciones culturales distintas".


Nos cuenta el ejemplo de la fábrica recuperada de Neuquén -cerámicas Zanón. Antes de ser recuperada por sus trabajadores los empresarios dueños de la fábrica extraían arcilla de una comunidad mapuche depredando de forma violenta la tierra. Ahora, a pesar de haber hecho un acuerdo con la comunidad, la depredación continúa.

Cuestiona, entonces, el desarrollismo y apuesta por una nueva sociedad, con una nueva concepción cultural, un nuevo orden. Sacarnos de encima todo lo que somos, desaprender nuestros valores. Dice que ellos no sostienen este Estado y que para su comunidad la autodeterminación es un ejercicio permanente.


publicada 09/01/2004
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