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En la Facultad de Sociales
El secreto de la UTD
 ¿Cúal es el secreto de la UTD? La pregunta llegó al final de la ronda, luego de dos horas de exposiciones donde diferentes movimientos de trabajadores desocupados reflexionaron en voz alta ante un grupo de profesores y alumnos avanzados de la Facultad de Ciencias Sociales, al que a último momento su sumó el decano, Federico Schuster. Un grupo de espectadores pequeño, por cierto, para una casa universitaria que desde su entrada alberga un verdadero crisol de propuestas políticas que pregonan el cambio y la solidaridad. Por contraste, la respuesta del movimiento de desocupados de Mosconi fue contundente.
¿Cúal es el secreto de la UTD? La pregunta llegó al final de la ronda, luego de dos horas de exposiciones donde diferentes movimientos de trabajadores desocupados reflexionaron en voz alta ante un grupo de profesores y alumnos avanzados de la Facultad de Ciencias Sociales, al que a último momento su sumó el decano, Federico Schuster. Un grupo de espectadores pequeño, por cierto, para una casa universitaria que desde su entrada alberga un verdadero crisol de propuestas políticas que pregonan el cambio y la solidaridad. En planta baja. Repartiendo volantes. Allí en el subsuelo, la cátedra estuvo a cargo de un ex trabajador de YPF que se presentó así: "Mi nombre es José Fernández, más conocido como Pepino Fernández, gracias a los jueces y la policía que me persiguen. Soy uno de los tantos que en este país tienen procesos judiciales por exigir nuestros derechos: trabajo, salud, educación. Por defender el derecho a la vida de nuestras familias. Tengo 76 causas. Una por cada lucha con la que hemos conseguido hacer obras comunitarias para nuestro pueblo. Hacemos lo que no hacen los funcionarios, que no funcionan. Hacemos los que nos han robado las multinacionales, que son buenas para sacar y malas para dar. Son las que nos han dejado sin hospital, sin trabajo, sin nada. Por eso tenemos causas. Por luchar contra el desempleo, el hambre, la contaminación, las enfermedades, fuimos acumulando muertos, heridos y causas. Y a pesar de eso seguimos luchando. Porque si nos quedamos en casa o en la mera discusión es difícil que hagamos la revolución". Después de los aplausos, fue el turno de Vicky, del MTD Maximiliano Kosteki, de Guernica, quien recordó ese nunca más que se convierte en pieza de museo si no se repite ante las violaciones cotidianas. "A nosotros nos procesan, pero quienes nos matan quedan impunes", remarcó al recordar el estado de la causa judicial que investiga los homicidios de la Masacre de Avellaneda. "¿Hasta cuándo?", preguntó Vicky al auditorio. "Que no nos sigan mandando", reclamó después. La siguió la reflexión de Roberto Martino, del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR). Contó su conversación con un periodista, luego de la protesta de su movimiento frente a la sede de una de las empresas petroleras. "Me dijo: lo que ustedes reclaman es justo. Lo que criticamos son los métodos, la forma en que hacen esos reclamos". Martino, razonó entonces, que era momento de cambiar la consigna que resume las actividades de esta Semana: "No tenemos que plantear que la protesta social no es delito, sino que reclamar por nuestros derechos no lo es. No estamos protestando: estamos reclamando que se cumplan derechos consagrados por la Constitución Nacional. Y lo estamos gritando porque no nos escuchan. Fuimos a reclamarlos a todos los poderes del Estados y no nos dieron respuesta. ¿Qué método hay que usar, entonces, para que se cumplan?". La profesora Norma Giarracca planteó, entonces, una objeción: "Yo creo que tenemos que reivindicar la palabra protesta. Porque protestar, según la Real Academia, significa manifestar a alguien la disconformidad con algo. Significa, fundamentalmente, defender esa idea de desobediencia contra las acciones injustas del poder. Aprendí esto de los campesinos brasileños nucleados en Vía Campesina, que plantearon que las protestas tendrían que ser declaradas por la UNESCO patrimonio de la Humanidad. Porque protestar es lo que nos permite ser personas mejores y sociedades mejores". A su turno, otro integrante del MTR planteó la verdadera diferencia: "Entre protestar y reclamar la diferencia no es semántica, sino política. Tenemos que dejar de estar a la defensiva. Reclamamos la plena vigencia de nuestros derechos sociales y humanos porque lo que está en juego es nuestra vida y la de nuestras familias". Allí fue cuando Jerónimo, de la Unión de Trabajadores Piqueteros, planteó la pregunta: "¿Cúal es el secreto de la UTD?". Jerónimo, amigo y conocedor de la UTD de Mosconi, explicó a los presentes porqué la respuesta era importante, ya que detrás de cada batalla librada por la UTD en esas desiguales condiciones con el poder, con esas precarias herramientas y aún menos recursos, hay una historia de éxitos. Ahí están sus proyectos comunitarios arrancados en los cortes de ruta para demostrarlo. Ahí están los puestos de trabajo que de a cientos le arrebataron a las multinacionales. Ahí están, incluso, las 76 causas de Pepino Fernández, sin que logren -a pesar del esfuerzo y tezón de la persecución judicial- meterlo preso "porque todo el pueblo de Mosconi lo defiende". "Yo te voy a decir cuál es el secreto", respondió contundente Hippie Fernández. "El secreto está en la respuesta que la UTD le da a la sociedad". Desplegó, entonces y ante todos, las carpetas con fotos de las obras realizadas por la UTD en ese Mosconi devastado por la desidia de los funcionarios y la voracidad de las multinacionales. Desplegó los mapas con los proyectos que han podido realizar a fuerza de arrebatarle al poder los recursos necesarios para hacerlos realidad. Desplegó, finalmente, el secreto que los convierte en un fenómeno político decente: hacen. "Detrás de cada protesta hay una propuesta", repite Hippie. Y está todo dicho. En tanto, en planta baja siguen repartiendo volantes.
publicada 09/06/2004
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