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El recuerdo de Indymedia
Eras vos
anticopyrightEsta nota escrita por Sebastián Hacher, del colectivo Indymedia, es nuestra manera de rendir homenaje al trabajo de Darío y su generación. Porque creemos que toda noticia tiene un tiempo y esta nota revela cuál fue. Porque creemos que hay momentos para gritar lo que nadie dice y otros, para imponerse el silencio que pocos respetan. Y porque hoy, entre otras cosas, es un día apropiado para pensar en la diferencia entre periodistas y oportunistas.

Es imposible escribir tu muerte
por sebastian hacher ((i)) o Friday June 20, 2003 at 01:39 PM
sebastian@riseup.net

palabras que escribiste en una mano cualquiera y que repito
porque es imposible escribir tu muerte.

1

Fue un cable de último momento, escrito apenas cortado el teléfono:

"19:26 hs. Acabamos de recibir la noticia de que uno de los piqueteros asesinados es Darío Santillán, un compañero del barrio La Fe, de 21 años. Darío, que militaba en el MTD de la zona, era un albañil que todos los días trabajaba en un obrador tratando de hacer ladrillos para levantar un salón comunitario. Vivía en tierras tomadas hace unos meses, en un rancho de chapa. Todos los que hacemos indymedia tuvimos la suerte de compartir con él varios piquetes, asambleas y charlas inolvidables. En estos momentos no tenemos palabras para expresar nuestro dolor y nuestra bronca. Sus asesinos pagarán por habernos robado la hermosa vida de un compañero."

No sé por qué la hora exacta. 19:26 minutos del 26 de junio del 2002, como si fuera necesario registrar para el futuro el momento preciso en que todas nuestras esperanzas se desvanecieron: era Darío, nuestro Darío, y no podíamos hacer nada para negarlo.


2

(-Sí, era él, contestaron del otro lado del teléfono. Y no recuerdo la puteada que dijo, ni recuerdo que otra cosa dijo porque nos quedamos los dos callados, como si el teléfono no nos impidiera ver qué se reflejaba en la mirada de cada uno. El sabía lo que decía y yo sabía lo que significaba y entonces las demás palabras sobraban.

Eras vos.

Y como digo eras vos en vez de decir era él, toda la nota se convierte en una carta.

Eras vos, y claro, uno quería creer que no eras vos, porque entre nosotros no había apellidos y entonces Santillán podían ser muchos, podía ser cualquiera. Pero no había vuelta que darle.

Eras vos.

Y entonces un torrente de adrenalina que sube hasta los ojos, una garganta que se anuda y el estómago como piedra. Y alguien quiere llorar y yo le digo que no, que hay que seguir trabajando y me lo dije también a mí mismo, sobre todo a mí mismo. Porque todos miraban para el otro lado, todos querían señalar con el dedo acusador, con el puntero de Hadad gruñendo que estabas armado con no sé qué tipo especial de palo. Y entonces había que seguir trabajando y decirlo todo, porque eras vos y por más que nadie escuche había que decirlo.)


3

A Darío lo conocimos el 25 de Enero del 2002 durante un corte de ruta. En un reportaje ese día nos dijo "...no sólo somos un movimiento de desocupados que tiramos gomas en la ruta, juntamos gente y salimos a cortar. Tenemos un trabajo real y queremos que se difunda...aunque a veces los medios están más interesados en el fuego de las gomas que en la construcción real de la organización...".

El reportaje terminó siendo una charla sobre los medios tradicionales y los medios alternativos. Darío sabía que los medios masivos eran impotentes o no querían abarcar la realidad de los movimientos sociales. También sabía que los medios alternativos a veces hacen "turismo" en los movimientos; sin terminar de mostrar toda su extensión, muchas veces se quedaban atrapados en el carácter "espectacular" de los cortes de ruta . La charla fue un reto y un desafío. Y como era un tipo consecuente con lo que decía, desde ese día Darío comenzó a participar de varias de las reuniones que hacíamos en aquel entonces para trabajar juntos con diferentes medios.

En ese mismo día registramos una provocación armada: un tipo se avalanzó contra el piquete en un coche, mostrando una pistola y haciendo gala de un equipo de comunicaciones. Una foto a tiempo y, sobre todo, la firmeza de los compañeros del piquete lo hicieron retroceder, pero la provocación ya estaba hecha. Desde ese día comenzó una tarea doble; además de mostrar que los movimientos de desocupados eran más que una cara tapada, había que registrar las provocaciones policiales y parapoliciales, generalmente ignoradas por los medios.

Al 26 de Junio teníamos contabilizados unos 50 casos, incluyendo el asesinato de Javier Barrionuevo. Salvo una nota de Miguel Bonasso en Página 12 (que no incluía los casos sucedidos en Santa Cruz) ningún medio se hizo eco de lo que calificamos como una campaña de represión selectiva. Esa campaña fue el prólogo de la Masacre del Puente Pueyrredón.


4

(Nosotros sabemos quién eras. Eso fue lo primero que escribí, porque realmente sabíamos quién eras y porque era resumir todo nuestro dolor en cuatro palabras. Y porque tus ojos celestes iban a dejar de caminar por un barrio marrón, y porque tu figura se iba a dejar de recortar contra el barro y las chapas. Porque vos eras así; te recortabas de la escena, y entonces a veces uno no quería sacarte fotos porque tenía la sensación de que siempre sobresalías sobre la imagen, la dejabas demasiado en segundo plano.

Decir "nosotros lo conocemos, mataron a nuestro amigo" era como decir que nos habían matado un poco a todos. Y era decir también que alguien se iba a levantar en tu nombre.

Y los Hadad hablaban, los Togneti aplaudían, Delía decía un discurso y manchaba la cámara con su baba blanca. Se me retorcía el estómago. Pero había que seguir escribiendo.

Escribir y decir, gritar contra el viento era hacer lo que hacías vos; tirar piedras contra las balas. La palabra era nuestra arma, nuestra piedra que se levantaba contra el fuego de artillería de los medios. Y resultó que tu nombre y el de Maxi fueron como murmullos de boca en boca, que los medios acusaron el golpe y buscaron, tarde, aprender tu nombre y tu cara.

Y las palabras se expandieron, resonaron contra el cielo y se convirtieron en voces firmes, en manos y pies que llegaron hasta la Plaza. Solo entonces pude llorar, como deben llorar los soldados después de la batallas. Porque desde ese momento nos convertimos en soldados de tu nombre).


5

Además de registrar y denunciar los casos de represión, la idea era conocer la otra cara del trabajo de los movimientos de desocupados. El primer paso fue salir desde el barrio a los piquetes, mostrar quiénes eran y de dónde venían esos miles de hombres y mujeres que se tapaban la cara para cortar las rutas. El segundo, fue intentar mostrar los barrios por dentro; los proyectos, las tomas de tierra, la construcción de la biblioteca y el trabajo en el bloquera.

Ese segundo paso comenzó a concretarse apenas dos semanas antes del asesinato de Darío. El resultado de ese primer acercamiento fue un artículo llamado "Un día en la vida de un movimiento de desocupados" que Darío nunca llegó a leer. El fue, en esa ocasión, el que nos ayudó a descubrir su mundo de resistencia y dignidad.

El artículo, publicado en internet, no tuvo repercusiones hasta después del asesinato de Dario y Maxi.


6

(Me acabo de acordar. El primer día fue ese mismo 25 de enero. Éramos cinco o seis, varias cámaras. Y vos nos viniste a buscar en bicicleta a una esquina. No querían que nos perdamos. Nos llevaste por el barrio, nos mostraste lo que querías que fuera una biblioteca y nos cuidaste todo el camino. Y después, sentados abajo del puente, vino el reportaje.

Y la guardia en la toma de tierra, donde te cargamos por la montaña que decías iba a ser tu casa. Y después el encuentro de junio; conocerlos, conocerte de verdad. Sentados en un camión que Juan quería arreglar, me contaste que te preocupaba cómo estaba saliendo la mezcla para los bloques. Y que los pibes todavía no sabían calcular cuándo estaba bien o estaba mal. Y en la estación de Lanús tiraste el palo que llevabas, porque era un escrache caminar con nosotros, por el centro, con un palo en la mano. Veníamos de Guernica, me acuerdo, y vos nos habías cuidado toda la marcha, porque estaba lleno de matones y no querías que a nosotros nos pasara nada. Y parecía que te abstraías de todo, que toda tu atención giraba alrededor nuestro. Era una cualidad extraña; mucha gente podía sentir que la cuidabas al mismo tiempo, y quizás por eso te mataron como te mataron. Quizás por eso antes de las balas todos gritaban tu nombre y después de las balas todos lloraban tu nombre. Quizás por eso eligieron matarte. No podían soportarlo).


7

(Y ahora no puedo seguir más: me pasa lo de siempre. Es imposible escribir tu muerte. Me invade una especie de pesadez, una sensación de cansancio, hastío y comprendo que no puedo hacerlo. Se va a la mierda el periodismo, la rigidez de la noticia, la exactitud del sustantivo. Es imposible escribir tu muerte, tu cuerpo tendido en la estación, la sonrisa de tus asesinos. Es más fuerte que yo; ya lo hicimos cuando había que pelear cada palabra y ahora no puedo volver sobre esas palabras, como quién no puede volver del exilio. Y entonces te dejo con tus palabras, las que vos escribiste en mi mano, las que vuelven a cada rato por más que vos no las escuches, o las escuches en cada uno de nosotros. Porque vos fuiste parte de nuestra generación, de esa que nace ahora, todos los días, y no te dejaron vivir para vernos, para verte crecer, y entonces ahora, escuchamos y hablamos por vos. Una de las veces que volvió tu figura fue leyendo un poema. Vos quizás te hubieras reído, o te hubiera dado vergüenza, pero fue leyendo un poema. Era Paul Eluard que decía "luchabas por la libertad, y yo te continuo". )


publicada 27/04/2003
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foto: Indymedia