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anticopyrightLa noticia fue publicada el 31 de julio por el diario Clarín en un pequeño recuadro y bajo el título Terrorismo en Internet. Informaba así de una reunión organizada por la OEA en la cancillería argentina para debatir, durante dos jornadas, sobre la seguridad de la red. Pero lo más importante no fue qué, sino quiénes hablaron del tema: un importante funcionario del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y otro del FBI. Los dos organismos que impusieron -aprovechando el perturbador atentado del 11 de setiembre- la sanción de la llamada Ley Patriótica, destinada a controlar los servidores de Internet y revisar correos electrónicos sin necesidad de intervención judicial, entre otras graves violaciones a los derechos civiles. Ahora pretenden globalizar el sistema y por eso promueven "una legislación común en todo el continente americano". También intentaron deslumbrar a los presentes con un polémico sofware policial: el programa Carnivore, que vigila el correo electrónico de la red.

El viejo truco del miedo es uno de los recursos de control político más característicos de la actual administración Bush. Justo es reconocer que le ha brindado excelentes resultados y, quizá por eso, la tendencia haya sido exhibida en Buenos Aires, es un desfile que presentó los últimos modelos de esta temporada: monstruos virtuales, cuyos alcances, intenciones y armas resultan tan sofisticados que es imposible vencerlos sin la ayuda imperial. Como si se tratara de un comercial de venta telefónica de productos mágicos, el problema se presenta de manera tan espectacular, pero su solución parece sencilla. En este caso, solo se trata de sacar una copia y firmar la legislación que el Congreso de los Estados Unidos ya aprobó bajo los escalofríos del 11 de setiembre. Como obsequio por semejante adquisición, se obtiene el acceso al más sofisticado sofware de control policial de la red, cuyos proveedores se avienen a mostrar en una exhibición pública. Su nombre: Carnivore. Y como todo en esta época, no implica metáforas. Literalmente, vive de comer de un plato exquisito, nutritivo y poderoso: los derechos civiles. Carnivore traga aquello que todos pierden: seguridad. Y así es como el problema que se propone a solucionar queda, fatalmente, "controlado".

En este caso, se trata de la seguridad de Internet, que se ha visto súbitamente atacada por la presencia en la Argentina de dos integrantes de las organizaciones terroristas más feroces y activas: el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la CIA. Estas dos oficinas del gobierno imperial fueron las que promovieron e impusieron la llamada Ley Patriótica, sancionada por el Congreso norteamericano a 45 días del 11 de setiembre y que para muchos representa un atentado certero a los derechos civiles. El intelectual Gore Vidal, en su artículo Somos los patriotas (que puede leerse completo en la sección Bibliovaca) comentó así los alcances de esta ley:

"La Ley Patriótica posibilita que agentes del gobierno puedan recoger información confidencial sin aprobación judicial ni permiso del ciudadano afectado. Toda esta actividad anticonstitucional no tiene la menor conexión con el terrorismo". Pero la cosa no quedó ahí. El segundo golpe lo dieron a comienzos de este año. Tal cual informa Gore Vidal, "a principios de febrero el Departamento de Justicia filtró la Ley Patriótica II, conocida como Ley de Refuerzo de la Seguridad Interna, con fecha 9 de enero de 2003. Un Congreso que no debatió apropiadamente la primera ley aprobó en forma abrumadora esta expansión ilegal". Así fue como la onda expansiva llegó a Internet.


El ataque

Estos son algunos de los comentarios que sembró la nueva legislación:

  • "Vamos a perseguir el terrorismo en Internet, vamos a abrir sus correos electrónicos antes de que ellos lo hagan, a escuchar sus mensajes telefónicos". Esta contundente advertencia del fiscal general de los Estados Unidos, John Ashcroft, es una muestra del espíritu de la ley antiterrorista.

  • Según el Centro para la Democracia y la Tecnología (CDT), el paquete de medidas aprobadas desactiva las protecciones de privacidad en las comunicaciones.

  • La organización Privacidad Internacional (PI) explica en su web que la ley amplía el uso de las escuchas telefónicas y del sistema de rastreo electrónico Carnívore y convierte a los hackers en ciberterroristas.

  • La nueva ley tipifica el ciberterrorismo cuando los ataques informáticos supongan pérdidas superiores a 5.000 dólares. Los hackers pueden sufrir condenas de entre cinco y 20 años.

  • Los reparos no faltan en la propia clase política. El senador demócrata Russ Feingold, el único que votó en contra, considera que ésta "no equilibra los poderes otorgados a los órganos policiales y a las libertades civiles".

¿Por qué esta legislación atenta contra derechos elementales? Entre otras cosas, porque obliga a las empresas de Internet a entregar el registro de actividad y los correos electrónicos de una persona considerada sospechosa por los agentes federales. Porque facilita el intercambio de información pinchada entre diferentes agencias gubernamentales, ya sea la CIA, el FBI o la NSA (y es muy probable que ahora quieran globalizar esos datos, obteniendo los registros de las agencias de espionaje locales). Pero, fundamentalmente, porque con estos nuevos poderes el FBI tiene planes de reorganizar la arquitectura de Internet, conduciendo el tráfico de los internautas hacia servidores centrales que permitan controlar la circulación en la red y el correo electrónico. Para esto, fundamentalmente, necesita lograr el concierto legislativo de la región, que es como suelen apodar a Latinoamérica.

El presidente George W. Bush solicitó por carta a la Unión Europea que también revise sus normas sobre protección de datos. "La noticia ha caído como un jarro de agua fría. Las asociaciones de internautas en España han calificado la iniciativa de "imposible y demencial" comentó el diario español El País. " La Asociación de Internautas ha anunciado que trasladará su servidor de Internet de Estados Unidos a España, en previsión de que el FBI cumpla sus planes de reconducir el tráfico en Internet".

Mediante estas leyes que ahora se pretenden globalizar, el Capitolio autorizó al FBI a espiar libremente utilizando el polémico software Carnívore, que vigila el correo electrónico que pasa por los servicios del Internet. Las consecuencias, entre otras, fueron comentadas por una publicación electrónica de negocios virtuales: "Los principales proveedores de servicios de Internet USP han negado que le hayan dado carta blanca a la oficina federal, pero han confirmado haberles facilitado información. Por otra parte, un ingeniero anónimo de Hotmail.com -servicio de correo de Microsoft- ha asegurado que el FBI se interesó por los correos de determinadas cuentas cuyos nombres empezaban por "Alá" y contenían mensajes en árabe. ¿Hasta dónde se puede llegar? ¿Dónde está el límite para infringir el derecho a la privacidad de un usuario?"

Esa es una de las preguntas que deberían hacerse hoy en la Argentina.


Lo noticia publicada en el diario Clarín el 31 de julio pasado decía lo siguiente:

"El gobierno de los Estados Unidos impulsa en la Argentina la aprobación de leyes que persigan lo que define como delitos informáticos. Dos altos funcionarios de los Estados Unidos participaron entre el lunes y el martes de una conferencia organizada por la OEA en la cancillería argentina, donde se promovió una legislación común en todo el continente americano y la utilización de sistemas de seguridad contra hackers.

Chris Painter, subdirector de la Oficina de Delitos Informáticos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y James Farman, subdirector de la División Cibernética del FBI dijeron ayer que prevenir el ciberterrorismo es para s país "una de las máxima prioridades" después del 11 de setiembre. Apuntan contra piratas cibernáticos y hackers que, se dice, pueden afectar los sistemas de comunicación, energía o comercio. Farman destacó que el FBI está dispuesto a colaborar con las agencias de seguridad de la Argentina y sostuvo que las companías privadas también deberían tomar precauciones. Durante la conferencia, un día antes, proveedores de softwares de seguridad habían mostrado sus servicios ante especialistas argentinos".


Traducción plan estratégico contra el terrorismo


publicada 27/09/2003
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