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En el diario no hablaban de tí
 A propósito del Día Internacional de la Mujer, la agrupación Barrios de pie organizó un taller en el que analizaron la imagen femenina que transmiten las revistas. Mujeres que trabajan en sus casas, que van a las movilizaciones, que colaboran en comedores populares, que amasan pan y alfabetizan miraban asombradas las páginas dedicadas al maquillaje, los chimentos, las recetas, la moda “¿Estas publicaciones quieren que ustedes sean...?”, preguntó en un momento el coordinador. Y de pronto una de las participantes pegó el grito: “taradas”.
En el diario no hablaban de ti, era el título del novedoso taller acerca de la Imagen de las Mujeres en los Medios de Comunicación que se dictó el sábado 6 en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, en el marco de actividades que organizó Barrios de Pie por el Día Internacional de la Mujer. La actividad consistió en analizar por grupo distintas publicaciones dedicadas específicamente a la mujer y ver qué temas proponían y cómo los abordaban. Las consignas que arrojaron los coordinadores, Pascual Calicchio e Ivana Rezano fueron bien concretas. "¿Qué publicidades y qué notas hay en la revista, cómo se conforma el staff y qué fuentes utilizan?" Las discusiones fueron casi tan interesantes como las conclusiones, pero lo mejor vino después, cuando todas las participantes del taller tuvieron que contar cómo era un día de sus vidas. "Ahora olvídense de todas estas revistas y cuenten las actividades de un día normal de ustedes", propuso Pascual, dispuesto a anotar todas las respuestas en un afiche. Comenzó así: "Yo me levanto a las cuatro de la mañana para hacer el pan para los chicos del comedor", dijo tímida Berta y agregó: "después no tengo otro trabajo". Berta trabaja en el comedor de Villa Lugano que recibe a más de 50 chicos y como el resto de las presentes se dedica también a cuidar de los hijos y la casa. Siguieron las demás: "Yo estoy buscando trabajo, así que la mañana me la paso en ese tema"; "Yo trabajo en un periódico de mi barrio, así que leo los diarios, voy a las movilizaciones, trabajo"; "Yo hago la merienda en el comedor de mi barrio y voy a todas las movilizaciones del Movimiento, por suerte mi marido se queda cuidando a los chicos muchas veces. Cuando vuelvo me espera con la casa limpia y con un mate. Es muy increíble..."; "Me dedico a la alfabetización y a organizar talleres para los chicos del barrio"; "Soy promotora de salud, voy a las marchas siempre. El tema de la salud es de constante lucha porque siempre nos faltan cosas que siempre peleamos por conseguir". Después de compartidas las experiencias, se volvió sobre los temas de las revistas femeninas: ¿Estas publicaciones quieren que ustedes sean..., dijo Pascual y pronto una de las mujeres pegó el grito: "taradas". Era el momento de escribir los temas que trataban las revistas para compararlos con los que diariamente preocupaban a las mujeres del taller: chimentos, recetas, decoración, manualidades, belleza, horóscopo, consejos útiles, dietas, moda, perfumes, los chicos, los maridos. Así, todas comprendieron al fin de qué se trataba esta cosa extraña que vinculaba mujer y medios y qué poca relación había entre ellos. "El área de comunicación en Barrios de Pie viene desarrollándose más lenta que el resto", confiesan los coordinadores. Es que los temas como salud, educación y capacitación tienen fines más concretos, más visibles y urgentes. "El área de comunicación, la vamos descubriendo de a poco y en relación a las discusiones de género se complica porque, en general, existen dos voces: un grupo de mujeres que no quiere dar participación a los hombres en sus problemáticas y nosotros que trabajamos en grupo con nuestros compañeros", explica Pascual. En Barrios de Pie hombres y mujeres trabajan juntos y además, las mujeres son mayoría en el movimiento. "Partimos de la base de que todos somos iguales", sostiene Ivana y agrega que lo esencial es identificar como un problema que las mujeres tengan que hacer todo: "a la mañana trabajar en el comedor, ir a las marchas que pueden durar hasta la noche y llegar a casa para preparar la cena y educar a los chicos". Para concluir la actividad con las revistas, se comprobó que en todas ellas los cargos más altos correspondían a hombres y que también las fuentes citadas en las notas eran de hombres: especialistas en distintos temas, médicos, psicólogos. "En realidad los que deberían contar cómo queda mejor el pan o cómo se hacen las cosas, somos nosotras", reflexionó una de las mujeres que, con su bebé en brazos, participó todo el tiempo con preguntas y opiniones. "Además, en los medios gráficos destinados a la mujer no aparece ningún tipo de conflicto social o político; las mujeres de las fotos no son ni promotoras de salud ni mujeres que amamantan a su hijo a la sombra de un árbol en una manifestación. Son más bien prototipos. Rubias de ojos claros, delgadas, altas y sonrientes y felices", concluyó Pascual que contó con el asentimiento de todos. Entre otras de las cosas compartidas en el taller, Ivana y Pascual dieron una breve reseña del inicio de la "prensa femenina": El auge de estas revistas se dio cuando la mujer se incorporó al ámbito del trabajo. Desde ese momento pasó a ocupar un nuevo rol en la sociedad y desde los sectores de poder surge esta prensa fomentando el rol anterior (la casa, los chicos, etc). Es decir, que el capitalismo necesitaba mujeres para la producción de riquezas-les pagaban menos- pero a la vez las necesitaba en el rol de ama de casa-es trabajo no remunerado-. Al final del taller, minutos antes de los aplausos todos parecieron comprender la importancia de la comunicación y comenzaron a proponer que se hagan publicaciones en las que cada uno cuente lo que hace porque por estos tiempos, las únicas oportunidades en las que los medios dicen lo que pasa es cuando las mujeres piqueteras hacen movilizaciones, no cuando amasan pan, alfabetizan, o promueven salud en sus barrios.
publicada 10/03/2004
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