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Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información
La práctica inspira
 "En América Latina hay cientos de experiencias de radio que tienen cosas bonitas que enseñar y que irradian inspiración. Pero escogimos sólo 32". Con estas palabras Andrés Geerts presentó en Ginebra la experiencia de las radios comunitarias latinoamericanas, resumidas en un CD que fue el resultado de un año de estudio. Fue, para muchos, lo mejor que se escuchó en la Cumbre: las voces de la gente. En este texto que sirvió de presentación, Geerts narra de qué se tratan siete de esos inspiradores ejemplos.
Durante la Cumbre Mundial de la Sociedad de la información (CMSI) que se realizó en Ginebra entre el 10 y el 13 de diciembre, se presentó un estudio titulado La Práctica Inspira. Sus expositores fueron Víctor van Oeyen y Andrés Geerts, ambos del Equipo Latinoamericano de Investigación de ALER, Néstor Busso (Radio Encuentro-Argentina), Flor de María Ramirez (Radio Los Cumiches-Nicaragua), Misael dos Santos y Nerimar Teixeira (Radio Favela-Brasil). La presentación fue parte del Foro de Medios Comunitarios, que se realizó el viernes 12 de diciembre. El foro duró todo el día y fue organizado de manera conjunta por ALER, Amarc, Cameco, Pan Para Todos, Acción Suiza de la Cuaresma y el Caucus de Medios Comunitarios de la misma Cumbre. A continuación el texto leído por Andrés Geerts a manera de introducción:
WSIS - Community Media Forum La Práctica Inspira - Exposición de los resultados del estudio Andrés F. Geerts Hace un par de años visité el Museo del Oro en Lima, Perú. Nunca en mi vida he visto expuesto, en un mismo lugar, tanto oro forjado en objetos de arte de inmenso valor. Al final salí del museo con una indigestión de oro. Ya no quería ver más. Me habían enseñado oro y arte en exceso. Luego alguien comentó que éste no era un museo, sino un almacén de oro, y que el arte de un buen museo no estaba en la abundancia, sino en la selección y la forma de exhibirla. En este estudio quisimos hacer lo mismo. En América Latina hay cientos de experiencias de radio que tienen cosas bonitas que enseñar y que irradian inspiración. Pero escogimos sólo 32. Ojalá no les cause una indigestión de lo bueno. Una aclaración antes de seguir: cada vez que aquí hablamos de radios, nos referimos además de las radio-emisoras también a los centros de comunicación que hacen radio. Se trata de prácticas radiofónicas. En un museo te enseñan objetos muertos. Lo que aquí se presenta es una exhibición de prácticas vivas. En este momento pueden ya ser diferentes de lo que eran cuando se les visitó hace un año. Esta exhibición muestra en un fascinante colorido una enorme diversidad de prácticas. No son obras de un solo maestro. Cada una es una práctica particular que proviene de contextos y propuestas muy distintos. Hay radios de niños, de mujeres, de indígenas, hay radios por Internet y satélite, y hay radios que se hacen desde la calle o una aldea en la selva amazónica, hay radios propiedad de una diócesis y hay radios propiedad de un colectivo que recuerda las comunas y los kibutz. La muestra comprueba que no existe un modelo de radio popular o comunitaria. Démonos una breve degustación de algunas de algunas de estas prácticas, siete u ocho. Y que nos disculpen las otras 24 que tenían el mismo derecho de ser mencionadas. Hoy, el tiempo no alcanza. Para esto está el CD y al principio del próximo año estará el libro. Después de este vistazo trataremos de sacar los puntos comunes, lo más inspirador que salta a la vista. 1. Hemos visto una radio de niñas y niños, y de adolescentes, que no son destinatarios de los mensajes, sino productores, investigadores, promotores y hasta ciudadanos con un papel político en la comunidad. De tal manera que participan en el cabildo del municipio y han logrado cambios en la legislación, y por supuesto en la cultura de la comunidad. Flor, que está a mi lado, les contará más de esta práctica. 2. Hemos visto una radio que nació desde un transmisor de 5 vatios, compuesto por unos muchachos locos en una favela de Belo Horizonte, allá donde el asfalto ni los servicios básicos llegan. El espejo en que esta radio se fijó para hacerse útil y bonita, no fue la otra radio. Fue la vida, la cultura, el lenguaje de ese otro Brasil. Fue la lucha por conquistar su lugar de ciudadanos en la sociedad, sin adaptarse, sin renunciar a su autenticidad. Lo hizo tan bien, que hoy esta radio es una de las más escuchadas, también en el asfalto. Dos de esos muchachos locos están a mi lado: Misael y Nerimar. 3. Hemos visto una radio donde el micrófono no está en la mesa, sino en el piso, donde dos o tres sabios de una comunidad andina en las orillas del Lago Titicaca, se sientan alrededor de un mantel colorido en que están echadas las hojas de coca. Y, mascullando la hoja sagrada, como lo ha hecho el pueblo aymara desde hace mil años, van conversando sobre el robo del ganado, la nueva plaga en la papa o el bloqueo de caminos que el sindicato organiza para sacar a ese presidente que está regalando el gas del subsuelo a los gringos. 4. Hemos visto una radio que es al mismo tiempo 8 radios, cada una transmitiendo desde su comunidad en el Sur de Chile, y formando red para los informativos y otros programas. Desde hace 15 años esta radio promueve el rescate de la cultura regional. Los cuentos y las costumbres de los abuelos son grabados por los niños, transformados en programas radiofónicos y cuadernos culturales que forman parte de currículum escolar. El resultado es una verdadera enciclopedia cultural de la zona. 5. Hemos visto una radio en una ciudad provincial de México, donde al final del año se llama a todo el que quiera a la asamblea en la plaza central. Y frente a todo el mundo, se abren los libros de la contabilidad de la radio, para que se conozcan los ingresos y gastos. Porque quien predica la democracia y la transparencia, la debe practicar en su propia casa. 6. Hemos visto una radio urbana en la gran metrópolis de Buenos Aires. Allí se dan cita las tribus de todas las culturas no sometidas por la ofensiva neoliberal: desde las Madres de la Plaza de Mayo hasta los punks y los roqueros alternativos. En medio de la piñata económica y moral que vivió Argentina en la década pasada, esta radio mantuvo su utopía de una sociedad solidaria y la aplicó cabalmente en la forma colectiva de su organización interna. 7. Hemos visto en Nicaragua un colectivo de mujeres, que construyen comunidad desde la exclusión de género: hacen asistencia legal, educación sobre los derechos y la violencia, educación en salud reproductiva, cuidado de la niñez, alfabetización, teatro popular, capacitación en comunicación, investigación....Y en medio de todo esto, está la producción radiofónica, como el eje de incidencia en la opinión pública. Porque estas mujeres saben que superar la exclusión de la mujer necesariamente pasa por la política. 8. Hemos visto una radio fundada para combatir el sindicalismo rojo de los mineros bolivianos. Y cómo luego estos mismos mineros la convirtieron en su mejor aliada. Cuando se cerró la mina y se fueron los mineros, ella como novia enamorada, se fue detrás de ellos a la ciudad y se hizo red de tres radios. Durante el levantamiento popular del mes pasado, hombres vestidos de ropa militar dinamitaron el transmisor de la radio. Cuando se tiene el 80% de la audiencia y el 100% de credibilidad, el poder se disputa al otro lado del micrófono.
¿Qué tienen en común estas prácticas? ¿Qué se destaca como lo más inspirador? En primer lugar, todas estas prácticas son originales, surgidas desde la base o más tarde en su historia asumidas por la comunidad. Hay una fuerte identificación con la realidad local. No son réplicas o copias de modelos centrales, no son productos de una política de extensión. Por ser tan singulares, nunca podrán ser modelos para las demás radios comunitarias y populares. Sí pueden ser luces. Cada una es una respuesta única, auténtica, muy sui géneris y por eso super-creativa, que surge desde sectores que sufren algún tipo de exclusión en la sociedad dominante (por razones económicas, sociales, culturales, de género, mediáticas). Todas son cajas de resonancia de la identidad socio-cultural de esos sectores. En este sentido son expresiones de una contra-cultura, una alternativa al proyecto hegemónico de la industria transnacional de cultura de masas.Estas prácticas establecen una relación totalmente diferente, casi opuesta a la que los medios suelen establecer con la sociedad. Los públicos de estas radios no son consumidores, no son destinatarios o "targets" hacia donde van los proyectiles de una comunicación conquistadora. Son sujetos que participan en diferentes niveles de la producción y gestión de estos proyectos, son ante todo ciudadanos que junto con la radio y a través de ella construyen su proyecto de ciudadanía. Estas prácticas se sostienen en la gente; porque sus raíces están en la comunidad y sus actores sociales. No son raíces por donde se saca provecho económico o político del pueblo. Son raíces por donde el pueblo se adueña del medio y lo emplea para sus proyectos de desarrollo o políticos. Sin esta sostenibilidad social estas prácticas pierden su razón de ser. Estas prácticas en sí son actores sociales. No se contentan con ser sólo medios de comunicación neutra. Tienen su propio proyecto. Intervienen en la agenda social y política, son lugar de intercambio y de negociación. A menudo participan activamente, junto con otros actores sociales, con el estado y el sector privado en programas de desarrollo regional, de democratización de la sociedad, o para superar problemáticas específicas como la equidad de género, la niñez, el rescate cultural, la educación de adultos, la defensa del planeta, la cultura de paz. En este sentido, varias de estas prácticas son más que radio. Trabajan por el aire y por la tierra. En las más inspiradoras de estas prácticas, hay una constante: dentro del proyecto se practica lo que en el discurso radiofónico se predica. El reto siempre presente es: buscar la coherencia entre la práctica interna y proyecto de sociedad para el que se trabaja. Por ejemplo, si se lucha por una democracia participativa, el primer lugar donde se la va a ejecutar es en la misma radio. Si se pide al estado ser transparente en la gestión pública, la misma radio rendirá cuentas ante sus trabajadores y ante el mismo público. Como son prácticas que creen en la comunidad, que buscan construir comunidad, lo colectivo es un valor esencial. Son prácticas que han podido resguardar su identidad y libertad frente al mercado, el estado y la política partidaria. Por eso su enorme confiabilidad y credibilidad entre sus públicos. Un denominador común en todas estas prácticas es la primacía de lo ético. El proyecto humano y sus valores son fundamentales. Allí no se negocia. Estas prácticas pueden inspirar a otras, porque ellas mismas han buscado su inspiración en una visión del mundo y del ser humano. En otras palabras, en una historia después del fin de la historia y bajo el imperio de la única ideología permitida, después del fin de las ideologías, sigue viva la llama de las utopías.A nosotros nos han inspirado profundamente estas prácticas. Esperamos que inspiren también a todos los que hacemos comunicación desde la exclusión, desde la gente. Hace tres años hicimos un estudio sobre la vigencia y la incidencia de estas radios y nos dejó con muchas dudas. Las dudas siguen, pero en estas prácticas hemos visto claramente que la comunicación desde la exclusión no sólo es posible, sino que puede ser una comunicación eficaz, de gran incidencia y de alta calidad estética. Estas prácticas no quieren ser recetas. Quieren ser luces en los muchos caminos comunitarios de este mundo.
publicada 16/12/2003
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