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Cumbre de la Sociedad de la Información
El bochorno de Naciones Unidas en Buenos Aires
anticopyrightNaciones Unidas pretende organizar una Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información y lo primero que se asegura es que esté ausente justamente eso: la información. Formalmente, convocó a debatir temas tan cruciales como el acceso a la tecnología y los conocimientos, los derechos de autor y de propiedad en el espacio virtual, el control del software y la gratuidad de Internet a la sociedad civil argentina los días 12 y 13 de mayo. En los hechos, delegó la organización de esta reunión en una entidad sin capacidad para garantizar la participación del ámbito académico, organismos de derechos humanos, colegios profesionales o movimientos sociales. Ante esta evidente falta de representatividad, lavaca se retiró del encuentro al iniciarse la segunda jornada. Naciones Unidas, en cambio, dio por finalizado el trámite y presentó públicamente las conclusiones, dejando en claro cuál es su visión de la sociedad civil en la Argentina.

En la Argentina, el encuentro preparatorio para la Cumbre de la Sociedad Mundial de la Información -donde se discutieron los documentos que serán presentados en diciembre de 2003 en Ginebra- se realizó en el quinto piso de la sede central del Correo, donde también funciona la Secretaría de Comunicaciones (Secom). Aunque la elección de un lugar para una actividad obedece en general a cuestiones prácticas, que las reuniones se llevaran a cabo en el viejo edificio de la avenida Alem -esa bella construcción venida a menos de una Argentina que alguna vez prometió más esplendor- no deja de tener un valor simbólico sintomático.

Las reuniones de la sociedad civil no se hicieron en un ámbito académico ni en la casa de alguna organización no gubernamental o ligada a los derechos humanos, sino en la sede que comparten la empresa Correo Argentino Sociedad Anónima (CASA) -a quien le fue entregada la concesión del servicio de la corresponencia en los 90- y las autoridades del organismo oficial encargado de controlar el funcionamiento de las empresas postales y telefónicas, así como de sancionar los incumplimientos. Según un informe difundido por la Auditoría General de la Nación, Correo Argentino debe al Estado por lo menos 207 millones de pesos en concepto de cánones impagos.

La Cumbre tiene tres grandes sectores que aglutinan a los participantes: los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. La Secom es la cabeza de la delegación oficial argentina y las posturas que llevaron a las reuniones anteriores, preparatorias del megaevento, fueron consensuadas con el sector empresario privado y no se dieron a difusión pública. Ya hubo, a nivel mundial, varias reuniones. Las próximas dos se harán en Francia y en Suiza, con vistas a los dos grandes encuentros: el de este fin de año pero también el del 2005 en Túnez.

A su vez, la Secretaria de Comunicaciones dio su adhesión (el lugar, fotocopias y café) al encuentro de la sociedad civil, organizado por el Centro de Teletrabajo y Teleformación. En retribución, Marcelo Kohan -a cargo de la Secom-, fue invitado a hacer la apertura de estas jornadas que se desarrollaron en el auditorio del quinto piso, donde no andaban los teléfonos.

El funcionario habló de todo: de cómo hacer accesible la tecnología al 60 % de los pobres, de que alguien debe financiar ese emprendimiento, de que los proveedores privados no hacen beneficencia, de que hay que discutir la sociedad y la política que queremos, de lo difícil que es acceder a una computadora luego del 1 a 1... Habló de todo, menos de la responsabilidad estatal

Luego de Kohan, tomó la palabra Beatriz Busaniche, quien se postuló como representante del Centro de Teletrabajo para participar de la reunión preparatoria que se hizo hace unos meses en Ginebra, y resultó elegida por los organizadores mundiales. Volvió de Suiza con su organización convertida en el Punto Focal Mundial de la Familia Educación y Academia.

Las familias -como sintomáticamente las bautizaron los responsables de la Cumbre- son veintitrés. Abarcan asuntos diversos (Cuestiones de Género, Pueblos Indígenas, Medios de comunicación, Pueblos Indígenas, Movimientos Sociales, Discapacidad, entre muchos otros) y deberían funcionar como facilitadoras de la circulación de la información.

En muchos casos, su representatividad real es prácticamente nula. Han llegado a haber familias con 3 integrantes y la coordinación de más de una de ellas estaba ya predigitada. La presencia de América Latina, además, es minoritaria. Por más que se llame Cumbre Mundial, esta Cumbre Mundial no es inclusiva.

Por ser cabeza de Familia, el Centro de Teletrabajo tiene a su cargo la articulación y coordinación de la participación de todos los países en el área de educación. No solo debe hacer la convocatoria a nivel nacional sino contactarse con organizaciones de todo el mundo "con las dificultades de todo tipo que puede suponer conectarse con alguien en China, por ejemplo", explicaba Busaniche al comenzar la reunión en el Correo.

"El problema no es llegar a China sino a la Argentina", corrigió un integrante de la Fundación Vía libre: "Sin ir más lejos, nosotros nos enteramos cuando la convocatoria ya estaba formalmente cerrada. Finalmente hoy nos reunimos, pero ¿a quién representamos?"

En un e mail enviado a lavaca, Busaniche puntualizó: "desde el Centro de Teletrabajo y Teleformación de Ciencias Sociales de la UBA hicimos toda la campaña de difusión que estuvo a nuestro alcance. Nosotros no somos una gran organización, somos una organización pequeña y no tenemos vinculaciones y lazos con grandes medios de comunicación como para lograr repercusión. Tampoco tenemos apoyo financiero de ningún tipo. Eso significa que usando los canales que habitualmente usamos le dimos curso a las invitaciones del caso y confiamos en la circulación de estas cosas entre quienes realmente trabajan estos temas. No por nada, llegó hasta aquí gente de Río gallegos, de Tucumán y otros lugares del país para trabajar estos documentos". Ya en las jornadas había repetido que la respuesta de los interesados fue mucho menor a la convocatoria realizada. Leyendo la lista de los concurrentes -un puñado de pequeñas organizaciones, además de los ya acreditados ante Naciones Unidas para recibir información de la Cumbre -como es el caso de lavaca- se puede deducir cómo se tramitó la convocatoria: había representantes de un portal de secretarias ejecutivas para el Mercosur, del sindicato de Comercio que preside Armando Cavalieri y de la municipalidad de Benito Juárez. Estaba el Licenciado en sistemas Carlos Tomassino, ex presidente de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, entre otras cosas ; la representante argentina de APC women -una organización norteamericana que relaciona temas de la sociedad de la información con cuestiones de género- y especialistas en sofware libre. No estaban ni enterados de la reunión el Centro de Estudios Sociales y Legales (CELS), Poder Ciudadano, la organización Periodistas, La Liga Argentina por los Derechos Humanos, Madres de Plaza de Mayo, Abuelas de Plaza de Mayo, Hijos, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, el Colegio Público de Abogados, la UTPBA, la Carrera de Comunicación, la Maestría de Periodismo de la Universidad de La Plata, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), la Sociedad de Escritores SADE o la de músicos, Sadaic, la Asociación de Mujeres Abogadas, el comité argentino del Foro Social Mundial o los expertos en derecho de autor tanto de la Facultad de Abogacía como de Edición Editorial de la UBA. Puede haber, es cierto, muchas más organizaciones en esta lista porque la sociedad civil argentina es, afortunadamente, rica y robusta. Pero sin duda, sin la presencia de estos organismos ninguna reunión puede realizarse sin ofender lo mucho y muy duro que han tenido que trabajar los ciudadanos argentinos para mantener a salvo, con vida y con orgullo estas instituciones.

En el fondo, es la propia concepción de sociedad civil planteada por los organizadores -no sólo locales sino también mundiales- la que debe ser revisada. ¿Qué es la sociedad civil para las Naciones Unidas? Una gran bolsa de gatos: organizaciones pequeñas y sin representatividad, organizaciones que defienden los intereses de las corporaciones, hackers. En el caso específico de los medios de comunicación, tanto dentro de los participantes en sector privado como en la Familia de Medios (que, claro, es parte de la sociedad civil) intervienen las grandes corporaciones. El Grupo Clarín es un ejemplo.

En las jornadas de Buenos Aires participaron representantes de una veintena de agrupaciones diversas, varias de las cuales fueron convocadas azarosamente, a través de una cadena reenviada de e mails, y no tenían en claro cuál era su lugar en ese encuentro.

No obstante se pusieron a trabajar rápidamente y con voluntad.

La idea de los encuentros era discutir los documentos y articular una opinión. Durante el primer día se leyó la Declaración de Principios, el segundo el Plan de Acción. La mecánica fijaba que las correcciones o modificaciones debían hacerse punto por punto, porque solo así iban a ser leídas por los encargados de incluirlas como anexos. Los materiales, además, resultaron malas traducciones del inglés al español

Allí estaba ya desplegada la trampa:

  • Ambos documentos fueron elaborados por las delegaciones oficiales de los gobiernos y, aunque pueden ser revisados por la sociedad civil, ésta sólo puede hacerlo en calidad de observadora y sus señalamientos van agregados al final de los documentos, como anexos. Para que las opiniones de las agrupaciones de la sociedad civil tengan alguna influencia real, deberían ser tomadas como propias por los gobiernos del país o las autoridades de la región. Es, finalmente, una cuestión de lobby y -tal como está planteada estructuralmente la participación- el resultado del partido está dicho por anticipado: la sociedad civil lleva todas las de perder.

  • La traducción es un punto estratégico. Se ha hecho una en la que software libre se tradujo como software gratuito. Y la diferencia no es menor. Pese a que el español es uno de los idiomas oficiales, son pocos los documentos que circulan en castellano, la mayoría se difunden en inglés y en francés, y esa es una manera sutil de desalentar ciertas intervenciones.

  • La discusión punto a punto acepta la lógica de participación planteada por las Naciones Unidas y no permite manifestar postulados contrarios más generales y globales, que se pierden en los detalles.

Todos los participantes coincidieron en que los documentos no trataban a todas las partes implicadas en pie de igualdad, que solo dejaba lugar a receptores pasivos de la información, sin espacio para la generación local de contenidos. La sociedad de la información se reducía, en los escritos, a una cuestión tecnológica: el hambre del mundo puede acabarse repartiendo computadoras. Llamativamente, además, los anexos eran aún más interesados que las ideas generales de los gobiernos. En la parte posterior había puntos que claramente respondían a los intereses empresarios en el control del mercado informático.

"Hay que romper la lógica de los documentos, oponerse íntegramente a ellos", repitieron más de una vez los integrantes de la Asociación Civil Links. Pero no tuvieron quorum.

Surgieron otras alternativas: hacer una convocatoria amplia a la sociedad (en la que participen especialistas representativos en cada uno de los temas), generar algún acto de resistencia en la propia Cumbre.

"No hay que dejar de ir", dijo alguien.

"Por supuesto que no -retrucó otro- hay que ir y quemarles todos estos puntos allí"

Gran parte de los que allí se quedaron, debatiendo punto por punto, cumplieron hasta final con una dura tarea: aprovechar cada espacio, cada coma, para pelear por lo que se cree hasta el final.

Se trata, sin duda, que trabaja más seriamente que Naciones Unidas.


publicada 27/12/2003
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