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La economía participativa
Un programa para la economía participativa
 Undécimo ensayo en la serie "Un movimiento por una economía participativa". por Michael Albert
La economía participativa es un conjunto de instituciones creadas para llevar a cabo la producción, consumo y asignación de recursos de forma que satisfagan las necesidades de las personas y fomenten su desarrollo; es un conjunto de instituciones diseñadas para fomentar la equidad, la solidaridad, la diversidad y la auto-gestión; es un conjunto de instituciones basadas en asambleas democráticas, remuneración acorde con el esfuerzo y el sacrificio, complejos de trabajo equilibrados y planificación participativa; es un conjunto de instituciones que responde a la pregunta: "Si no queréis capitalismo, entonces, ¿qué queréis?" El programa para la economía participativa consiste en un conjunto de demandas que a corto plazo intentan lograr mejoras en la vida de la gente, sentando las bases al mismo tiempo para posteriores mejoras y la victoria final de la economía participativa a largo plazo. Incluye demandas por: " Una remuneración justa: impuestos sobre los beneficios, el patrimonio, las herencias; impuestos de lujo y sobre los ingresos; acción afirmativa, pleno empleo, establecimiento de un salario mínimo, apoyo a los salarios sociales, impuestos negativos sobre los ingresos, mayores salarios y también una remuneración justa dentro de nuestros movimientos " Auto-gestión: asambleas de trabajadores y consumidores, acceso democratizado a la información, toma de decisiones democrática en los lugares de trabajo, poder de los consumidores sobre las normas de producción, presupuestos democratizados y también auto-gestión dentro de nuestros movimientos " Trabajo digno: mejorar los trabajos degradantes, regular los trabajos que dan demasiado poder, crear trabajos equilibrados, otorgar poder de decisión a todos los trabajadores, y también dignificar y equilibrar los diferentes trabajos en nuestros propios movimientos. " Planificación participativa: infraestructura de asambleas y distribución democrática de la información, regulación social de los precios, prioridad de las necesidades humanas sobre los beneficios, democratización de los presupuestos, incremento de las horas de ocio y disminución de las de trabajo, y también asignación participativa de los recursos dentro de nuestros movimientos " Relaciones internacionales justas y democráticas (lo cual es objeto de muchos otros artículos de ZNet): abolir el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio y reemplazarlos con agencias democráticas subordinadas a los deseos de las poblaciones locales cuyo objetivo sea regular el comercio e intercambio mundiales en beneficio de los participantes menos privilegiados. Todo esto ya ha sido comentado en la serie de artículos sobre la economía participativa y ahora llegamos al punto final de la serie. Supongamos que presentamos un programa participativo que incluya todo lo anterior. ¿Qué resaltaríamos como nuestra principal demanda? ¿Qué característica se convertiría en el punto clave de nuestros esfuerzos, el elemento que proporcione visibilidad pública y apoyos amplios? ¿Cuál es nuestra versión de "abolir la esclavitud", "obtener el voto", "acabar con la guerra", "liberar a mi pueblo"? ¿Cuál de las demandas actuales dentro del programa general puede a) atender las necesidades que siente la gente, b) aumentar la concienciación sobre la economía participativa, c) dar más poder a la gente para articular mayores demandas, y d) galvanizar a la gente para lograr los objetivos deseados y simultáneamente fomentar el programa más amplio del que forman parte? Voy a esbozar una respuesta, de forma muy general, y obviamente no refinada hasta el último detalle: " Exigimos una reducción del 25% en el horario laboral para todos, junto a una reducción paralela del 25% en los ingresos del 25% de la gente que gana más dinero en la sociedad (incluyendo un impuesto adicional del 25% sobre los beneficios del capital), un mantenimiento de los ingresos totales de la parte media de la sociedad, y un aumento del 25% en los ingresos totales del 25% que gana menos. " Exigimos que se paguen las horas extras el doble que las normales y que las empresas no puedan contratar o mantener a trabajadores en horas extras mientras haya gente dispuesta a hacer ese trabajo en horario normal. " Aceptamos que cualquiera que quiera trabajar más allá de las tres cuartas partes de su horario actual pueda hacerlo, pero sólo en programas especiales de empleo, creados y pagados por el gobierno, administrados localmente por trabajadores y consumidores, y dirigidos a mejorar la sanidad, educación, servicios sociales, vivienda pública y otras funciones básicas en las comunidades que lo necesiten, donde el salario por este trabajo "extra" será el doble del salario mínimo (y el salario mínimo, según las demandas anteriores, será 2/3 superior al actual, hasta que nuevas demandas no lo consigan aumentar más) " Exigimos que el gobierno invierta en programas sociales, incluyendo: formar a los desempleados para ocupar nuevos trabajos, formar a gente actualmente desempleada o en trabajos sin cualificación para ocupar trabajos más cualificados dejados vacantes por la reducción del horario de los que actualmente tienen buenos trabajos, supervisión de todo el sistema en cada empresa por sindicatos y asambleas de trabajadores, investigación y activismo para recortar el nivel actual de trabajo socialmente inútil como la publicidad y otras empresas parecidas, y proporcionar trabajo a aquellos que quieran dedicar sus energías a mejorar la sanidad, la educación, los servicios sociales, la vivienda pública, etc. La reducción de horarios y cambios en los ingresos liberan (creo) más dinero del que requieren, asumiendo que la pérdida de producción resultante se limita a productos inútiles. Pero, ¿es suficiente el dinero liberado (equivalente a una cuarta parte de los ingresos, extras y beneficios del 25% de gente que más gana en esta sociedad) para cubrir los costes del programa de empleo más los costes de formación? Quizá no, y si es así, exigimos que el gobierno reduzca el gasto en defensa y en el complejo penal-industrial, y por tanto libere a gente apropiada para trabajar en la economía real compensando las horas perdidas y los fondos necesarios para cubrir los gastos del programa. ¿Qué se conseguiría con todo esto? Bueno, el reducir el tiempo de trabajo de todos en un 25% daría muchas más posibilidades a la gente de tener tiempo para desarrollar iniciativas de cambio y luchar por ellas. La gente podría hacer esto con su nuevo tiempo libre bien a través de los programas sociales con los cuales también obtendrá ingresos adicionales, o a través del activismo voluntario en distintos movimientos. Estas demandas también redistribuyen los ingresos dramáticamente: " Aún antes de que el impacto resultante en el poder de negociación cambie los salarios aún más, el 25% más rico sigue ganando lo mismo por hora que antes, aunque pierde el 25% de sus ingresos por beneficios y un 25% de sus ingresos por salario debido a la reducción del horario. Sin embargo incluso este grupo puede considerar los beneficios del programa, no sólo en términos morales respecto al bienestar de los demás, sino porque debido a estos cambios tendrán más tiempo libre y disfrutarán también de muchos de los beneficios sociales como una menor hostilidad en la sociedad, mayores bienes públicos, etc. " El segmento intermedio de la población obtiene un incremento de salario por hora de un tercio, así que ganan lo mismo que antes pero trabajando un 25% menos. Por consiguiente se benefician de la reducción del horario, un salario por hora más alto, se benefician del gasto social y también del nuevo equilibrio entre las clases sociales resultante de la nueva seguridad, etc. " El 25% más pobre de la población también trabaja sólo tres cuartas partes de lo que trabajaba (aunque los desempleados obviamente aumentan su tiempo de trabajo) pero ahora ganan un 25% más que antes, lo cual es un incremento de 2/3 en su salario por hora. También son los que más se benefician del nuevo gasto social y de los cambios en el equilibrio de poder entre las clases sociales. Obviamente el programa mejora directamente, y de forma inmediata, la condición de los más pobres de la sociedad pero, además, disminuye y quizá incluso elimina el desempleo, de forma que protege a los débiles de las amenazas de despido de los poderosos, dando más poder a los trabajadores para conseguir una parte aún mayor del pastel al fortalecerse su nueva posición. El redireccionamiento de una gran parte del trabajo a programas sociales no sólo beneficia directamente a los grupos más pobres, gracias a las nuevas escuelas, viviendas, etc, sino que también les da más poder, posibilitando a su vez nuevas demandas en pro de mejores salarios, condiciones, etc. De la misma forma, los esfuerzos para reemplazar el tiempo liberado por trabajadores cualificados harán mejorar su situación a otros trabajadores, eliminando las barreras de entrada a los trabajos mejores. El aspecto estratégicamente más importante del programa, creo, es que su base es la demanda de trabajar menos horas, cosa que la gente en cualquier nivel de nuestra sociedad cree que sería merecido y deseable, algo contra lo que nadie podrá argumentar con fuerza. El resto del programa surge lógicamente del deseo de reducir las horas en formas que beneficien más a los que están peor mientras se mejora la calidad global de la sociedad, en vez de enriquecer sólo a los poderosos y los ya privilegiados. Además, el programa abre las puertas al debate sobre la remuneración, poder, definición de trabajos y asignación de recursos, presupuestos y valoraciones. En otras palabras, el programa logra mejoras que no sólo acrecientan el bienestar de la gente de un modo inmediato, sino que sienta las bases para continuar con la lucha. Cuando pensaba sobre cuál podría ser el punto central de una campaña económica que obtenga un apoyo amplio y profundo, me incliné por demandas sobre la duración del horario de trabajo y los ingresos relacionados porque mi experiencia me indica que la presión del tiempo se siente con fuerza, se odia con encono, y es una gran barrera para la radicalización y por lo tanto un gran objetivo para una campaña masiva. El proyecto en pleno sólo es un embellecimiento de la demanda de 30 horas de trabajo con salario de 40 horas, y admito que incluso esa simple demanda, por sí sola, incluso sin consideraciones ni mejoras, sería un excelente punto de partida para un movimiento por la economía participativa. Retocada más o menos como he indicado arriba, no obstante, una cuarta parte menos de tiempo de trabajo me parece una base maravillosa para la lucha.
publicada 27/12/2003
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