Cátedra Autónoma
CICLO 2009

Abierta la inscripción

Un espacio de formación y reflexión sobre las nuevas prácticas sociales de comunicación
Para inscripciones, escribir a infolavaca@yahoo.com.ar

lavaca Editora
Las Nuevas Fronteras
Una entrevista con el Subcomandante Marcos
Por el Colectivo El Kilombo
El cuenco de las ciudades mestizas
Del colectivo cultural El Culebrón Timbal
Territorios en resistencia
Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas
Reclamo indígena
La dignidad a pie
anticopyrightMónica Romero tiene 47 años y ese modo de hablar lento y profundo de los indígenas. Todavía recuerda cuando, a los 7, su familia debió dejar los campos de La Loma, en Salta, expulsada por los Patrón Costa, dueños del ingenio azucarero San Martín del Tabacal, que ahora pertenece a la trasnacional Seabord Corporation. Se acuerda de los sembrados que allí tenían de batatas, choclos y zapallos y de que al anochecer se escondían debajo de las camas mientras lloraban en silencio cuando venían a presionar a su padre para que se fueran. Y porque recuerda está ahora en Buenos Aires junto a otros veinte integrantes de la comunidad indígena guaraní Estación El Tabacal: esperan que el presidente Néstor Kirchner los atienda y haga lo necesario para que puedan volver a asentarse en las tierras que -hasta la instalación del ingenio- vivieron sus ancestros.

Hay documentos que prueban la existencia de esta comunidad guaraní en las tierras de La Loma desde 1804, de modo que los aborígenes ya estaban allí cuando en 1920 se realiza la primera zafra del ingenio: 26.923 bolsas de azúcar. El proceso de erradicación es similar al padecido por otras colectividades campesinas e indígenas del país cuyos campos fueron apropiados por terratenientes devenidos en empresarios sojeros o azucareros que no solo arrasan con el suelo sino con la identidad, el ecosistema y las formas de trabajo y subsistencia de la población

Los indígenas se transformaron, entonces, en mano de obra esclava: en un mismo galpón se alojaba a cincuenta familias, se les pagaba con vales para los almacenes de la propia empresa y se les arrancaban los dientes si se los descubría chupando alguna caña. En el año 1964, cuando los Patrón Costa impulsaron el primer desalojo, llegaron a quemar las viviendas -construcciones de barro, caña y paja- con las personas adentro.

Por esa razón, la familia de Mónica se instaló en Hipólito Yrigoyen. Y en esa localidad salteña, donde no había más que un puñado de casas, vivió la actual presidente-cacique de la comunidad guaraní El Tabacal. Hasta el septiembre pasado, cuando 150 familias aborígenes decidieron dejar esa hectárea y media inundable para volver a asentarse en las tierras donde cazan, pescan, consiguen las hierbas para sus medicinas y la leña para cocinar y tienen enterrados a sus muertos. Por orden del juez Oscar Blanco y a pedido del productor de azúcar Chango, fueron desalojadas a fuerza de golpes, disparos al aire y armas de fuego, diez días después.

Bajo el lema de "Dignidad a pie" el 29 de Octubre treinta y seis integrantes de la comunidad iniciaron, poco después, una caminata de 266km hasta Salta capital. Llegaron a la ciudad el 5 de Noviembre pero no fueron atendidos por el gobernador provincial Juan Carlos Romero. Luego de esperar, pacíficamente, durante una semana los recibió el ministro de Gobierno, Osvaldo Salum, quien les ofreció micros para volver a Yrigoyen, prometiéndoles una investigación sobra las tierras que reclaman.

Sin embargo, sin volver a sus casas, veintiuno de ellos (hombres, mujeres, adultos, jóvenes, adolescentes y hasta una nena de 9 años, a la que su mamá le explica para qué vienen) iniciaron el 3 de diciembre pasado su marcha hacia Buenos Aires. En algún tramo los levantó un camión al que le hicieron dedo, pero recorrieron largas distancias a pie, hasta que el gobernador de Tucumán les proporcionó los pasajes para que, el sábado alrededor de las siete de la tarde, pudieran llegar a Capital Federal. En Retiro los esperaron integrantes de Amigos de la tierra y otros grupos activistas y los alojaron en una sinagoga abandonada en la calle Magallanes 1265. Piden frazadas, ropa y otras donaciones para los días que estén Buenos Aires y también para llevarlas hasta la comunidad salteña.

Los guaraníes tienen planeada una reunión con las autoridades del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y quieren gestionar una entrevista con el presidente Néstor Kirchner. "El objetivo -dice Mónica- es llevarnos algo de acá, directamente a La Loma. Si no hay una respuesta inmediata, vamos a esperar. Si nos tenemos que quedar hasta el 2004 nos vamos a quedar. Porque nosotros sabemos no nos llevamos nada al morir, pero quedan nuestros hijos y por ellos tenemos que luchar".


publicada 10/12/2003
anticopyrightéstas notas pueden ser reproducidas libremente, total o parcialmente (siempre que sea con fines no comerciales), aunque agradeceríamos que citaran la fuente.