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Balance: Taller de Comunicación Contrahegemónica
Noticia, definen los manuales de periodismo, es "un hecho extraordinario". Y lo que generó el Taller Prensa Contrahegemónica -que cubrió las actividades del Foro Social Mundial que se realizó en Buenos Aires- fue justamente eso: una noticia. Que unas cuarenta personas produjeran más de 70 notas y aceptaran que fueran difundidas sin firmas y que cumplieran con los cierres pautados para la medianoche, sin un jefe frente a quien dar cuenta ni un sueldo que justificara la asistencia, es -en medio del quehacer periodístico condicionado y sin reflejos de los medios nacionales- un hecho extraordinario. Primero, estar allí. Luego, contarlo Un hecho que no debería ser extraordinario. Toda la producción fue volcada en un diario mural y en las páginas web de La Vaca y de la UTPBA. Estaba allí. Y fue tomada como propia no solo por los organizadores del Foro sino por profesionales del extranjero y por integrantes de redes de prensa y organizaciones no gubernamentales. Incluso, por un par de periodistas de los llamados grandes medios argentinos. Solo un par. Del taller participaron varios estudiantes de comunicación y algunos docentes universitarios pero, sobre todo, periodistas que impulsan medios independientes: consultoras, diarios electrónicos, agencias de noticias, programas de FM... Ese saludable espacio de alternativas que ha resurgido al ritmo de la pérdida de credibilidad de los medios instituidos. De ahora en más hay que saber que quienes van a salir a preguntar no sean mayoritariamente periodistas con credencial de un diario conocido. Y los periodistas tenemos que aprender a no refugiarnos en las facilidades de esa credencial. A preguntar porque hay que preguntar A escribir porque hay que escribir A hacer periodismo porque somos periodistas. Sin jefes, sin medios y sin credencial: hacerlo porque estamos obligados a contar. A contar quiénes son los nuevos actores sociales. A pensar que ya no hay referentes obligados a quienes entrevistar Que no hay números puestos Y los nuevos actores sociales tienen que saben que, de ahora en más, quienes los entrevisten no les van a asegurar una nota en un gran medio. Porque, de todos modos, los grandes medios ya no los entrevistan igual. Contar el Foro Social Mundial es mucho más difícil que cubrir cualquiera de los encuentros internacionales que habitualmente refleja la prensa. Más haya de los déficit de organización que pudo tener este Foro, su propia estructura -correlato de la dinámica del movimiento antiglobalizador- necesita de otro modo de cobertura: una propuesta sin cabezas visibles, con cientos de participantes y cientos de actividades realizadas en cientos de lugares. Con nuevas palabras. Los encuentros del Foro estaban cruzados por esa búsqueda de llamar a las cosas por su nombre. Redefinir el Estado, las clases sociales, el Poder. Qué decir y cómo decirlo. Esa también es una tarea periodística. Que requiere un profundo debate teórico. Pero sobre todo voluntad de hacer. Y el taller fue eso. Demostrar que se puede hacer También se puede hablar Pero con la seguridad de que primero pudimos hacerlo. Sin sueldo Sin firmas Sin jefes En conjunto En una nota publicada en el diario Clarín, Ana Gershenshon adelantó lo que ocurría en el Foro: "Y cuando todo termine -escribió- cada cual volverá, inexorablemente, a su lugar globalizado del mundo". La escribió una semana antes de que todo sucediera y ya estaba segura de que no habría noticia Sin embargo, en más de uno de los encuentros del Foro la pregunta que quedó flotando fue: ¿y a partir de ahora qué? La misma pregunta flotó en la reunión de evaluación del Taller: ¿y después de esta experiencia, qué? Seguir. Para que el lugar de cada uno en este mundo globalizado no sea inexorable.
publicada 26/08/2002
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