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Foro Social
2027
 El Foro Social mundial se realiza la misma semana en la que los Estados Unidos dio a conocer sus archivos secretos, ya desclasificados por haberse cumplido 25 años, sobre la actuación de su embajada en Buenos Aires durante la dictadura militar. Hace 25 años también el periodista desaparecido Rodolfo Walsh escribía la Carta Abierta a las Juntas Militares en la que hacía referencia a la redistribución de ingresos y la concentración brutal de la riqueza, al endeudamiento externo histórico, la atrofia de todas las funciones creadoras y protectoras del Estado, la obediencia ciega a las recetas del FMI y el reinado de los monopolios. Los mismos temas que tratará el Foro Mundial. ¿Hará falta esperar hasta el 2027, otros 25 años, para desclasificar ese mensaje?.
El Foro Social mundial se realiza la misma semana en la que los Estados Unidos dio a conocer sus archivos secretos, ya desclasificados por haberse cumplido 25 años, sobre la actuación de su embajada en Buenos Aires durante la dictadura militar. En casi 5.000 documentos se confirma de qué modo los norteamericanos apoyaron aquel golpe, y cómo fueron enterándose de las atrocidades y crímenes cometidos por los militares. Se narra cómo los desaparecidos no eran sólo guerrilleros, sino un amplio espectro que incluía a docentes, estudiantes, sacerdotes, sindicalistas y profesionales, culpables de oponerse al régimen. Se describe el modo en que políticos, empresarios y diplomáticos estaban perfectamente al tanto de las violaciones a los derechos humanos, aunque víctimas, eso sí, de un sonoro mutismo. Hace 25 años el escritor, periodista y militante político Rodolfo Walsh escribió su llamada "Carta abierta a la Junta Militar". En 1977, un año después del golpe militar, el señor Walsh desenmascaraba en ese documento escrito en la clandestinidad, de un modo deslumbrante, las cosas que hacía y deshacía la dictadura. Habló de las muertes, y de lo que llamó una tortura absoluta, intemporal y metafísica. Escribió Walsh: "Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada". Walsh fechó su carta, distribuyó varias copias, y un día después fue secuestrado por los militares. Nunca más se supo de él. Es otro desaparecido. No desapareció, en cambio, esa carta triste, solitaria y final. Miseria planificada. ¿A qué se refería? Veamos: reducción salarial masiva, redistribución de ingresos y concentración brutal de la riqueza, desocupación récord, derrumbe del consumo, éxodo de profesionales por la "racionalización" de la economía, endeudamiento externo histórico, atrofia de todas las funciones creadoras y protectoras del Estado, obediencia ciega a las recetas del FMI, reinado de los monopolios y de lo que llamó "nueva oligarquía especuladora". Hay más: desnacionalización de la banca, dominio extranjero del ahorro interno y el crédito, premio a las empresas que estafaron al Estado. Una conclusión provisoria: la Argentina está hace décadas en el "corralito" (o en la cárcel) de este tipo de economía. Aquellas palabras son recuerdos del futuro. Para Walsh el crimen mayor de los militares no eran las atrocidades cometidas hora a hora, sino el plan económico que fue, en muchos sentidos, una premonición de esa práctica llamada neoliberalismo. Un mercado absoluto, intemporal y metafísico. La Argentina abrió indiscriminadamente su economía, comenzó la destrucción de su industria, e inauguró lo que se ha dado en llamar el Estado Hood Robin, Robin Hood al revés, que le quita a los pobres para darle a los ricos, según lo siguen reflejando las estadísticas sobre la creciente desigualdad económica. Un cuarto de siglo más tarde, el Foro Social habla en Buenos Aires de los mismos temas que Walsh describió en su carta. Aquella política económica, y ésta, tienen la misma carga lúgubre, mientras una nueva generación debate cuál es el modo de realizar una lucha eficiente para que valores como vida y justicia no sean sólo garabatos en algún papel que acaso desclasifiquen, con el adecuado gesto de consternación, los diplomáticos del año 2027.
publicada 22/08/2002
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