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Foro Social
Argentina y las luchas de los pueblos en el mundo
 "Atinchic" fue la palabra que cerró el debate sobre "La crisis en la Argentina en el contexto del capitalismo mundial". En quechua quiere decir "juntos podemos" y fue pronunciada por Juan José Gorriti de la Confederación General de Trabajadores de Perú ante un público que siguió las intervenciones con el brío de los fans de rock desde las 7 de la tarde del viernes.
"Atinchic" fue la palabra que cerró el debate sobre "La crisis en la Argentina en el contexto del capitalismo mundial". En quechua quiere decir "juntos podemos" y fue pronunciada por Juan José Gorriti de la Confederación General de Trabajadores de Perú ante un público que siguió las intervenciones con el brío de los fans de rock desde las 7 de la tarde del viernes. Espectadores variopintos, de todas las edades, de todos los sectores sociales. Allí estaban los de veinte, los de treinta, los de cuarenta y los de cincuenta, también algún jubilado, cuatro monjas, un grupo de peruanos combativos y alrededor de ochocientos argentinos que aguantaron con estoicismo el calor de un recinto -el Auditorio Uriburu de la Universidad de Buenos Aires- con capacidad para albergar sólo a quinientas personas. Mates, botellas de litro de gaseosas, botellines de agua y una expectativa que hacía que esas paredes vibraran al ritmo de una respiración acompasada que rogaba por una porción generosa de esperanza, por entender esta nueva Argentina, por conocer cómo armar desde aquí este otro mundo posible. El propio Gorriti junto a la investigadora argentina Alcira Argumedo, Julio Gambina, representante de ATTAC y Steve Hellinger, el americano de Development Gap fueron los encargados de llevar adelante la reunión, en medidas intervenciones de quince minutos, con argumentos contundentes, descripciones históricas irrefutables y acercamientos a una solución para vencer al capitalismo neoliberal. Las intervenciones fueron aplaudidas con emoción y rabia, pero también con el vigor de entender que este otro mundo ya se está haciendo y que una nueva era está a nuestros pies y que ha empezado a desgranar su estilo de lucha aquí en Sudamérica, aquí al lado nuestro, Argentina a la cabeza del nuevo modo de lucha para vencer al neoliberalismo, el fantasma saqueador que hoy recorre el mundo en cada rincón. El debate fue abierto por quien lo cerró. Juan José Gorriti, luego de aportar una veloz descripción sobre la situación actual de su país, argumentó por una solución que apeló a la unidad de los pueblos. "Tenemos que buscar la integración de América Latina como una sola -dijo-. ¿Por qué luego de la independencia se nos ha dividido? Juntos tenemos que conseguir construir un orden social completamente nuevo que reconozca al ser humano como fin supremo, me niego a que los hombres y mujeres sigan viviendo como simples sobrevivientes o como ciudadanos de segunda o de tercera categoría. Espero que el destino sea común porque el futuro está en nuestra integración". Gorriti cedió la palabra a Hellinger que intentó unir los fenómenos de las caídas de las empresas Worldcom y Enron con la crisis argentina actual. "Ambos fenómenos tienen el mismo origen -apuntó-. Son la consecuencia inevitable de un poder económico concentrado que tiene controlado al poder político para que este elimine reglas y leyes que le permitan mantener un estado de cosas corrupto." Y más tarde agregó que "las mismas corporaciones que compraron el control de las empresas en Argentina son las que también compraron al Tesoro de Estados Unidos hace 20 años. Y este organismo, con su política, ha sido el que impulsó con su política la transformación de las economías del sur que la llevaron a este falso endeudamiento con el FMI y el Banco Mundial". El climax del encuentro vino de los aportes metódicos, documentados y lúcidos de la investigadora argentina Argumedo, quien abrió su intervención con una descripción original del estado de cosas. "No estamos ante una crisis económica, nos encontramos en la crisis terminal e integral de una estrategia de saqueo que se viene perpetrando desde la última dictadura militar" Describió a la clase política y a los poderes económicos que las sustentan como "ladrones que nos han saqueado". Y sobre el final de su frondosa exposición abrió el camino a la esperanza inevitable. "Ningún imperio ha sobrevivido a sí mismo. Este tampoco. En este momento se cerró la opción. Lo que sucede hoy es tan anacrónico como María Antonieta y Luis XVI. Los quechuas usaban la palabra "pachacuti" y esto es una certeza que quiere decir que el mundo cambia cada quinientos años de modo y nosotros estamos muy cerquita de que esos tiempos se cumplan. Ahora viene otra era". Julio Gambina, de ATTAC, cerró el circuito de las intervenciones y con discurso militante adivirtió que "no existe una capitalismo humanitario, el capitalismo es siempre depredador y no se cae solo. Al capitalismo hay que vencerlo con lucha -afirmó- pero no son tiempos de luchas de iluminados ni de luchas de vanguardias. Son tiempos de respetar las formas de luchas que vienen organizándose desde abajo, con sus tiempos y con sus propios métodos" Reconoció que a esta profunda crisis del neoliberalismo le corresponde también una crisis de alternativa y aseguró que "la solución a esta crisis seguro va a venir de América Latina. Así como el movimiento se gestó en Chiapas más que en Seattle, los ojos del mundo se centran hoy en cómo se está luchando hoy en Argentina. Y tenemos que estar orgullosos -agregó- de ser argentinos porque estamos haciendo un gran aporte a construir esta alternativa que todavía se está delineando. De hecho Argentina recompuso -luego de lo sucedido en diciembre de 2001- las luchas de los pueblos en el mundo. Es tiempo de reunir las resistencias en un solo puño. De esa unión, en poco tiempo, se gestará la alternativa".
publicada 23/08/2002
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