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Las Nuevas Fronteras
Una entrevista con el Subcomandante Marcos
Por el Colectivo El Kilombo
El cuenco de las ciudades mestizas
Del colectivo cultural El Culebrón Timbal
Territorios en resistencia
Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas
La marcha
Que se vayan todos: el debate detrás de la consigna
anticopyrightComo verdadero epílogo del Foro Social Mundial que culminó apenas cinco días antes, la marcha realizada el viernes en la Plaza del Congreso puso en escena lo que el Foro había puesto en palabras: la pregunta sobre el futuro de este movimiento. Las diez mil personas que en esa fría noche se autoconvocaron dejaron en claro el único punto de acuerdo: que se vayan todos es, por ahora, la expresión donde pueden cobijarse visiones muy diferentes. Pero esos puntos de vista distintos tienen algo más fuerte en común: son vecinos del mismo barrio. Ese que ahora comienza a poblarse con famosos y extraños.

Si algo evoca este movimiento es aquella imagen de la familia numerosa y conflictiva, donde cada uno vive su vida como puede, mientras soporta las críticas y los reproches de sus parientes, con el consuelo de una única gratificación: los fideos. Esa sería la versión italiana. Borges –que era perfecto y por eso, sintético- mencionaría solo aquello del espanto para describir el hilván que zurce las asambleas barriales, los piquetes, los comedores escolares, los barrios marginados, las casas arrasadas por el hambre y los departamentos dinamitados por el descontento: la necesidad de hacer algo por ellos mismos, por no sentirse inútiles, miserables y solos. Porque el resto – el gobierno, los candidatos, los economistas, los periodistas y los opinadores- son todos personajes ausentes, que aparecen cuando se enciende el televisor.

En la Plaza del Congreso quedó expuesta esta distancia. Los medios de comunicación, por ejemplo, señalaron la presencia de los diputados Luis Zamora y Elisa Carrió como referentes importantes de la protesta. En realidad, estos parientes famosos y recién llegados, fueron recibidos por la gente con cariño y pedidos de autógrafos. Idéntica actitud provocaron los actores Gastón Pauls y Juan Palomino.

Contante y sonante, en cambio, fue la columna que presidió el dirigente trotzkista Carlos Altamirano. Sobre la Avenida de Mayo y a lo largo de 250 metros, acomodó las fichas que acumuló en estos años de silenciosa militancia. A la cabeza, la interbarrial (coordinadora de las Asambleas Barriales que se reunen en Parque Centenario). Luego, el Polo Obrero, con sus brazos piqueteros, comunitarios y sindicales. Detrás, las huestes universitarias (que este año le permitieron conducir nada menos que la Federación Universitaria de Buenos Aires, quitándole un reinado histórico a la radical Franja Morada) y por último, su primo terciario, el PTS, con quien coincide en Izquierda Unida.

En plena caída estrepitosa de los partidos políticos, el Partido Obrero demostró así un poder capaz de marcar el ritmo de la protesta. El viernes, sin ir más lejos, sus militantes se ubicaron de espaldas al Congreso y de cara a Plaza de Mayo, hacia donde avanzaron luego de prestar este apoyo condicional a la convocatoria. Quien se haya cruzado con ellos ese día en la Plaza, el domingo pasado en el Foro o en cualquier piquete, asamblea o universidad, comprenderá rápidamente cuál es la clave de este crecimiento, así como la principal dificultad que deberá enfrentar el movimiento alternativo de aquí en más: el PO es, sobre todo y casi únicamente, la expresión de una propuesta intransigente. Hacen, mucho. Negocian, nada. Con todo lo bueno y lo malo que eso significa para un movimiento de tanta diversidad. Que hayan participado de esta marcha junto a fuerzas como el ARI, de Carrió, es un milagro que ni la propia diputada creyó: demoró su llegada a la plaza hasta que le aseguraran que no la iban a insultar.

La otra gran columna de esta marcha no era ni siquiera una columna. Pequeños grupos de amigos, vecinos, compañeros de trabajo o de carrera, que a mano alzada dibujaron sus carteles en hojas tamaño carta y las llevaron hasta allí para escuchar gritar por los parlantes lo que ellos gritan en sus casas: basta. Esta parte importante del movimiento no tiene cabeza, pero es sumamente racional. No tiene dirigentes, pero sí muchos líderes. No tiene plataformas, pero sí principios. Apenas si tiene consignas, pero sí una potente y variada capacidad de acción y creación: allí sobre la tierra arrasada y sin recursos, han levantado comedores, cooperativas, redes, clubes de trueque, huertas, compras comunitarias, festivales, colectas, campañas. Como bien describía uno de los participantes del Foro, así se reune una gran cantidad de gente que no comparten la misma ideología, sino el mismo territorio. Son socios de las consecuencias y, también, de imaginar una salida.

El viernes, todo ese grupo aparentemente disperso y heterogéneo, supo acomodarse perfectamente en el reparto del espacio político de la plaza. Dejó al PO en su lecho de Avenida de Mayo, solo y alineado. Y deambuló por Callao, Entre Ríos y la plaza misma, intercambiando opiniones y visiones con esos otros, sus parientes. Algunos se mostraban desilusionados porque soñaban con una multitud ("creí que llegábamos hasta Plaza de Mayo", me confesó una estudiante). Otros estaban sorprendidos por la cantidad ("...vienen con los chicos, con el mate, con los amigos. Fijate que con la campaña que hay para meter miedo, la gente sale igual", me comentó un asambleista de Belgrano). Todos estaban de acuerdo en que se había dado un paso importante, pero escaso. El movimiento necesita tiempo. Mucho. Y trabajo. Demasiado. Pero está intacto y avanzando.

En cualquier caso, es lógico a esta altura deducir que la marcha se convirtió en un hecho político absolutamente inédito,innovador e histórico: tanta gente, tan diferente y tan heterogénea, se concentra en un solo lugar para repudiar a un puñado de dirigentes, tan indiferentes y tan compactos.

Por eso esto es apenas un apenas un apunte -provisorio y elemental- de lo que nuestra inteligencia y capacidad nos permitió observar en este acto.


publicada 26/08/2002
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