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Foro Social Mundial
Argentina despierta
Despiertos. Sobre todo muy despiertos. Como quien se despabila rápido y sin agua de una pesadilla, con la avidez de no dormirse más salvo para que sea con la garantía de soñar un bello sueño, así esperaban las más de 2000 (dos mil) personas que acudieron a la conferencia de cierre del FMS celebrado en Buenos Aires, Una nueva Argentina para un nuevo mundo. Mientras esperaban que los panelistas se reuniesen en el estrado del Aula Magna de la Facultad de Medicina, tarareaban el tema de León Gieco "Igual, igual" colocado como fondo musical por los encargados de sonido. Y estaban muy despiertos porque cuando se cambió a León por Diego Torres, comenzaron las silbatinas que obligaron al sonidista a reponer a León y luego subir la temperatura con la canción del Foro con la que el público aulló, como diciendo "no queremos estar más dormidos". Había mucha impaciencia, el retraso era sólo de 15 minutos y el público demostraba su urgencia haciendo batir sus palmas. El rezagado fue el dirigente boliviano Evo Morales, que finalmente ingresó por uno de los laterales del salón custodiado por dos jóvenes de seguridad de la organización Barrios en pie, que vestían escudos de tela verde esperanza. La llegada de Morales provocó una ovación y el cantico alentador de sus compatriotas que, si bien no llegaban a cincuenta, se hacían notar agitando sus banderas y vivando a su líder. Luego de los clamores, comenzó la conferencia. La abrió el dirigente brasileño de la CUT, Rafael Freire, quien destacó lo que sería el leit motiv de toda la conferencia: la necesidad de unir las luchas contra el neoliberalismo, contra el capital, contra el ALCA y contra los organismos de poder que detentan el dinero. Aportó las experiencias de lucha contra el ALCA organizada en la Alianza Social Continental y la del mismo Foro Social Mundial como ejemplo de luchas colectivas que, en su continuidad, lograrán derrotar la políticas enemigas de los pueblos. "La intolerancia es un lujo que nuestros movimientos no pueden permitirse -afirmó-. Debemos dejar de lado nuestras diferencias mínimas y sumar y sumar para lograr nuestros objetivos". Nicola Bullard, la australiana que trabaja en Bangkok para Focus on the Global South y que es la organizadora del próximo Foro Mundial Asiático, acercó las experiencias de trabajo combativo en Asia y asimiló las divergentes luchas de los pueblos del continente asiático a la de los indígenas bolivianos, hecho que pudo comprobar sólo recientemente en esta conferencia. Y ya como si se tratase de un rezo, volvió a convocar a la unidad de los que luchan, a enfatizar que la lucha solitaria no es posible. "La salida está en las democracias representativas, en la construcción de asambleas participativas que organicen a los pueblos y los encaminen en sus objetivos". Christophe Aguiton, director de ATTAC, destacó las luchas de los pueblos europeos contra el avance de los gobiernos de derecha en el continente. En un marco más global expresó que los movimientos deben aprender de sus propias derrotas, tuvo duras palabras con los socialismos que terminaron en dictaduras y repitió el rezo que comenzó a enarbolar el dirigente de la CUT, la unidad de las luchas será la que nos permita salir de esta dominación neoliberal. La intervención del dirigente sudafricano Max Ntanyana, del Western Cap Anti-evection Camping, fue de las más pintorescas y conmovedoras. Fue el único que habló de pie. Fue el único que cantó y que arengó al público con los modos de un rapper. "Amanda" gritó con el puño en alto apenas se levantó de su silla y unos pocos le contestaron "naweitu". Una convocatoria común de los combatientes africanos que significa "todo el poder al pueblo". Al tercer grito de "Amanda", las dos mil personas del estadio se pusieron de pie para repetir fonéticamente la respuesta intraducible de "naweitú". Lo mismo sucedió con el cierre de su intervención -en la que explicó el plan depredador del gobierno sudafricano contra los sin tierra y contra los que no tienen hogar-, más entonado que en el resto de su intervención se pudo a cantar en africano y todo el público se levantó para bailar al son de su voz cautivadora. Luego supieron que lo que cantaba significaba "fuera el FMI". La traducción de toda la participación de Max fue traducida por la dirigente Beberly Keene de Jubileo Sur, que volvió a machacar con la unidad en las luchas y centró su intervención en el trabajo de su organización concentrado en el no pago de la deuda externa. Por primera vez se escuchó en el recinto la palabra "reconciliación", pero aseguró que esta sólo podría ocurrir luego que se conociese toda la verdad y luego de que se hubiese ejercido la reparación y la restitución tanto de lo no sabido como del dinero robado. E irónicamente agregó: "entonces sí que se vayan todos". El público tomó sus últimas palabras y coreó la consigna que atraviesa las columnas de las luchas argentinas recientes. Durante cinco minutos solo se escuchó el grito "que se vayan todos". Evo Morales cerró el panel y con su hablar sabio y pausado puso el acento en una interesante interpretación de la política estadounidense para América Latina. "Con el ALCA, con el plan Colombia, están gestando el segundo plan cóndor", afirmó. Y la multitud, más despierta que nunca, tiró debajo de un aplauso infinito las pareces de recinto, empezando, más que nada, a derrumbar la prepotencia y el saqueo del neoliberalismo ostentado por este mundo imposible.
publicada 25/08/2002
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