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Cartografía política de las periferias urbanas latinoamericanas
Foro Social Mundial
Ser o no ser
anticopyrightSer una alternativa local o ser una alternativa global. Ser o no ser: esta disyuntiva no es sólo uno de los debates teóricos medulares de los movimientos que se oponen al neoliberalismo sino una encrucijada cotidiana a la que se enfrentan los activistas en todo el mundo. Y, como el Foro Social Mundial que se realiza en la Argentina es, en sí mismo, una experiencia práctica de los postulados de estos nuevos grupos, el taller "Poder popular, resistencias, democracia participativa y formas de desobediencia civil", no fue sólo una discusión ideológica sino una constatación empírica de este desafío que cruzó a una asambleista, una campesina, un piquetero, un representante de la agrupación HIJOS y un militante español: cuatro locales y un global frente a la cuestión de ser o no ser.

Ser una alternativa local o ser una alternativa global. Ser o no ser: esta disyuntiva no es sólo uno de los debates teóricos medulares de los movimientos que se oponen al neoliberalismo sino una encrucijada cotidiana a la que se enfrentan los activistas en todo el mundo. Y, como el Foro Social Mundial que se realiza en la Argentina es, en sí mismo, una experiencia práctica de los postulados de estos nuevos grupos, el taller "Poder popular, resistencias, democracia participativa y formas de desobediencia civil", no fue sólo una discusión ideológica sino una constatación empírica de este desafío que cruzó a una asambleísta, una campesina, un piquetero, un representante de la agrupación HIJOS y un militante español: cuatro locales y un global frente a la cuestión de ser o no ser.

Josep María Antentas, integrante del Movimiento de Resistencia Global, es un español tan lúcido que puede decir lo que piensa a increíble velocidad. Le llevó poco tiempo, entonces, delinear el estado de situación de los grupos antiglobalizadores.

"En Europa, el movimiento tiene una fuerza creciente para contestar a la globalización pero una incapacidad para sostener luchas específicas o locales. Se produce un gran desnivel entre la capacidad de movilizarse frente a una cumbre de poderosos y la posibilidad de mantener esa participación pasado el momento de climax, la organización no tiene la permanencia que en la Argentina tienen los piqueteros, por ejemplo."

En España, por así decirlo, les es más fácil ser globales.

En América Latina por el contrario, arriesga Antentas, las experiencias parecen ser más exitosas cuando se remiten a lo concreto. El dramatismo encuentra anclaje en lo local.

Ser local es tener a los dos padres desaparecidos, haber sido criado por una abuela desde el mes y poco de vida y haber descubierto, juntos a otros hijos de desaparecidos, que "el escrache nació como una herramienta política utilizada frente a tantos genocidas caminando por la calle: condena social a falta de condena legal", tal como explicó Carlos Pisani, uno de los disertantes.

Ser local es cortar una ruta con un piquete para exigir, es abrir comedores, huertas, panaderías y autogobernarse sin esperar que el gobierno resuelva lo que nunca resuelve. "Es pararse en la puerta de los supermercados y decir 'bueno, muchachos, hay que compartir", grafica Jorge Ceballos -representante del Movimiento Barrios de Pie- y es también "toparse con un Estado que no está en los hospitales pero sí en el policía que levanta el garrote sugiriéndote 'acá está el Estado y lo vas a conocer".

Ser local es, como reclama Marisol Ruiz, del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, luchar por la tenencia de la tierra. "Fuimos aprendiendo -reconoce- antes venía un policía y decía que había que irse y por miedo nos íbamos, ahora es al policía al que hacemos ir, como debe ser".

Ser o no ser.

Local o global.

Esa tensión recorrió todo el encuentro.

El tono pausado y de erres arrastradas de la campesina y el hablar rápido y urbano del militante de Barcelona.

El modo directo del dirigente piquetero y el discurso intelectualizado de Mabel Belucci, asambleista de larga militancia feminista.

Las preguntas sobre el zapatismo y sobre el funcionamiento de la huerta

Las respuestas sobre la ETA y sobre los planes trabajar.

De todo esto resulta una paradoja, sostiene el español: en los países más sometidos a los efectos de la globalización -la presión de la deuda externa en América Latina, por ejemplo- las reacciones están más ligadas a la agenda social y política de los gobiernos que en lugares, como España, donde el FMI presiona menos que aquí y, sin embargo, la antiglobalización es fuerte y se sigue la lógica de las contracumbres".

Justamente de eso se asombró una de las chicas del público: de que la oposición al neoliberalismo hubiera nacido en su propio seno, no entre los países víctimas sino entre los supuestamente favorecidos por la globalización. Y eso es lo realmente maravilloso de la paradoja.


publicada 25/08/2002
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