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Foro Social de Salud
"La salud es un derecho ciudadano, no una mercancía"
Faltan. Esa fue la palabra que más se repitió durante al acto de apertura del Foro Social de Salud, realizado en la Facultad de Medicina: faltan medicamentos, faltan agujas, faltan guantes, faltan camillas, faltan marcapasos, faltan camas, faltan reactivos, faltan algodón y lavandina, faltan suturas quirúrgicas, faltan calderas. Faltan, faltan y más faltan repetían los testimonios del video que se proyectó durante la inauguración. "El objetivo que nos planteamos es el de producir un encuentro multisectorial para debatir sobre la situación de salud de los argentinos, los diagnósticos y propuestas para enfrentar la crisis sanitaria que atravesamos y para avanzar hacia la necesaria refundación de un verdadero sistema público de salud". Cuando Pablo Torres -miembro de la organización gremial CICOP- lanzó este enunciado, quedó formalmente iniciado el encuentro que se realiza desde este viernes en Buenos Aires y se extenderá hasta el domingo. Doscientas personas asistieron al acto de apertura, que se llevó a cabo en el Aula Magna. Allí escucharon la declaración inaugural consensuada por el medio centenar de entidades que convocan al Foro, observaron el video que el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) presentó a modo de denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y, para matizar, disfrutaron con la música que ofrecieron Almacén y Ensamble Porá. Entre la concurrencia se dio una paradoja: mientras que el grupo más nutrido -casi un cuarto de los asistentes- pertenecía al movimiento de trabajadores desocupados Barrios de Pie de Lomas de Zamora, la presencia de los estudiantes de la facultad anfitriona se hizo casi imperceptible. El documento leído propone situar a la salud en la agenda del Estado, "siempre desde la óptica de los que la pensamos como un derecho ciudadano y no como una mercancía transable". Además, denuncia la inequidad del sistema de salud, la desnutrición reinante en un país capaz de producir alimentos para 300 millones de personas y el abusivo mercado de medicamentos que deja a 15 millones de argentinos sin acceso a remedios básicos. "Digámoslo con todas las letras -señaló Torres-. Los medicamentos genéricos fueron aprovechados desde el marketing político por el gobierno nacional, pero con bastante poco efecto sobre el bolsillo de la población. Por sobre todas las cosas, generó transferencias netas entre los laboratorios y no una transformación del medicamento de lo que es hoy, un bien de consumo, en lo que debe ser, un bien social". La declaración culminó con una apelación a la sociedad para que, a través de sus organizaciones, se involucre en el debate: "Basta de posibilismos, basta de dogmatismo y sectarismo, basta de tecnocracia. Afirmemos a viva voz que otra salud es posible". Los aplausos solamente terminaron cuando comenzó a proyectarse el video del Cels. Si las imágenes no hubieran estado subtituladas con el nombre del hospital al que pertenecía cada profesional denunciante, algún desprevenido podría haber pensado que se trataba de filmaciones realizadas en Afganistan, Haití o Nigeria. Pero, aunque duela creerlo, esos edificios lúgubres, semidestruídos y sucios eran argentinos. La explicación la dio, al final del video, la hermana Martha Pelloni: Äquí dejó de ser digna la vida de las personas". Solo la música pudo romper el angustioso silencio que invadió la sala.
publicada 26/10/2002
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