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autogestión II
Acceso a la salud para la gente de la calle
 La revista Hecho en Buenos Aires y la organización Médicos del Mundo Argentina trabajarán conjuntamente para poner en marcha -antes de fin de año- un proyecto de consultorios ambulantes que atiendan integralmente a la gente de la calle en San Telmo, Congreso y Retiro; testeados como los barrios de mayor necesidades en la ciudad, según anunciaron en uno de los encuentros del Foro Social de Salud.
Hecho en Buenos Aires y Médicos del Mundo Argentina trabajarán conjuntamente para poner en marcha -antes de fin de año- un proyecto de consultorios ambulantes que atiendan integralmente a la gente de la calle en San Telmo, Congreso y Retiro; testeados como los barrios de mayor necesidad en la ciudad. Hecho en Buenos Aires es una empresa de carácter social, reconocida internacionalmente por su trabajo con las personas sin techo, que edita una revista cuya venta está a cargo de individuos que se encuentran en esta situación y que, perfectamente preparados e identificados, venden la publicación, quedándose -para su mantenimiento- con la mayor parte de lo recaudado. Sus organizadores, tuvieron la idea de establecer un programa de salud dirigido a sus vendedores y a otras personas que, como ellos dicen, están "en situación de calle". Médicos del Mundo Argentina, a su vez, es una Asociación Civil que trabaja en la Argentina para lograr el pleno acceso al derecho a la salud de todas las personas. Ambas instituciones contaron su encuentro reunidos en el Foro Social de Salud que se realiza este fin de semana en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. El proyecto conjunto es poner un móvil con consultorios odontológicos, médicos y psicológicos que estará presente en tres barrios de la ciudad de Buenos Aires que, a su juicio, reúnen a la mayor cantidad de pobladores en situación de riesgo. Refieren a "la gente de la calle" en su acepción más amplia. Por lo tanto, estos consultorios atenderán, tanto a la población sin techo, como a las personas que de forma temporaria pasan por hogares de tránsito o trabajan como recicladores, también a las familias que viven en la calle y se albergan en villas de emergencia, asentamientos o casas tomadas y todas aquellas vinculadas a la extrema pobreza. Este plan busca mejorar de manera durable la salud de la población de la calle de Buenos Aires. A principios del año 2001, surgió la idea de implementarlo y dirigirlo específicamente a ellos. Además, contará con asesoramiento en derechos humanos y derechos ciudadanos. Ambas instituciones están convencidas de que éste es el primer paso para un posible trabajo de reinserción. El móvil tendrá el horario de 9 a 13 y de 14 a 18 hs. Si bien en un principio se pensó que tuviera horario nocturno, el hecho de que la atención fuera ampliada a otros sectores, definió éste como el mejor horario posible, aunque no fijo. En él médicos, enfermeros, psicólogos y asistentes sociales -tanto rentados como voluntarios- llevarán un registro de atención de cada paciente, con el que realizarán un seguimiento y derivación del mismo a los centros asistenciales oficiales; y están seguros de que las cifras de la demanda servirán como una clara denuncia del estado de abandono de la salud. La nota fue, sin duda, la participación -tanto en el debate como en el roll playing que se propuso después- de los vendedores de Hecho en Bs. As. Sin perder el humor, todos ellos tienen una clara visión de cuáles son sus necesidades y de las dificultades de acceso a la salud que tienen en el sistema oficial. Por ejemplo, muchos son indocumentados. Marcelo contó que hace 30 años -toda su vida- que no tiene documento nacional de identidad y esto le impide recibir medicación; nunca nadie lo anotó, fue él mismo el que se registró hace un tiempo, con dos testigos. Sin duda, la falta de documentos es un gran impedimento para atenderse en cualquier centro de salud. Además, cuando una de las médicas habló del documento como una afirmación de la identidad, Marcelo saltó: "¡Para mí no es igual que para usted señora!" y quedó bien en claro que viviendo en la calle o cuando el hambre o la droga apremian, el documento -por más que afirme la identidad o haya costado trabajo conseguirlo- es un producto de venta. Ante otra intervención, uno ellos reclamó: "Muy bien, muy bien ya nos vieron, ya nos curaron y ya nos derivaron; pero ¿y los remedios? ¿cómo los conseguimos? ¿y si nos internan?, ¿quién controla que nos sigan atendiendo?" Sin embargo los médicos, que tomaron debida nota de las realidades contundentes que allí se planteaban, no son ajenos a sus necesidades y , si están allí, es porque realmente quieren conocerlas y tratar de solucionarlas. "La universidad de la calle no es la mejor universidad", concluyó la única vendedora mujer presente justo antes de cerrar el encuentro.
publicada 26/10/2002
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