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II Foro Social de Salud
De Negri vs. la autogestión de la salud
 El brasileño Armando De Negri, coordinador general del sistema público de salud de su país e integrante del Foro de Salud de Porto Alegre, apuntó directo a los talleres de salud de los movimientos sociales. "Hay que politizar el debate de salud sino queremos caer en la trampa de la lógica de la globalización del capital".
El brasileño Armando De Negri arrancó contundente: "de lo que se trata es de cambiar la lógica del capital". Y, como si se tratara de un desafío, apuntó a desbaratarla entre los propios asistentes. Su relato comenzó con una breve historia del capitalismo moderno y terminó apuntando a los emprendimientos autogestivos de salud de los movimientos sociales. En perfecto castellano, sin pausa y ni vacilaciones, De Negri aseguró: - "Desde los años 50, el capital comienza una fase de expansión nueva, interviniendo fuertemente en el flujo de la financiación mundial. Grandes grupos crearon grandes bancos como base central para controlar el tránsito de los capitales y las monedas locales. A su vez, se fue instalando en los países proyectos políticos que incorporaron esta lógica de movilización del capital, imponiendo como discurso que de lo que se trataba, realmente, era de reducir los fallos del mercado. Fue el teórico Williamson quien planteó esta teoría en los años 50 y de la cual se retractó la semana pasada. Pero esta autocrítica tardía no impide que aún hoy debamos soportar todo un aparato ideológico que nos pretende hacer mirar los problemas de acuerdo a esa lógica".
- "A pesar de las crisis -porque en nuestroS países vivimos en crisis - no fue suficiente para que se pudiera establecer una nueva agenda nacida de una nueva lógica".
- "Hay que mirar la salud con este telón de fondo. Lo que está pasando con la salud, es lo mismo que pasa con las privatizaciones, con la desocupación, la flexibilización, con el ataque a la seguridad social como un espacio que se va deteriorando frente a la gran inestabilidad laboral y, también, con todo ese concepto que hace que la salud se inscriba como un servicio, no como derecho sino como mercancía. Todo esto tiene una misma lógica".
- "Enfrentar eso nos obliga a crear otra capaz de responder a todos los problemas que crea este proceso. Y creo que lo estamos aprendiendo rápido, cuando un conjunto de movilizaciones y organizaciones tratan de presionar sobre la agenda que impone la Organización Mundial de Comercio y el FMI, porque ahí se está discutiendo las posibilidades de acceso a la salud de nuestra gente, entre otras tantas cosas".
- "Tenemos delante un desafío con diversos niveles. Un nivel es romper el sentido común que tiene nuestro pueblo con el tema salud. En general, todos piensan la salud no como un derecho, sino como algo a lo cual se puede acceder si tienes dinero y si no lo tienes, por medio de alguien que me pueda facilitar ese acceso. Esa cultura clientelista, prebendaria, está fuertemente arraigada en el tema salud".
- "La primera barrera que encontramos, entonces, es cómo introducir el tema salud dentro de los movimientos sociales. Porque ahí hay una respuesta que siempre me aterroriza: ciertos movimientos sociales piensan que la salud es algo que se puede conquistar desde el trabajo de sus propios movimientos, de espaldas al Estado. Entonces, constituyen dentro de los movimientos sociales servicios de salud, diciendo: ya que el Estado no lo hace, nosotros lo vamos a hacer. Y eso es reforzar, justamente, la pérdida de la conciencia social del derecho a la salud. Es producto de un razonamiento en el que no se ubica a la salud como un derecho social".
- "Tenemos una debilidad estructural acerca de qué son los derechos sociales. Para nosotros, las leyes, la Constitución, constituyen una formalidad y no un elemento de construcción política. La experiencia que tenemos en Brasil demuestra que sí es una herramienta potente la conquista del espacio de la legislación como constitución del derecho a la salud. Es un ancla desde la cual plantear y construir algo concreto en la vida de las personas."
- "Luego hay una segunda barrera: cómo se movilizan los trabajadores de salud alrededor de este tema. Ahí hay todo un problema. Cotidianamente los trabajadores tienen tantos problemas para sobrevivir como tal, que al final, el tema central del derecho a salud como elemento estructurador de otros derechos se pierde, se desdibuja."
- "La tercera cuestión es cómo introducir esta agenda en los círculos políticos. Obviamente, hay espacios políticos partidarios, especulativos, que incorporaron el tema de la salud como un tema de mercado, desde una racionalidad técnica. O sea, alejándonos de una razonabilidad práctica. Porque desde el punto de vista práctico el problema es que la gente no tiene acceso a la salud. Y desde ese mismo punto de vista, el problema es que se están llevando a cabo una serie de políticas sociales y económicas que están degradando aún más la calidad y el acceso a la salud. Si a estos problemas respondemos con una racionalidad técnica, nos limitamos a dar respuestas parciales. Y de ahí vienen los paquetes, las canastas básicas, los planes fragmentados."
- "Nos dicen: esto es lo posible. ¿Pero quién dice que eso es posible? Nos dicen: usted puede enfermarse y nosotros le garantizamos el tratamiento, pero solo para determinadas enfermedades. Es como si nos dijeran: por favor, trate de enfermarse de la enfermedad correcta, porque el Estado no puede atender todo. Llegamos así a Chile, donde en estos momentos uno no puede enfermarse de cáncer si depende del sistema público porque eso no está dentro de los procedimientos garantizados por el estado chileno. Excepto si usted puede pagar el sistema privado. Estas cosas se terminan aceptando. Esto es así porque es así. Y terminamos naturalizando el no derecho".
- "Si nosotros entramos en esta lógica vamos a tener miles de pequeños movimientos que van a reclamar el derecho de los pacientes con cáncer, el derecho de los pacientes diabéticos, el derecho de los niños que no tienen medicamento para tal cosa, el derecho de personas con discapacidad. Y la agenda central de reclamar el derecho a la salud inscripto como una declaración universal de los derechos del Hombre, se pierde. Y caemos en la trampa de lo que es la expresión social de la lógica de la mundialización del capital, que tiene como política corregir las fallas del mercado, pero también las fallas del mercado en políticas sociales."
- "Esto es una trampa. Y una muy fuerte porque nosotros mismos la tenemos metida en la cabeza. Nuestra incapacidad de dar respuesta a este problema empieza por la incapacidad que tenemos en nuestra cabeza para plantear este tema. Tenemos que entender, desde el punto de vista estratégico, que esto compone una totalidad. Y si nosotros no nos animamos a romper conceptualmente con el orden establecido, si nosotros no entendemos que estas necesidades no pueden ser atendidas en este contexto, no salimos de eso. Terminamos por condicionar las agendas políticas a lo que es posible. Pero ese posible tiene un sentido de negación de los derechos. Porque lo central son las necesidades de la gente. Y es posible responder a esas necesidades. Hasta ahora hemos razonado a partir de lo que es posible ofertar. Y yo diría que pasemos a pensar solo en lo que es necesario responder. En este cambio implica repolitizar la política y negar la lógica conservadora, cuyo objetivo que se limita a maximizar la reproducción de capital".
- "Tomando el riesgo de hablar sobre la Argentina, les planteo: ¿cuál es la alternativa para el desarrollo de los argentinos en el tema salud? Si aplicamos esa lógica que critico, sobre la mesa van a tener un largo papel que diga: alternativa 1, 2 y 3 copadas por diferentes sistemas de seguros de salud. ¿Pero por qué tengo que discutir sistemas de seguros? ¿Por qué? Yo quiero hablar de un sistema universal de salud, solidario y que garantice que todos tengan acceso a aquello que necesitan. (aplausos) Ahí van a venir los economistas de turno a decir que eso no es posible. Pero sí es posible. Muy posible en otro proyecto de país".
- "El mensaje que puedo transmitir, dentro del breve espacio de esta charla, es que hay que politizar el debate de salud sino queremos fragmentar los reclamos. No vamos a tener derecho a la salud por esta vía. No lo vamos a tener. Quizá sea una decisión, pero al menos les pido que sea conciente. Si no tenemos claro esto, no vamos a cambiar la realidad. Lo que vamos a terminar haciendo es administrar los efectos de la mundialización del capital en el campo de la salud".
Sobre final y luego del desfile de oradores, el cansancio de todos -público y disertantes habían arrancado a la mañana con la movilización- dejó espacio para una sola pregunta que apuntó al tema central planteado por De Negri: la crítica a la autogestión de salud por parte de los movimientos sociales. De pie, De Negri respondió como quien ya conoce de memoria la pregunta y la respuesta: "Los Estados nacionales han tenido, desde los 60 y 70, una clara política de transferir a la comunidad los problemas sociales. Sé que muchos simpatizan con esta idea de la participación comunitaria, pero no en el sentido de dar poder a las comunidades en el desarrollo del derecho a la salud, sino como una transferencia -a veces sutil y otras muy directa- de responsabilidades. En otro momento, esa misma política fue consecuencia de una reacción de la gente que, cansada de esperar respuestas, empezó a generar sus propias soluciones a partir de los movimientos sociales y comunitarios. Creo que eso es una trampa porque la energía que la comunidad utiliza para buscar respuestas, muchas veces urgentes e inmediatas, se la resta a la energía social de la lucha por la salud. Y esas respuestas tienen un límite muy preciso. Por más energía que invierta una comunidad, sola o en red, en buscar respuestas al tema salud se va a encontrar con un límite muy claro. Uno puede hacer una experiencia comunitaria de atención primaria, pero difícilmente podrá sostener un hospital, sostener un tratamiento de alta complejidad. De alguna manera, además, cuando avanzamos en este camino legitimamos la desresponsabilización del Estado. Yo sé que puede sonar un poco cruel dicho así, porque estoy seguro que estas respuestas son búsquedas legítimas a necesidades concretas. Pero hay que verlo desde una perspectiva un poco más amplia. Pasé tres años trabajando con los movimientos campesinos de Paraguay y barriales de Asunción. Cuando empezamos, critiqué muy duramente el trabajo comunitario en salud. Y ellos hacían ese trabajo, de espaldas al Estado. Lo hacían pensando que estaban construyendo su propio sistema de salud. Pero lo más avanzado a lo que habían llegado era a sostener dispensarios. No iba más allá y no era posible más que eso. Tengo ahora la satisfacción de decirles que ese movimiento campesino lidera hoy la lucha nacional por el derecho a la salud porque cambiaron radicalmente su perspectiva. Si tomamos esto de una forma más radical y lo transformamos en agenda política creo que podemos llegar -y debemos hacerlo- a un Estado que garantice la efectiva y real política nacional de salud que de respuestas a la gente. Sin ninguna pretensión imperialista, quiero decirles que en Brasil hemos logrado una experiencia extraordinaria en la construcción de un sistema nacional de salud. Tenemos nuestros problemas y somos muy críticos de es este sistema, pero aún así podemos decir que en Brasil tenemos el mayor sistema público de salud del mundo. Y no es el mayor del mundo porque sea brasileño, sino porque el que existía en la federación rusa no existe más; el chino ya no es nacional ni tampoco el indio. El de Brasil es nacional, descentralizado, con control ciudadano. Y eso es único. Y esta experiencia que tenemos aquí al lado fue posible porque cambiamos la lógica. Tenemos que exigirle al Estado un sistema de salud universal porque para eso sirve el Estado. Y si no sirve para eso no hay que tener Estado. En síntesis: podemos llegar a invertir una gran cantidad de energía humana en construir respuestas que, paradójicamente, están reforzando el actual sistema, aunque creamos que no es así."
publicada 07/11/2003
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