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II Foro Social de Salud
El paredón de San Isidro
 El costo de los controles y estudios, el derecho a la información sobre los derechos de la mujer, la valoración de la propia salud, el maltrato, el sentimiento de culpa de algunas mujeres, los médicos que maltratan y el sistema entero que las maltrata, fueron algunos de los temas que debatieron alrededor de 30 mujeres en el taller "La formación e intervención de promotoras de salud en género", que se dictó en el marco del Segundo Foro Social de Salud en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
La primer actividad consistió en armar frases que se encontraban incompletas; algunas de ellas fueron preguntas: ¿Conocés a alguien que se haya hecho un aborto? En respuesta todas levantaron la mano. Las oraciones formadas sirvieron como disparadores temáticos para relacionar y definir cuatro conceptos básicos para la discusión de la salud de las mujeres: - Anticoncepción. "Debe ser gratuita y las mujeres tenemos que poder disponer de nuestro cuerpo"
- Información. "Queremos aprender de nuestra salud y capacitarnos para ser promotoras en nuestros barrios"
- Accesibilidad. "Algunos asentamientos en los que viven compañeras no tienen salas primarias de atención, a otros lugares no podemos ir por los costos y en otros, nos dan turnos para un mes después".
- Trato. "No hay igualdad de condiciones, por ejemplo para decidir si se tiene o no un hijo. El maltrato se traduce en que no se reconoce ni se valora la salud de las mujeres. Siempre hay alguien antes. Los médicos que atienden en la guardia a una cantidad excesiva de pacientes en un día, tienen seis minutos para cada persona y a veces, no se les entiende el diagnóstico o ese tiempo no alcanza para hacer un buen chequeo", coincidieron las integrantes del taller y finalizaron con aplausos esta primer actividad.
La coordinadora del grupo, Silvia Saravia, de la Comisión de Mujeres de Barrios de Pie, presentó a Susana López, del mismo movimiento y trabajadora del área de salud en La Cava, San Isidro. "Nosotras empezamos la actividad con una movilización al Municipio. En ese momento Gustavo Posse estaba en campaña y como bastón de esa campaña política, prometió reabrir el Hospital de San Isidro", comenzó su relato Susana. El llamado "Elefante Blanco", es un hospital que se comenzó a construir hace treinta años y que luego de ganar, Posse efectivamente reabrió, aunque no todas las áreas estaban habilitadas. "San Isidro está dividido por un paredón: de un lado la zona pobre y del otro la zona rica". Además, explica Susana, en los últimos alambres hay corriente eléctrica, "doce voltios". La villa La Cava está del lado pobre. "A veces con los chicos molestamos porque queremos ver cómo viven. Nos llama mucho la atención que de un lado andamos con botes cuando llueve y del otro lado del cañaveral, unos perros gigantes que salen a ladrarnos cuando espiamos", cuenta. Esta diferencia social, también comenzó a sentirse en el trato que reciben los pobres en el hospital: "Muchos compañeros nos vinieron a contar que se sentían maltratados y que, por ejemplo, les daban turnos para un mes después". Antes del cambio de director del Elefante Blanco, a las mujeres de La Cava les habían prometido que les darían diús gratis. Sin embargo el nuevo director, el doctor Chagal les informó que tendrían que pagar 150 pesos. "Nos movilizamos porque nos habían prometido otra cosa". Después de la protesta, según Susana, les dijeron que el diú sería gratis pero que les cobrarían todos los estudios necesarios para la colocación. "Volvimos a marchar". Entonces, les dijeron que sí, que el diú y los estudios serían gratis, pero aunque parezca un chiste malo, les informaron que ahora tendrían que cobrarles dos pastillas que sí o sí debían tomar después de la colocación. "Mis compañeras ya estaban cansadas, así que fui yo sola a hablar con Chagal que, parece que también cansado, me dijo sí nena andate a tu casa, es todo gratis". "Al final lo logramos, yo soy incansable", concluyó la chica para dar lugar a Malena Nizman, representante de Red de Mujeres Solidarias. Al contar sobre la experiencia de "agentes comunitarios en los barrios", una cátedra que se dicta en la Facultad de Psicología de la UBA, Malena explicó que los ejes de la actividad se dividieron en dos partes: primero se dictaron cursos con gente de los barrios que tiene experiencia desde sus lugares en fábricas recuperadas y en diferentes movimientos sociales, y luego se escucharon las voces de quienes tienen el saber académico. La parte más importante, sostuvo Malena, fue la de juntar a las dos esferas en un mismo espacio. "Creo que esa es la clave, unir ambas cosas", opinó la única doctora presente en el taller que además explicó que no quería inclinarse por ninguna de las dos partes. "Tanto en los movimientos sociales como en el ambiente académico hay gente subida en un pedestal", afirmó. "Pero nosotros todos los días, intentamos acercarnos, de hecho la coordinadora de salud de Barrios de Pie es una asistente social", contestó Silvia, a cargo del taller. En el aula del subsuelo de la Facultad de Medicina había tres hombres jóvenes, militantes de Barrios de Pie, una médica y una funcionaria del Ministerio de Salud. Al igual que el año pasado, los estudiantes de medicina brillaron por su ausencia mientras que se multiplicó la cantidad de mujeres piqueteras. "Creo que en este año empezamos de verdad la protesta, para mí, el gran punto de partida fue el encuentro de Rosario", dice Susana orgullosa.
publicada 07/11/2003
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