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Michael Albert en la Argentina
“La gente sabe que nuestras sociedades son un verdadero desastre, pero duda sobre la eficacia de la resistencia”
 A partir del viernes 14 y solo por cuatro días, el activista y escritor norteamericano Michael Albert estará en Buenos Aires hablando y escuchando. Dará dos conferencias y recorrerá varias fábricas recuperadas por sus trabajadores. El autor de Parecon, un ensayo sobre la democracia participativa y la autogestión productiva quiere, entre otras cosas, conocer a quienes llevaron su teoría a la práctica.
Activista estudiantil en los 60, su nombre está unido a Naom Chomsky desde entonces hasta hoy. Fue uno de los impulsores del sitie Znet, un portal que zurció el pensamiento antiglobalización neoliberal de todo el planeta. Autor de Parecon, un ensayo que anticipó la herramienta de la democracia participativa como elemental estratégico para crear nuevas relaciones de producción social, llega a la Argentina por cuatro días con la intención de contar su experiencia y escuchar algunos testimonios sobre la creación de alternativas criollas. Antes de llegar, respondió estas preguntas que vía mail le envió lavaca, donde anticipa su visión actual de los movimientos de resistencia global y sus expectativas sobre esta visita.
Agradecemos la traducción solidaria que se bordó en pocas horas a dos orillas: desde Montevideo, Agustín Fernández Gabard y desde Buenos Aires, Quimey Lillo.
-¿Podría compartir con nosotros un breve panorama de la situación de los movimientos antiglobalización en los Estados Unidos?
Desde mi punto de vista hay graves problemas y problemas en potencia en los Estados Unidos. Problemas que no solo incluyen el crecimiento y la efectividad del movimiento de derecha -literalmente fundamentalista- pero también gente joven pasiva, y un cinismo mortal en la sociedad y también entre los mismos “progresistas”.
Las posibilidades más optimistas tienen que ver con los medios a nuestra disposición y con la receptividad de gran parte de la población si conseguimos llegarles con un mensaje que valga la pena. Por lo tanto, creo que el progresismo/cambio depende, tremendamente, en superar los problemas del movimiento. No mantienen miembros ni profundizan en su compromiso y propósito. Creo que esto es en realidad un problema internacional, que afecta a casi todos los países, en muchos lugares por razones similares. Esa es mi experiencia de haber viajado bastante, a distintos lugares.
No es que la gente sea siempre ignorante de la opresión. La gente sabe, a veces explícitamente y por propia conciencia, muchas veces llegando a la fibra más profunda, que nuestras sociedades son un verdadero desastre. Es que la gente duda que algo pueda llegar a ser mejor, o de que haya alguna forma de mejorar. Las enfermedades sociales son vistas al igual que la ley de gravedad o el envejecimiento. Son vistas como inevitables. Combatirlas es visto como una tontería, como empujar piedras a la cima de la colina para luego ser aplastados por ellas cuando caigan.
La gente no duda que las enfermedades sociales están ahí. La gente conoce la pobreza, el racismo, la alienación, el afán de lucro, y sufren las guerras imperialistas que limitan y malgastan sus vidas. Pero la gente duda sobre la eficacia de la resistencia, para la mayoría de la gente la injusticia es algo así como la vejez. Nos limita, nos mata, pero tenemos que sobrellevarla de la mejor manera posible. No construimos movimientos para prevenir la vejez y mucha gente cree que es igual de inútil el construir movimientos contra la injusticia social. Ellos saben que la vejez duele. Ellos creen, correctamente, que los movimientos no tienen ninguna influencia en el envejecer y no pueden exigir su moderación ni implementar su eliminación. Si decís: “ vení y uníte a un movimiento contra el envejecimiento“, se van a reír de ti y seguirán con sus vidas. Ellos saben que la injusticia social lastima. Creen, equivocadamente que los movimientos no tienen ninguna influencia respecto a la injusticia social y no puede demandar su moderación o implementar su eliminación. Si decís: " vení y unite a un movimiento social contra la pobreza, la guerra, el sexismo, racismo o -mucho menos- el capitalismo”, simplemente se van a reír y seguirán con sus vidas. Los movimientos de forma inadecuada encuentran este problema central en la conciencia de la gente. Le decimos a la gente lo que sabe, todo esta roto y el sistema es enormemente poderoso. No les decimos qué sistema mejor es posible y como sus acciones pueden ayudar a alcanzarlo.
¿Cuál ha sido el rol de Z Net en relación a estos movimientos y en qué etapa se encuentra hoy?
- Z Net provee información al nivel de que podemos sacarla de nuestros propios escritores, muchos de ellos están profundamente relacionados en todo tipo de movimientos alrededor del mundo, así como visión y estrategia. Z Net no es una agencia oficial de un movimiento en particular, pero intentamos relacionarnos, escuchar necesidades y - en la medida de lo posible- brindar respuestas. Intentamos ayudar a las organizaciones en todo lo que podamos hacer.
Nos enteramos que está escribiendo sus memorias de su experiencia en el activismo universitario en los 60 ¿Cuál fue su rol y qué revalorizaría hoy de esa experiencia, sin nostalgia?
-En aquellos días yo era, primero, un estudiante del MIT, muy metido en lo que era llamado el movimiento estudiantil. Obviamente, se relacionaba a estudiantes como parte de las luchas por los derechos civiles, anti-guerra, feministas etc. Me mantuve relacionado con todos los esfuerzos cuando ya no era un estudiante del MIT. Luego, me relacioné con el trabajo mediático, ayudando a fundar y operar una editorial de izquierda, como South End Press, y luego una revista de izquierda, Z Magazine, y luego un sitio web de izquierda, Z Net, entre otros proyectos e instituciones.
Los sesenta, en realidad desde fines de los 50 hasta mediados de los 70, fue un período complicado en todo el mundo. Transformó mentes en todos lados, y políticas de muchos lugares, pero en muy pocos lugares llegó a tocar a las instituciones básicas de la sociedad. Fue un proyecto heroico, pero falló en muchas formas muy profundas. Es nuestro deber ahora y en los años venideros el crear un nuevo proyecto heroico, pero sin todos esos fallos.
-¿Cómo sintetizaría Parecon ante quien no lo conoce?
- Las instituciones económicas por sus implicancias en los productores y consumidores, delimitan y frustran nuestras acciones y nuestras posibilidades. Los ámbitos de trabajo, el consumo y las transacciones de intercambio niegan aquellos valores a los que aspiramos.
Las instituciones económicas imponen o eliminan las diferencias, enalteciendo a alguna gente y denigrando a otra.
Si aprobamos Parecon la gente debería preocuparse por los demás más que porque lo buenos tipos terminen último.
Esa gente debería tener una vasta diversidad para elegir en lugar de sufrir la homogenización cultural. Esa gente debería tener una distribución justa de las ganancias sociales en lugar de que algunos sean más ricos que reyes y otros más pobres que vagabundos.
Y esa gente debería, de manera colectiva, controlar sus propias vidas en lugar de ser mandados y explotados; y deberían gozar de todos estos beneficios dentro de un mundo que respete los dictados de la ecología en lugar de violar la supervivencia-
Luego tenemos que optar por los significados de “producción” “consumo” “asignación” que impulsen positivamente a nuestras aspiraciones en lugar de aguantar como ahora los que tienen las instituciones, que hacen trizas con violencia nuestras aspiraciones.
Construyendo a partir de esa lógica, Parecon es una visión para una nueva economía que ocupe el lugar del capitalismo.
Rechaza la propiedad privada de los bienes productivos, la toma de decisiones jerárquica, la división corporativa de tareas, remuneración por poder o producción y designaciones de mercadotecnia. Ofrece, a cambio, responsabilidad colectiva y gente autogestionándose en la medida que estas decisiones los afectan directamente a ellos, equilibrio en la complejidad del trabajo en el cual todos tenemos tareas de trabajo comparables y autorizadas, remuneración por duración, intensidad y dedicación para el trabajo; y negociación cooperativa de las agendas económicas llamadas “planificación participativa”.
Parecon reemplaza “class” (clase) por “classlessness” (un término inventado que sería algo así como la condición de no tener clase).
Avanza más que arrasa y lo hace con solidaridad, diversidad, equidad, autogestión y sustentabilidad.
¿Por qué considera estratégico encontrar una metodología para la toma democrática de decisiones grupales?
Para mí ser estratégico tiene que ver con alcanzar nuestra larga carrera hacia los objetivos. Si ese es nuestro significado para “ser estratégico”, entonces buscar una democracia plenamente colectiva es ser estratégico porque nuestra larga carrera hacia los objetivos incluye que la gente deba tener la decisión, la influencia, proporcionalmente, caso por caso, pues son ellos los afectados con los resultados. Para alcanzar estas óptimas metas, Parecon llama a la autogestión. Necesitamos incorporar cada vez más grandes aproximaciones para un colectivo repleto, la democracia participativa dentro de nuestros esfuerzos de hoy. ¿Por que necesitamos aprender el significado de la autogestión y sus contornos?, Necesitamos convertirnos en adeptos a ella, y necesitamos demostrar que funciona para ayudar a inspirar el deseo por ella. Póngalo de la manera opuesta: en lugar de tener decisión para hacer nuestro proyecto así, hacemos uno que reproduce las jerarquías autoritarias. Esto nos asegura que aun habiendo ganado, el cambio nos moverá solo hacia nuevos sistemas de dominación, no hacia la liberación para la autogestión sin clases que buscamos.
¿Qué enseñanzas positivas se pueden obtener de la tradición heredada de la organización sindical y estudiantil?
Todas las enseñanzas son positivas. Por supuesto que hay lecciones enormes de todo tipo en los esfuerzos del pasado, desde la importancia de ambos trabajo y fuerza de los jóvenes, creatividad y militancia de la resistencia, hasta la eficacia o falta de eficacia de varios enfoques. Tal vez, la lección más extensa de estos últimos, en relación con tu última pregunta, sea la de la necesidad de personificar en tus propias acciones actuales semillas del futuro –tanto comportamiento, miradas, valores y estructuras organizativas y roles actuales. Por ejemplo, si queremos “classlessness” en el futuro, nuestros movimientos no deben elevar a algunos actores económicos –a los que yo llamo coordinador de clase- por sobre los otros, quienes son certeramente conocidos como trabajadores.
¿Qué conoce de la experiencia de los movimientos sociales argentinos?
Muy poco. Estoy viniendo para aprender. Sé algo, sin embargo, acerca de los Estados Unidos. Sobre su economía y movimientos sociales, acerca de su política internacional y sobre movimiento anti-guerra, acerca de sus medios de comunicación y acerca de los medios alternativos, acerca de sus líderes y su pueblo. También creo que sé algo acerca de visión económica y las relaciones implicadas para las estrategias.
publicada 13/10/2005
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