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El Bauen evitó otra clausura
Resistiré
anticopyrightLos trabajadores del hotel Bauen resistieron este viernes un nuevo intento de clausura y ahora planean defenderse con un buen ataque: pidieron la recusación de la jueza, convocaron a una nueva marcha nacional para el próximo 10 de noviembre y denunciarán por incumplimiento de normas de seguridad al edificio homónimo que aún manejan sus antiguos patrones sobre la avenida Corrientes.

A las 6 de la mañana de este viernes, una comisión de inspectores, policías y personal judicial ingresó al edificio de Callao 360. Traía una cédula firmada por la titular del Juzgado Contravencional 3, Carla Cavaliere, que ordenaba clausurar habitaciones, locales comerciales, confiterías, salas de reuniones y oficinas. Según el escrito, la justicia sólo permitía la permanencia en el lugar de los cooperativistas que utilizan el lugar como vivienda. Por esa razón, la comitiva oficial comenzó a fijar fajas de clausura en todos los accesos y ascensores. Pero veinte minutos después, los funcionarios debieron retirarse a fuerza de manotazos y las fajas terminaron en los cestos de basura.
“Era absurdo –explica Fabio Resino, miembro de la Cooperativa-. Clausuraban los accesos pero a la vez autorizaban a los trabajadores a vivir en el hotel. ¿Cómo iban a entrar y salir?”. La orden judicial se originó tras una denuncia presentada por la empresa Mercotel, vinculada a los antiguos propietarios del edificio. Acusa al Bauen autogestionado de no cumplir con las normas de seguridad. “Nos exigieron 26 puntos para darnos la habilitación y ya cumplimos con todos. Esto es una mera cuestión política”, señala Fabio.
Poco después del mediodía, un centenar de trabajadores marchó hasta Combate de los Pozos 155, donde se encuentra el despacho de Cavaliere. Un vallado metálico y dos cordones policiales custodiaban la entrada. Poco a poco fueron llegando las banderas y solidaridades que el Bauen construyó con su política de puertas abiertas para los distintos movimientos sociales. Enseguida arribaron representantes de Fedecámaras, de la Unión de Trabajadores Piqueteros, del MST y de Encuentro Amplio. También estaban los de la Coordinadora de Jubilados y Pensionados y de las comisiones internas del Hospital Garrahan y del del Banco Provincia. Por supuesto, no faltaban trabajadores de otras empresas recuperadas: Chilavert, Zanón, La Floresta, CUC, y Brukman, entre otras. Hasta varios turistas alojados en el hotel marcharon junto recepcionistas, botones y camareras.
Desde un megáfono, la voz de Gerardo Pensavalle –el director de teatro que montó en el Bauen la obra Pañuelos- mezclaba ironía, humor y consignas. “Estábamos todos trabajando y nos hacés venir acá a perder tiempo”, le gritó a la jueza una y otra vez. “No vamos a permitir que se cierre ninguna otra empresa, nosotros sabemos ponerlas de pie”, completó. Fue en ese instante, cuando la policía comenzó a retirarse en medio de un fuerte aplauso. Los agentes se miraban sorprendidos. “Muy bien policía –arengó Pensavalle-. No es a nosotros a los que tienen que reprimir. Los trabajadores no somos chorros”.
Mientras todo esto ocurría, una comisión integrada por el presidente de la Cooperativa, Macerlo Ruarte, la abogada Florencia Kravetz y los legisladores José Roselli, Beatriz Baltroc, Marcos Wolman, Patricia Walsh y la ex diputada Vilma Ripoll subía al tercer piso para entrevistarse con la magistrada. “La jueza explicó que seguía recibiendo denuncias y que tenía que actuar. Florencia Kravetz, nuestra abogada, le dijo que ya habíamos presentado los papeles que certificaban el cumplimiento de todos los requerimientos para la habilitación, Pero Cavaliere dijo que en su juzgado no estaban los originales. La cosa es bien política, pero se escuda en las formalidades. Ahora se los vamos a llevar”, resumió Federico Tonarelli, encargado de la imprenta del hotel, al finalizar la reunión.
La columna desandó bajo el sol las siete cuadras que separan el despacho judicial del Hotel Bauen. Caminaron entonando esa especie de himno con melodía tribunera:
“No importa qué diga el Gobierno/
del hotel Bauen no nos vamo´ nunca más/
Taba cerrado/ lo fuimo´ a abrir/
y poco a poco lo pusimo´ a laburar”.


Ya en el primer piso del hotel, los trabajadores se convocaron a una asamblea y llamaron a una movilización nacional para el próximo 10 de noviembre frente al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. “No nos vamos a mover hasta que Ibarra no nos reciba”, promete Resino. También decidieron presentar una serie de denuncias contra el hotel homónimo de la calle Corrientes, pertenecientes a los antiguos propietarios. “Queremos demostrar que es todo una cuestión política. ¿Vamos a ver si a ellos los clausuran?”, se pregunta Tonarelli.
Un rato antes, Kravetz había presentado la recusación de Cavaliere, argumentando animosidad manifiesta. Si bien el Código Contravencional no establece la posibilidad de recusación, la abogada presentó un recurso de excepción. “Cuando nosotros presentamos elementos en la causa, ella no los recibe”, se quejó la abogada.
Mientras el Bauen combate en el frente judicial, también debe estar atento a la batalla del recinto legisltativo. Allí conviven dos proyectos, uno que de aprobarse otorgaría a los trabajadores la expropiación temporaria por dos años y otro, impulsado por el macrismo, que restituiría el edificio a la vieja patronal y garantizaría la fuente laboral para una decena de los 130 trabajadores que hoy gestionan el hotel. “No está fácil -dice Toriello- pero hay que seguir”.


publicada 21/10/2005
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