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Silvia Bignami, los jueces y Cromañón
Los estragos del Poder Judicial
anticopyright¿Qué palabra usar para Cromañón: homicidio o estrago, como lo plantean últimamente los jueces? Silvia Bignami, la mamá de Julián Rozengardt, destapa los juegos de palabras, y de poder, que buscan instalar la impunidad. Los debates entre los propios padres y los estigmas: ¿se puede pensar pese al dolor? ¿son víctimas de la ira y el resentimiento? ¿están divididos? Sentido común, inteligencia y corazón, para pensar dónde están los homicidios, y dónde los estragos.

-No tengo de mi misma, la impresión de que actúo sin pensar- dice Silvia Bignami, la mamá de Julián Rozengardt, una de las víctimas de Cromañón. Lo dice como si tuviera que dar explicaciones.

La Argentina es un país extraño, donde a veces a los que piensan distinto se los acusa de no pensar, donde algunos consideran que el dolor nubla necesariamente la razón (como si la propia Argentina no fuese un ejemplo brutal de cómo el dolor ha servido para aclarar el entendimiento), y donde reclamar justicia es visto como un acto de resentimiento o venganza. Silvia es psicopedadoga, cantante, siempre estuvo relacionada con los movimientos sociales y las movilizaciones (pertenece al equipo de educación popular "Pañuelos en rebeldía", de la Universidad de Madres de Plaza de Mayo) y considera -porque piensa- que los familiares y sobrevivientes de Cromañón están siendo sometidos a un juego de poder para instalar la impunidad alrededor de la matanza producida el 30 de diciembre de 2004.

-Hay algo muy loco. Algunos creen que cuando uno hace algo como lo que hacemos nosotros, no lo hace con la cabeza. Evidentemente la cabeza sola no sirve, porque de lo contrario todo el que lee una estadística de niños muriéndose de hambre debería salir a la calle a hacer algo. Entonces, que digan que alguien habla desde el sentimiento... yo no veo otra manera de comprometerse. Por eso justamente se trata de desvincular a la política de los sentimientos.

-Una supuesta racionalidad pura. Parece una superstición.

-Es que la razón viene del sentimiento. El compromiso con el pensamiento es corporal y afectivo también. Yo conozco a casi todos los padres y grupos a través de la muestra de fotos ("Vidas robadas, Sueños en marcha" exhibición fotográfica sobre los chicos y chicas de Cromañón, que está recorriendo diversos puntos del país). Son grupos con los que puedo coincidir, y en muchos casos discrepar. Pero están muy, muy lejos de no ser pensantes. En las reuniones de articulación hemos discutido sobre la situación del país. No importa si nos pusimos o no de acuerdo, pero es totalmente falsa la imagen de que se trata de gente que no piensa. Ahora, si porque a veces lloramos alguien cree que no pensamos, se equivoca feo.

-¿Y en qué piensan en esas reuniones?

-Millones de cosas. Una preocupación es que hay papás que solo van a las marchas y que posiblemente estén mal. Y descubrimos que el estar en grupo permite construir otras cosas.

-¿Hay tendencia a participar, o son muchos los que prefieren no hacerlo?

-La tendencia es cada vez a una mayor participación. Yo estuve desde el primer día, porque soy una persona politizada, pero hay gente que vivió todo un proceso. Yo por ahí recién ahora estoy averiguando cosas específicas de Julián, y hubo otros papás que hicieron al revés, y ahora empiezan a participar. Las reuniones de articulación son grandes.

-¿Intervienen solo familiares?

-Intervienen papás, familiares, amigos, gente que se acerca. Una de las cosas que más nos preocupa es la incorporación de los sobrevivientes a la lucha, pero no por una cuestión de ser más, sino por un tema terapéutico. ¿Dónde están esos 3.000 pibes? Te pongo un ejemplo: en una de las escuelas donde estudió Julián pusimos la muestra de fotos. Había un chico mirando. Una preceptora me dijo: "descubrimos el otro día que es sobreviviente". Nunca había abierto la boca, pero se acercó a mirar la muestra.


Los sonidos o el silencio

Otro debate, cuenta Silvia, fue alrededor de las marchas: muchos preferían que fueran silenciosas, pero esa idea empezó a convivir con la de recuperar la voz.

-Que haya música, pero que haya sonido, consignas. No entendíamos el sonido como hacer lío, sino como expresión de nuestros hijos. Todavía no es un tema totalmente cerrado, pero hay una tendencia a hacerse escuchar.

A veces uno prefiere el silencio. Cuando inauguramos el Bosque de la Memoria (casi 200 arbolitos nacientes en Almafuerte al 300, Parque Patricios) los chicos de la murga Pasión Quemera, que tuvieron víctimas, prefirieron no cantar. Estamos muy dolidos, dijeron. Después cantarán. Los procesos son espirales. Ahora, allí había gente de todos los grupos, y en la muestra de fotos también.

-Los grupos se reúnen con proyectos concretos.

-Es que yo creo que la elaboración del duelo es colectiva. Yo sé poco de eso porque en mi familia, antes de Julián, no había muerto nadie. Es nuestro primer muerto. Es un aprendizaje muy raro. Pero lo colectivo, esto de abrazarnos entre padres...

-Los medios suelen insinuar que los padres están divididos.

-Hay diferencias, pero mi mamá dijo el otro día algo que me pareció muy sabio. Para que algo se separe, antes tuvo que estar junto. Y no es el caso de los familiares de Cromañón. En realidad la tendencia es a juntarse. Si no estuviste casado, no te podés divorciar. Decir que estamos divididos es loco. Yo diría que no estamos lo suficientemente juntos, pero cada vez nos entendemos más y mejor. ¿Y por qué no la heterogeneidad? ¿No es bueno poder entenderse siendo que pensamos diferentes?

-Los chicos de Cromañón tampoco eran un grupo homogéneo.

-Los pibes eran esto que somos. Veo la tendencia a unirse, a que haya un clima fraternal. Pero discutiendo: porque hubo momentos en que no discutíamos por miedo a romper. Es un avance poder discutir sin ese miedo. Y ahí empezó a surgir la iniciativa de proponer un movimiento contra la impunidad (su primera reunión, el sábado 29 de octubre). Y lo hacemos nosotros, pensando juntos. Hubo gente de un partido político que me vino a hablar: "ustedes tienen que hacer esto y aquello". Yo le dije: "estás hablando con la madre de un muerto que parte de su día lo ocupa en tratar de seguir viva". Así y todo seguimos haciendo cosas, y juntos. Eso en enero era impensable.


Las cosas al pepe

Silvia cuenta que otra mamá de Cromañón un día le transmitió su duda más terrible: "A veces pienso que todo lo que hacemos es al pepe". Todo inútil, en vano.

-Le dije que en un punto tiene razón. Ahí le rompí su esquema, porque soy tenida como una de las mamás que más la pelean. A veces me da miedo que piensen que con esto yo me creo... bueno, vos entendés, el tiempo no se vuelve atrás. No hay nada que haga que vuelvan. Uno quiere que la muerte de los chicos no haya sido en vano... pero sí, fue en vano. Pero le dije a esa mamá: "Vos tenés razón. En un punto es todo en vano. Ahora: ¿podemos no hacerlo?" Y llegamos juntas a la conclusión de que era infinitamente peor, más inútil y enfermante no hacerlo.

-Las cosas se hacen por los que están vivos.

-Sí, y también hay algo importante: se ha roto el recelo contra los sobrevivientes.

-¿Por qué el recelo?

-Porque el tema estaba: ¿cómo están esos pibes y no los nuestros? Pero tenés casos como el de la mamá de Laurita, de 12 años, que tiene otros hijos sobrevivientes. Así que está parada en un lugar donde ve todo. En la situación de Cromañón todos los que estamos vivos sentimos culpa. Pero los que estuvieron ahí, la culpa por la muerte de un par es tremenda. Una chica dijo: "pido disculpas a los que pisé cuando salí". Todo eso se ha ido abriendo, hubo una elaboración y todos los padres me parece que lo están expresando, por eso ese acercamiento cada vez más grande.

-De la articulación de familiares y grupos, surgió un documento cuestionando el cambio de carátula de la causa con respecto a Chabán, que pasó de homicidio a estrago.

-Es una entelequia. Yo quiero aclarar que así como puedo opinar sobre una enfermedad de mi hijo sin ser médica, puedo opinar sobre un fallo de la Cámara del Crimen sin ser experta en leyes. Si no, caeríamos en una concepción del conocimiento jerárquica, donde nadie puede hablar u opinar salvo los expertos.

-Esto no va a provocar la adhesión de los expertos.

-Pero leyendo el fallo de la Cámara, uno llega a la conclusión de que vamos a tener que empezar a cuestionar las leyes. No son la Biblia. Cuando dicen "Código Penal" te hablan de un libraco grandote que parece que lo hubiera escrito Moisés. Pero no fue Moisés. El código lo hizo gente falible en un momento histórico. Podría ser modificable. Estamos viendo que en realidad los dictámenes salen como podrían salir otros. Se vio con los presos de la Legislatura.

-Cambió el fiscal, y quedaron libres. Media biblioteca dice una cosa, la otra mitad dice la contraria.

-No es que lo que dicen estos jueces sea ilegal, pero hay que desmitificar las cosas. Ellos mismos dicen que eligieron lo de estrago, pero que podría ser lo de homicidio.

-¿Qué significa lo de estrago?

-Lo primero que significa es que te ponen algo que supuestamente va a provocar que sea más rápido el juicio. Eso es atractivo en un país donde la justicia siempre es lenta. Hubo papás que se entusiasmaron con eso, aunque después me dieron la razón.

-¿Por qué el entusiasmo?

-Por la idea de la velocidad. A Al Capone pudieron condenarlo por evadir impuestos, y no por las muertes que provocó. El fiscal debe haber estado contento de meterlo preso. Pero las familias de los que él mató no debían estar contentas con esa carátula. Lo primero que pensé es: estrago es muy distinto que homicidio. Estrago es una palabra rara, el que causa algún daño a otras personas. Y cuando te lo van explicando en el fallo aparece otra palabra: imprudencia.

-Chabán imprudente.

-Claro, y si queda así, ¿de qué estamos hablando? Otra cosa: por más que el juicio sea más rápido la tendencia siempre es a la pena mínima, no a la máxima. En este caso va de 8 a 20 años, creo. Las familias de víctimas de gatillo fácil te pueden confirmar que siempre se va a lo mínimo. Cuando nos reunimos en la articulación de grupos alguien agregó: ojo, que el estrago cambia mucho si el que lo provoca a la vez es víctima. Atenúa. Y Chabán sostiene que él es otra víctima de Cromañón. Otro papá dijo: "Con eso del estrago, van a empezar a buscar al que llevaba la bengala. Van a decir que el estrago estuvo co-producido". Ahí pensamos: si nosotros ya hemos debatido la palabra tragedia, la palabra desgracia, ahora vamos a debatir la palabra estrago. Y si lo que decimos no es legalmente perfecto, ¿por qué tendría que serlo?

-Desde el punto de vista de lo perfecto, ni las leyes ni el poder judicial parecen ranquear excesivamente bien.

-Lo vuelvo a comparar con la medicina. Los médicos que saben tanto, rápidamente pusieron que Julián murió por monóxido de carbono. Pero lo que lo mató fue el cianuro. Yo trabajo en psicopedagogía y sé que todas las ciencias humanas son materia opinable. Por ejemplo, los amigos de Julián que estuvieron en Cromañón repitieron el año. Un psico pedagogo clásico hablaría de un "problema de aprendizaje". Pero si no miró el contexto, está mirando para cualquier otro lado. ¿Por qué no va a ser opinable lo jurídico?


Salven a los funcionarios

Después de leer el dictamen, Silvia percibió que los grandes beneficiarios son los funcionarios del gobierno porteño:

-Uno sabe la dificultad para llegar a determinar la responsabilidad de los funcionarios. Pero si con el homicidio no era fácil llegar a Ibarra, con lo del estrago es peor. Tiene que ver con la imprudencia de Chabán, que era un empresario medio loquito, y entonces ¿qué responsabilidad tiene Ibarra? Entonces la Cámara no se expide acerca de los funcionarios y busca dividir la causa. Así nunca citan a declarar a Ibarra y sigue funcionando esta especie de encubrimiento contra gente responsable, propiciado por el propio gobierno nacional. Pero si una jueza anterior, Crotto, insospechada de tener un cariño especial por los familiares de los pibes, planteó que era homicidio, ¿por qué nos vamos a bajar nosotros?

-Del otro lado se plantea que con el estrago, la pena también sería bastante dura.

-Yo no digo que sea la peor carátula. Pero digo que no me voy a poner contenta de cambiar el nombre y el significado de lo que pasó. Además, Chabán no se perjudica. La Cámara plantea que Chabán y Callejeros tienen la posición de "garantes", tenían que garantizar la seguridad. Pero después habla páginas y páginas de la pirotecnia. Y ahí estás a un paso de empezar a buscar al de la bengala, y a qué tiene que ver el pobre Chabán con eso. Hubo algo que me jorobó mucho como mamá, porque la Cámara dice que la puerta de emergencia, cerrada con candado, tenía un cartel luminoso que indicaba la salida. Entonces los chicos que fueron hacia ahí, murieron. Después te dicen que los imprudentes fueron los chicos. En el caso de Chabán para mí se junta todo: lo que pasó, las coimas, la cantidad de pibes, el techo, la puerta cerrada con candados. Para mí no hay dudas. Y otra cosa tremenda son los atenuantes. Por ejemplo, dice que el imputado es muy egocéntrico. Entonces, de manera inconsciente -usan la palabra inconsciente de manera muy alegre- actuó de un modo omnipotente pensando que no iba a pasar nada, o que si pasaba iba a poder apagar el incendio como había hecho antes.

-¿Eso es un atenuante?

-Eso es un disparate. Ponen que sabía que el matafuegos no funcionaba y también lo pone como una especie de atenuante, cuando para mí son agravantes. Sabía perfectamente todo lo que pasaba. Pero la Cámara lo que plantea es que la pirotecnia la incendió alguno de los asistentes, y eso te lleva a que los culpables fueron las víctimas. Yo no quiero salvar al imprudente de la bengala, pero de ahí a lo de la Cámara, con Chabán casi como una víctima, es un corrimiento que no se puede creer. Y también plantea que todo el tema del cuestionamiento a Chabán parecería ser más ético que jurídico.

-¿Y eso que implica?

-No sé. Pero yo digo que nos han vendido que la justicia sirve para algo. ¿Nos van a devolver a nuestros hijos? No. ¿Van a devolverle la vida psíquica a los sobrevivientes? No. Si además no hay posibilidad de una instalación ética -porque aclaro que los que estamos haciendo el juicio penal no estamos pensando en el dinero, por si alguien lo creyera- si la justicia misma te habla en esos términos, entonces empiezo a pensar que hay que cambiar las leyes. Porque si Chabán es imprudente, loquito egocéntrico termina siendo una especie de inimputable. Ojalá me equivoque. Pero esto está servido en bandeja para que una defensa inteligente se agarre de lo de la imprudencia y se pongan todos a acusar al de la bengala.

-Pero alguien puede decir: realmente el tipo es un loquito y un irresponsable.

-Si nos metemos con el tema de la locura, en una sociedad enferma nadie está del todo exento. Entonces con ese criterio nunca podríamos juzgar a nadie por nada. Siempre tendrías que juzgar al conjunto de la sociedad. Pero él era un empresario y no era inimputable para hacer negocios. Tomaba decisiones, contrataba, coimeaba, tenía relaciones con el poder. La idea de que es un artista, y los artistas somos locos lindos, me parece peligrosa. Charly García dice "Chabán tiene que estar libre, ja, ja" y todos dicen: "bueno, es Charly" como justificando que es medio loquito y por eso dice cualquier cosa. Me parecen razonamientos feos.

-¿Cómo se defiende la idea de que fue un homicidio?

-En los documentos hemos dicho que cerrar con candado las puertas que debieron estar abiertas, multiplicar la capacidad de personas que podían entrar, colocar material inflamable y portador de cianuro, sabiendo además que no había matafuegos que funcionaran, pensar en la ganancia y no en la vida: todo eso es homicidio. Es un empresario exitoso, con asesores, avalado por un gobierno que lo habilitó. La Cámara dice que Chabán no había experimentado lo mismo antes, entonces no podía conocer el resultado que se iba a producir. Esto es como que yo diga que le doy de comer soda cáustica a mi hijo porque no sabía el efecto. Y además, él mismo habló de masacre. Algo lo llevó a decir esto. Y yo creo que es que aún sin pirotecnia, cualquier chispita de los equipos de sonido hubieran provocado el mismo resultado.


Los iracundos

Hay algunos aspectos de lo que plantean los jueces Rodolfo Pociello Argerich, María Laura Garrigós de Rébori y Gustavo Bruzzone que a Silvia directamente la ofenden:

-Cuando la Cámara se mete con argumentos psicológicos, la verdad es que da pena. Eso del egocentrismo que lo lleva a la impotencia es terrible. Ni los defensores lo planteaban. Los jueces ponen argumentos que ni el abogado de Chabán usa. Entonces ¿cómo es lo de la balanza? ¿La Cámara o debería ser neutral? Pero lo que me ofendió muchísimo es cuando la Cámara dice que el caso tiene un alto contenido emocional y plantea (lee del texto): "Este panorama lleva sin dudas a que cualquier decisión que se tome con respecto a la adopción de una u otra solución, sea cuestionada por las expectativas que se tienen sobre una retórica que exprese la ira y el resentimiento públicos en la toma de decisiones en materia penal, que constituyen objetivos desacreditados por la ciencia penal contemporánea".

-Me parece entender que reclamar justicia es la retórica de la ira y el resentimiento. Es lo que le decían a los familiares de los desaparecidos.

-Por esas cosas digo que hay que discutir el sentido de la justicia. O mejor dicho, del Poder Judicial. Porque si esto lo dice el abogado de Chabán, lo haría para defender a su cliente. Pero que lo digan los jueces es una falta absoluta de sentido común.

-Las madres y los padres son iracundos, y los chicos algo habrán hecho para que les pasara lo que les pasó. No es la primera vez que escucho esos argumentos en la Argentina.

-Claro, las víctimas eran loquitos, adictos. Es totalmente injusto meterse con esas cosas, pero en el caso de algunos de los que murieron, como podría ser el caso de Julián, lo que lo mató más rápido fue justamente ser deportista, y tener un corazón que por eso mismo le exigía bombear más, lo cual lo obligaba a aspirar más. ¿Por qué se acusa de adictos a los chicos? Ni si quiera se corresponde con la verdad.

-Para culpabilizarlos, como si los adultos estuvieran dedicados exclusivamente al yogur. Hasta es ilustrativo que los que siempre andan reclamando "mano dura" y justicia inflexible, en un caso como el de Cromañón simplemente callan.

-Y además, lo que quieren es meter la idea de que seguir hablando de homicidio es de necios. Yo creo que desinstalar las palabras fuertes es una maniobra peligrosa. A lo mejor estoy desconfiando demasiado. Ojalá me equivoque.

-Si Chabán no quiso matar, ¿se puede decir que es homicida?

-Sí, por eso se habla de homicidio con dolo eventual, que quiere decir que no tuvo la intención directa, pero pudo suponer y tuvo elementos para saber todo lo que podía pasar, y no hizo nada para evitarlo. Es lo que pensaron la jueza Crotto primero y el juez Luccini después. Nadie lo cuestionó. Y la Cámara es la que diluye esto. Sé que hay familiares que piensan diferente, pero fraternalmente insisto en que no me parece bueno este cambio.

-¿Qué es lo que se puede alcanzar en este reclamo?

-Que haya memoria y justicia. Pero hay cosas que yo puedo pensar y que si no tienen consenso, no sirven. En las primeras marchas una veía gente bien intencionada cantando consignas una cuadra antes que los padres. Yo tenía esta contradicción: me gustaban las consignas, pero si no las canta nadie, ¿por qué no te venís del lado de acá, más cerca, y te fijás qué están sintiendo los demás? Yo quisiera otra cosa, me parece que podemos llegar a articular un gran movimiento contra la impunidad, y que nos podríamos atrever a pensar qué país queremos, aunque ahora no lo logremos. Por ejemplo, incorporando a los sobrevivientes a este movimiento. No digo que con eso me conformo, pero sería una manera más interesante de caminar. Como que habría un antes y un después de Cromañón, pero no tengo una expectativa de cambio profundo tipo la toma de la Bastilla. Tampoco creo mucho en esas cosas.

-¿Y en qué sí se puede creer?

-En los cambios cara a cara, agarrarse de la mano, estar juntos, lo grupal, lo colectivo. Y a partir de ahí sí, atrevámonos a pensar en todo lo que podemos hacer.


publicada 28/10/2005
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