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Voces de un México que invita a pensar, por el Colectivo Situaciones
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La Sexta Declaración del EZLN se revela como un oportuno manifiesto político capaz de trazar líneas de discusión al interior de los movimientos, en el singular contexto que atraviesa América Latina.

Este libro entrega testimonios directos, voces desde un México que invita a pensar las capacidades de persistir en las luchas radicales y la investigación política.

A nivel continental la Sexta opera un doble reconocimiento. De manera explícita admite su propia inscripción en los procesos abiertos de lucha en varios puntos del continente, pero también proporciona una orientación que consiste en "trazar fronteras" respecto del sistema político (en principio mexicano, pero susceptible, creemos, de ser extendido a otros puntos del continente). Esta delimitación intenta preservar -pero también crear las condiciones para desplegar- el carácter autónomo de luchas y movimientos. Tal como ocurre en México hoy, este trazado del zapatismo implica una cierta restricción de parte de su auditorio -que se decide a favor de un gobierno del candidato por el PRD López Obrador- a la vez que procura preservar y desarrollar la perspectiva de un terreno político propio de y para los movimientos.

La Sexta es un texto preciso que pretende interrumpir una cierta deriva de los hechos: una que orienta las energías y conquistas de las luchas de estos últimos años hacia una revitalización de las formas soberanas que continúan atrapadas en modos tradicionales de representación, y procura, con sentido de los tiempos en juego, producir una hipótesis que aproveche el potencial de la situación actual en función de una afirmación de y desde los movimientos en rebelión.

Su sola publicación en la Argentina, sin embargo, nos muestra contrastes antes que equivalencias. De hecho, no hay nada entre nosotros comparable a una "Sexta". No sólo no existe aquí -por buenas y malas razones- una voz autorizada que concite atención unánime sino que, más allá de cuestiones de autoría, nos hemos quedado sin textos políticos de actualidad. Cuestión que motiva la pregunta por las razones de esta escasez, ya que no faltan entre nosotros voluntad ni tradición de escritura.

Efectivamente, la Argentina actual parece tomada por una divergencia que oscila entre un cierto asombro -sino entusiasmo- por la rápida estabilización institucional luego de la crisis y la conquista de un discurso político que reencuentra viejas añoranzas populares con perspectivas actuales del grupo en el gobierno y, por otro lado, una cruda indiferencia respecto a los cambios anunciados oficialmente, fundada en un escepticismo que enraíza en la persistencia de la jerarquización socioeconómica y en la pérdida de terreno de quienes, en lo más bajo de estas jerarquías, habían llegado a elaborar sus propios puntos de vista con lucidez y determinación. De la imposibilidad de revertir estas dinámicas parece alimentarse la producción actual de discursos que sustituyen y ocupan el sitio, necesario, del texto político. Ya que si, de un lado, se asiste a una fuerte interpelación de las energías sociales desde la fórmula antipolítica que reúne "gestión estatal" más "marketing" antiimperialista; del otro, el debilitamiento en la tentativa de abrir un terreno político propio de y para los movimientos ha llevado, por el momento al menos, a una reducción de horizontes y de capacidades que pospone todo texto propiamente político hacia un futuro indeterminado.

La Sexta nos presenta, en nuestra interpretación, una dimensión enteramente constructiva que consiste en la preservación y desarrollo de un plano propio de los movimientos -que incluye pero a la vez trasciende en mucho a los movimientos empíricos y a los fragmentos organizados a favor de la dinámica de multiplicidad de luchas y espacios de creación social- que se distingue claramente tanto de la dimensión puramente económica social y restringida a las negociaciones de los movimientos con los gobiernos, como de la dimensión estrechamente representativa del sistema político.

Un terreno como éste fue abierto entre nosotros, hacia fines de los años 90 ,a partir de la lucha de los llamados "movimientos sociales", cuestión que cobró notoriedad absoluta durante la vertiginosa crisis del año 2001-2002, cuando este desarrollo se combinó con la descomposición de la dimensión institucional y representativa. Entonces, la dispersión de los movimientos, lejos de ser un estorbo, dio lugar a una potencia de movilización y habilitó niveles cada vez más altos y articulados de coordinación. Durante los últimos años, la recomposición del mando político aceleró la fragmentación de este espacio (que no se corresponde literalmente con la fragmentación de los movimientos mismos) y de modo paralelo se fue destejiendo la trama de nociones internas capaces de leer y producir hipótesis activas de recomposición. La novedad de la Sexta entre nosotros, entonces, bien podría ser la de un llamado a plasmar, en nuestras disposiciones (de voluntad y lucidez), un cambio en esta tendencia.


publicada 08/02/2006
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