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La muestra
Ninguna mujer nace para puta
 Primero en La Paz y ahora en Buenos Aires, las Mujeres Creando, de Bolivia, y Ammar Capital se unen para exponer su mirada sobre la prostitución. El Estado, los clientes, el cuerpo, la explotación y la impunidad se convierten así en obras de arte que –con instalaciones, fotos, textos, grabaciones y videos- hablan de ellas a través de su propia voz.
Sobre el piso, las cajas de cartón de la pizza recién compartida sirven para garabatear con fibra las frases que escupen las mujeres que están allí, enlazadas en una ronda de ideas. Hay bolivianas y hay argentinas, pero las nacionalidades no alcanzan para definir lo que allí se cocina. María Galindo y Julieta Ojeda son las que llegaron desde La Paz hasta el barrio de Flores para unirse a otras bolivianas que en esas calles porteñas se malganan la vida y crearon, junto a sus compañeras de ruta, un espacio que llamaron Ammar Capital, desde donde intentan crear alternativas. Allí todas son, por un momento, mujeres creando. Con minúscula, pero con la misma pasión y rebeldía que identifica a ese movimiento feminista. El resultado de esta ceremonia de intercambio es apenas un eslabón más de la cadena que se enlaza con la muestra "Ninguna mujer nace para puta" y que hasta el 21 de mayo podrá verse en el Centro Cultural Borges. El título surgió en un taller realizado por Mujeres Creando y se convirtió, en enero de 2006, en el nombre de la muestra que se exhibió en el Museo Tambo Quirquincho, de La Paz, con el auspicio de la oficina cultural de esa ciudad y que contó con la participación de dos integrantes de Ammar Capital. Luego, la idea migró a Buenos Aires y, sobre la base original, las mujeres reunidas en su pequeña oficina de Flores fueron zurciendo sus propias creaciones durante largos dos meses. Para concretarlas, tejieron alianzas que sumaron otros saberes: la artista plástica Carolina Golberg, la fotógrafa Gisella Volá de ArgentinaPhoto, los diseñadores del grupo El Agite, el colectivo Situaciones y lavaca, además de las fotografías rescatadas de la basura por el fotógrafo Ricardo Ceppi en la serie Lupanar, que registran una tarde en un prostíbulo de mediados de siglo. No se trata de "artistas" interpretando situaciones ajenas, sino de personas dispuestas a ponerse a trabajar junto a ellas para representar sus propias ideas. No hay nada en toda la muestra que ellas, las mujeres de Ammar, no hayan soñado primero en voz alta y luego, convertido en obras en las que trabajaron, codo a codo con otras manos. Ahora mismo están allí, frente a las cajas de pizza, escuchándose decir: -No vamos a permitir que nadie diga por nosotras lo que queremos. Y sobre pedazos de papel de cuaderno roto en partes iguales, cada una va dictando una frase, hasta que queda bordado el discurso de apertura con el que el miércoles 26, a las 19, en el Hotel Bauen, bolivianas y argentinas, digan en voz alta aquello que juntas quieren decir.
publicada 25/04/2006
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