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Movilización y levantamiento indígena-popular en Bolivia (2000-2005)
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Una entrevista con el Subcomandante Marcos
Por el Colectivo El Kilombo
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Del colectivo cultural El Culebrón Timbal
Reflexiones sin maquillaje
Los que viven de la prostitución
anticopyrightPregunta a las mujeres en situación de prostitución: “¿Cuánto sin forro?” Respuesta: dos o tres pesos más. Sonia Sánchez, de Ammar Capital, cree que allí está la clave para entender cómo se contagia el sida a partir del hambre y la pobreza, y no de la falta de preservativos o remedios. Después de entrevistar a Eva, Sonia cuenta a lavaca revela cómo funciona el mercado de la prostitución, el nuevo paradigma para encarar el tema, y de qué modo el “negocio” del sida no sirve para una real prevención. Habla del proxenetismo institucional (Estado, ONGs, laboratorios y sindicatos), cuenta por qué rechazan el rótulo de “trabajadoras sexuales” y cuáles son sus propuestas.

¿Cuál es el verdadero rostro de la prostitución? ¿Julia Roberts en Mujer bonita, o miles de soledades plantadas en las esquinas a toda hora generando una descomunal recaudación que va a parar a toda clase de cafishos, policías (y por ende, cajas políticas), empresas y organizaciones que viven del negocio?
Sonia Sánchez, confiesa en esta entrevista con lavaca, realizada luego de su conversación con la mujer que hemos llamado Eva en el Hospital Alvarez, sus incertidumbres y certezas frente al problema. Relata a cuánto cotiza la prostitución de la mujer de 20, y de la de 80 años que sigue ejerciendo. Explica por qué Ammar Capital rechaza el cliché de “trabajadoras sexuales” que quisieron imponerles la CTA y el gobierno de la Alianza. Relata de qué modo el “negocio” del sida sirve poco y nada para una real prevención, cuál es el rol del Estado como proxeneta institucional, junto a los laboratorios, ONGs y sindicatos? Las propuestas, las realidades, y qué significa la respuesta a una pregunta: ¿cuánto sin forro?


-¿Quién es Eva?
-Una mujer de sesenta y cuatro años, que empezó a prostituirse alrededor de los veinte, en el Chaco, antes de venir a vivir Buenos Aires. Hoy tiene VIH, hace cinco meses que se enteró. La tuvieron que internar en el hospital Alvarez porque la semana pasada se quebró un brazo. Además, está brotada, no se sabe si por el cóctel de medicamentos contra el sida que está tomando. En el hospital, cuando se enteraron de que tiene VIH una de las enfermeras le empezó a decir "no me toque señora". No se le quería ni acercar, y entonces ella se pasó toda la noche mojada. En la muñeca, sobre la cinta adhesiva que le sostiene el suero le escribieron "VIH". Nosotras con Ammar estamos trabajando mucho con el Hospital Alvarez, pero nos damos cuenta de que el Ministerio de Salud tiene que hacer un programa de sensibilización sobre el sida, sobre las putas, con los médicos y enfermeros. Porque hoy, en el 2006, esta enfermera le ha dicho a Eva "no me toques".
-Sin embargo, hay una enorme cantidad de programas y campañas sobre el sida.
-Las campañas están focalizadas a sectores de jóvenes, putas, travestis, drogadependientes... ¿Por que no se hacen también campañas hacia los enfermeros? Que vayan especiaistas, que vaya una puta y una persona infectada mirando a la cara a las enfermeras y los médicos, diciéndoles cómo se sienten cuando te dicen "no me toques". Una cosa es leer sobre prostitución, sobre explotación o sobre VIH Sida, y otra es escuchar la voz de la persona que lo está padeciendo y verle la cara.
-¿Cómo está ella ahora?
-Está frágil.
-¿Cómo se fracturó?
-Tropezó; pero debe ser también que está mal comida. Ella vive de vender unas manoplas que cose. Tiene dos hijos sin ocupación permanente, que hacen changas. Entonces pide a las monjas, a las Adoratrices del barrio de Flores, y lleva la caja de mercadería que reparte Ammar Capital una vez al mes, y con eso trata de arreglarse. Esa caja es su alimentación, y una persona que vive con VIH no puede alimentarse con eso, ¿Cómo no va a estar débil? Nunca accedió a un programa de inclusión, nunca ha podido tener nada de eso, porque no llega. Entonces, ¿cómo sobrevive? Como ella dice, "hoy yo estoy viviendo del pedir", y si no pide tiene que sentarse en la plaza Flores. Sesenta y cuatro años, puta y con sida: esa es nuestra la realidad, de la que no se habla. Nos rotulan trabajadoras sexuales y dicen "estamos bajando la desocupación". También dicen que las putas no se están contagiando.

>>> La vida por 3 pesos

-¿Están observando mayor cantidad de contagios?
-Sí, pero contagio de putas que tienen la información sobre cómo colocar el forro, y hasta de cómo negociar con el prostituyente. Pero lo que no sabemos es negociar con el hambre, no sabemos porque no hay negociación posible. Eva sabía cómo cuidarse, se contagió por el hambre.
-¿De qué estamos hablando? ¿Cuánto más pudo cobrar por no usar preservativo?
-A veces, la diferencia es de 3 pesos.
-¿Cuánto cobra una mujer que debe prostituirse?
-Hoy, en la plaza, hay mujeres que están pidiendo entre 5 y 10 pesos: 10 pesos para pasar dos horas con el cliente. Y 12 o 13 para hacerlo sin forro.
-En Ammar dan cursos sobre VIH.
-¿Sabes una cosa? Yo quiero decirlo: hoy, por esos talleres siento mucha bronca.
-¿Por qué?
-Porque nosotros en los talleres enseñamos cómo usar el forro, cómo negociar con el prostituyente, que lo tienes que usar porque es tu vida. Pero si hay hambre la compañera no lo va a usar. Y después no te puede venir a decir "ayudame, no lo pude usar", porque siente vergüenza, porque siente miedo y culpa. Y eso lo estamos permitiendo también nosotras, que funcionamos como instrumentos. Somos usadas, porque tenemos llegada, trabajamos mucho entre pares, somos usadas a través de los grandes programas que trabajan en salud.
-Pero están haciendo algo que en teoría está muy bien: brindarle a las mujeres una serie de instrucciones, ¿por qué te hace sentir mal hacer algo que supuestamente está bien?
-Porque –y te voy a hablar como Sonia, en lo personal- porque me usan como intermediaria. Ellos no pueden llegar a la puta directamente, pero a una puta sí puede llegar otra puta, a otra puta sí la escuchan. Le cuentan sus miserias: que tengo hambre, que soy desalojada, que violaron a mi hijo o hija, que me pegó el prostituyente... y ante esas miserias yo tengo que decirles: "Bueno, hermana, ya va a venir el buen tiempo, quedate tranquila, fuerza, vamos a ver qué podemos solucionar". Y después, como respuesta, lo único que le puedo dar es diez forros, ¿entiendes?
-Entiendo.
-Entonces, los de arriba quedaron arriba, pueden hacer sus negocios, no pasan frío, no pasan calor, no tienen que ver esa cosa que se para delante de ellos, ese hambre delante de ellos no lo van a ver porque están más allá. Pero me usan a mí como intermediaria. Y a través mío tienen la información de cuántas putas reciben forros, cuántas putas usan forros, cuántas putas no los usan, cuántas tienen información sobre el VIH, cuántas nunca escucharon la palabra sida, cuántas putas nuevas hay en la ciudad, cuántas se están muriendo de sida. A toda esa información se las da esta otra puta, entonces soy un instrumento de uso y de abuso también. Y gratis, porque no recibimos un peso del gobierno para dar toda esa información, sólo recibimos siete mil forros por mes más doscientas cajas de mercadería que es una burla, por poca y mala. Eso es todo.
-Eso es lo que recibe Ammar Capital del gobierno de la ciudad.
-Absolutamente.
-Intuición femenina: ¿y ellos qué ganan con hacer las cosas de ese modo?
-Con la información se arman proyectos, se participa en congresos. ¿Por qué en los grandes congresos de sida hablan sólo una o dos personas con VIH? Después, toda es gente que vive del sida, pero no con el sida. Ahora, ¿qué prevención están haciendo? ¿Cuánta plata gasta el gobierno de la ciudad de Buenos Aires en preservativos? En las putas hoy el resultado es cero, porque el forro tiene que ir acompañado de otras cosas y no sólo de la caja de alimentos.

>>>Quién decide, quién elige


-¿De qué otras cosas?
-Eva dice "yo tengo 64 años, quiero que me ayuden". ¿De qué forma? "Con dinero, porque para mí es un lujo comer carne". Con trabajo, para que nos podamos ganar la plata de otra manera. Si sólo doy el forro y la caja de alimentos, estoy sosteniendo a la compañera en la esquina, y hay mujeres que no quieren estar más ahí. Pero el gobierno te sostiene en ese lugar, eso es hoy claro: nosotras estamos pidiendo educación, pero te mandan forros y cajas de alimentos. Los emprendimientos productivos duran seis meses, ¿y después qué? Hay dos o tres compañeras que han aprendido a coser, como Eva, que hace manoplas. Pero ¿dónde vendes? Si te paras en la calle para vender, la policía viene y te coimea, y si no te levanta y se lleva la mercadería.
-Te ayudan a fabricar, pero no se puede vender.
-¿Y dónde terminás? Terminás en la esquina de vuelta.
-¿Qué propone Ammar? ¿Que tengan otro modo de ingreso para sacarlas de la calle?
-En realidad yo no las quiero sacar de la calle: quiero que ellas salgan solas. Primero se tienen que encontrar. Porque si yo las saco de la calle estoy haciendo lo que han hecho con ellas, y lo que hicieron conmigo: a mí me pusieron, pero yo salí. Nos estamos buscando como personas, como mujeres, para poder decidir, porque cuando estamos paradas en la esquina no decidimos, decidió el hambre, decidió el proxeneta, decidió el gobierno.
-En contraposición se plantea que muchas mujeres van a seguir haciéndolo, y deciden libremente ser prostitutas.
-Si alguien lo dice con tanta seguridad, que lo haga, me parece perfecto. Yo he estado con muchas compañeras que dicen eso, pero si profundizás, ves que es una forma de coraza que se ponen para seguir resistiendo la espina. Primero porque no se sienten capaces de hacer otra cosa, porque es tanto el parate que han tenido como personas que no se ven, no pueden pensarse por fuera de ese ejercicio de explotación. explotación.
-Dicen "yo elegí" para no sentirse tan víctimas...
-Porque si decís "no, yo no elegí", o si decís "soy puta" no te seguís parando más en la esquina. Pero es difícil, porque también dices ¿de qué doy de comer a mis hijos? Tienes que pagar el hotel donde estás viviendo, porque la mayoría de las putas no tienen casas propias, están en casas tomadas o en hoteles.
-En el caso de Eva, lo que sorprende es la edad, 64, que no coincide con el cliché que se tiene de la prostituta.
-La puta de tetas grandes, de tacones, esa cosa estereotipada, es la imagen que se alimenta ¿Y quién habla de esta prostitución, de la verdadera, del hambre, de 64 años? Tenemos una compañera de 80 años que a las dos de la mañana se sigue parando en la puerta del hotel alojamiento.
-¿Ochenta?
-Sí.
-¿Quiénes son los clientes?
-¿Quiénes son los clientes, no? Yo también me lo pregunto.
-Reduzco la pregunta a la mitad: sabemos que son hombres.
-Absolutamente... bueno, habría que estudiar eso, ¿no? para conocer qué clase de sexualidad estamos viviendo. Lo pasa es que es necesario mostrar una imagen irreal de la prostitución, para que la actividad pueda seguir generando plata. Mueve muchos millones.

>>>El nuevo paradigma


-Con respecto a la prostitución en general, el planteo que hacen en Ammar implica un nuevo paradigma para entender el problema, al no considerar a las mujeres prostitutas ni trabajadoras sexuales, sino mujeres en situación de prostitución.
-Y pedimos, pedimos que el Estado responda, así como hay mucha gente que ha hecho juicio porque ha sido víctima de los militares... el Estado es también proxeneta de las putas.
-¿Cómo es eso?
-¿A quién pertenece la policía?
-Al Estado.
-Es una institución gubernamental. Y nosotras somos víctimas de eso.
-Supongamos que existiera una policía impecable, no te rías, la prostitución podría seguir existiendo.
-Pero esto no es coyuntural, no es una novedad. La puta y la policía van juntos, la explotación y la policía van juntos. Y va a ser siempre así. Ha sido la historia de este país. Además, ¿sabés cuánta plata le hemos dado al Estado, cuántas comisarías en la ciudad de Buenos Aires con la plata de la puta arreglaron sus instalaciones, los comisarios cambiaron de coches? Sí está comprobada la privación de la libertad que sufría la puta, treinta días en el interior, 21 días en la ciudad de Buenos Aires hasta el 98, y después 24 horas, si no tenías para pagarles la coima no salías en libertad.
-¿Cuánto les cobraba la policía de coima?
-Por semana, más de seiscientos pesos en ese entonces. Pero si arreglabas, arreglabas por patrullero, y los patrulleros tenían turnos de seis horas; después venían otros y tenías que arreglar con esos... existía Moralidad, mirá qué nombre, y tenías que “arreglarlos” (traducción para extranjeros: sobornarlos). Entonces tenías que trabajar primero para todos ellos y después trabajar para tu fiolo (traducción II: proxeneta).
-¿Qué pasó a partir del nuevo Código Contravencional?
-Lo único que ha hecho es ser más punitivo. Y lo digo desde el lugar de la puta, porque a la puta hoy le sacan 200 o 400 pesos de multa o tenés que hacer tareas para el Estado. Además el código persigue a la víctima y reflotó al fiolo.

>>>Aritmética de la prostitución

-¿Por qué?
-Porque la policía volvió a hacer actas y está coimeando de vuelta ¿Quién arregla con ellos? En el momento anterior no había castigo. Hoy, si la mujer no quiere ir a juicio o que le hagan el acta, paga la coima. Se les está devolviendo otra vez la caja negra a la Policía (Aclaración: se llama caja negra a los ingresos inconfesables de la actividad policial, que históricamente suelen llegan además a las cajas de financiación de los políticos de turno). Para coimearla, cuando la puta no sabe nada la llevan a la comisaría, eso está pasando ahora, porque hay mujeres nuevas, putas nuevas que no saben. El Código Contravencional es un retroceso.
-Cuando regían los edictos, encontraron formas de resistir, ¿y ahora?
-Estamos diciéndole a las compañeras que no firmen las actas, que vayan a juicio sin tener miedo, porque ahí les cortas el negocio.
-En el juicio, el caso se cae.
-Claro, porque no hay pruebas, es la policía contra la puta, nada más. Si cuando te hacen las actas nunca estás entrando al albergue transitorio, nunca estás haciendo una francesa como le dicen en este submundo. Siempre estás parada o estás caminando y te hacen el acta por portación de rostro. Al juicio no lo pueden sostener. Esa es una estrategia y habrá que ver cómo seguirla, hasta que deroguen el Código. Porque hoy no hay una calle en Flores que no tenga su fiolo. Y esto también está vinculado al sida, porque a estas chicas que están con un explotador, Ammar no puede llegar, porque no te reciben ningún papel, ningún volante. Estas chicas tienen que llevarle como mínimo 700 pesos por día a su fiolo. Lo vimos la semana pasada con una de ellas, que no había reunido los 700 pesos y recibió una golpiza. Yo ahora pregunto, si vos tenés que llevar sí o sí 700 pesos como mínimo, ¿cuánto sin forro? ¿Vos creés que les va a importar?
-¿Cuánto le queda a la chica?
-Nada. El fiolo se queda con todo, la lleva, la trae, la mantiene, le compra la ropa. Son esclavas. Esa es la realidad.
-Y el fiolo le paga a la policía. ¿Cuánto?
-Hay muchos métodos. Si están buscando plata ponen al patrullero a la salida del albergue transitorio y ahí paran a los autos, y coimean a los hombres diciéndoles que la contravención les va a llegar a la casa. Se sabe que el 99 por ciento de los prostituyentes son casados. Les pueden sacar 100 o 150 pesos.
-Pero hablábamos de los 700 pesos diarios, esa cifra nunca puede ser alcanzada por alguien como Eva.
-No, ese es el negocio con chicas de 20 años, como esta a la que le pegaron. Ahora, por cada pase (cada hombre) a esa chica le pagan 25 o 30 pesos. Sumá. ¿Cuántos tipos pasan por día por ese cuerpo para que ella llegue a esa cifra? ¿Eso es un trabajo? ¿Y qué pasa con esa chica si tiene VIH? Las grandes organizaciones que viven del VIH no hablan de eso. Muchos viven del sida, y muchas Evas viven con el sida, son hermanas pobres.
-O sea que vive el fiolo, la policía, y en un escalón más están las ONG, que viven también de los programas internacionales o gubernamentales. ¿Qué relación tienen con las mujeres que están en la calle?
-Mientras estás en la esquina les servís. Te dicen que sos trabajadora, que vas a tener jubilación, que te vas a sacar a la policía de encima. Todo mentira. Y el verso de ser trabajadora, hace que la mujer se mantenga siempre en la esquina. Si no le das una herramienta para que esa mujer se vea como mujer, va a ser siempre puta. El día que esa chica haga un clic, y se vea como persona, dejaste de ser negocio. Y además en el negocio están los que fabrican preservativos, y encima de eso, los laboratorios.
-¿Qué relación establecen con las mujeres?
-Te hacen encuestas, a ver qué usás, o te regalan algo. O a través de los centros de salud te regalan por ejemplo lubricantes. Y decís ¡qué generoso! ¡qué buenos! Por fin algo no pagas, pero sutilmente te están estudiando. Es una cadena. La puta da de comer a muchos. Pero terminás así: pobre.
-¿Cuál sería entonces una mejor estrategia para combatir el sida?
-Te respondería: no me mires como puta, no me mires como trabajadora sexual, mirame primero como mujer y dejame decidir, dejame pensar, dejame verme, que es lo que no nos permiten. Pero mientras tanto tiene que haber algo más que esa caja de alimentos. Yo mirándola a Eva le decía: "¿Sabes que existen las jubilaciones de privilegio? ¿Que muchos ex presidentes tienen una jubilación de privilegio? Y vos estás pidiendo una ayuda” ¿Eso no es obsceno?

>>>La CTA y la ministra Bullrich con una lapicera

-En Ammar Capital ustedes plantean: "no somos trabajadoras sexuales". ¿Cómo llegaron a esa idea?
-Estábamos dentro de la CTA (Central de Trabajadores Argentinos) y... yo creo que fue porque aceleraron los tiempos sobre nosotras. No me sale la palabra... nos subestimaron. Quisieron que nos sindicalizáramos, hubo toda una presión para que nos reconociéramos como trabajadoras sexuales.
-Las estaban esperando para una reunión en el Ministerio de Trabajo del gobierno de la Alianza, con Patricia Bullrich.
-Sí, en el 2001, 2002, tenían todo listo para firmar el estatuto, ya íbamos a ser un sindicato, pero bueno, nosotras como parte de la comisión directiva dijimos que no.
-¿Por qué?
-No quisimos. Desobedecimos. Hasta ese momento habíamos tenido que nombrarnos de alguna manera para visibilizarnos. Vino bien el rótulo prestado de “trabajadora sexual”. Fue un avance en ese momento. Al no ser nada, para organizarte tenías que tener un nombre, si no hay una identidad, la tienes que armar. Pero nos empezamos a preguntar ¿qué somos? Tampoco nos gustaba la palabra prostituta ni la palabra puta, porque es un insulto, porque cuando vos la pronunciás te hace recordar toda la mierda que te obligan a hacer en un albergue transitorio, o adentro de un coche, o en una oscuridad. Cuando nosotras decíamos “trabajadoras sexuales” la palabra sonaba muy bonita, muy dulce, el trabajo te dignifica: "trabajadora". En ese momento nos sentíamos bien, pero luego no. No nos gustaba llamarnos puta, ni trabajadora sexual, porque era un modo de seguir siendo putas siempre. Entonces teníamos que ver qué éramos. Y llegamos a la conclusión de que teníamos que empezar a vernos como algo en lo que no habíamos pensado.
-¿Y qué era esa identidad en la que no habían pensado?
-Vernos como mujeres. ¿Por qué? Primero, porque parimos, porque ni siquiera podíamos ver que la mujer sirve para otras cosas. La mayoría somos madres que tienen muchos niños, algunas uno o dos, pero otras seis, siete ocho o diez hijos. Empezamos a vernos cuando pronunciamos esa palabra: mujer. Bueno, mujer, pero ¿qué tipo de actividad? Entonces dijimos en situación de prostitución. Empezar a pronunciar en situación de prostitución fue muy fuerte también, pero sentimos que desde ahí vino el cambio. Es una identidad transitoria, que puede durar toda tu vida pero es transitoria, no la has elegido y no dices “quiero morirme en esta situación”. Al pensarla transitoria, por lo tanto puedo verme en otra posición en un futuro.
-Yo no soy esto, sino que estoy haciendo esto.
-Absolutamente. Aún así todavía nos cuesta mucho. Nos cuesta pronunciar la palabra prostitución, porque la prostitución es la pobreza, es la violación, es hacer cosas que no nos gustan, es maltrato, todo por algo de dinero para sobrevivir y aún así, si fuese mucha plata, es tremendo lo que pasa. Y la discriminación: en un momento me dice Eva cuando un prostituyente le dice adentro del albergue por diez pesos "Ay, dale, qué te hacés la delicada si sos puta, sos puta". Entonces ella me dice: "No sabés lo que se sufre Sonia, la humillación, te arrancan la piel". Y eso es la prostitución para nosotras, es humillación, es dolor, es violación. Entonces si vos tenés que seguir viviendo como puta a veces tenés que hacerte la canchera: "no, no me importa, con esto le doy de comer a mi hijo, con esto le doy educación", con ese corset puedes seguir parada, durita. Si no, no lo haces.

>>>El poder del dinero

-Entonces cuando la CTA les propone...
-No nos propone, nos obliga, que es distinto. Si nos proponía yo hubiera podido dialogar mejor con Víctor De Gennaro, con quien nunca pude dialogar bien, siempre fueron a los gritos mis discusiones.
-Cuando las quieren obligar a hacer el sindicato, uno puede pensar que es por algo ideológico, que ellos creen realmente que esto es una mejora, o por algo económico, o por algo cultural ¿A qué se lo podría atribuir?
-A varias cosas, pero en primer lugar lo pondría lo económico. Y hablo con propiedad porque en ese momento yo estaba en la comisión directiva de Ammar y como no teníamos personería jurídica la CTA nos las prestaba, toda la plata que entraba para trabajar en prostitución, se iba a la cuenta de la CTA, entonces teníamos que pedirle a ellos todas esas cosas y nada, vos no tienes el poder ahí, el que maneja la plata tiene el poder. Como trabajadora entra mucha más plata, y solo entra para salud. Lo único que interesa para la trabajadora sexual es que no contagies al prostituyente. Debes tener profilácticos, y salud, entre comillas. ¿Qué más necesita, si ya tiene trabajo? Entonces no entra plata para organizarse.
-Pero sí para maquillar el oficio.
-Exacto.
-Entonces, ustedes decidieron irse.
-Nunca nos escucharon, nunca pudimos hablar como yo te hablo a vos. ... y cuando digo CTA estoy hablando de De Gennaro, de Fabio Basteiro, que fueron los hombres que se sentaron a discutir con nosotras sobre la prostitución femenina. No querían hablar. Nunca nos vieron como mujeres, siempre nos vieron como trabajadoras sexuales, como la puta, nada más. Sólo teníamos que decir que sí. Creo que la CTA tiene pendientes a las compañeras de Ammar Capital una disculpa. Nosotras pagábamos dos pesos, y un peso iba para la CTA. Les juntábamos firmas para sus documentos y solicitadas. ¿Por qué nunca se atrevieron a dar la cara y explicarles a las compañeras, por qué nos echaron como perras, como ladrones? Y lo hicieron así, porque no quisimos hacer lo que nos ordenaban. Nos quitaron las cosas de nuestra organización, nos tiraron a la calle, por no ser obedientes a lo que ellos querían que fuéramos. Todo es otra parte del gran negocio sobre la prostitución, y el sida, y que seamos puramente trabajadoras sexuales.

>>> La locura, la normalidad y la risa

-¿Qué tipo de organización armaron al separarse? No son un sindicato ¿qué es Ammar Capital?
-Es una organización más pluralista pienso, porque no nos interesa la actividad sino la persona, incluso no nos interesa si es mujer o no, puede ser travesti o de la identidad que quiera. Antes éramos solo las putas, y eso no nos ayudaba a crecer. Hoy conservamos la sigla Ammar Capital pero somos la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos.
-En una organización sin apoyo institucional, integrada por mujeres pobres, que plantean que la prositución no es un trabajo, con un lenguaje contra todo lo establecido: ¿cuál es la fortaleza?
-La rebeldía, la desobediencia. Cuando le dijimos no a De Gennaro fue ser desobedientes. No es fácil tampoco, porque ser desobediente te aísla completamente, te deja muy sola: sin plata, sin esto sin aquello ¿Cómo hacés? Pero es la rebeldía de que respeten tu forma de pensar, porque ahora estamos decidiendo nosotras, antes decidían otros.
-Las personas obedecen por miedo al vacío. Como si la ecuacion fuera: desobedezco y desaparezco. ¿Les pasó?
-Claro, no teniamos lugar para la oficina, nos reuníamos en mi casa. No teniamos contactos. Perdimos todo. Estás mal psicológicamente. Teníamos que fortalecernos. Pero fue todavía más fuerte la rebeldía en ese momento de tanta soledad. Eso nos fortaleció como personas. Ahora buscamos darle otra vuelta. No es fácil decir "sí, somos mujeres desocupadas, con una tarea precaria, prostitutas, en situación de prostitución", no es fácil llegar a eso y seguir pensándonos. Hay muchas discusiones entre nosotras, discusiones al tocar el tema del cliente, cuestionar al prostituyente: "No, si este me da de comer". Ese miedo todavía existe. El tema es cómo dejar ese miedo.
-Muchas de las mujeres de Ammar siguen trabajando.
-Claro. Si nosotras le pedimos al Estado todas estas cosas y no nos da nada. ¿Por qué le pedimos al Estado? ¿Y a qué otro le vamos a pedir? Nosotras pedimos capacitación laboral, te dan seis meses de capacitación laboral. Y queremos un lugar físico para empezar a producir cosas. Y si no sabes leer y escribir, claro que te vas a seguir prostituyendo porque tienes que vivir, pero está habiendo un cambio, las compañeras están pensándose de otra manera.
-Un cambio que es el que permite que Ema te hable como te habla.
-Absolutamente, aún parada en la esquina, y aún con sida. Entonces, estamos en eso con la organización, en ese crecimiento y también todo el tiempo topándonos con esa cosas de "hasta acá llegan".
-Para Ammar ¿qué sería lo principal, si uno piensa en los próximos tiempos?
-Es que no puedes pensar, porque Ammar Capital, su cotidianeidad es la emergencia.
-Están haciendo la muestra Ninguna mujer nace para puta en las plazas de Buenos Aires, una vez por mes.
-Sí, esa es una herramienta para denunciar. Pero el resto es emergencia pura, Eva en el hospital, Evas que vienen a denunciar que son golpeadas por sus fiolos, que son violadas, que no hay plata para la medicación, todo el tiempo es emergencia, no hay un día de paz. Ahora ya nos estamos proponiendo reírnos de esa emergencia. Porque es tan pesado, todos los días, que buscamos reír como un modo de resistencia, porque si no, no soportas. ¿Sabes qué? Estamos un poco locas. Hay una locura en nosotras que todavía no puedo profundizar, pero sé que ahí está.
-Si la normalidad es toda esta enfermedad que nos estás contando, la salud sería la locura.
-Es que si no hubiéramos tenido locura no hubiéramos hecho nada de estas cosas.

>>>Miseria planificada

-Y si no hubieran hecho nada, ¿ahora qué serían?
-Trabajadoras sexuales, con un carnet. Pidiéndole por favor una entrevista a los compañeros sindicalistas, diciéndoles a todos “sí, amo”, y estando muy lejos de la realidad. Creo que lo peor sería eso, estaríamos muy lejos de la realidad.
-Para estar más cerca de la realidad hay que estar un poco más loco: o sea, no aceptar toda esta especie de miseria planificada.
-Sí, necesitas una locura que te lleve a pensar, a rebelarte, y a no ser cómplice de todo esto.
-Emergencia: ¿qué hay que hacer con Eva?
-Ella, y todas las demás. ¿Cómo ayudar a todas las personas que viven con VIH? ¿Tienen una ayuda del Estado aparte de los remedios? ¿Pueden trabajar? Eva me ha dicho que no puede trabajar más, ¿de qué va a vivir? Necesita una ayuda, y la ayuda no es la caja de alimentos nada más, es... una pensión, no sé, algo para que pueda vivir. Ella quiere seguir cosiendo, pero tenés que darle alguna herramienta para que se sienta bien y pueda arrancar de nuevo. Dignificar a las personas. Si entra tanta plata para el VIH la prevención, tendría que venir también con trabajo, con una pensión, para que la gente no se sienta una inútil por tener VIH. ¿Qué se hace con la puta que se prostituye y tiene VIH? ¿Qué pasa con eso? Yo pienso, ¿qué pasa con su ser? Cuando ayer dejé a Eva habíamos charlado de cosas muy fuertes, y decía entre mí: ella no en todos lados es puta. Pero hoy, además de estar tapada como puta tiene que bajar más, al subuelo para que no la vean porque tiene VIH. ¿Qué pasa con eso, con esa persona? ¿Qué pasa con la soledad de la puta y qué pasa con la soledad de la puta con sida? ¿Cómo ayudar a esas personas? Se habla mucho del forro y de los grandes congresos sobre sida, pero yo no escuché jamás en los congresos hablar de la soledad de la puta. Cuando ella salga del hospital ¿qué va a pasar? Yo he participado de muchos congresos nacionales de sida, y me cansé de escuchar pelotudeces, hermanos, nadie habla de esto, y esto es la realidad: hablar de la puta, de su soledad, del sida. ¿Cómo trabajar esos temas, si estando sanas cuesta tanto, si estando sanas tenés que soportar por diez pesos al tipo? ¿Quién lo dice? Nadie. Te dicen: "Tienen forros, tienen espermicidas, tienen ginecóloga... tienen información y tienen medicación gratuita". Total, si te morís van a venir más putas pobres. No hay problema. Habrá más cuerpos jóvenes, y más bonitos tal vez.
-Todos podemos estar en nuestra vida en determinadas situación de dependencia, pero en otros casos existe algún margen propio. En la situación de extrema pobreza lo que ocurre es que ustedes están 24 horas por día generando una enorme riqueza para los otros, los fiolos, policías, hoteles, recaudación, recaudación...
... saunas, empresas, ONGs, laboratorios. Ahora hasta Bill Gates quiere entrar en esto. Las mujeres dándole de comer a muchos, y ellas con hambre. Generan mucha plata. Sea un cuerpo viejo, vieja, joven, gorda, flaca. No importa. Tiene que ser un cuerpo prostituido ahí para que todos vivan de eso y vos mueras allí. Por eso es falso lo de decir que la puta hace plata, o le gusta, o elige, o siente orgullo. Es todo falso. En realidad, la prostitución es Eva. Ella, que ni siquiera tiene fiolo. Su fiolo es el hambre. Ella me decía “quiero tener un hombre, un amor, pero no quiero sexo”. Por eso yo digo que a las mujeres las mutilan. Por eso la pelea es para romper esa soledad, el aislamiento, y esa mutilación.
-¿De qué modo?
-Por lo pronto, denunciar, decirlo en todos lados. Desobedecer. Pensar en las mujeres sanas y enfermas que están sufriendo esto y podrían no sufrirlo. Y que los gobiernos, legisladores, ONGs, empresas y demás que viven del VIH, no crean que la realidad es sólo forros y negocios. Que piensen en las personas. No sólo en la plata.










publicada 23/08/2006
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