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Mapumundi: Lef y una cartografía de la situación mapuche
Lefxaru Nawel es ciudadano argentino de nacionalidad mapuche, werken (vocero) de la comunidad, abogado, profesor universitario, rockero y papá, entre otras cosas. Fue uno de los detenidos en julio por reclamar que se cumplan las leyes. Su mirada sobre el gobierno de las corporaciones, Occidente, el fin del cinismo, los cascarudos, el racismo y el odio, el progreso, el fracking, la pobreza, el agua, Vaca Muerta, la democracia y algunos datos sobre las utopías y el futuro. Por Sergio Ciancaglini.

Unos seres blindados con cascos, escudos, escopetas y borceguíes, se acercan a otros seres pertrechados con vinchas, ponchos y una extraña idea: no consideran que deban ser serviles, domados ni resignados, y se escuchan junto a la casa de gobierno, gritos y detonaciones mientras los efectivos (?) blindados siguen pegándoles en el piso a hombres mayores, zamarreando y castigando mujeres y a menores de edad, y cuando otras mujeres intentan ayudar a las capturadas los blindados las empujan, las agreden, las provocan, mientras un hombre de poncho se acerca para intentar liberar a una joven de esos seres con manoplas antidisturbios con nudillos reforzados, pero al hombre lo sacuden y le apuntan específicamente a la cabeza y por la espalda, conducta heredada al menos desde que en 2007 le reventaron el cráneo –también por la espalda– al docente Carlos Fuentealba, pero esta vez el efectivo (?) no alcanza a descargar el arma en medio de la confusión y los otros blindados detienen a la joven y a un total de 18 personas, una de ellas menor de edad, que manifestaban pacíficamente en reclamo de otra de sus extrañas pretensiones –que se cumplan la leyes y la Constitución– cuando dos de los detenidos, Lefxaru y Umaw, son obligados a sentarse en el piso con los brazos esposados a sus espaldas como delincuentes rodeados de policías, y les toman una foto que permite que un diario porteño que alguna vez creyó ser nacional tenga su tapa del día siguiente (21 de julio) mostrando a ambos con un título revelador de cierto fracking cognitivo: “Otra vez los mapuches”.
Esposado, vigilado, en el momento de esa foto Lefxaru está por hacer y decir algo.
Rock & power
Lefxaru Nawel (Lautaro Nahuel según el DNI) nació en 1987. Su mamá Noemí era empleada en el Poder Judicial. Su papá Jorge era tornero y hace mucho es logko (autoridad y referente) de la Confederación Mapuche de Neuquén. Jorge, 62 años, es quien intentó liberar a la joven de los policías, poniendo su propia cabeza en la mira policial.
Lef no habla inmerso en el yo o el ego: los mapuche no usan las prótesis autorreferenciales que impregnan estos tiempos selfies. Cuenta las cosas con una voz cultivada en otro ecosistema mental: “Vivíamos en el oeste de la ciudad, la zona más pobre. En la primaria y secundaria más de la mitad de los chicos y chicas éramos mapuche. Las mujeres de la comunidad dijeron: ‘además de la escuela, los pibes tienen que estar en contacto con su identidad’. Armaron de la nada un centro cultural. Enseñaban alfarería, a trabajar en el telar, y aprendíamos allí también nuestra historia y el idioma mapuche que es el mapudungun. El telar y la alfarería no eran lo mío, y por suerte hay grandes artistas en la comunidad. Lo que sí aprendí fue el idioma y la historia, como le pasó a muchísima gente mapuche. Pero además ese centro era un espacio de encuentro para nosotros casi todas las tardes y fines de semana, eso era una alegría”.
Si viajásemos a los 90, podríamos ver a un Lef de 10 años de edad, a su familia, sus amigos y amigas, a la comunidad entera desde abuelos hasta bebés, parando el gasoducto de Loma la Lata o recuperando tierras que intentaban quitarles pese a lo que dictaban la Constitución y los tratados internacionales firmados por el país como reconocimiento a los pueblos indígenas.
Si el viaje fuese 15 años atrás veríamos a Lef como werken (vocero) mapuche, organizando con su hermano y colega Umaw y varios compinches tomas y luchas: la palabra “lucha” anda a veces malversada, pero para la comunidad es un ejercicio territorial y físico permanente, no una metáfora, una expresión de deseos o un emoji.
Además, los veríamos creando una experiencia asombrosa, Puel Kona (guerreros del este), un conjunto que hace música que puede tejer rock con ska, reggae, cumbia, chamamé o con toda la diversidad latina y folklórica o no del alimento orejístico de quienes dinamitaron muchos prejuicios. Teclados, batería, guitarra, saxo y trompeta se mezclan con instrumentos tan sonoros como sus nombres: xuxuka, kulxug, xompe, pivika. Umaw (que además es periodista) explica que nada de esto es música étnica: “Ni de ninguna de las etiquetas de la industria. Lo nuestro es rock mapuche, no somos indiecitos tocando la guitarra. Te venden culturalmente la imagen del indio derrotado, triste, borracho o artesano. Tampoco somos una caricatura con plumas, poncho y sikus. La realidad es distinta: tomamos nuestros instrumentos, luego los del rock, decimos lo que queremos decir, y podemos hacer un ska en mapudungun, y temas en castellano con una diversidad de instrumentos, musicalidades, idiomas, para que se difunda el mensaje”.
En algunos geriátricos se supone que el rock podría estar colonizándoles la cultura. Amaru, otro de los integrantes de la banda: “A los referentes mayores les pareció algo bueno y positivo. Si tenés el apoyo de tu gente, lo que opinen los demás no interesa”. Podría planearse que son ellos los que se adueñan y recrean el rock y otros estilos, y no al revés: “Es que somos parte de un pueblo vivo”. Una vez en el escenario lo suyo no es una ceremonia: es una fiesta. “Siempre muy arriba: mucho power”. El poder, en el idioma que se quiera, atraviesa toda esta historia.
Su primer disco fue producido y grabado por Goy Ogalde, de Karamelo Santo, y tiene un tema ilustrativo: Clandestino.
“Clandestino en tu propia tierra.
Extranjero en tu propio origen.
Es nacer y ya estar condenados,
existir, pero ser invisibles”.
Cuando Lef lo escribió tal vez no sabía que esa letra sobre lo mapuche podría terminar siendo aplicada a una creciente porción de integrantes de la tribu argentina. Puel Kona no apoya la causa mapuche: es la causa mapuche. “O una partecita”, dice Lef, que jamás pierde de vista el todo. Fueron teloneros en los dos descomunales shows de Roger Waters en el Estadio Único de La Plata (2018) ante 50.000 personas cada vez y, cuando la irrealidad nacional y neuquina lo permiten, salen a recorrer con sus recitales power las comarcas a las que los invitan. Acaban de difundir el tercero de sus discos, Weftun, que se puede escuchar en las redes y muestra que este viaje de Puel Kona no apunta para atrás sino al futuro.


10.000 personas apoyando a los mapuche. Umaw y Lef en el piso, esposados por la policía, por reclamar que se cumplan las normas constitucionales y legales de reconocimiento a las comunidades.
El doctor y las promesas
Otro salto en la vida: Lef estudió Derecho. “En un momento dejé, me parecía una farsa, y me concentré en aprender cada vez más el idioma, pero finalmente por el impulso de la comunidad que fue muy importante para mí, retomé la carrera y me recibí”. Es abogado de la Confederación e integra el Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas dedicado principalmente a las causas de los pueblos patagónicos mapuche y mapuche-tehuelche, en el que trabaja con apoyo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Es profesor de Derecho Indígena en la universidad.
¿Cuál es el conflicto que esta vez desató la represión, con Lef y Umaw esposados y detenidos? Explicación breve: “Nos despojaron hace 140 años de las tierras fértiles para mandarnos a las áridas, pero ahora esas son las tierras codiciadas por el modelo y las corporaciones. La historia es circular”. Tanto el Estado argentino como el neuquino reconocieron el derecho mapuche. Un interesante libro de autoría colectiva llamado Constitución Nacional, artículo 75, inciso 17, plantea entre otras cosas “reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos originarios”, garantizar el respeto a su identidad y “la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan”.
Otro volumen, la Constitución de Neuquén (2006) va más allá. Asume la preexistencia indígena “como parte inescindible de la identidad e idiosincrasia provincial”. Anuncia que reconocerá la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que no serán enajenables, “asegurará su participación en la gestión de sus recursos naturales y demás intereses que los afecten, y promoverá acciones positivas a su favor” (políticos, petroleras y policías podrían estar padeciendo dificultades en comprensión de texto). En ambas constituciones se habla de “propiedad comunitaria”, que no es “propiedad privada” y que implica un uso para la vida, no para el mercado. Lef: “Yo vivo en el Lof Newen Mapu. Si un día me voy a vivir a otro lado no puedo vender la casa como si fuese mía. Queda para la comunidad, para otra familia”.
Para materializar ese reconocimiento constitucional se estableció la necesidad de hacer un relevamiento de las tierras para otorgar la personería jurídica a las diferentes comunidades, hecho que en varios casos se ha concretado, y en otros sigue pendiente. Las cuatro comunidades que reclamaban ante la gobernación neuquina son Newen Kura (Rincón de los Sauces), Fvta Xayen (paraje Tratayén, Añelo), Kelv Kura (Portezuelo) y Ragilew Cárdenas (Picún Leufú) que arrastran la situación desde 2013 cuando la Corte Suprema de Justicia ordenó a Neuquén regularizar el reconocimiento y entregarles las personerías. “Fue un fallo importante pero los gobiernos se negaron a aplicarlo y solo buscaron entorpecer la aplicación de este derecho” relata Lef.
Para que cada quien elija dónde está la violencia: “En 2023 se aprobó la ley provincial de consulta previa, libre e informada a las comunidades indígenas con personería jurídica y se puso un plazo para el registro de las que faltaban. La provincia no cumplió, por lo que en 2024 seguimos reclamando con acciones directas. En septiembre de ese año, el gobierno firmó un acta de compromiso de reconocimiento legal a las comunidades en un plazo de dos semanas. Tampoco lo cumplió. Semanas atrás, se comprometió en un acta a dar una respuesta en cinco días. Y otra vez lo mismo, siendo que tenemos todos los requisitos cumplidos: esa nueva mentira no fue admitida por las comunidades que definimos encadenarnos a la gobernación. Lo que falta es que el gobernador firme el decreto, pero no quiere hacerlo, porque entregar la personería obliga a que ante cualquier proyecto que involucre las tierras indígenas, se debe consultar y contar con la aprobación comunitaria”.
El reclamo duró cuatro días. Lo que se pedía es cumplir con la Constitución, las leyes, el fallo de la Corte Suprema y el cúmulo de acuerdos y promesas de la propia provincia, pero la gestión encabezada por Rolando Figueroa mandó como respuesta al Grupo Especial de Operaciones Policiales a atacar a la comunidad mapuche.
Lef, capturado y esposado, hizo dos cosas.
Mientras la policía seguía pegando y persiguiendo, cantó a capela Cinco siglos igual, de León Gieco, tema que habla de soledad, ruinas, soberbia, mentiras, lealtades, tumbas, sueños del mal, tinieblas, flores, revoluciones, e informa: “Y aunque muchos no están, nunca nadie pensó besarte los pies”.
Luego ante un teléfono que le acercaron Lef brindó la clave de la situación: “Esta es la respuesta del gobernador a la lucha histórica del pueblo mapuche, a la entrega de las personerías jurídicas que tienen fallo de la Corte Suprema y todos los requisitos reunidos. Este es el blindaje a las petroleras por parte de Figueroa que es ni más ni menos que un bufón de las empresas. Por eso a toda la gente que apoya a Figueroa, manifiéstense a favor del pueblo mapuche. Que nos dé las personerías jurídicas. Que cumplan los relevamientos. Que cumplan con los estudios de impacto ambiental y que no perforen el (lago) Mari Menuco. Mientras estuvimos acá estos días, hubo 10 sismos en la zona de Añelo (centro urbano del área de fracking para extraer petróleo y gas de Vaca Muerta, actividad que provoca los sismos). (Horacio) Marín de YPF, y Tecpetrol (del grupo Techint encabezado por Paolo Rocca) son responsables de todo lo que está pasando. Están matando la tierra, apaleando la tierra y así apalean a los que la defendemos”.
La policía lo levantó del piso para llevárselo. Lef alcanzó a decir “marici wew”. Significa “diez veces venceremos”. Mientras lo trasladaban a la cárcel la gente reunida cantaba: “El pueblo mapuche vive, la lucha sigue y sigue”. Los ex medios de comunicación podrían conservar el título “otra vez los mapuches” porque promete seguir funcionando.

Teoría cascaruda
Pasaron cuatro horas en la cárcel con las preocupaciones al revés: “Adentro estábamos preocupados por cómo estaría la gente afuera, nuestras familias. Aquí se usó la misma estrategia que en Buenos Aires: atacar primero a quienes registraban la represión para que dejaran de filmar. Después siguió la cacería, incluso contra personas que pasaban por ahí. Hemos visto a los gendarmes y demás integrantes de estos grupos y ninguno tiene la pupila sana cuando están ahí. El que me había agarrado y me aplastaba la cabeza contra el suelo con la rodilla me dice ‘quedate tranquilo’. Y yo le respondí: ‘Quedate tranquilo vos, que te tiemblan las manos’. Re alterados estaban. Vamos a presentarnos judicialmente contra el abuso policial en el operativo”.
La policía actuó contra 60 personas que se manifestaban. Al día siguiente hubo una reunión en la ruka (casa) de la CMN que no dio abasto para 300 personas. Una semana después una marcha en Neuquén capital en apoyo a la comunidad reunió a 10.000 personas, una de las mayores de los últimos tiempos. “Sentimos mucho apoyo. Hay odio y racismo que se transmiten más que nada por las redes y los medios, pero no en la convivencia. Y hasta algunos que te atacan, después te ven en la verdulería y vienen a saludarte”.
Días más tarde otra comunidad mapuche, Lof Kaxipayiñ, de la zona de Loma la Lata, alertó la llegada de las petroleras y la policía. Nótese la mesura del comunicado que firmó el logko David Cuerqui: “Queremos manifestar total desconformidad por carecer de información, de consulta previa libre e informada como lo establece la Ley 3401 de la provincia del Neuquén y el Convenio 169 de la OIT y por tratarse de lugar sagrado para la comunidad tal como se lo anticipamos a YPF en reiteradas oportunidades. En tal sentido y para evitar futuros conflictos solicitamos a los organismos de control de la provincia del Neuquén y de YPF S.A. se establezca un espacio de diálogo para analizar de qué trata su proyecto y la garantía de no afectación a nuestra vida comunitaria, salud y seguridad”.
El logko pide diálogo. “Eso es lo que no quieren las petroleras. Saben que la razón está de nuestro lado y no tienen argumentos para debatir en serio” describe Lef. “Por eso nunca nos invitan a mesas ni a paneles sobre estos temas. Saben que no pueden discutirnos”. Si los mapuche no pueden participar, hacerse oír, escuchar, exponer sus razones, solo queda el prejuicio contra ellos.
“Estamos en un gobierno de corporaciones. El caso de Marín en YPF es una demostración, trabajó siempre para Paolo Rocca, Techint y Tecpetrol. Las empresas escribieron el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones) y tenés hasta al futuro embajador o los militares norteamericanos diciendo qué quieren que hagamos. Ya hay ni enmascaramiento”.
Un hallazgo: “Con todo el furor de El Eternauta, yo decía que Milei y Patricia Bullrich no son los que deciden o gobiernan. Son los cascarudos. La democracia está controlada por los sectores de poder que se aseguran negocios por décadas apoyados por los medios. Es un pacto extractivista que no es cuestionado por la política, ni siquiera por los más audaces de los periodistas famosos, digamos. Son debates vedados. Por eso nos pasa que no estamos muy enfocados en discutir la última barbaridad que diga Milei sino el plan económico que hay atrás, que es lo que realmente nos está jodiendo la vida”.
El gordo y el flaco
¿Qué sería el pacto extractivista? “Desde el gordo Dan hasta Pedro Rosemblat te dicen que hay que usar los recursos naturales, como si la agenda fuera usarlos o no. Es un falso debate. Lo que proponemos discutir es para qué y para quién usás esos recursos, quién decide y cómo los vas a usar. No es una discusión ambiental solamente, que es con lo que quieren bajarle el precio. Es una discusión económica, de soberanía y sobre todo de proyección. Porque si vos contaminás el agua del lago Mari Menuco que abastece a toda la ciudad de Neuquén, como quieren hacer metiendo 400 pozos incluso bajo el agua, no tenés alternativa productiva pero tampoco de vida, porque no va a haber agua”.
En estos temas no se percibe la grieta: “Hay una situación de continuidad. Nosotros nos hemos plantado contra el acuerdo con Chevron, y todos estos años hemos confrontado con los proyectos apoyados por todos los oficialismos. El peronismo se victimiza, ‘no somos lo mismo que la derecha’. No se trata de eso, sino de cuestionar qué modelo de país estás planteando cuando hablás de Vaca Muerta, del litio, de la megaminería, poniendo siempre adelante a las empresas para que revienten el agua. Me hace acordar a Mad Max, la película donde la gente iba con los tachitos buscando que les dieran gotas de agua. Esto lo planteamos hace mucho y ahora hay una profundización que nadie discute. No es igual que gobierne la ultraderecha o el peronismo que tiene una idea de distribución de la renta. Eso no lo minimizo porque puede ser la diferencia entre que mucha gente coma o no. Pero es preocupante que las fuerzas que tienen posibilidad de gobernar tengan una actitud de entreguismo y servilismo, pensando que esa es la única forma de relacionarnos”.
Preexistentes a Marx
La idea: si lo propio es valioso, ¿por qué no hacerlo valer? “Un caso que discutimos es el de las regalías. La propia Constitución neuquina plantea que deben ser usadas para buscar modelos energéticos alternativos, cosa que jamás se hizo”. Un caso llamativo es el de Noruega, potencia petrolera que cobra el 78% de regalías, entre ocho y diez veces más de lo que cobra Argentina (que tiende a dejar de cobrar hasta limosnas para que haya más inversiones extranjeras). Con esos fondos y lo que recauda la empresa estatal, el pueblo originario vikingo acumuló un descomunal fondo de pensiones con el que surfea las crisis del neoliberalismo. “Lo que hacen aquí con los recursos es como quemar tu casa para cobrar el seguro porque no tenés plata: vivís 6 meses, y te terminás quedando sin la plata y sin la casa”.
Explica Lef: “Dicen que Neuquén es la provincia con más ingreso per cápita, pero no dicen que es la más endeudada del país, con pobreza, desocupación cada vez más altas (segunda en la Patagonia), es imposible alquilar, no hay gas, o es carísimo. En las escuelas nos contaban el gran ausentismo de chicos que se enferman porque las familias para calentarse queman basura, que es lo único que les queda. ¿De qué progreso hablan? Ese modelo no es solo de Milei, es de las empresas apoyadas por toda clase de gobiernos incluido el peronismo. No se debate el extractivismo ni tampoco el alcance de la democracia y la partidocracia que plantean elegir un gobierno, cosa que es fundamental, pero se olvidan de todos los derechos”.
Conviene aclarar que ese razonamiento no es de izquierda partidaria. Alguna vez Umaw planteó a MU: “No existimos para ellos, toman al pueblo mapuche como parte de la clase obrera, pero para nosotros no es así: somos un pueblo preexistente al Estado y también al marxismo”. Esto tampoco significa hostilidad, sino que los mapuches tienen la actitud de pensar por su cuenta, cosa que suele sorprender ingratamente a quienes los miran desde arriba.
Datos sobre la utopía
Diagnóstico de Lef: “Occidente entró en la etapa del fin del cinismo y está mostrando su verdadero rostro. Te dicen en la cara lo que quieren, y no puede ser que eso no nos interpele. En Argentina hay una élite blanca porteño-centrista y pro-norteamericana que nos ha llevado a creer que lo único que hay que hacer es conseguir inversiones. Lo han hecho todo el tiempo y seguimos siempre igual o peor, en una realidad de mezquindad, empobrecimiento y miseria humana”.
¿Y entonces? “Los que estamos cuestionando al extractivismo tenemos que corrernos del ‘noísmo’, de decir solamente no, para animarnos a plantear debates. No alcanza con un discurso autocomplaciente que nos haga valorar nuestras propias palabras como quien se mira al espejo, sin cuestionar lo que se está haciendo. Capaz que alguno tiene una forma mejor, pero nosotros buscamos eso”.
¿Por ejemplo? “Teníamos la fantasía de que con las redes se iba a pluralizar el pensamiento, y pasa lo contrario. Frente a ese cinismo y la crueldad, reivindicamos la solidaridad de la comunidad no como un planteo ingenuo sino como una construcción práctica y cotidiana”.
Los mapuche usan las redes y la comunicación, pero no quieren ser usados por ellas. “Queremos salir de la situación de supervivencia y plantear de qué manera queremos vivir un proyecto político que represente el küme felen, el buen vivir pensado como una manera de relacionarse con la naturaleza que no sea destructiva y que permita una proyección de vida. Donde haya participación en la gestión de los recursos y los bienes y las decisiones. Somos ciudadanos argentinos de nacionalidad mapuche. No somos el problema, somos parte de la solución. El pueblo argentino, como nosotros, sufrió un genocidio, pero las propuestas políticas siempre son elegir el mal menor, vivir dentro del neoliberalismo, resignarnos. Un pueblo resignado es un pueblo muerto. Necesitamos otros modos de existir si queremos un futuro”.
Enumeración de posibilidades: “No nos va a salvar la oposición, no nos va a salvar el Congreso ni Comodoro Py, ni Clarín y TN. Lo que tenemos que defender con toda la fuerza es nuestro derecho, con la verdad por delante pero también poniendo el cuerpo y la energía no solamente en resistir esta realidad difícil, sino en proyectarnos”. Defiende algo que llama “la renovación de las utopías”. Pero en modo mapuche todo tiene otro significado. La utopía es por definición el no lugar, el lugar ideal, pero que no existe. En este caso las utopías se refieren a lugares y territorios concretos. Y a acciones: “El desafío es unir las luchas y desde abajo plantear alternativas que realmente cuestionen lo que está pasando”.
Cachetes y planes
A Lef la sonrisa se le abre al infinito al hablar de donde vive, en la periferia de Neuquén: el lof Newen Mapu (energía de la tierra, o tal vez la tierra de la energía). “Ustedes vinieron y conocieron esto cuando no había nada. Hemos construido mucho, con una potencia enorme y mucha fuerza. Nuestros hijos se crían aquí. Mi hija Liq se crio aquí y ya es una mapuche que nació en un territorio libre”.
Liq tiene dos años, una mirada que está tratando de comprender al mundo, y cachetes XL. Lef me cuenta cómo la comunidad Kaxipayiñ logró echar por segunda vez a YPF, dejando que realice tareas de mantenimiento, pero impidiendo que intenten convertir al embalse Mari Menuco en un colador de contaminación.
Me habla de Weftun, el disco de Puel Kona con canciones dedicadas al agua y las semillas sin venenos, a lo plurinacional y a ese enigma llamado amor. El nombre del disco reúne en una palabra muchas cosas: resistencia ante los problemas, pero también reconstrucción, personal y colectiva. Frente a la descomposición, recomposición y revitalización. Frente a lo pasivo, lo activo. La noción de recuperar el poder de proyectar y de hacer. Y una idea que sobrevuela todo el álbum: renacer. Seguirá la conversación mucho más allá, pero más acá Lef aclara: “Por eso hay algo que está en nuestra cosmovisión: frente a los planes de muerte, los planes de vida”.
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Incendios en Chubut: “Se está quemando nuestra historia”

Hace un mes, después de una tormenta eléctrica, se detectó un foco de incendio en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Con medios aéreos y no sólo terrestres, se hubiese apagado rápido. Hoy, Los Alerces arden. Reproducimos esta nota de las y los Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales. «No fue sólo la sequía, es un Estado irresponsable».
Por Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales.
Foto de portada: Mariano Silvester.
El Parque Nacional Los Alerces es una de las áreas protegidas más bonitas del país. Es un lugar que ha sido cuidado y protegido desde 1937. Un parque que por su belleza paisajística y cuidado tan extremo fue declarado Patrimonio Mundial en junio de 2017.
Este parque, el nuestro, es el único Parque Nacional que cuida y protege la especie arbórea más longeva del mundo, el Fitzroya cupressoides, El Alerce Patagónico, el abuelo como los conocemos desde siempre. Esta especie arbórea habita el bosque andino patagónico desde hace 5486 años aproximadamente.
El Parque Nacional Los Alerces es la única área protegida de nuestro país que protege, entre otras especies, al bosque de Alerce que crece en la zona núcleo del Parque Nacional, en el bosque Valdiviano. Para conocerlo, embarcábamos en Chucao y navegábamos para visitar al abuelo de 2600 años: ahí, en la zona intangible comenzó el incendio, donde conviven Alerces, Coihues, Ñires, Lengas, Cañas Colihues, Huan Huan, entre muchas especies más. Cada árbol, cada arbusto del bosque es un refugio y hogar de diferentes aves, insectos y animales, como el Pudú (el ciervo más pequeño del mundo), el Huemul (Patrimonio Natural), Monito del Monte, Gato Huiña, Gato Montes, Pumas, Chucaos, Pájaros Carpinteros y más y más.

Seccional Lago Verde
Preguntas sin respuestas
Lo más bello de este parque es su gran y variada biodiversidad, ese gran ecosistema prístino, bien equilibrado que se está ardiendo. Hoy se está quemando todo nuestro Parque y nos toca el alma no sólo a los que habitan y trabajan de manera directa en el área protegida, sino que nos afecta a todos.
¿No había ningún avión hidrante o helicóptero que pudiera llegar a ayudar a los pocos brigadistas y guardaparques que están poniendo el cuerpo desde diciembre? Ahora está en llamas la zona Núcleo, el corazón de nuestro Parque Nacional; también la zona de recreación, Lago Verde, Lago Rivadavia. El sector de río Arrayanes ayer comenzó a arder en ambos lados.
Las familias que habitan en el lago están intentando salvar lo que pueden de las llamas.
A nosotros, los locales, nos afecta de manera directa e indirecta.
Nos destruye no solo la temporada, nos destruye el territorio que cuidamos, protegemos y difundimos como un lugar digno de disfrutar y trabajar de manera sustentable. Nuestra calidad de vida se nos está yendo con las llamas. La posibilidad de una vida social, económica, ambiental de manera sustentable se va con cada perdida arbustiva y arbórea en este incendio.
El Patrimonio Mundial Parque Nacional los Alerces hoy arde y es necesario que nos expliquen por qué.
El rayo, lo entendemos, pero la pasividad de los siguientes días luego de la denuncia con presencia de imágenes, ¿cómo lo explican?
¿Cómo se explica la decisión de sólo observar “cómo viene el incendio”, “cómo avanza…”?
¿Cómo no se contó antes con los aviones hidrantes para lugares intangibles sin posibilidad de acceso terrestre?
¿Y por qué no se actuó a tiempo?

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Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

En la foto se ve a la izquierda a Gastón Miño, el más alto, en el momento en el que está por disparar contra Gabriel González (a la derecha de la foto, sin camisa, levantando los brazos para defenderse de la agresión policial).
“Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte” escribió el juez Hugo Decaría al dictar el procesamiento y la prisión preventiva del oficial de la policía porteña Darián Gastón Miño, quien fusiló al vecino de Lugano Juan Gabriel González la navidad pasada. Los y las demás policías que intervinieron en ese operativo quedaron imputados por encubrimiento. Pertenecen a una autodenominada “Unidad Táctica de Pacificación”. El juez además desmintió la versión policial, que para distraer la atención del crimen culpaba a familiares y amigos de Juan Gabriel. Nelly, compañera de Gabriel desde hace 24 años dijo a lavaca: “el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
Por Francisco Pandolfi
El oficial primero de la Policía de la Ciudad Darián Gastón Miño, quien fusiló a Juan Gabriel González el 25 de diciembre de 2025 en la Villa 20 de Lugano, fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por pertenecer a una fuerza de seguridad.
La decisión fue tomada por el juez Hugo Decaría, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 20.
El juez estableció además el sobreseimiento de Nelly Elizabeth Portillo, Dante Gabriel González y Anastasio Néstor Chávez –mujer, hijo y vecino de Gabriel–quienes habían sido falsamente acusados de “homicidio en riña” por la misma Policía de la Ciudad, con obvia intención de desviar la atención sobre el crimen.
El resto de los policías de la Ciudad que actuaron en el operativo que derivó en el homicidio de González fueron imputados por el delito de encubrimiento .
Emanuel Luis Zuccolo representa a la familia y es abogado de Correpi, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional. Dice a lavaca: “En un primer momento la Policía de la Ciudad le comunicó al juzgado que había habido una gresca como de 30 personas, que tenían botellas, palos, que cuando llegaron ellos los atacaron y que ese contexto alguien apuñaló a Gabriel. Eso quedó totalmente desmentido”.

Al día siguiente del crimen ya hubo marchas en Lugano reclamando justicia.
En la resolución judicial se atribuye al oficial Miño haber abusado de su función como integrante de las fuerzas policiales, usar arma de fuego y violar la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad de Buenos Aires. “Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte”, sentencia el juez en un documento de 47 páginas que también informa que en el cuerpo de Gabriel González se encontraron “9 proyectiles tipo postas”.
Agrega el abogado: “Además, la resolución del juez afirma que tanto Anastasio como Nelly todo el tiempo estuvieron tratando de separar a los policías de Gabriel, buscando tranquilizar las cosas y eran los policías quienes atacaban con las tonfas y con balazos de goma. El juez no solo desmiente la versión policial, sino que la da vuelta completamente, diciendo que quienes atacaban sin razón a Gabriel eran los policías”.
Gabriel tenía 45 años. Era pintor, papá de dos hijos (Ángel y Dante) un vecino querido en todo el barrio, como contamos en este retrato que nunca hubiéramos querido tener que escribir y que publicamos hace unas horas
La autopsia fue clave para que el 31 de diciembre el oficial Darián Gastón Miño, de 30 años, fuera detenido en su casa de San Martín por requerimiento de la fiscalía 50 y también para este procesamiento: se demostraron los impactos de postas de goma y golpes recibidos en distintos lugares del cuerpo, pero además presentaba un orificio de entrada de 14 centímetros de diámetro en el epigastrio, debido al impacto a corta distancia de un proyectil de munición múltiple, que le provocó hemorragia interna y externa.

Nelly y Gabriel rodean a su hijo Dante.
Nelly Portillo, pareja de Gabriel desde hace 24 años y mamá de Dante, el hijo que tuvo con Gabriel, le dice a lavaca sobre este paso contra la impunidad policial:
“Estoy destruida en mil pedazos, pero aun así me quedan fuerzas. Estoy viva y soy la voz de Gabriel. Tengo mil cosas para decirle a los responsables, pero lo único que quiero que quede claro es que Gabriel se defendió hasta morir y que todos los responsables van a tener que pagar por lo que hicieron y todo el dolor que nos causaron. Que se pudran en la cárcel”.
La tristeza no le impide seguir denunciando: “Que se sigan viralizando las imágenes, qué el país vea lo que hicieron. Y que los medios de comunicación que mintieron desde atrás de un escritorio salgan a pedir disculpas por decir que éramos tres borrachos más haciendo disturbios. No, no fue así, el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
A dos semanas de aquel mediodía, ninguna autoridad del gobierno de la Ciudad se pronunció todavía sobre el fusilamiento Juan Gabriel González.

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Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Primera marcha de jubilados en el Congreso de 2026. Más policías y fuerzas de seguridad que manifestantes. Carros de asalto, móviles, camiones hidrantes, vehículos celulares, ambulancias. Todo un despliegue inútil que además entorpece el tránsito como los jubilados no podrían hacerlo. La mirada sobre las changas y la economía real. La llegada de personas y familiares de personas con discapacidad frente a la disolución de la ANDIS, y quienes manifestaron contra el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Como siempre en estos tiempos, la arbitrariedad y la fuerza contra quienes menos pueden defenderse, pero siguen decididos a hacerse oír para que las cosas cambien.
Por Francisco Pandolfi
12 móviles de Gendarmería Nacional.
11 móviles de la Federal.
8 móviles de la Prefectura Naval.
31 móviles (inmóviles, quietos) fue el despliegue de las fuerzas nacionales en las inmediaciones de un Congreso otra vez vallado para una movilización de jubiladas y jubilados que no contó con más de 300 personas. El caos en el centro provocado por el propio “protocolo” que ha sido declarado nulo por la justicia.
A esa desproporción se le sumó un centenar de policías de la Ciudad, los únicos que estuvieron del otro lado de la valla, vigilando a quienes manifestaban.
A metros de las vallas, un puñado de policías federales recibe órdenes del único que está vestido con pantalón de vestir y camisa.

Tiene un handy en la mano.
Pero no quiere responder preguntas.
–¿Quién es el responsable del operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Pero con quién puedo hablar que esté ahora acá, que me pueda responder sobre el operativo de hoy?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
¿Pero no hay un jefe de calle, alguien que me responda sobre el operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Cómo te llamás?
–Hernán.
–¿Tu apellido y cargo?
–No importa. Para hablar del operativo tenés que llamar al Ministerio de Seguridad.
El número del Ministerio de Seguridad es 5278-9800.
Atiende la guardia de la recepción: “A esta hora no hay nadie que te pueda contestar”, dice.
La tercera no es la vencida: el contacto con prensa del ministerio también cae en el silencio. No hay respuesta cuando se pide hablar con alguien que explique el operativo.

El cañito que pierde
Del otro lado de la valla, las y los jubilados dan un mensaje claro en este primer miércoles del año: acá estamos, acá seguimos, y acá vamos a seguir estando, cada semana.
También dan otro mensaje: lo que avizoran es mucho peor.
Carlos tiene 73 años es de Avellaneda y dice así: “Sigo trabajando, por supuesto”. Acentúa el “por supuesto”, normalizando la hostilidad. Plomero, albañil, gasista, porque “con 350 lucas es imposible”. Dice que hace 20 días que no tiene ninguna changa para hacer, “lo que da la pauta cómo la gente hace sus propias reparaciones o deja que el cañito pierda, algo que antes no hacía”.
Dice, también, que lo más sale es el laburo de albañilería, del que menos tendría que hacer: “Veo una bolsa de cemento y ya me pongo a llorar, no puedo hacer tanta fuerza, pero no me queda otra”.
Carlos no usa eufemismos, ni adorna sus palabras con un optimismo que a esta altura es difícil de comprar. “Este año va a ser peor”. Argumenta: “Terminamos el año con un decreto que le da más poder a la SIDE para hacer lo que quiera, y eso nos va a traer muchos problemas. ¿Cuánta gente se va a desmovilizar por miedo? Esto es un veneno”.
Carlos está contento, pese a todo, porque para las fiestas pudo reunir a su familia: “Cada uno trajo algo y la pasé con mis hijos y mis nietos. No me van a quitar la alegría de disfrutarlos. Se va a morir mil veces Milei antes que yo tenga que abandonar ese gusto”.
Héctor vive en Belgrano y tiene 75 años. Lleva un cartel colgado de su gorro tipo piluso: “Solo se trata de vivir”. Amplía: “Lo que estamos haciendo es sobrevivir. Yo quiero vivir, y dignamente. Tendría que ser natural, pero no”.
¿Pronóstico para este año?: “La esperanza es lo último que se pierde, pero con este gobierno puede pasar cualquier cosa, no soy optimista”.
¿Algún deseo? “Sólo tengo la ilusión de salir un poquito más, de ver más a mis amigos; de comprarme los remedios; por ahora, lo que tengo no es vida, ¿qué querés que te diga?”.

Los “discas” y los pacientitos
Otro mensaje que deja esta primera marcha de jubiladas y jubilados del año: los miércoles siguen siendo un punto de encuentro para otras luchas, para otros gritos que necesitan ser oídos. Esta vez, se sumaron personas con discapacidad por el anuncio del cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad: el primer paso fue hacerla corruptible; el segundo y último, disolverla).
Se agregaron familiares de personas afectadas por el desmantelamiento que acaba de sufrir el Programa Federal de Cardiopatías Congénitas.
Natalia camina con León, su hijo de 10 años, que tiene una aneurisma en el arco superior de la aorta. “Es un pacientito Garrahan”, dice, con una dulzura que se agranda por el uso de diminutivos. “Todo esto es un retroceso de 15 años de trabajo. Las cardiopatías congénitas son patologías con alta predominancia de la muerte infantil antes del primer añito y el Plan Nacional interviene para que los pacientitos sean intervenidos en tiempo y forma en hospitales de alta complejidad. Al desmantelarse, aumenta la tasa de mortalidad infantil”.
De lo que está hablando es del corazón de los chicos.

Natalia vino desde Burzaco y ahora sigue caminando en la marcha de jubilados y de otras resistencias que contornean la Plaza de los Dos Congresos. “Ahora se aumentará la lista de espera para quienes se tienen que operar del corazón y faltarán los profesionales que coordinaban el área. Las familias ya veníamos tocando puertas, así que imagínense ahora sin el Plan, solo vemos pena y muerte para nuestros hijos”.
No se sabe quiénes se sumarán el miércoles próximo a la movilización, y a seguir exigiendo lo mínimo: una política que no ampute la humanidad.

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