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San Cayetano desde abajo

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«Hay mucha más gente que otros años»; «la gente necesita comer»; «salimos para hacernos ver»; «esto es luchar por nuestros derechos»; «queremos trabajo digno»; «necesitamos que nos escuchen más»: otro año más la marcha de San Cayetano fue multitudinaria y estuvo cargada de reclamos de derechos y propuestas de medidas concretas para paliar el hambre y la pobreza en los barrios, y también fomentar lógicas productivas por fuera de la especulación y el mercado. Lo que dicen los movimientos sociales -muchos de ellos en el gobierno-, y lo que plantean lxs trabajadorxs de la economía popular ante la crisis social y económica. La voz de las mujeres sin patrón, de las empresas recuperadas, de las vendedoras ambulantes y un pedido unánime: trabajo digno.

Hay datos que se construyen midiendo variables, consultando bibliografía, pero Silvana está desde las nueve de la noche del viernes vendiendo espigas con la estampita de San Cayetano a 100 pesos, sentada en la misma la esquina de Rivadavia y el cruce de la vía del Sarmiento, en Liniers, donde esta matancera de 58 años trabaja hace dos décadas.

Y dice, mientras concreta una venta:

-Hay mucha más gente que otros años.

Foto: Nacho Yuchark

Lo dice a las 8 de la mañana, cuando amanecen las primeras dos cuadras de banderas de los movimientos nucleados en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), y 20 kilómetros antes de la llegada a Plaza de Mayo, momento en que las organizaciones estimarán en más de 300 mil personas esta convocatoria.

Pero lo que dice Silvana es que no hacen falta datos duros para darse cuenta que esta movilización es y será multitudinaria: “La gente necesita comer”.

Los otros años que marca fueron 2016 -la primera-, 2017, 2018 y 2019 -la última antes de la pandemia-, y lo que cristalizó esta fecha durante los cuatro años de macrismo fue a los movimientos sociales como el sujeto político más activo en años de globos neoliberales. Este San Cayetano modo 2021 llega con barbijos, con otro gobierno -que muchas personas en esta movilización integran incluso en cargos de gestión- y en meses electorales, pero también -remarcan- con una agenda propia que llevó a las calles demandas concretas por tierra, techo, trabajo digno y un Salario Básico Universal.

Foto: Nacho Yuchark

En la previa, Lorena y Gladys tienen 43 y 60 años, forman parte de un comedor del Movimiento Evita en Moreno, al oeste del conurbano bonaerense, y se ubican detrás de una camioneta donde llevan dos ollas de 50 litros. “Salimos para hacernos ver porque nunca dejamos de trabajar. Desde el momento cero somos esenciales, pero hace 20 años venimos trabajando en el territorio. El merendero tiene capacidad para 210 personas. Amainó un poco con pandemia, pero seguimos haciendo actividades de todo tipo, desde  manualidades hasta gimnasia, porque la gente necesitaba contención. Eso es cuidado”.

Cuando la marcha comienza, también rugen los tractores de la Federación Nacional Campesina (FNC). “En pandemia fuimos factor esencial respecto al tema de los alimentos”, dice Roberto Solano, coordinador nacional. “Apoyamos las medidas que se tomaron pero también queremos hacer saber que están faltando políticas concretas para llevar tranquilidad a pequeños productores. En el Gran La Plata, el cordón verde más grande de la Argentina, el alquiler de una hectárea supera los 10 mil pesos. Es imposible, y tiene que reverse, porque si no, el pequeño productor desaparece”.

Foto: Nacho Yuchark

Romina Ramírez tiene 36 años y es promotora ambiental de la Rama Cartonerxs del Movimiento de Trabajadorxs Excluidxs (MTE) en San Justo, La Matanza: “Esto es luchar por nuestros derechos. Ponele Covid, ponele crisis internacional, ponele como quieras, pero siempre salimos a luchar cuando necesitamos o nos niegan algo. Muchas familias no tienen nada. Por eso decimos tierra, techo y trabajo: es por todo”.

Graciela -45 años, pechera roja de la UTEP- es del Frente Popular Darío Santillán en el barrio Santa Marta, en Lomas de Zamora, y dice que la marcha hay que dimensionarla desde dos palabras: “Trabajo digno. No somos piqueteros ni nada: somos gente de trabajo. No queremos que nos regalen la plata: queremos un sueldo como se debe”. 

La propuesta de la UTEP respecto al Salario Básico Universal involucraría un piso de ingresos equivalente a un tercio del Salario Mínimo Vital y Móvil y estaría destinado, según especificaron, a “trabajadores y trabajadoras de la economía popular que hoy no están organizados, trabajadoras de cuidados, población rural y estudiantes”.

Foto: Nacho Yuchark

El Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas es uno de las organizaciones que plantea hace años la necesidad de una Renta Universal para asegurar los derechos fundamentales de la población. Su referente es Eduardo Vasco Murúa, hoy Director Nacional de Empresas Recuperadas en la Secretaría de Economía Social, y ya camina por Rivadavia a la altura de Flores. “Esta movilización tiene que ver con el reclamo de más trabajo que está haciendo nuestro pueblo. Los tiempos ya se agotaron y no podíamos estar sin movilizar porque sin presencia en las calles no vamos a generar ninguna condición política para que cambie la política económica del Gobierno. Independientemente de que hay sectores de gobierno popular, hay que presionar para estas reivindicaciones. La UTEP es el nacimiento de un espacio de discusión. Hay que seguir discutiendo, el sindicato tiene que plantear un programa y un método de lucha de acá para adelante”.

Hace unos días, la UTEP informó que el Ministerio de Trabajo otorgó la personería social, un paso en la formalización para el otorgamiento de la personería gremial. 

Sobre el Salario Universal, Murúa observa: “Hace mucho venimos planteando esta necesidad. Lo planteamos como un trabajo”. Y precisa: “Nosotros lo planteamos para el conjunto de la sociedad, no sólo para focalizados. No queremos cambiarle el nombre a un plan diciéndole ´salario´. Y si hablamos de salario, tampoco podemos hablar de $8.000. No hay posibilidad de tener una nación sin trabajo, y no hay posibilidad de tener gobierno sin que incorporemos a todos los desocupados y que haya trabajo concreto. Hay que poder planificar la economía para tener otra patria”.

Foto: Nacho Yuchark

Desde Liniers a Plaza de Mayo, el MNER es una de las organizaciones que encabeza la movilización con dos banderas concretas. Una dice «Mujeres sin patrón». Entre ellas está Gisela Bustos, de la Cooperativa de Trabajo 19 de Diciembre, en San Martín: “Sabemos lo que queremos y así lo demostramos como movimiento en los años de la fiebre amarilla previa al Covid 19, pero también lo sabemos hoy con una agenda propia que compartimos a todo el pueblo. Hoy nos reencontramos en la calle, que es nuestro lugar natural, para reclamar por trabajo genuino. Las recuperadas somos una muestra viva de esa idea al sostener nuestras fuentes de trabajo de forma autogestionada”.

La otra bandera exige por la «Ley de recuperación de unidades productivas», una de las demandas del movimiento. Bruno Di Mauro es presidente de Farmacoop, el primer laboratorio recuperado del mundo, y lo explica así: “Plantea que cualquier fábrica que cierre pueda ser expropiada mediante una ley simplificada para evitar todo el trauma de conflictos que duran meses y años.

«La ley expresa que se declare entidad de bien público a las empresas y se las dé en comodato a una cooperativa de trabajadores para que no se pierda un solo puesto de trabajo más en nuestro país”.

Foto: Nacho Yuchark

En Plaza de Mayo, las columnas que llegan por Avenida de Mayo, Diagonal Sur y Diagonal Norte son recibidas con aplausos y un agradecimiento: “Gracias por militar el cuidado durante este año y medio de pandemia”, dicen desde el escenario.

Desde allí, también, aclaran:

  • “Quien busque participación partidaria en esta movilización se equivoca”.
  • “Tanto desde el oficialismo como de la oposición vuelve el latiguillo gorila de que somos vagos planeros. Necesitamos que nos escuchen más”.
  • “Hay poco empleo y de mala calidad. Casi la mitad de los trabajadores vive por debajo de la línea de pobreza”.
  • “La peor parte la sufrimos lxs trabajadorxs de la economía popular. Somos casi 7 millones en todo el país y la UTEP organiza casi a 1 millón. Tuvimos que inventarnos nuestro propio trabajo. Salimos a recuperar desde el descarte del consumismo. Desplegamos una inmensa red nacional de cuidados comunitarios, bancada por mujeres trabajadoras”.
Foto: Nacho Yuchark

Una de ellas es Carmen Gutiérrez, 44 años, que escucha en la Plaza, y cuenta que el martes se da la primera dosis de la vacuna contra el covid 19. “Venimos luchando por tener un techo donde vivir”, dice esta militante de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) en Villa Soldati, al sur de la Ciudad de Buenos Aires, y trabajadora en una cooperativas de limpieza en el espacio público. “Los alquileres están carísimos y el dinero que percibimos no cubre el costo para acceder a algo mejor. No venimos a incomodar a nadie, sólo a expresar el deseo de más puestos de trabajo. Entrar a un supermercado es un lujo: cobramos $16.000 de salario y no llegamos ni al sueldo mínimo. Venimos solicitando hace mucho que esta situación no se repita con la juventud ni se acople a nuestros hijos ni las nuevas generaciones. En estos tiempos te da miedo salir a cualquier lado. Pero lo que nos saca es la necesidad y nos obliga a seguir luchando. La necesidad arranca desde acá”.

-¿Dónde es acá?

-Desde abajo.

Foto: Nacho Yuchark

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Informe de Periodistas Argentinas, en el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer: más de la mitad fue víctima

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En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la colectiva Periodistas Argentinas dio a conocer los resultados de la encuesta Equidad en Medios de Comunicación realizada este año.

Lo que permiten ver las 213 respuestas recibidas es el altísimo nivel de violencia simbólica y concreta que las periodistas vienen soportando históricamente en el ejercicio de la profesión.

El dato es alarmante: El 54,5% sufrió violencia en su ámbito laboral, mientras que un 9,9% dijo no estar segura.

Fuente: Periodistas Argentinas

Desde la colectiva entonces se brindó la posibilidad a quienes sufrieron violencia o no estaban seguras de sí la situación podía definirse como de violencia, a contar su experiencia.

“Las siguientes son algunas de las respuestas textuales expresadas por las periodistas que participaron de la Encuesta Equidad en Medios de Comunicación, realizada por Periodistas Argentinas entre agosto y septiembre de 2021”, expresaron en un comunicado y detallaron:

Periodistas Argentinas impulsó activamente la Ley de Equidad en Medios de Comunicación como una herramienta eficaz en pos de la erradicación de las violencias. La ley fue aprobada la madrugada del 10 de junio, bajo una enorme presión de empresas periodísticas que buscaban trabarla.

En la encuesta un apartado de preguntas es sobre la normativa. El 64,8% dijo conocer los principales puntos de la ley. Entre los principales derechos que la ley garantiza se identifican como prioritarios: la equiparación salarial, equidad en espacios de decisión y poder, y protocolos para prevenir y contener la violencia de género en el ámbito laboral.

A la luz de los resultados hoy presentados, queda clara la urgencia de que se haya convertido en Ley para construir un ejercicio del periodismo libre de violencias.

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#NiUnaMás

A la calle por Lucía y por todas: movilización ante el Senado bonaerense para el Nunca Más de los femicidios impunes

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Este martes 23 de noviembre, desde las 11 horas, la familia de Lucía Pérez, la Campaña Nacional Somos Lucía, organizaciones sociales y sindicatos se movilizarán ante el Senado Bonaerense en La Plata y en todo el país para exigir la condena a los jueces que dejaron impune el femicidio de la joven marplatense y, a la luz de ese caso, reclamar el fin de la impunidad para los femicidios, medidas concretas para evitarlos y una reforma judicial que incorpore la perspectiva de las víctimas. Lo que se juzga y lo que se juega, la previa a una movilización que pretende dar vuelta la historia, y lo que dice la familia y las mujeres que acompañarán desde distintas organizaciones: «Si hay una reforma posible va a ser con nosotras, las mujeres organizadas”.

“Hoy te recordamos, nos acordamos de vos como todos los días. Con esa sensación en el pecho, sabiendo que hoy en día nos falta una más. Una compañera que hoy no está a nuestro lado. Nos la arrebataron como el viento arranca las hojas de los árboles. Pero vos creaste raíces y con tu lucha llegó la primavera. Sos esa pequeña llama que encendió un movimiento enorme que hoy en día lleva tu nombre en sus banderas. Marta y Guillermo llevan la voz de tu memoria y atrás de ellos acompañamos. En silencio o con un grito que surge del fondo de nuestra alma. Tu nombre nos acompaña y nosotras acompañamos tu nombre. Lucía Pérez seguís presente en todas nosotras. Hoy y siempre, te recordamos”

La poesía le llega a Marta, mamá de Lucía Pérez, mientras corta y pega carteles con la cara de su hija y la palabra justicia en letras negras. Se lee también: “5 años de impunidad”. Guillermo, papá de Lucía, hace el mate. Están en La Plata, donde esperan el comienzo del el juicio político a los jueces que pretendieron dejar impune el femicidio de su hija.

La poesía les llega desde Mar del Plata. Se las mandan chicas que van ahora al colegio donde iba Lucía, lo cual representa el primer cambio. Pero la poesía la escribió Anni Kapitanchuk, una joven de otro colegio también marplatense. Marta se emociona: “Son semillas que van creciendo y que aunque algunos no quieran estas luchas continúan. Por más que se quiera tapar el sol con las manos, el sol se va a correr, y se va a ver. No nos van a parar: esto va a salir”, asegura en la previa del 23 de noviembre, día en que convocan a movilizarse frente al Senado bonaerense para hacer presión sobre el tribunal que deberá juzgar a los jueces por el fallo misógino de Lucía Pérez.

Lo que se juega es si el jury va a archivo, o avanza.

Por eso, lo que se juega en esa jornada es, de nuevo, la posibilidad de un cambio para siempre y para todas.

La diferencia es la calle.

La previa

Entonces: este martes 23 de noviembre se define si comienza el juicio político a los jueces que pretendieron dejar impune el femicidio de Lucía Pérez. En el Senado Bonaerense, a las 11 horas, los jueces Juan Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas comenzarán a ser juzgados por “negligencia, incumplimiento del cargo y parcialidad manifiesta”. El juez Aldo Carnevale logró evadir el proceso porque fue beneficiado por el gobierno de María Eugenia Vidal con la jubilación anticipada.

Fueron esos tres jueces, quienes conformaban el Tribunal Oral Criminal n° 1 de Mar del Plata, los que absolvieron a Matías Farías, Juan Pablo Offidiani y Alejandro Maciel del abuso sexual seguido de femicidio de Lucía Pérez, una joven de 16 años.

Fue la familia de Lucía, y una red de organizaciones que la acompañan, quienes denunciaron el accionar de los magistrados, las fallas en la investigación, la misoginia de las interpretaciones y la revictmización durante el proceso, y logró no solo que ese fallo se cayera sino que los jueces que lo firmaron tengan que dar explicaciones.

La audiencia se seguirá desde la calle porque no es pública. Adentro, el Jurado de Enjuiciamiento presidido por la doctora Hilda Kogan, vicepresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, se pronunciará respecto de la acusación que fue hecha por el procurador bonaerense, la Comisión Bicameral, el defensor del pueblo y la familia de Lucía. Si la admiten tendrán que suspender a los jueces y fijar fecha para que inicie el juicio.

La convocatoria a acompañar la audiencia está llamada a las 9 horas, en la calle 7 entre 51 y 53, en La Plata. De 11 a 12 horas se convoca a un paro y a una Jornada Nacional de Lucha por Lucía Pérez. Hasta allí llegarán familias sobrevivientes de femicidios de distintos puntos de la provincia –desde Mar del Plata sale una combi con familiares-, y organizaciones sociales, sindicales y territoriales. Desde todo el país además se acompañarán las acciones en redes con el #SomosLucía.

“Este fin de semana para algunos es largo, para nosotros es de trabajo”, dice a lavaca Marta mientras prepara carteles, convoca y contesta mensajes. “Es importante la calle y hacer todo lo que estamos haciendo, y más, porque lo que se decide es si el jury progresa o se termina ahí”.

El juicio político, o jury, tiene como finalidad juzgar conductas de magistrados a los que se les atribuye incumplimientos graves en sus funciones y que puede derivar en la destitución.

Explica Marta: “El jury es político pero a ellos se los está juzgando por la sentencia. En este caso lo que se va a juzgar es la sentencia que ellos dieron, porque ellos son jueces, y más allá de que tengan una mirada que podemos estar o no de acuerdo, tienen que tener una mirada jurídica. No la tuvieron, y encima el agravante de que Lucía era menor. Eso tiene que ser un peso para este jurado: estamos hablando de una mujer y de una menor”.

Guillermo, papá de Lucía, suma: “Hemos luchado mucho por esto y quiero que las cosas salgan bien. A estos tipos los tenemos que sacar, no pueden estar haciendo el desastre que están haciendo. Hasta el 23 estarán en Tribunales: espero que el 24 ya no”.

La familia de Lucía analiza lo que significa este proceso en Mar del Plata, donde los magistrados ocupan cargos de poder y decisión. “Va a ser un antes y un después”, no duda Marta. “Va a ser un cambio en la justicia. Están mirando. Por ejemplo la destitución del juez de Tucumán (Juan Francisco Pisa), están mirando eso también. Nos ha costado 3 años este jury, y que todo salga bien es a favor de la calle, de toda la sociedad, es para quienes menos tienen y para quienes más necesitan tener justicia. Pero tenemos que redoblar la apuesta, hasta que la justicia exista”.

Lo que se juzga

La abogada Cristina Montserrat Hendrickse, acompaña a la familia de Lucía Pérez en el pedido de destitución de los jueces. Explica: “lo que se está juzgando es la conducta de los jueces en tanto que no aplicaron la perspectiva de género que se integra en los tratados de Derechos Humanos incorporaron a la Constitución. Y también su falta de imparcialidad, han sido parciales”.

¿Por qué se los acusa de esto?

En eso ha sido coincidente la Cámara de Casación Penal en su decisión que fue confirmada por la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires en tanto entendieron que ellos decidieron con prejuicios de género, con estereotipos prejuiciosos respecto de la buena víctima, juzgando a la víctima y no juzgando los hechos que fueron traídos a su conocimiento. Aquí su parcialidad estuvo afectada por estos prejuicios. Entonces se los juzga por no aplicar el derecho, y por haber sido parciales.

¿Qué significa un proceso así para el Poder Judicial?

De admitirse las acusaciones y seguir el proceso sería una señal muy sana para el Poder Judicial. Se le estaría diciendo a todos los jueces que la aplicación de la perspectiva de género contemplada en los tratados de Derechos Humanos, en la Convención para eliminar todas las formas de violencia contra la mujer, y en tratados como la Convención de Belém do Pará, es el derecho que tienen que aplicar, no pueden apartarse de la ley a su gusto. Y si sus convicciones chocan contra las leyes que tienen que aplicar, entonces se tienen que apartar.

Es por abajo

“No estamos más dispuestas a aceptar que la justicia no solo nos abandone y no nos cuide, sino que encima falle en contra nuestra”, dice a lavaca Clarisa Gambera, Directora del Departamento de Género y Diversidad ATE Nacional, organización sindical que convoca a parar y movilizar en el inicio del jury. “Es muy importante estar en la calle. Llegamos hasta acá con esta articulación enorme de pedido de justicia que desde un primer momento pudo poner toda la fuerza en la calle para pedir justicia. Y en ese sentido esto es un paso enorme hacia la reforma judicial feminista, un paso que tiene que ver con la experiencia concreta de tener fuerza en la calle y organizada para lograr aquello que enunciamos. Si hay una reforma posible va a ser con nosotras, las mujeres organizadas”.

Otro de los gremios que se suma a la convocatoria es el de trabajadores y trabajadoras del subte. “Entendemos que representa un momento histórico, finalmente un poco de reparación después de una enorme cadena de violencias e impunidad es llevadas a cabo por parte de la justicia patriarcal. Y se hace realidad por la resistencia colectiva”, explica Karina Nicoletta, Secretaria de Género Asociación Gremial de Trabajadorxs del Subte y el Premetro.

Desde la CTA-A convocan a movilizar a La Plata y en otros puntos del país a sumarse de 11 a 12 horas al paro en cada lugar de trabajo, con la foto de Lucía. ¿Por qué? Responde Silvia León, secretaria de género de la Central: “Porque es un logro inmenso que la familia de Lucía con todo el movimiento feminista hemos logrado: llevar al jury a estos dos jueces que dejaron impunes y libres a los femicidas. Para nosotras como Central de trabajadores y trabajadoras es una inmensa jornada. También frente al 25 de noviembre estamos planteando que haya una reforma democrática y feminista que ponga freno a la situación de violencia que seguimos sufriendo las mujeres y diversidades”.

Debora Bertone es Secretaria de Género de la Asociación Judicial Bonaerense, sindicato que nuclea a las trabajadoras y trabajadores judiciales de la provincia de Buenos Aires, y desde donde convocan también a parar y acompañar la audiencia. “Es muy importante esta jornada porque venimos dando esta pelea, como trabajadoras, desde adentro del poder judicial”. Por eso para ellas la convocatoria es una manera más de decirle basta a la cadena de injusticias. Agrega: “Creemos además que las conquista y derechos se ganan en la calle, por eso ahí estaremos”.

A la calle se suma también CICOP, un gremio que representa a les profesionales de la salud de la Provincia de Buenos Aires. Valeria Bonetto, Secretaria de Género del gremio, sintetiza así el por qué: “Estos jueces fueron inoperantes y misóginos. Convocamos porque exigimos una justicia con perspectiva de género y de derechos humanos. No queremos más jueces que dejen impunes a femicidas”.

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Lucas González, el crack fusilado

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Lucas González, de 17 años, fue asesinado por la Policía de la Ciudad tras recibir varios disparos el miércoles por parte de tres efectivos de civil. Ayer, mientras el joven futbolista del Club Barracas luchaba por su vida, la fuerza de seguridad porteña celebraba su quinto aniversario de creación con diferentes actos: cinco años de violencia institucional impune. Quién era Lucas, y qué representa la violencia policial exacerbada contra los jóvenes que se juegan la vida.

Por Facundo Lo Duca. Fotos de Sergio Pisani y Agustina Salinas

Cobertura colaborativa junto a revista cítrica

Toca la pelota cortita, al ras de la cancha, y corre. Lucas González, de 17 años, sabe que en el medio no puede quedarse quieto. El despliegue es importante. Puede dormir la pelota con la suela derecha, aunque le llegue repiqueteando o aguantar la estocada del rival en la línea con el cuerpo tenso, pero saber moverse puede marcarle una diferencia. Entonces avanza: su remera roja y blanca del Club Barracas Central se ondula, el arco contrario se agranda. Avanzar. Como si no importara todo lo demás. Así jugaba y vivía Lucas González.

El miércoles por la mañana, tras terminar su entrenamiento en la sexta división del Club Barracas Central, Lucas y otros tres futbolistas regresaban a sus hogares en un mismo auto. Cuando pasaron por un kiosco, frenaron a comprar un jugo. De pronto, un coche con tres personas se detuvo a su lado. Eran policías metropolitanos de civil ─identificados luego como Juan José Nieva, Fabián Andrés López y Gabriel Alejandro Isass─, quienes les exigieron que se detengan, apuntándoles con un arma. Ante el miedo, los jóvenes aceleraron. Los efectivos respondieron a la fuga con disparos. Uno de ellos impactó directo en la cabeza de Lucas, quien fue trasladado al Hospital General de Agudos Dr. José María Penna. Los otros tres adolescentes fueron detenidos sin ninguna razón y pasaron la noche en un centro de menores. Lucas murió ayer. El mismo día que la Policía de la Ciudad celebró cinco años de su creación con diferentes actos.

“Era un jugadorazo y muy buena persona”, dice Hugo Barras, compañero de equipo de Lucas desde la comisaria vecinal 4D de Barracas. Familiares y amigos del joven se acercaron hasta acá el mismo día de su muerte para reclamar justicia con un mensaje unisonó: basta de gatillo fácil.

David Menéndez, que lleva una bandera de reclamo contra la violencia institucional, también compartió cancha y vestuario con González en el Club Barracas: “Era muy alegre y un buen compañero. Como jugador, un crack. Se comía el medio”, cuenta. Cuando el miércoles por la tarde se enteró lo que le había ocurrido a Lucas a través de las noticias, en donde lo apuntaban como un presunto ladrón que escapó de la Policía, se quedó helado. “Fue muy feo escuchar todo eso de él. Somos pibes que entrenamos y jugamos al fútbol. Nada más. No puede ser que se digan esas cosas. Me duele mucho”, dice.

Los padres y madres de compañeros de equipo del joven también se acercaron a la comisaría. “Pienso que es una más de las tantas muertes de gatillo fácil que sucedieron durante el macrismo y de Larreta ahora. Lucas era un divino, buen compañero, con sentido del humor y solidario”, cuenta Mariel.

“Tenía buen despliegue en la cancha. Buen pie. Todos lo querían. Se sacrificaba mucho por jugar. Viajaba bastante para entrenar y era un pibe muy sano”, dice Sergio, fotógrafo y padre de Camilo, también jugador de la sexta del conjunto de Barracas. “Estamos muy tristes por este asesinato, producto del gatillo fácil y la impunidad. Fue a sangre fría. En ese lugar que hay cámaras, de pronto ahora no las hay o no funcionan. La policía de la ciudad es fascista. Hoy había efectivos por todo el barrio: militarizaron Barracas”.

Juan José Nieva, Fabián Andrés López y Gabriel Alejandro Isass, policías de la Ciudad.

Durante la mañana del jueves, mientras Lucas agonizaba en el Hospital El Cruce, la Policía porteña festejaba su quinto aniversario de creación. Guillermo Madero, director del Comité de Seguridad del Futbol en la ciudad, encabezó un acto en una comisaría donde confesó “orgullo” por esta fuerza de seguridad. A la noche, incluso, había una gala en el Colón para honrar a su labor en Capital.

Los tres efectivos que asesinaron a Lucas formaban parte de la brigada de investigaciones de la Comisaría Vecinal 4D de Barracas, cuyos integrantes patrullan la ciudad vestidos con ropa de civil y en automóviles sin identificación.

En sus declaraciones, apuntaron a los futbolistas como presuntos ladrones que intentaron agredirlos. En las últimas horas, están siendo investigados y fueron pasados a disposición por el ministro de seguridad porteño, Marcelo D´Alessandro.

Entre enero de 2017 y diciembre de 2020, el CELS registró 98 personas muertas a manos de agentes de la Policía de la Ciudad y al menos 23 casos entrarían dentro de la clasificación de casos de gatillo fácil. Cabe resaltar, entre sus víctimas, la desaparición de Arshak Karhanyan joven perteneciente a esa misma fuerza y que fue visto por última vez en 2019, tras conversar con otro agente. Actualmente hay varios efectivos implicados en ese caso, cumpliendo funciones con total normalidad.

¿Feliz aniversario?

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