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San Cayetano desde abajo

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«Hay mucha más gente que otros años»; «la gente necesita comer»; «salimos para hacernos ver»; «esto es luchar por nuestros derechos»; «queremos trabajo digno»; «necesitamos que nos escuchen más»: otro año más la marcha de San Cayetano fue multitudinaria y estuvo cargada de reclamos de derechos y propuestas de medidas concretas para paliar el hambre y la pobreza en los barrios, y también fomentar lógicas productivas por fuera de la especulación y el mercado. Lo que dicen los movimientos sociales -muchos de ellos en el gobierno-, y lo que plantean lxs trabajadorxs de la economía popular ante la crisis social y económica. La voz de las mujeres sin patrón, de las empresas recuperadas, de las vendedoras ambulantes y un pedido unánime: trabajo digno.

Hay datos que se construyen midiendo variables, consultando bibliografía, pero Silvana está desde las nueve de la noche del viernes vendiendo espigas con la estampita de San Cayetano a 100 pesos, sentada en la misma la esquina de Rivadavia y el cruce de la vía del Sarmiento, en Liniers, donde esta matancera de 58 años trabaja hace dos décadas.

Y dice, mientras concreta una venta:

-Hay mucha más gente que otros años.

San Cayetano desde abajo
Foto: Nacho Yuchark

Lo dice a las 8 de la mañana, cuando amanecen las primeras dos cuadras de banderas de los movimientos nucleados en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), y 20 kilómetros antes de la llegada a Plaza de Mayo, momento en que las organizaciones estimarán en más de 300 mil personas esta convocatoria.

Pero lo que dice Silvana es que no hacen falta datos duros para darse cuenta que esta movilización es y será multitudinaria: “La gente necesita comer”.

Los otros años que marca fueron 2016 -la primera-, 2017, 2018 y 2019 -la última antes de la pandemia-, y lo que cristalizó esta fecha durante los cuatro años de macrismo fue a los movimientos sociales como el sujeto político más activo en años de globos neoliberales. Este San Cayetano modo 2021 llega con barbijos, con otro gobierno -que muchas personas en esta movilización integran incluso en cargos de gestión- y en meses electorales, pero también -remarcan- con una agenda propia que llevó a las calles demandas concretas por tierra, techo, trabajo digno y un Salario Básico Universal.

San Cayetano desde abajo
Foto: Nacho Yuchark

En la previa, Lorena y Gladys tienen 43 y 60 años, forman parte de un comedor del Movimiento Evita en Moreno, al oeste del conurbano bonaerense, y se ubican detrás de una camioneta donde llevan dos ollas de 50 litros. “Salimos para hacernos ver porque nunca dejamos de trabajar. Desde el momento cero somos esenciales, pero hace 20 años venimos trabajando en el territorio. El merendero tiene capacidad para 210 personas. Amainó un poco con pandemia, pero seguimos haciendo actividades de todo tipo, desde  manualidades hasta gimnasia, porque la gente necesitaba contención. Eso es cuidado”.

Cuando la marcha comienza, también rugen los tractores de la Federación Nacional Campesina (FNC). “En pandemia fuimos factor esencial respecto al tema de los alimentos”, dice Roberto Solano, coordinador nacional. “Apoyamos las medidas que se tomaron pero también queremos hacer saber que están faltando políticas concretas para llevar tranquilidad a pequeños productores. En el Gran La Plata, el cordón verde más grande de la Argentina, el alquiler de una hectárea supera los 10 mil pesos. Es imposible, y tiene que reverse, porque si no, el pequeño productor desaparece”.

San Cayetano desde abajo
Foto: Nacho Yuchark

Romina Ramírez tiene 36 años y es promotora ambiental de la Rama Cartonerxs del Movimiento de Trabajadorxs Excluidxs (MTE) en San Justo, La Matanza: “Esto es luchar por nuestros derechos. Ponele Covid, ponele crisis internacional, ponele como quieras, pero siempre salimos a luchar cuando necesitamos o nos niegan algo. Muchas familias no tienen nada. Por eso decimos tierra, techo y trabajo: es por todo”.

Graciela -45 años, pechera roja de la UTEP- es del Frente Popular Darío Santillán en el barrio Santa Marta, en Lomas de Zamora, y dice que la marcha hay que dimensionarla desde dos palabras: “Trabajo digno. No somos piqueteros ni nada: somos gente de trabajo. No queremos que nos regalen la plata: queremos un sueldo como se debe”. 

La propuesta de la UTEP respecto al Salario Básico Universal involucraría un piso de ingresos equivalente a un tercio del Salario Mínimo Vital y Móvil y estaría destinado, según especificaron, a “trabajadores y trabajadoras de la economía popular que hoy no están organizados, trabajadoras de cuidados, población rural y estudiantes”.

San Cayetano desde abajo
Foto: Nacho Yuchark

El Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas es uno de las organizaciones que plantea hace años la necesidad de una Renta Universal para asegurar los derechos fundamentales de la población. Su referente es Eduardo Vasco Murúa, hoy Director Nacional de Empresas Recuperadas en la Secretaría de Economía Social, y ya camina por Rivadavia a la altura de Flores. “Esta movilización tiene que ver con el reclamo de más trabajo que está haciendo nuestro pueblo. Los tiempos ya se agotaron y no podíamos estar sin movilizar porque sin presencia en las calles no vamos a generar ninguna condición política para que cambie la política económica del Gobierno. Independientemente de que hay sectores de gobierno popular, hay que presionar para estas reivindicaciones. La UTEP es el nacimiento de un espacio de discusión. Hay que seguir discutiendo, el sindicato tiene que plantear un programa y un método de lucha de acá para adelante”.

Hace unos días, la UTEP informó que el Ministerio de Trabajo otorgó la personería social, un paso en la formalización para el otorgamiento de la personería gremial. 

Sobre el Salario Universal, Murúa observa: “Hace mucho venimos planteando esta necesidad. Lo planteamos como un trabajo”. Y precisa: “Nosotros lo planteamos para el conjunto de la sociedad, no sólo para focalizados. No queremos cambiarle el nombre a un plan diciéndole ´salario´. Y si hablamos de salario, tampoco podemos hablar de $8.000. No hay posibilidad de tener una nación sin trabajo, y no hay posibilidad de tener gobierno sin que incorporemos a todos los desocupados y que haya trabajo concreto. Hay que poder planificar la economía para tener otra patria”.

San Cayetano desde abajo
Foto: Nacho Yuchark

Desde Liniers a Plaza de Mayo, el MNER es una de las organizaciones que encabeza la movilización con dos banderas concretas. Una dice «Mujeres sin patrón». Entre ellas está Gisela Bustos, de la Cooperativa de Trabajo 19 de Diciembre, en San Martín: “Sabemos lo que queremos y así lo demostramos como movimiento en los años de la fiebre amarilla previa al Covid 19, pero también lo sabemos hoy con una agenda propia que compartimos a todo el pueblo. Hoy nos reencontramos en la calle, que es nuestro lugar natural, para reclamar por trabajo genuino. Las recuperadas somos una muestra viva de esa idea al sostener nuestras fuentes de trabajo de forma autogestionada”.

La otra bandera exige por la «Ley de recuperación de unidades productivas», una de las demandas del movimiento. Bruno Di Mauro es presidente de Farmacoop, el primer laboratorio recuperado del mundo, y lo explica así: “Plantea que cualquier fábrica que cierre pueda ser expropiada mediante una ley simplificada para evitar todo el trauma de conflictos que duran meses y años.

«La ley expresa que se declare entidad de bien público a las empresas y se las dé en comodato a una cooperativa de trabajadores para que no se pierda un solo puesto de trabajo más en nuestro país”.

San Cayetano desde abajo
Foto: Nacho Yuchark

En Plaza de Mayo, las columnas que llegan por Avenida de Mayo, Diagonal Sur y Diagonal Norte son recibidas con aplausos y un agradecimiento: “Gracias por militar el cuidado durante este año y medio de pandemia”, dicen desde el escenario.

Desde allí, también, aclaran:

  • “Quien busque participación partidaria en esta movilización se equivoca”.
  • “Tanto desde el oficialismo como de la oposición vuelve el latiguillo gorila de que somos vagos planeros. Necesitamos que nos escuchen más”.
  • “Hay poco empleo y de mala calidad. Casi la mitad de los trabajadores vive por debajo de la línea de pobreza”.
  • “La peor parte la sufrimos lxs trabajadorxs de la economía popular. Somos casi 7 millones en todo el país y la UTEP organiza casi a 1 millón. Tuvimos que inventarnos nuestro propio trabajo. Salimos a recuperar desde el descarte del consumismo. Desplegamos una inmensa red nacional de cuidados comunitarios, bancada por mujeres trabajadoras”.
San Cayetano desde abajo
Foto: Nacho Yuchark

Una de ellas es Carmen Gutiérrez, 44 años, que escucha en la Plaza, y cuenta que el martes se da la primera dosis de la vacuna contra el covid 19. “Venimos luchando por tener un techo donde vivir”, dice esta militante de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) en Villa Soldati, al sur de la Ciudad de Buenos Aires, y trabajadora en una cooperativas de limpieza en el espacio público. “Los alquileres están carísimos y el dinero que percibimos no cubre el costo para acceder a algo mejor. No venimos a incomodar a nadie, sólo a expresar el deseo de más puestos de trabajo. Entrar a un supermercado es un lujo: cobramos $16.000 de salario y no llegamos ni al sueldo mínimo. Venimos solicitando hace mucho que esta situación no se repita con la juventud ni se acople a nuestros hijos ni las nuevas generaciones. En estos tiempos te da miedo salir a cualquier lado. Pero lo que nos saca es la necesidad y nos obliga a seguir luchando. La necesidad arranca desde acá”.

-¿Dónde es acá?

-Desde abajo.

San Cayetano desde abajo
Foto: Nacho Yuchark

Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Atanor condenada por contaminación: La odisea

Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.

Por Lucas Pedulla

Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Agroecología en Misiones: El libro de la selva

Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

Por Evangelina Bucari




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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