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Lo viejo funciona

Por Francisco Pandolfi y Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org
La frase tan famosa por estas horas y que remite a la serie El Eternauta, la sostiene en un pedazo de cartón un jubilado con remera de Independiente. Camina alrededor del Congreso de la Nación con el cartel en alto, mostrando con orgullo su obra artística, como cuando en un ring de boxeo se anuncia el round venidero:
“Lo viejo funciona Milei. Hdp. Lo viejo funciona”.
Este viajero del tiempo se llama Raúl –68 años, pañuelo de Nunca Más al cuello– y vio la serie dos veces. “Luchar sólo no sirve, entre todos tiene que ser, y por eso la serie es una ma-ra-vi-lla –dice, a minutos de una nueva marcha–. Todos tenemos que estar en la misma. Vos fijate que todos los miércoles, aunque llueva o truene o haga frío o haga calor, estamos nosotros. Somos todos viejos. Y estamos todos juntos. Ese es el mensaje que le dejamos a los jóvenes. Que no bajen los brazos. A mí por Tiktok me dicen de todo menos lindo, pero no me importa, porque no nos rendimos a pesar de la edad que tenemos. Esto es para nosotros, para mis nietos, y para los que vienen después. Ese es el mensaje”.
El viajero Raúl y la frase que hoy da vuelta al mundo –por obra y gracia de la serie basada en la historieta del desaparecido Héctor Germán Oesterheld, llevada a la pantalla por el director Bruno Stagnaro– está hecha sobre una caja de pizza, con marcador negro.
Porque lo viejo, también, es creativo.

Lo viejo sirve
Otro viajero es Rubén, 72 años, que observa la viñeta de este Congreso distópico. “Está lleno de cascarudos”, dice, en otra referencia a la historia creada por HGO junto al dibujante Francisco Solano López en 1957, aunque lo que rodea al palacio no son seres alienígenas que siguen órdenes de un Mano o de un Ello, sino gendarmes, prefectos, policías federales y aeroportuarios. “Solos no gana nadie, y por eso todo lo tenemos que hacer en equipo –apunta–. Pero todavía no estamos con la capacidad de juntarnos y unificarnos para pegarle al Gobierno con un solo puño. Si no nos juntamos, los cascarudos siempre nos van a ganar. Y siendo ateo traigo a colación a Francisco, con esto de que lo viejo funciona, porque él le dijo a los jóvenes: ‘Ustedes corran, pero nosotros enseñamos el camino’”.
Ana María, 75 años, jubilada de ceremonial en el Ministerio de Trabajo, también relaciona a la serie con un cartel: “Hay una batalla de los jubilados sin armas y con hambre contra los cascarudos los miércoles aquí. Nadie se salva solo”. Ella es de la generación de los setenta, leyó la historieta entonces, y hoy trajo el cartel porque los miércoles tendrían que ser multitudinarios: “A los viejos nos están matando, nos sacan los remedios, y nadie puede vivir con 360.000 pesos como viven 5 millones de personas. Lo viejo sirve porque lucha”.
Eduardo López, 68 años, pechera blanca de Sindicato de Jubiladxs, albañil, no vio El Eternauta pero su hija sí, y se emociona porque ella –“Fue ella”, remarca– quien unió la historia con lo que él siempre le contó: «Los Montoneros, la gloriosa jotape, el día que ganó Cámpora y sacamos a todos los presos, los 30.000 desaparecidos, la lucha de las Madres. Había mucha conciencia y hoy tiran droga en los barrios para que los pibes no piensen. Pero vamos a salir, más temprano que tarde vamos a tener la Argentina que tuvimos».






Lo viejo acciona
La creatividad no sólo pasa por hacer lo que nadie está haciendo (poner el cuerpo sistemáticamente, semana a semana) sino también desde el plasmar las ideas.
Se lee en carteles y banderas enunciados comos estos:
- “Gobierno de ideas cortas, necesita bastones largos”.
- A más represión, mayor resistencia. Pimienta y gas son para cocinar”.
- “Las canas no le tienen miedo a los canas”
Roxana tiene una cartulina celeste que dice: “El bono está congelado como el corazón de Milei”. Su argumento: “Este gobierno es criminal, y no sólo con nosotros, es general; con los científicos, con la soberanía, están entregando todo. No es un Presidente, es un títere del poder. No hay otra que unirnos y eso significa que los miércoles deberíamos ser muchos más. Que esté de moda El Eternauta nos tiene que obligar a ver que si hoy un jubilado no tiene para comprarse un remedio, imaginate para ir al teatro, o al cine. Ni hablar para ahorrar algo. No hay acceso a lo más básico que es la alimentación. Y encima nos pegan.
¿Qué ve de El Eternauta en este presente? “La lucha por salvarse solo, veo a mucha gente que no le importa el otro, pero también la contraposición de asociarse, de mancomunar los esfuerzos para salvarnos todos, los destellos de solidaridad que hacen que sigamos movilizándonos y seguir luchándola. No hay otro camino que el pueblo se levante, porque no contamos con el apoyo de legisladores ni jueces ni periodistas ni sindicatos. Pareciera que cada uno hoy cuida su quintita y así seguro no vamos a mejorar. Para cuidar a la patria, nos tenemos que unir”.




Miguel, 86 años, y otro cartel: “Como pizza, están vendiendo a la Argentina en porciones”. El dibujo es de una grande que podría ser de muzzarella, sino estuviera clavada con banderas de Estados Unidos, Inglaterra e Israel. “Estamos cagados de hambre, y los que no lo están es porque los ayudan sus hijos -dice, sin vueltas-. ¿Cuánto gana un jubilado? ¿Qué hacemos con 300 mil pesos? En el gobierno están los herederos de la Revolución del 55, que volvieron en los 90, en 2001, con Macri y ahora en el gobierno de Milei. Esta es la triste historia de la pobre Argentina”. Y agrega: “¿El Eternauta? ¿Ir a un teatro? Escuchame una cosa: hasta que estaba Cristina, iba dos veces por semana a la pizzería con mi pareja, me tomaba una birra, me comía una pizza y hasta me podía ir a un telo. Desde Macri para acá, no puedo hacer nada de eso. Y hoy ni siquiera te dan los preservativos gratis”.

Lo viejo enseña
Dalma, 67 años, jubilada de la ANSES, y una puesta en valor: “Siempre se dice que somos unos viejos meados, que no servimos para nada, y todo el tiempo nos quieren desvalorizar. Pero vos fijate que pasaron 40 años y una historia no perdió su valor». El mensaje de esta viajera: «A los jóvenes que se sumen a la lucha. Que no nos miren como bichos extraños. O que hagan su camino propio, pero hay que andar, sin esperar que nos marquen qué hacer. Y que la lucha no está en las redes, que es donde capaz nos ven, sino acá en la calle”.
Rubén, 77 años, jubilado autónomo, la escucha y se suma: “La inteligencia está en nuestra cabeza, y no en una computadora detrás de un vidrio. La semana pasada en España hubo un apagón masivo por el consumo de energía, ¿de qué sirvió entonces la inteligencia artificial?”. Su mensaje, traído en el tiempo cada miércoles, busca construir canastas y maples: «Falta solidaridad, memoria y mucho pero mucho producto de gallina. Nosotros somos los que ponemos todos los días, y las compañeras el doble que nosotros».
Yiyi, 67 años, profesora de arte, leyó la historieta en su juventud y todavía no sabe si quiere verla para conservar el recuerdo de la “buena literatura”, dice, y subraya: “Hay que recuperar la identidad como pueblo, que se ve en la juntada de amigos, en el truco. Hay algo ahí de la clase media que tiene que volver a poner el cuerpo”. Como otra viajera del tiempo, deja una enseñanza: “Salir del algoritmo para salir a la calle, pero no sólo para venir acá y pelear con nosotros, sino también a actividades de debate, o hasta bailar tango. Vivir”.






Las asociaciones con El Eternauta no sólo aparecen en las palabras de jubiladas y jubilados. Aparecen en los cascos de los laburantes de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad que registra una nueva represión de parte de las Fuerzas. Se ven en las máscaras de quienes integran la Comisión por la Memoria, que inspecciona cada una de las protestas. Figuran en las antiparras y anteojeras de las y los fotoperiodistas que intentan resguardarse de otro lanzamiento de gases.
Pero la ronda, como siempre, es reprimida: 58 personas heridas, según la Comisión Provincial por la Memoria (CPM). Hay fotógrafos y periodistas que por un tiempo largo no vivieron en el país y se sorprenden de la escena: “¿Es siempre así?”, preguntan, ante colegas que son atendidos por profesionales del Cuerpo de Evacuación de Primeros Auxilios (CEPA) por gases, ante jubilados que muestran heridas sangrantes en brazos y muñecas, o ante el cura villero Paco Olveira con un corte profundo en su ceja derecha. “No sé si fue un palazo o con el escudo”, dice Paco, quien fue arrastrado por un cordón de cascarudos federales al tratar de evitar la detención de una persona. “Ante el gas que nos tiran, hay que seguir respondiendo con justicia social”, afirma el Padre.





La jornada concluye, de todas formas, con cortes de calle y semaforazos. Y, como cada miércoles, las jubiladas y los jubilados saludan a los cascarudos federales: “Acá estamos los meados, los cagados y los gaseados, y acá estaremos el miércoles que viene”.
Hoy también se cumplen nueve semanas de la brutal represión del 12 de marzo, y desde el hospital Ramos Mejía llega la mejor de las noticias: después de 55 días en terapia intensiva, Pablo Grillo salió a pasear por el hospital. “No fue a hacerse ningún estudio ni chequeo, salió a disfrutar un poco de aire fresco y recorrer los balcones”, cuentan familiares y amigos. “La alegría es total. El agradecimiento es eterno”, agregan.
Pablo salió de su habitación de terapia intensiva, por primera vez desde aquel 12 de marzo donde un gendarme le fracturó el cráneo con una granada de gas lacrimógeno cuando estaba ejerciendo su oficio de fotógrafo.
Pablo salió de su habitación un miércoles por la tarde.
No podría haber sido de otra manera.
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Córdoba contra la reforma laboral

Córdoba amaneció este jueves paralizada y movilizada desde la madrugada y hasta después del mediodía. Cortes simultáneos y coordinados bloquearon los accesos a la ciudad desde las 6 de la mañana mientras se nutrían las columnas gremiales que marcharon hacia el centro cívico, que un cordón policial mantuvo aislado para impedir la concentración.
Se improvisó entonces un escenario desde un camión desde el cual Mariana Mandakovic, representante de Cispren –sindicato de prensa cordobés– y secretaria adjunta de la CTA, leyó uno de los dos documentos que sintetizan las exigencias de cuarenta organizaciones sindicales de todo el país. “El único antecedente similar a la reforma laboral propuesta por el gobierno de Milei tuvo lugar en 1976, con la dictadura cívico militar”, denunciaron.

El palco del acto en Córdoba. (Fotos: prensa del sindicato de Aceiteros).
Entre los puntos conflictivos que la reforma laboral propone, destacaron: ruptura del sistema de negociaciones colectivas, restricciones al derecho de huelga, financiamiento de despidos con recursos del sistema de seguridad social y la institucionalización del techo salarial y los límites a las paritarias.
El otro documento estuvo dirigido al gobernador Martín Llaryora. “Las provincias están quebradas por culpa del programa económico de Milei y no por los trabajadores. No tiene que ser cobarde. Anímense a enfrentarlo”, exigieron.
El plan de acción contra la reforma laboral tendrá continuidad la próxima semana en Rosario con una movilización convocada a las 11 de la mañana del 10 de febrero. Para el día siguiente, miércoles 11, los gremios anunciaron un paro general, ya que el Senado votará el controvertido proyecto.
La movilización cordobesa fue convocada por la CGT y las dos CTA de la provincia y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) nacional. “No hay otra alternativa que la lucha y demostrar el descontento ante esta mal llamada reforma laboral que es totalmente regresiva. No tiene ningún artículo que beneficie a los trabajadores”, sintetizó Rubén Urbano, secretario general de la UOM de Córdoba.

El cerco policial frente a la movilización.
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Represión contra jubilados: La debilidad de la fuerza

El Gobierno exhibió este miércoles un nuevo signo de debilidad al reprimir otra pacífica marcha de jubiladas y jubilados. Hubo cuatro personas detenidas, 35 heridas y dos debieron ser hospitalizadas. (En la imagen de portada se ve una de las dos detenciones que sufrió el cura Paco Olveira).
A una semana de la sesión en el Senado que discutirá la aprobación de la reforma laboral, la violencia desplegada contra personas mayores, con discapacidad y trabajadores y trabajadoras de prensa se entendió como el despliegue de un show destinado a disuadir una protesta cuyos alcances no prevé.

Foto: lavaca.org
De lo contrario, no puede entenderse el absurdo de cómo el sacerdote Paco Olveira fue detenido dos veces.
O la forma en la que se llevaron en un camión del Servicio Penitenciario Federal a Miguel Ángel, un jubilado con problemas en el corazón.
O la manera en la que dos oficiales federales se llevaban a Fernando Quintero, un jubilado con muletas, al que soltaron porque empezó a convulsionar.
La violencia y la arbitrariedad de cientos de efectivos (?) contra quienes se manifestaban puede ser leída como un síntoma de la fuerza y lo genuino del reclamo.
El temor estatal al registro de esos hechos también llevó a las fuerzas a pegar y gasear a periodistas y fotógrafxs que, durante la mañana, se habían movilizado al Senado para hacer una conferencia como acción en contra de la derogación del Estatuto del Periodista.
Luego de la escenificación de la violencia, la marcha se hizo como cada miércoles, y algunos siguieron para acompañar el cabildo realizado en el Hospital Garrahan en contra del despido y persecución a las y los profesionales que lucharon por la mejora de sus condiciones laborales. Como cada jornada, también cantaron contra la CGT («a dónde está que no se ve»), cuyo Consejo Directivo se reunirá este viernes para definir si realizará alguna acción de cara al miércoles que viene.

Foto: lavaca.org
Los datos de la violencia
La Comisión por la Memoria informó que cuatro personas fueron detenidas, más de 35 resultaron heridas y dos debieron ser hospitalizadas. Los principales párrafos del informe:
“Jubilados, personas con discapacidad y manifestantes fueron víctimas de un desproporcionado dispositivo de seguridad que contó con la presencia de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de detención y motorizada de la Ciudad de Buenos Aires (GAM)”.
“La Policía Federal acorraló a los manifestantes en la esquina de Callao y Rivadavia y con empujones, golpes con escudos y gas pimienta, logró desalojarlos hacia el centro de la plaza. Posteriormente, la Policía Federal armó sucesivos cordones policiales que fueron apostados sobre Av. Rivadavia hasta Avenida de Mayo y San José, donde además ubicaron un camión hidrante, que evitaba totalmente el paso de personas hacia la zona de Congreso o 9 de Julio”.
“Cuatro personas resultaron detenidas: Miguel Ángel Caly, Ivo Enríquez, Francisco “Paco” Olveira y Fidel Tomas Bravo. Más de 35 personas resultaron golpeadas o heridas por gas pimienta, padeciendo irritación en los ojos y la piel; dos de ellas tuvieron que ser hospitalizadas por crisis convulsivas, previamente atendidas por CEPA y el equipo de monitoreo de la CPM”.

Foto: lavaca.org
“En nuestra calidad de Mecanismo Local de Prevención de la Tortura monitoreamos el despliegue de las fuerzas represivas y junto al @argentinacepa asistimos a las víctimas de la represión. Esta tarea de control forma parte de las actividades desarrolladas con el @cnpt_argentina y el @mlptcaba”.
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El Garrahan movilizado frente a las amenazas oficiales: «¿qué miedo vamos a tener?»

El gobierno amenazó con nuevos despidos en el Garrahan, que el año pasado había conseguido una histórica actualización salarial del 61%. La explicación de la situación, lo que dicen las madres de los niños internados, la importación de material de descarte como si fuese una gran noticia. Las acciones, el cabildo abierto, y cómo se organiza la posibilidad de poner límites frente a los atropellos.
Por Francisco Pandolfi
El Jefe de Gabinete del gobierno nacional –y también vocero–, Manuel Adorni, lanzó este martes un tweet como nueva avanzada contra el Hospital Garrahan. Amenazó con el despido de 10 trabajadores y sancionar a otros 29, muchos de los cuales estuvieron al frente de los reclamos en 2025.
En las peleas de ayer, se sustenta la amenaza de hoy: el año pasado los trabajadores lograron un aumento salarial –histórico, inusual– del 61% en el salario básico luego de meses de protestas, asambleas y 32 huelgas.
Como respuesta al (nuevo) amedrentamiento protagonizado por Adorni se convocó a una conferencia de prensa para este miércoles al mediodía: “Nos castigan por defender al Hospital”, denunciaron en la explanada del Garrahan, símbolo de la salud pública argentina: se atienden anualmente más de 660.000 niños de todo el país, se realizan 12.000 cirugías complejas y se trata el 40% de los casos de cáncer infantil.
El sumario
En la conferencia, distintos delegados se pasan el micrófono, la palabra, las ideas, y la bronca.
Alejandro Lipcovich, administrativo y representante de ATE. Dice que el ataque es 100% político y decidido por la Casa Rosada. Y dice también que las autoridades del hospital son meros apéndices, “chirolitas” (por el antiguo muñeco de un ventrílocuo) de este poder de turno.

¿El origen del ensañamiento?: “Pocos días después de conseguir el aumento salarial se inició el proceso sumarial, que institucionalmente se supone es interno, que debe seguir una serie de pasos, que todavía no concluyó porque las personas acusadas de hechos ridículos ni siquiera habíamos sido notificadas”.
Los hechos ridículos: “Fuimos a protestar frente a la Dirección por algo tan elemental como nuestro derecho a huelga y que no nos descuenten el salario por ejercer un derecho constitucional. Atacan a los sindicatos y a los compañeros que estuvimos al frente porque el vaciamiento no cesa en el hospital, desamparando los tratamientos de los niños”.
Norma Lezana, nutricionista y Secretaria General de la Asociación de Profesionales y Técnicos, hace 39 años trabaja acá: “Fuimos a la Dirección para pedir una mesa de diálogo, que alguien nos escuche; eso exigimos el 31 de octubre tras un año y cuatro meses sin respuesta. Lo que respondieron fue descontarle, a sueldos de un millón de pesos, hasta 600 mil. ¿Por qué? Por luchar ante una dirección sorda”.
¿Qué miedo vamos a tener?
Además de a Adorni, se apunta a Milei –Javier, presidente–. A Lugones –Mario, ministro de Salud–. A Pirozzo –Mariano, el interventor–. “Nosotros estamos en un proceso sumarial y el informe lo hace la sumariante Fernanda Marino, que depende del Consejo de Administración y del Poder Ejecutivo. Es escandalosa y grave esta terrible intervención del gobierno y el tweet de Adorni refleja que el proceso sumarial está totalmente viciado”, denuncia Lezana.
Agrega lo actual: “Presentamos un amparo sindical sobre el cual la justicia no se expidió, pero el Poder Ejecutivo ya determina que estamos cesanteados y deberían sacarnos los fueros, entonces no tenemos ninguna garantía. Nosotros todavía ni pudimos ejercer nuestro derecho a la defensa. Es pura arbitrariedad”.

Sentencia: “Lo que quieren hacer es privatizar nuestro hospital. Pirozzo viene acá a hacer su trabajo, lo mismo que hizo al despedir a más de 200 trabajadores del Bonaparte y más de 100 en el Sommer”.
Bárbara Acevedo es enfermera focalizada en la adolescencia. Lleva en la mano un cartel: “Abajo los sumarios, arriba el Garrahan”.
Dice: “Qué miedo vamos a tener contra las sanciones si sostenemos el hospital junto a las madres que todos los días enfrentan la enfermedad y la muerte de sus hijos; qué miedo vamos a tener si sostenemos esta realidad sobre nuestros hombros”.
Una de esas madres está acá y se llama Florencia, es de Tierra del Fuego y es la mamá de Simón. Simón está internado desde hace varios meses, tiene leucemia y acaba de recibir un trasplante de médula. Florencia dice, entre lágrimas: “Gracias a estos profesionales Simón está vivo, ellos le salvaron la vida en un momento en que el hospital se está quedando sin médicos, enfermeros, farmacéuticos”.
Importando lo que no funciona
Una de las enfermeras que conoce a Simón es Mercedes “Meche” Méndez, enfermera de Cuidados Paliativos del Garrahan. Pone el foco en otro tweet de Adorni, publicado este lunes: “A partir de ahora, las clínicas y hospitales de todo el país podrán importar equipamiento médico usado. Menos costos y burocracia, más calidad al servicio de la salud de los argentinos. Fin”.
Meche dice a lavaca: “Es aberrante, criminal y ya lo vivimos en los noventa. Te mandan lo que en otros países del supuesto primer mundo está en desuso y no funciona bien. Implica una falta de seguridad absoluta, tanto para el profesional como para el paciente. No es una mejor calidad en la salud, al contrario. Nosotros debemos aspirar a un hospital con los mejores equipos, no el descarte. Esto es muy peligroso”.
Por la tarde, las y los trabajadores hicieron un cabildo abierto junto a distintas organizaciones para compartir distintas miradas sobre la reforma laboral que el gobierno aspira a que se apruebe en el Congreso.
Definieron hacer una asamblea interna el lunes y ahí determinar los pasos a seguir. Explica Norma Lezana: “No estamos cesanteados, ni suspendidos. Acá estamos, fuertes, en la lucha y en alerta. Ayer temblé cuando recibí la notificación y hoy, con esta convocatoria masiva, tengo la certeza de que acá hay valentía para pelear y seguir defendiendo el hospital”.


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