Actualidad
Miércoles en las calles: Congreso, Plaza de Mayo, Constitución

La marcha de jubilados en Congreso y el protocolo inútil de Patricia Bullrich: los jubilados se fueron a Plaza de Mayo a acompañar a quienes reclamaban en el Garrahan. La policía los siguió y provocó enfrentamientos, golpes, heridos y una mujer fracturada. Más tarde, un segundo anochecer en San José y Humberto 1º, en apoyo a CFK y rechazo hacia una condena amañada.
Por Lucas Pedulla
Fotos Juan Valeiro y lavaca.org
Son las 18.45 de su segundo día de condena cuando Cristina Fernández de Kirchner sale al balcón de la casa de su hija, en San José y Humberto 1°, en el barrio porteño de Constitución, a saludar a una calle que la ve y enloquece.
«Cristina, aguante todo», grita un hombre barbudo.
«Cristina, acá estamos», grita una estudiante.
«Cristina, cuando sea grande quiero ser como vos», grita un señor canoso que bordea la jubilación.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
La calle canta el Himno, la Marcha y Che Gorila como hits populares, entre perfume de chori ($7.000), remeras de Néstor y Cristina ($15.000, «a precio bien peronista», dice Aaron), pines de pañuelos de Madres y dedos en V (uno $1.000 y cuatro por $3.000), stickers de Perón (tres por $1000), y un negocio que entendió todo al vender latas de cerveza y pebetes con C5N de fondo: toda una economía que se puso en funcionamiento por miles de personas que hace dos días no abandonan –ni abandonarán– estas calles.
Al lado del negocio de la tele, desde la puerta de su casa, detrás de una reja, asoman los bracitos de Cintia, 11 años, que sostiene un cartel con un corazón que dice «Cristina, te amo», y ve todo lo que pasa en la vereda de su casa con ojos brillosos.
«Cristina fue nuestra mejor presidenta y a todos los niños nos dio Paka Paka, que nos enseñó mucho de la revolución, de Malvinas, de ciencias sociales, de ciencias naturales, matemáticas y lengua», dice y cuenta que le gusta Zamba, a quien ahora quieren reemplazar con dibujitos que reivindican a econochantas liberales. Pero Cintia habla con orgullo de que todo esto esté pasando ahora nomás en su barrio, en su cuadra, en su vereda. «Gracias Cristina. Por todo», se despide, y sigue mostrando su corazón.
De fondo, como si la calle estuviera escuchando lo que dice esta niña de 11 años, se canta: «No nos han vencido».
El piquete marca Bullrich
El segundo día de la condena a la expresidenta cayó miércoles y eso significa marcha de jubilados.


Policía interrumpiendo el tránsito: el protocolo cada vez más absurdo y caro. Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Algo habrá percibido el Ministerio de Seguridad, al mando de Patricia Bullrich, que realizó el piquete más grande del mundo: valló el Congreso de punta a punta, desde Yrigoyen a Rivadavia, con las calles laterales también valladas, y desde Sáenz Peña hasta Ayacucho (cinco cuadras) interrumpiendo todo tránsito por Rivadavia, Entre Ríos y Callao, entre otras. Todo con el tremendo costo que implica semejante operativo inútil.
Margarita, de Formosa, llegó a la Plaza de los Dos Congresos con una bandera argentina atada al cuello. «Me parece que están presionando mucho para que el pueblo salga a la calle porque esto no se aguanta más», interpreta. «Cristina hizo un sacrificio porque era la única forma de que el Partido Justicialista se junte. Se jugó, como siempre se jugó por nosotros. Me dolió. Porque ella dio mucho. Tengo bronca, porque mientras ella va presa, ¿Macri, Milei y su hermana qué?».

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Estela, 63 años, de Avellaneda, tiene un cartel que dice «Milei estafador» con una firma: «Jubilada en la trinchera». Cuenta que entró en la lucha porque ya no se bancaba más verlo por la tele: «Seguimos sobreviviendo, porque vivimos al día a día, ya no sabemos si comemos como comíamos antes. Es hoy. Es un ensañamiento con nosotros tremendo».
Sorpresa y violencia
En la asamblea de jubilados alguien propuso que el uso de micrófono fuera breve para poder marchar a Plaza de Mayo y unirse con la movilización de profesionales de salud del Hospital Garrahan, que habían convocado a las cuatro de la tarde. «Veremos si vamos por la vereda», dice. «El que no pueda caminar, en transporte».

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Pero la marcha de jubilados tomó un rumbo inesperado. Frente al extraño protocolo que impedía el tránsito en todo Congreso, las organizaciones de jubilados y jubiladas decidieron marchar por Avenida de Mayo. De entrada había quedado claro que el operativo estaría a cargo de la Policía de la Ciudad: no se vieron los efectivos federales habituales de Gendarmería, Prefectura (PNA), Policía Federal y de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Un síntoma de no querer provocar una mecha que reaccione contra el protocolo oficial del Gobierno.
De todos modos, la policía antimotines trató de comprimir esa marcha para dejar una vía libre por Avenida de Mayo (cosa absurda, por la cantidad de periodistas que estaban del otro lado que también interrumpían el posible tránsito).

Los manifestantes fueron superando los escollos policiales, que seguían empujando y perturbando una marcha totalmente pacífica. Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Al 1400 de Avenida de Mayo una de las manifestantes, Cintia Castellanos, fue golpeada por esa violencia policial y sacada por la gente con su pie casi colgando de su pierna por una brutal luxación o posible fractura. Fue velozmente atendida por una médica y por un grupo de voluntarios de chaleco naranja del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA).


Foto: lavaca.
Lavaca pudo conversar con Cintia: “Uno de los policías cayó al piso y vinieron sus compañeros como a sacarlo. Ahí me tiran a mí al piso sobre el mismo policía, y se me cae otro policía encima. Cuando me quise levantar, me volví a caer por lo que me habían hecho en la pierna. La policía me quiso agarrar pero por suerte uno de los chicos que estaba ahí me cargó a upa porque me querían hacer parar y yo no podía”.
Con la pierna rota, los voluntarios del CEPA la llevaron hasta Rivadavia y Sáenz Peña a esperar una ambulancia del SAME que dos horas después aún no había llegado.
Contó Cintia que llegó a la marcha con compañeros suyos de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), donde estudia la Tecnicatura de Minoridad y Familia: “Me faltan tres materias”. Agregó: “Vine autoconvocada porque esta situación que hay con las jubilaciones, con la salud, con la discapacidad, es insostenible. No se puede más con este gobierno”. Cintia trabaja en un hogar de adultos con discapacidad intelectual.
Pasó las horas en el piso esperando la ambulancia junto a los afiches con los rostros de los miembros de la Corte Suprema de Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rozenkrantz allí definidos con un solo concepto: “Corruptos”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Diagnóstico del Garrahan
La columna llegó a Plaza de Mayo y un jubilado se reía. “Al final los que marcharon por la vereda fueron ellos”, dijo señalando a los efectivos de la Ciudad. En la Plaza, había otras banderas de las habituales que se ven todos los miércoles: a las de la UTEP y ATE, se sumaban CTA, La Cámpora, Movimiento Evita, El Hormiguero. El arco político iba, además, desde la participación de Myriam Bregman a Victoria Donda. Esa movilización recibió la de profesionales y familias del Hospital Garrahan, ahogado por el ajuste presupuestario con sus trabajadoras y trabajadores con salarios indescriptibles. Un cartel trató de poner palabras a la situación: “Senador: $9.500.000. Tramo técnico hospital: $700.000”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
La marcha llegó con un camión que ofició de escenario. Desde allí, el actor Osky Guzmán arengaba: “Viva los trabajadores del Garrahan. ¡No tenemos miedo!”, agitaba.
Debajo, frente al Cabildo, escuchaban Guadalupe –48 años, jefa clínica de Epidemiología– y Miriam –57 años, médica hematoncóloga–. “El conflicto salarial repercute en nuestro día a día de múltiples formas –explica Miriam–. Estamos sobrecargados y con salarios de miseria: un médico con seis años, con una especialidad de pediatría de cuatros años más, y con una especialidad como la nuestra que son otros cuatro años, se lleva $1.800.000. Trabajamos de más, porque nunca es tu horario real, y esas horas de más la contraprestás con tu sueldo. Pero la hora de guardia, en un hospital de la Ciudad, la cobran el doble que en el Garrahan. Entonces tenés muchísimos compañeros que se están yendo”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Guadalupe suma: “Se va y la cuestión no es que cae el hospital, sino la salud pediátrica del país. Si el Garrahan no está, no hay otro que lo reemplace: acá derivan muestras para el Laboratorio de todo el país, derivan pacientes. Sentimos que el hospital se está desarmando y no hay nadie que dé una respuesta para sostenerlo. Por eso nos llama la atención el silencio de gobernadores y ministros provinciales, porque recibimos consultas de todos lados. Con el hospital, en realidad, lo que se cae es una red pediátrica armada”.
Cuentan que a los residentes los “apretaron” amenazándolos con que tenían sus telegramas de despido si seguían con las medidas de fuerza. “Somos médicos, nadie quiere este conflicto, queremos poder vivir y trabajar de los que nos gusta –describe Guadalupe el clima “triste” que se vive dentro del hospital–. ¿Qué mensaje le das a un pibe que se está por recibir mostrando que apretás a un residente por querer defender sus derechos?”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Sobre estos días agitados, Miriam mira la plaza y dice que le “dolió” lo de Cristina: “Creo que tiene que haber más gente en las calles. Tanto que cantamos que si la tocaban a Cristina qué quilombo se iba a armar, bueno: le quisieron pegar un tiro en la cabeza, ahora la condenaron. Esto debería estar explotado”, dice y se afirma: “Tenemos que ser más”.
Tomas de facultades
Horas después de la condena de la Corte, muchas universidades y facultades votaron la toma de las instituciones en señal de repudio, con apoyos que van desde el Frente de Izquierda hasta Patria Grande. Una de ellas es la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, que está a la vuelta de la casa de Cristina, sobre Santiago del Estero al 1000.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Son las 20.30 del miércoles y están en asamblea. Juana, 24 años, estudiante de Sociología, militante de Patria Grande, acepta hablar desde la puerta. “Como conducción del centro de estudiantes tomamos la facultad por una cuestión de seguridad –argumenta–. Estamos a una cuadra y media de la casa de Cristina y sabíamos que íbamos a ser un centro de refugio: abrimos las puertas para que toda la población que quiera movilizarse y tenga frío, hambre o quiera ir al baño, pueda pasar. Es devolver algo de lo que la gente nos da”.
Explica que harán asambleas para discutir los próximos días. Mientras tanto, ¿cómo se sigue? Juana es sincera: “Estoy preocupada por mis sentimientos. Por qué: me enojé mucho más con la Ley Bases que con lo de ayer, pero sé que lo de ayer fue más grave. Desde que asumió, este Gobierno nos está interpelando a naturalizar lo que pasa. Vengo acá, milito, pero lo que a uno lo emociona, se pierde, y si se pierde en alguien que es militante, upa: ¿y al que no milita? Tengo mis convicciones: voy a laburar, vuelvo, milito acá y en el barrio. Pero interpela: el accionar es racional, pero también emocional”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
¿La condena puede encender una mecha? Juana piensa: “Enciende, pero me pregunto a dónde se dirige y cómo podemos dirigirla, racionalmente, a algo mejor. No sé si esta será la situación que promueva una rebelión popular, ojalá que sí, pero sí hay que plantear esta emocionalidad que la derecha impone para evitar naturalizar el terror”.
Construir algo nuevo
De vuelta frente a la casa de Cristina, dos chicas que toman mate también vienen de la marcha de jubilados y el Garrahan. Marina, 32 años, de Parque Chacabuco, desempleada desde diciembre “Este gobierno no se aguanta más. Por eso fui a Plaza de Mayo y vengo acá: Cristina representa un modelo de país”. Su amiga, Paula, 27 años, cajera, de Liniers, cuenta que el alquiler le subió $120.000 y que tuvo que volverse a vivir con su familia: “Ojalá de esta calle salga la unión. Se meten con Cristina porque es una figura femenina y lo más fuerte que tenemos. Todos los derechos que tenemos no son porque salió el sol y a alguien se le ocurrió. Hubo lucha. Corrió sangre. No dejemos que nos lo quiten”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
El flujo de personas no cesa. Las calles de San José y Humberto 1º son dos ríos que confluyen mutuamente, porque la gente que se va es reemplazada por otra que llega. Guadalupe –46 años, de Villa Luro –, Romina –47, de Parque Chacabuco– y Vanesa –47, de Boedo–, son tres amigas que van a quedarse, al menos, unas horas más. “Para bancar –dice Vanesa, bien clarito–. Es el momento en que tenemos que estar nosotros presentes para bancar este proceso tan injusto. Es el momento de que vean que no somos dos gatos, sino muchísimas personas”.
Romina coindice: “Es el momento de mostrar nuestro disgusto con este gobierno. Llevarse a Cristina por delante es llevase todos los derechos ganados. Es lo que faltaba para destruirnos. Todos los días tenemos un drama social. Están tocando todas las fibras. Si la sociedad no se levanta y sólo disfruta de las conquistas ganadas por este movimiento, tenemos un problema. Espero que esto conmueva, que la gente entienda que es grave”.

Foto: Juan Valeiro para lavaca.
Son horas complejas para encontrar las palabras que expresen qué se siente o qué hay que hacer, ¿qué se animan a arriesgar en esta calle que no para de colmarse?
Vanesa: “Queda la organización del pueblo. Bancamos a la compañera, pero también nos bancamos a nosotros. Es el momento de construir algo nuevo. Hay hacerlo como pudimos hacerlo con Néstor, después con Cristina, y ahora con quien toque. Pero hay que organizarse desde las bases”.
Romina: “Ojalá esto no sea un foco sino algo que se vaya replicando. Hoy escuché una frase que me gustó: que en estos momentos el peronismo se siente como pez en el agua. Confío en eso. Como un deseo”.
Actualidad
Incendios en Chubut: “Se está quemando nuestra historia”

Hace un mes, después de una tormenta eléctrica, se detectó un foco de incendio en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Con medios aéreos y no sólo terrestres, se hubiese apagado rápido. Hoy, Los Alerces arden. Reproducimos esta nota de las y los Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales. «No fue sólo la sequía, es un Estado irresponsable».
Por Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales.
Foto de portada: Mariano Silvester.
El Parque Nacional Los Alerces es una de las áreas protegidas más bonitas del país. Es un lugar que ha sido cuidado y protegido desde 1937. Un parque que por su belleza paisajística y cuidado tan extremo fue declarado Patrimonio Mundial en junio de 2017.
Este parque, el nuestro, es el único Parque Nacional que cuida y protege la especie arbórea más longeva del mundo, el Fitzroya cupressoides, El Alerce Patagónico, el abuelo como los conocemos desde siempre. Esta especie arbórea habita el bosque andino patagónico desde hace 5486 años aproximadamente.
El Parque Nacional Los Alerces es la única área protegida de nuestro país que protege, entre otras especies, al bosque de Alerce que crece en la zona núcleo del Parque Nacional, en el bosque Valdiviano. Para conocerlo, embarcábamos en Chucao y navegábamos para visitar al abuelo de 2600 años: ahí, en la zona intangible comenzó el incendio, donde conviven Alerces, Coihues, Ñires, Lengas, Cañas Colihues, Huan Huan, entre muchas especies más. Cada árbol, cada arbusto del bosque es un refugio y hogar de diferentes aves, insectos y animales, como el Pudú (el ciervo más pequeño del mundo), el Huemul (Patrimonio Natural), Monito del Monte, Gato Huiña, Gato Montes, Pumas, Chucaos, Pájaros Carpinteros y más y más.

Seccional Lago Verde
Preguntas sin respuestas
Lo más bello de este parque es su gran y variada biodiversidad, ese gran ecosistema prístino, bien equilibrado que se está ardiendo. Hoy se está quemando todo nuestro Parque y nos toca el alma no sólo a los que habitan y trabajan de manera directa en el área protegida, sino que nos afecta a todos.
¿No había ningún avión hidrante o helicóptero que pudiera llegar a ayudar a los pocos brigadistas y guardaparques que están poniendo el cuerpo desde diciembre? Ahora está en llamas la zona Núcleo, el corazón de nuestro Parque Nacional; también la zona de recreación, Lago Verde, Lago Rivadavia. El sector de río Arrayanes ayer comenzó a arder en ambos lados.
Las familias que habitan en el lago están intentando salvar lo que pueden de las llamas.
A nosotros, los locales, nos afecta de manera directa e indirecta.
Nos destruye no solo la temporada, nos destruye el territorio que cuidamos, protegemos y difundimos como un lugar digno de disfrutar y trabajar de manera sustentable. Nuestra calidad de vida se nos está yendo con las llamas. La posibilidad de una vida social, económica, ambiental de manera sustentable se va con cada perdida arbustiva y arbórea en este incendio.
El Patrimonio Mundial Parque Nacional los Alerces hoy arde y es necesario que nos expliquen por qué.
El rayo, lo entendemos, pero la pasividad de los siguientes días luego de la denuncia con presencia de imágenes, ¿cómo lo explican?
¿Cómo se explica la decisión de sólo observar “cómo viene el incendio”, “cómo avanza…”?
¿Cómo no se contó antes con los aviones hidrantes para lugares intangibles sin posibilidad de acceso terrestre?
¿Y por qué no se actuó a tiempo?

Actualidad
Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

En la foto se ve a la izquierda a Gastón Miño, el más alto, en el momento en el que está por disparar contra Gabriel González (a la derecha de la foto, sin camisa, levantando los brazos para defenderse de la agresión policial).
“Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte” escribió el juez Hugo Decaría al dictar el procesamiento y la prisión preventiva del oficial de la policía porteña Darián Gastón Miño, quien fusiló al vecino de Lugano Juan Gabriel González la navidad pasada. Los y las demás policías que intervinieron en ese operativo quedaron imputados por encubrimiento. Pertenecen a una autodenominada “Unidad Táctica de Pacificación”. El juez además desmintió la versión policial, que para distraer la atención del crimen culpaba a familiares y amigos de Juan Gabriel. Nelly, compañera de Gabriel desde hace 24 años dijo a lavaca: “el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
Por Francisco Pandolfi
El oficial primero de la Policía de la Ciudad Darián Gastón Miño, quien fusiló a Juan Gabriel González el 25 de diciembre de 2025 en la Villa 20 de Lugano, fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por pertenecer a una fuerza de seguridad.
La decisión fue tomada por el juez Hugo Decaría, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 20.
El juez estableció además el sobreseimiento de Nelly Elizabeth Portillo, Dante Gabriel González y Anastasio Néstor Chávez –mujer, hijo y vecino de Gabriel–quienes habían sido falsamente acusados de “homicidio en riña” por la misma Policía de la Ciudad, con obvia intención de desviar la atención sobre el crimen.
El resto de los policías de la Ciudad que actuaron en el operativo que derivó en el homicidio de González fueron imputados por el delito de encubrimiento .
Emanuel Luis Zuccolo representa a la familia y es abogado de Correpi, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional. Dice a lavaca: “En un primer momento la Policía de la Ciudad le comunicó al juzgado que había habido una gresca como de 30 personas, que tenían botellas, palos, que cuando llegaron ellos los atacaron y que ese contexto alguien apuñaló a Gabriel. Eso quedó totalmente desmentido”.

Al día siguiente del crimen ya hubo marchas en Lugano reclamando justicia.
En la resolución judicial se atribuye al oficial Miño haber abusado de su función como integrante de las fuerzas policiales, usar arma de fuego y violar la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad de Buenos Aires. “Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte”, sentencia el juez en un documento de 47 páginas que también informa que en el cuerpo de Gabriel González se encontraron “9 proyectiles tipo postas”.
Agrega el abogado: “Además, la resolución del juez afirma que tanto Anastasio como Nelly todo el tiempo estuvieron tratando de separar a los policías de Gabriel, buscando tranquilizar las cosas y eran los policías quienes atacaban con las tonfas y con balazos de goma. El juez no solo desmiente la versión policial, sino que la da vuelta completamente, diciendo que quienes atacaban sin razón a Gabriel eran los policías”.
Gabriel tenía 45 años. Era pintor, papá de dos hijos (Ángel y Dante) un vecino querido en todo el barrio, como contamos en este retrato que nunca hubiéramos querido tener que escribir y que publicamos hace unas horas
La autopsia fue clave para que el 31 de diciembre el oficial Darián Gastón Miño, de 30 años, fuera detenido en su casa de San Martín por requerimiento de la fiscalía 50 y también para este procesamiento: se demostraron los impactos de postas de goma y golpes recibidos en distintos lugares del cuerpo, pero además presentaba un orificio de entrada de 14 centímetros de diámetro en el epigastrio, debido al impacto a corta distancia de un proyectil de munición múltiple, que le provocó hemorragia interna y externa.

Nelly y Gabriel rodean a su hijo Dante.
Nelly Portillo, pareja de Gabriel desde hace 24 años y mamá de Dante, el hijo que tuvo con Gabriel, le dice a lavaca sobre este paso contra la impunidad policial:
“Estoy destruida en mil pedazos, pero aun así me quedan fuerzas. Estoy viva y soy la voz de Gabriel. Tengo mil cosas para decirle a los responsables, pero lo único que quiero que quede claro es que Gabriel se defendió hasta morir y que todos los responsables van a tener que pagar por lo que hicieron y todo el dolor que nos causaron. Que se pudran en la cárcel”.
La tristeza no le impide seguir denunciando: “Que se sigan viralizando las imágenes, qué el país vea lo que hicieron. Y que los medios de comunicación que mintieron desde atrás de un escritorio salgan a pedir disculpas por decir que éramos tres borrachos más haciendo disturbios. No, no fue así, el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
A dos semanas de aquel mediodía, ninguna autoridad del gobierno de la Ciudad se pronunció todavía sobre el fusilamiento Juan Gabriel González.

Actualidad
Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Primera marcha de jubilados en el Congreso de 2026. Más policías y fuerzas de seguridad que manifestantes. Carros de asalto, móviles, camiones hidrantes, vehículos celulares, ambulancias. Todo un despliegue inútil que además entorpece el tránsito como los jubilados no podrían hacerlo. La mirada sobre las changas y la economía real. La llegada de personas y familiares de personas con discapacidad frente a la disolución de la ANDIS, y quienes manifestaron contra el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Como siempre en estos tiempos, la arbitrariedad y la fuerza contra quienes menos pueden defenderse, pero siguen decididos a hacerse oír para que las cosas cambien.
Por Francisco Pandolfi
12 móviles de Gendarmería Nacional.
11 móviles de la Federal.
8 móviles de la Prefectura Naval.
31 móviles (inmóviles, quietos) fue el despliegue de las fuerzas nacionales en las inmediaciones de un Congreso otra vez vallado para una movilización de jubiladas y jubilados que no contó con más de 300 personas. El caos en el centro provocado por el propio “protocolo” que ha sido declarado nulo por la justicia.
A esa desproporción se le sumó un centenar de policías de la Ciudad, los únicos que estuvieron del otro lado de la valla, vigilando a quienes manifestaban.
A metros de las vallas, un puñado de policías federales recibe órdenes del único que está vestido con pantalón de vestir y camisa.

Tiene un handy en la mano.
Pero no quiere responder preguntas.
–¿Quién es el responsable del operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Pero con quién puedo hablar que esté ahora acá, que me pueda responder sobre el operativo de hoy?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
¿Pero no hay un jefe de calle, alguien que me responda sobre el operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Cómo te llamás?
–Hernán.
–¿Tu apellido y cargo?
–No importa. Para hablar del operativo tenés que llamar al Ministerio de Seguridad.
El número del Ministerio de Seguridad es 5278-9800.
Atiende la guardia de la recepción: “A esta hora no hay nadie que te pueda contestar”, dice.
La tercera no es la vencida: el contacto con prensa del ministerio también cae en el silencio. No hay respuesta cuando se pide hablar con alguien que explique el operativo.

El cañito que pierde
Del otro lado de la valla, las y los jubilados dan un mensaje claro en este primer miércoles del año: acá estamos, acá seguimos, y acá vamos a seguir estando, cada semana.
También dan otro mensaje: lo que avizoran es mucho peor.
Carlos tiene 73 años es de Avellaneda y dice así: “Sigo trabajando, por supuesto”. Acentúa el “por supuesto”, normalizando la hostilidad. Plomero, albañil, gasista, porque “con 350 lucas es imposible”. Dice que hace 20 días que no tiene ninguna changa para hacer, “lo que da la pauta cómo la gente hace sus propias reparaciones o deja que el cañito pierda, algo que antes no hacía”.
Dice, también, que lo más sale es el laburo de albañilería, del que menos tendría que hacer: “Veo una bolsa de cemento y ya me pongo a llorar, no puedo hacer tanta fuerza, pero no me queda otra”.
Carlos no usa eufemismos, ni adorna sus palabras con un optimismo que a esta altura es difícil de comprar. “Este año va a ser peor”. Argumenta: “Terminamos el año con un decreto que le da más poder a la SIDE para hacer lo que quiera, y eso nos va a traer muchos problemas. ¿Cuánta gente se va a desmovilizar por miedo? Esto es un veneno”.
Carlos está contento, pese a todo, porque para las fiestas pudo reunir a su familia: “Cada uno trajo algo y la pasé con mis hijos y mis nietos. No me van a quitar la alegría de disfrutarlos. Se va a morir mil veces Milei antes que yo tenga que abandonar ese gusto”.
Héctor vive en Belgrano y tiene 75 años. Lleva un cartel colgado de su gorro tipo piluso: “Solo se trata de vivir”. Amplía: “Lo que estamos haciendo es sobrevivir. Yo quiero vivir, y dignamente. Tendría que ser natural, pero no”.
¿Pronóstico para este año?: “La esperanza es lo último que se pierde, pero con este gobierno puede pasar cualquier cosa, no soy optimista”.
¿Algún deseo? “Sólo tengo la ilusión de salir un poquito más, de ver más a mis amigos; de comprarme los remedios; por ahora, lo que tengo no es vida, ¿qué querés que te diga?”.

Los “discas” y los pacientitos
Otro mensaje que deja esta primera marcha de jubiladas y jubilados del año: los miércoles siguen siendo un punto de encuentro para otras luchas, para otros gritos que necesitan ser oídos. Esta vez, se sumaron personas con discapacidad por el anuncio del cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad: el primer paso fue hacerla corruptible; el segundo y último, disolverla).
Se agregaron familiares de personas afectadas por el desmantelamiento que acaba de sufrir el Programa Federal de Cardiopatías Congénitas.
Natalia camina con León, su hijo de 10 años, que tiene una aneurisma en el arco superior de la aorta. “Es un pacientito Garrahan”, dice, con una dulzura que se agranda por el uso de diminutivos. “Todo esto es un retroceso de 15 años de trabajo. Las cardiopatías congénitas son patologías con alta predominancia de la muerte infantil antes del primer añito y el Plan Nacional interviene para que los pacientitos sean intervenidos en tiempo y forma en hospitales de alta complejidad. Al desmantelarse, aumenta la tasa de mortalidad infantil”.
De lo que está hablando es del corazón de los chicos.

Natalia vino desde Burzaco y ahora sigue caminando en la marcha de jubilados y de otras resistencias que contornean la Plaza de los Dos Congresos. “Ahora se aumentará la lista de espera para quienes se tienen que operar del corazón y faltarán los profesionales que coordinaban el área. Las familias ya veníamos tocando puertas, así que imagínense ahora sin el Plan, solo vemos pena y muerte para nuestros hijos”.
No se sabe quiénes se sumarán el miércoles próximo a la movilización, y a seguir exigiendo lo mínimo: una política que no ampute la humanidad.

ActualidadHace 2 semanasInvasión a Venezuela: la verdad detrás del botín

NotaHace 4 semanasMatar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

PortadaHace 4 díasGesta por el agua: Mendoza se moviliza a Uspallata contra la avanzada megaminera

ExtractivismoHace 4 semanasProyecto Litio: un ojo de la cara (video)

ActualidadHace 2 semanasIncendios en Chubut: “Se está quemando nuestra historia”





























