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A la calle por el hospital público

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Este martes 7 a las 12 del mediodía más de 4 mil médicos y profesionales de los 35 hospitales porteños marcharon a la Legislatura para repudiar el recorte presupuestario y el vaciamiento que denuncian está haciendo el Gobierno de la Ciudad de la salud pública. La gota que rebalsó el vaso y convocó a la manifestación – además de los tiempos electorales- fue un “error” en la liquidación de los sueldos de los trabajadores de planta, que llevaría ahora a descontarles un dinero mal asignado, justo después de las elecciones del gremio oficialista Médicos Municipales y en coincidencia con el pago de aguinaldos. Pero el modelo de salud macrista incluye, desde hace al menos seis años, subejecución de presupuestos, falta de personal y de insumos, cierre de servicios, retrasos en los pagos de hasta 6 meses, y precarización de residentes y concurrentes en los hospitales, tal cual lo explican los testimonios de esta crónica.

A la calle por el hospital público

A la calle por el hospital público. Foto: Josefina Troiani

El ¿error?

Desde hace algunas semanas, trabajadores de los hospitales porteños vienen discutiendo en asambleas – con sede rotatoria en el Argerich y el Gutierrez- estrategias para defender sus condiciones de trabajo, la calidad en la atención y un modelo de concebir la salud pública.
Esto no es nuevo: las denuncias por faltas de insumos en 2012 o la reciente demolición del Taller Protegido 19 en el Hospital Borda, represión mediante, son apenas los ejemplos visibles de una política de recorte presupuestario y vacimiento con la que los profesionales y pacientes conviven día a día en los hospitales.
La gota que rebalsó el vaso – esta vez- y que convocó a una manifestación fogoneada por los tiempos electorales, fue un “error” en la liquidación de los sueldos hace seis meses que recién se conoció ahora y planea un descuento en los próximos pagos. Así lo cuenta uno de los afectados, Juan Manuel Montagnano, cardiólogo del Hospital Argerich: “Hubo un error de incorporar unas sumas al básico, se incorporó un porcentaje mayor. A nosotros no nos pareció extraño porque el gremio (Médicos Municipales) nos había prometido un aumento de casi el 40%. Pero digo, si vos sos contador, ¿no te das cuenta que te faltan 20 millones de pesos ese mes? A nosotros no nos parece una coincidencia que se hayan avidado un mes después de las elecciones de Médicos Municipales y el mes del pago del aguinaldo”.
Nota: los contadores olvidadizos pertenecen a la empresa española Meta 4, elegida por el gobierno para liquidar los sueldos de la salud pública.
“Esto indignó a todos los médicos de planta, que salieron hoy a marchar,” dice Ignacio Prieto, que como residente del Argerich ya se había movilizado en otras oportunidades a la Legislatura. “Pero además de lo económico el reclamo es mucho más de fondo”, dice, representando a los jóvenes.
El cardiólogo Montagnano se sincera: “Los médicos somos muy tarados, tenemos miedo a protestar. Muchos ven esto como si no es de su clase, que nos rebaja. Pero somos trabajadores, y cada vez más; hoy la medicina no es como hace años esa cosa altruista… Hoy hay que pelear por dar una buena calidad de atención”.

A la calle por el hospital público

A la calle por el hospital público. Foto: Josefina Troiani

Marcha invisible

La marcha no se difundió en los medios, lo que aumenta la sorpresa de la convocatoria: esa sorpresa que da una organización invisibilizada que de pronto ebulle. A las 12 del mediodía en frente de la legislatura había más de 4 mil personas aplaudiendo, cantando o simplemente sosteniendo una bandera que representa al hospital de donde vienen. La mayoría de guardapolvo blanco, muchos jóvenes y muchas mujeres.
Si bien no es la primera marcha en defensa de la salud pública contra la gestión del gobierno porteño, esla que más convocatoria reunió: médicos, psicólogos, psiquiátras, bioquímicos, trabajadores sociales, residentes, concurrentes y trabajadores de los 35 hospitales porteños.
“Yo no participo en ninguna lista gremial, no soy de ningún partido político, solamente me movió decir: basta”, dice Montagnano, que lleva 13 años en el Argerich y es la primera vez que sale a la calle para defenderlo. “Hago un mea culpa por no haber salido antes”, dice.
Por qué: “Desde hace años se viene reduciendo sistemáticamente y punto por punto el presupuesto de salid. Y lo peor es que también se están subejecutando las partidas: la última que pasó es que subejecutaron partidas de centros de salud y la destinaron a publicidad y obras públicas”.
El Nono Frondizi, dirigente de ATE y titular de la dirección de Talleres Protegidos en salud, en medio de los bombos da detalles a lavaca: “El gobierno ha reasignado 40 millones de pesos para la publicidad. 600 mil del presupuesto de Talleres protegidos; 600 mil del Borda; 500 mil del Tobar García; un millón trescientos del Pena y del Argerich; y así de seguido”.
El Taller protegido 19 demolido en el Borda y el traslado de los trabajadores y pacientes a otra dependencia hacen carne estos números: “En el taller de ahora no se pueden realizar las mismas actividades que se hacían en el taller demolido”, relata el Nono como director del programa. “Primero porque no se puede trabajar en un lugar donde la acústica impide el diálogo, es decir la construcción del vínculo con los pacientes y en ese marco el trabajo productivo. Y por otro lado hay una serie de medidas de seguridad que no se han cumplido. El tratamiento de salud mental que es a partir del vínculo y la producción para el paciente en ese marco se hace muy dificultoso”. Aquel taller, que al momento de su demolición contaba con 20 pacientes practicando oficios, hoy sólo mantiene a tres.
Frondizi: “Hemos presentado un proyecto de reconstrucción del taller vamos a tomar una iniciativa popular para juntar firmas para que eso se trata en la Legislatura”.

A la calle por el hospital público

A la calle por el hospital público. Foto: Josefina Troiani

Falta de insumos

Frondizi enumera otros recortes: “Hay falta de vacantes, de insumos, paralización de obras, rebajas de salarios, 1500 cargos de profesionales que están tramitados y no se efectivizan”.
Carla, de la residencia básica de Gerontología del Durand, sostiene un cartel que dice: 4 camas geriátricas cerradas. Cuenta: “En la unidad de internación geriátrica se cerraron cuatro camas, que es toda una sala, por falta de personal. Tenemos cuatro disponibilidades menos para los mayores, que son de los más postergados por este modelo de salud”.
Además enumera otras faltantes: “Pintan el hospital en el frente pero la sala de internación del tercer piso está toda destartalada, no hay fundas para las almohadas”.
Natalia, del Vélez Sarsfield: “Se dedican a ponerte un banquito, una sillita, y por ahí te faltan guantes”.
Claudio, de la Unidad coronaria del Ramos Mejía también lo vive: “A mí me afecta en la parte de insumos. Faltan los ueros, algunas guías de sueros, las sondas para aspirar tanto en Neonatología como en terapia intensiva”.

El gremio cómplice

La autoconvocatoria de los trabajadores de estos hospitales se debe, en gran medida, a las diferencias que mantienen con el gremio oficial Médicos Municipales.
“Cuando cerraron la terapia del hospital Gutierrez porque no había médicos, o en el cierre de una sala del Durand, mismo en la represión del Borda, Médicos Municipales no dijo nada”, ilustra Montagnano.
Sobre el descuento en los sueldos: “Silencio. Lo único que hacen es publicar comunicados diciendo que no adhieren y están en intensas gestiones. Yo quisiera saber dónde están las intensas gestiones”.
Sobre esta marcha: “A una compañera del hospital que trabaja en el CESAC de Palermo justo hoy, antes de salir a la marcha, le cayó una auditoría”.
Carla, de la residencia básica de Gerontología en el hospital Durand, confirma este método extorsivo: “Siempre durante las manifestaciones mandan auditorías, porque no estamos en los puestos de trabajo”.
Natalia, del Centro de Salud N° 36 del Hospital Vélez Sarsfield: “Médicos Municipales no sólo no nos defiende, no les importamos, sino que además mandan mensajes amenazantes: no convocamos, no adherimos, auditorías, sanciones y quita de sueldos. Los residentes, por eso, nos autoconvocamos”.

Los residentes

Gran parte de los trabajadores que marcharon el miércoles eran jóvenes residentes y concurrentes, que no sólo ven amenazados su futuro sino también su presente.
“Somos de 10 sedes de Medicina General, residentes que ingresaron este año, jefes de residentes y concurrentes que todavía no cobramos nada desde el 1 junio”, denuncia Natalia, 31 años, del hospital Vélez Sarsfield. “Está naturalizado que tardan 3, 4 ó 5 meses en pagar, y ha habido años de compañeros que entraron el 1 de junio y en enero del año siguiente todavía no habían cobrado”. El trabajo que realizan en estos centros requiere dedicación exclusiva: de 8 a 17.
Ignacio Prieto, también residente, confirma y siembra una sospecha: “Sólo en elecciones para Jefe de Gobierno, hace dos años, cobramos todos al mes. Nos demostraron que administrativamente se podía hacer. La pregunta entonces es adónde va nuestra guita”.
Concretamente:

  • Ignacio: “Yo cobré después de seis meses, sin recibo de sueldo y me descontaron casi 5 mil pesos y no sé por qué”.
  • Rogelio, otro residente: “Yo estuve tres meses sin cobrar”.

Ignacio cuenta además sobre las condiciones de trabajo de los residentes: “Estamos cubriendo baches de otros empleados municipales, camilleros, enfermeros que están nombrados y no van. Hay un desabastecimiento del personal a propósito por la falta de nombramientos. Los residentes se forman como parches sanitarios y se ve afectada la calidad asistencial y la calidad formativa que es lo que buscamos con la residencia”.
El último eslabón de esta cadena de precarización son los concurrentes, a quienes ni siquiera se les paga. “Y laburan al mismo nivel que vos, muchas veces con más capacidad porque les fue mejor en los examenes que a los residentes. Tienen un día en la semana libre y tienen que salir a laburar afuera. No tienen ART, no tienenjubilación, ni vacaciones, ni aportes sindicales”, dice Rogelio.
Ignacio agrega la reflexión: “Claramente el problema no es la intención o voluntad del personal, sino que es de fondo. Siempre estamos predispuestos los médicos en formación a que nos reconozcan y poder trabajar como corresponde en el lugar que elegimos”.
Rogelio: “La mayoría eligió el hospital público para formarse, y muchos que han estado en privado se han ido al público porque son honestos con la formación que han recibido en universidades del estado”.
Ignacio es uno de ellos: “Cambié un laburo en una clínica de 2.500 pesos por 12.00 pero en un hosital público. Creemos que la única forma de hacer salud es que sea igual para todos y como un derecho”.
Fotos: Josefina Troiani

Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Atanor condenada por contaminación: La odisea

Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.

Por Lucas Pedulla

Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Agroecología en Misiones: El libro de la selva

Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

Por Evangelina Bucari




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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