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Caso Monsalve en Trelew: justicia ilegítima, cadáveres en fotos, y muertes poco naturales

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“Me siento humillada por la justicia” dice Cintia Monsalve, mamá de César, un chico de 13 años desaparecido durante un mes y medio en Trelew. El cuerpo destrozado de César fue encontrado en julio, justo cuando el caso estaba siendo denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Era sobrino de Bruno, un testigo protegido asesinado tras declarar contra la policía. Pero el poder judicial no considera que César Molsalvez haya desaparecido fozadamente, ni la familia contó con un perito de parte que estudiara el cuerpo.

Caso Monsalve en Trelew: justicia ilegítima, cadáveres en fotos, y muertes poco naturales

César Monsalve


Sólo logró que el forense Carlos Alsina, convocado por la defensa, pudiera ver las fotos del cadáver. Aquí publicamos el informe de Alsina, que revela las irregularidades de una autopsia que parece hecha para que nada pueda saberse. Contra las teorías mediáticas del fiscal Fabián Moyano que se comprobaron falsas, sobre que el chico había muerto por consumo de drogas o por causas naturales, el informe del forense Alsina plantea: “La víctima pudo morir por asfixia mecánica, lesiones por armas de fuego o arma blanca punzante” y agrega que  “pudo existir ataque sexual previo”.
En Chubut sigue creciendo la cantidad de chicos muertos por la policía, pero que siempre aparecen suicidados o víctimas de “muerte natural por causas indeterminadas”.

  • El triple enigma: la nota en Mu que investigó el caso
  • El informe pericial del Caso Monsalve (en formato .doc)
  • Ni disculpas

    Cintia Monsalve relata: “Lo que hizo la Fiscalía a cargo de Fabián Moyano es nefasto. Él salió a decir que mi hijo se había escapado y no que lo habían secuestrado. Cuando apareció el cuerpo dijo que había muerto por drogas, ensuciando a César, y después los propios estudios de la policía demostraron que no tenía ninguna sustancia de ese tipo en el cuerpo. Pero ni disculpas pidió. A mi hijo no me lo van a devolver con disculpas. Pero todo lo que hemos investigado demuestra que fue un crimen”.
    Cintia siente decepción: “No puede haber persona más cruel en la tierra que un fiscal que tendría que investigar y no investiga. Siempre me decía que yo tenía que estar tranquila. Claro, te quieren tranquila para que no hagas nada, y así la policía sigue en la impunidad. Porque a mi hijo me lo mató la policía”.
    El argumento de Cintia, que vive en un barrio obrero de Trelew, es el que cualquier vecinos conoce: “En la calle las cosas se saben. Si hubiera sido alguien que no es de la policía, enseguida todos lo sabrían. Pero acá nadie vio nada, nadie sabe nada, todo es muy cerrado. Cuando pasa eso, es porque está metida la policía”.
    Caso Monsalve en Trelew: justicia ilegítima, cadáveres en fotos, y muertes poco naturales

    Quién hace desaparecer

    Bruno Rodríguez Monsalve, hermano de Cintia, había sido asesinado en 2012 pese a que era testigo protegido por su declaración sobre la violación y vejaciones cometidas por policías contra un adolescente en la Comisaría 2°. En Trelew llaman a esa sede “la Comisaría del horror”.
    La abogada Verónica Heredia: “Después del asesinato de Bruno, desaparece César. La hipótesis de la desaparición debe ser rebatida por el Estado. Si el Estado no investiga, está siendo partícipe de la desaparición. El cuerpo apareció justo cuando se estaban haciendo las denuncias internacionales, y cuando medios como la revista Mu estaban en Trelew investigando el caso. Pero la justicia federal, el juez Hugo Sastre y el fiscal Fernando Gélvez, no toma el caso como desaparición y lo devuelve a la justicia provincial”.  La paradoja es que se considera que no fue una desaparición, sin haberla investigado como tal. La desaparición forzada sólo puede ser producida por fuerzas estatales. La inacción estatal para investigarla, como se sabe bien en la historia argentina, termina siendo parte del delito. En uno de los actos reclamando justicia, la Comisión contra la Impunidad
    El informe del forense Alsina plantea: “La víctima pudo morir por asfixia mecánica, lesiones por armas de fuego o arma blanca punzante” y agrega que  “pudo existir ataque sexual previo”.
    Caso Monsalve en Trelew: justicia ilegítima, cadáveres en fotos, y muertes poco naturales

    Comisión contra la impunidad

    Natali Narváez integra la Comisión contra la Impunidad de Trelew: “Según la investigación, parecería que un buen  día César decidió morir por su cuenta. No que lo mataron. El forense Diego Rodríguez Jacob es el mismo que dijo que Julián Antillanca había muerto por coma alcohólico, y no por la golpiza y tormentos propinados por la policía”, tema que siempre deberían reflexionar quienes se enternecen ante las demandas policiales: se trata de trabajadores capaces de torturar, matar y violar chicos de modo sistemático. Los que no son así, si no lo son, podrían ayudar a que el horror no siga siendo la ley cotidiana, cosa que no ocurre. Hay silencios que son mafiosos.
    Natalí: “En dos años, desde el crimen de Julián Antillanca, murieron también Maxi Almonacid, Bruno Rodríguez Monsalve, César Monsalve, y hace dos semanas Angelo Vargas”. Angelo apareció ahorcado en la Comisaría 2°, obvio. “Lo habían llevado por una contravención que es por estar medio borracho. Te tienen y te largan a las 7 de la mañana. ¿Por qué iba a suicidarse? Además, es imposible el ahorcamiento, porque Angelo medía 1,80 y apareció ahorcado con una cuerda de un metro, arrodillado en el piso”. Todos estos casos se suman a Braian en Neuquén, el caso Solano en Río Negro  y la cantidad de situaciones detectadas también por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuenta la doctora Heredia: “Son las nuevas desapariciones, las de jóvenes pobres en manos de una policía que queda impune en la medida en que el Estado no haga algo para  detener la impunidad y la violencia”.

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    MU 212: El fin de un mundo

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    MU 212: El fin de un mundo

    MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




    MU 212: El fin de un mundo

    El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


    Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

    POR FRANCISCO PANDOLFI




    MU 212: El fin de un mundo

    El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


    Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

    POR FRANCISCO PANDOLFI




    MU 212: El fin de un mundo

    A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

    De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

    POR FRANCISCO PANDOLFI




    MU 212: El fin de un mundo

    Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

    Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

    FRANCISCO PANDOLFI




    MU 212: El fin de un mundo

    La guerra invisible: la Antártida en la mira


    Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

    SERGIO CIANCAGLINI




    MU 212: El fin de un mundo

    Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

    Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

    POR LUCAS PEDULLA




    MU 212: El fin de un mundo

    Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

    En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

    POR CLAUDIA ACUÑA




    MU 212: El fin de un mundo

    Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

    Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

    POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

    Patagonia rebelde

    Crónicas del más acá por Carlos Melone.




    MU 212: El fin de un mundo

    Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

    Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

    POR FRANCO CIANCAGLINI




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    Capítulo II: Crónica de un industricidio

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    Río Grande, Tierra del Fuego: ee 16.000 obreras y obreros, la zona fabril pasó a tener 6.400. ¿Qué propuestas y actitudes surgen frente a eso? Estuvimos en el polo industrial, con trabajadores organizados que resisten al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción. La política económica que golpea a tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Las prouestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

    Por Francisco Pandolfi Fotos: Juan Valeiro

    (Enviados especiales a Tierra del Fuego)

    No es lo gris, lo intensamente gris, lo que choca. Ni el viento, el ventoso viento, lo que entumece. Ni el silencio, el ensordecedor silencio, lo que aturde.
    Lo que paraliza en el Parque Industrial de Río Grande, la ciudad más poblada de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, es esto:
    De las 11 fábricas textiles que había, cerraron 6.
    Una de las sobrevivientes ya despidió a 50 trabajadores y suspendió a fines de febrero al resto de su personal (80) por tres meses.
    De 1.200 trabajadores textiles hoy quedan 350.
    Desde 2024 se perdieron más de 2.000 puestos en la industria metalúrgica.
    140 trabajadores tomaron la fábrica de acondicionadores Aires del Sur, cuyos dueños presentaron la quiebra.
    Hay empresas que ya no hacen contratos anuales, ni semestrales, ni mensuales ni quincenales: los hacen semanales o hasta diarios.
    El intendente de Río Grande, Martín Pérez, informó que en la ciudad (99 mil habitantes) se perdieron más de 10 mil empleos.
    Los dos grupos principales en la provincia son Mirgor, de la familia Caputo, y Newsan, de Rubén Cherñajovsky. Mirgor suspendió a 500 trabajadores de sus fábricas. Newsan despidió a 150.

    Es esto (y más) lo que pasa desde que asumió Javier Milei la presidencia de la Nación.

    El fin de la metáfora

    Las telas que se usaban en la textil Blanco Nieve para fabricar sábanas, acolchados y como materia prima para las camisetas de la Selección Argentina, Boca, River y otros clubes, ahora cuelgan del lado de afuera, atadas al alambrado, ajadas, agujereadas, grafiteadas:
    –Diego, nos dejaste en la calle sin pagar un peso, sinvergüenza.
    –Queremos nuestro 100 por ciento de indemnización, Diego Russo.
    –Pagá lo que debés, chanta.

    Desde agosto de 2025 que no les pagaban el sueldo, pero ninguno de los 35 trabajadores imaginó que aquella mañana del 31 de octubre se encontrarían con la puerta cerrada, para siempre. Hoy, para subsistir, continúan vendiendo los productos que quedaron en ese cascarón de hormigón, vacío y desangelado.
    En este Parque Industrial, el cierre de fábricas se ve así:
    Paredes descascaradas, sin alma.
    Banderas argentinas sucias colgadas en ventanas igual de sucias por donde nadie mira.
    Pasto crecido, descuidado, en las puertas de lo que ya no es.
    Carteles despintados con los nombres de las exfábricas.
    Carteles coloridos, impolutos, de la inmobiliaria que vende edificios abandonados: “Remax – Fin del Mundo”.

    No hay metáfora.

    Despidos diarios

    Germán Resquín tiene 40 años y trabajó 12 en la textil Barpla, hasta que cerró en octubre de 2024. Acompaña a MU en una recorrida a este pulpo de cemento amputado. En la puerta de lo que fue su lugar en el mundo, dice: “Todos los días hay despidos. Hay fábricas que te hacen contrato por jornada, hoy trabajás y mañana no sabés. No tiene sentido lo que está pasando en la provincia. Y pasa en todos los sectores. Quedarán 40 fábricas abiertas, cerca de 20 ya cerraron en el proceso 2015-2019 y en los últimos dos años de Milei”.
    El Parque Industrial de Río Grande empezó a desarrollarse a partir de la sanción de la Ley Nacional 19.640 de promoción industrial, en 1972, con exenciones fiscales y aduaneras para las empresas, con el objetivo de poblar la isla. Se convirtió en un polo electrónico, que se diversificó en automotrices y autopartes, textil, transporte y logística, plástico y hasta una fábrica de escobas.
    Ahora, detrás de Germán lo que queda del cartel de Barpla está teñido de un gris muerto. Era la tercera textil importadora de Argentina y abastecía de materia prima al resto del sector. Era una fábrica modelo en impermeabilización en seco. Era: de la noche a la mañana –literal–, 46 desempleados (más otros 35 contratos indirectos) indemnizados al 40%. “Presentamos un proyecto para hacerlo cooperativa, pero el gobierno nacional que debe habilitarnos no respondió. Es evidente que no buscan una solución”.

    Causas y consecuencias

    Las enormes siglas rojas TRG (Textil Río Grande) serían lo más imponente de esa fachada si no fuera porque debajo un grafiti de letras negras ayuda a entender: “50 familias en la calle”.
    Rodrigo Cárcamo es el Secretario General del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) de Tierra del Fuego, provincia donde vive desde bebé. Ahora tiene 51, de los cuales 26 trabajó en Fabrisur hasta que cerró el año pasado, pese a proveerle la tela a un gigante como Adidas. Él y otras 123 personas quedaron sin empleo.
    Textil Río Grande, Teo Grande, Barpla, Fabrisur, Cordonsed y Blanco Nieve son las seis textiles que dejaron de producir desde diciembre de 2023, de las 11 que había en el Parque Industrial. “Teníamos 1.200 empleos directos en el sector y 1500 indirectos. Hoy no llegamos a 350, perdimos casi el 70%”. El panorama de las restantes tampoco es alentador. Sueño Fueguino suspendió a todos sus trabajadores por tres meses. Australtex tenía 300 y hoy son menos de 200. “Las cuatro activas –Hilandería Fueguina, Badisur, Armavir y Australtex– subsisten con menos del 30% de la productividad, todas habiendo echado o suspendido gente”.
    Los causales hacen un combo inviable: apertura de importaciones, quita de beneficios fiscales a empresas del sector –excluyéndolas del régimen de promoción industrial– caída del consumo y suba de impuestos. “Con el gobierno de Alberto Fernández también tuvimos problemas, porque al sector textil nos excluyó de los beneficios. Con muchos reclamos acá y en Buenos Aires pudimos revertirlo, hasta que ganó este muchacho y destruyó todo. Ahora será peor con la reforma laboral, que de modernización ni una coma. La situación no tiene retorno porque este gobierno no va a cambiar. En todo el mundo se protege a la industria menos acá, donde hasta el mismo Ministro de Economía la critica”. Para pruebas, un botón (una frase reciente de Luis Caputo directo al corazón del rubro textil): “Nunca compré ropa en Argentina”.
    El holding Caputo, a través de la empresa Mirgor, es el más poderoso en el polo fabril. Le siguen BGH, Carrier y el grupo Radio Victoria. Si en el gobierno de Milei las fábricas cierran –de golpe o lentamente–, en el de Mauricio Macri el proceso fue tipo Pac-Man. “Mirgor fue absorbiendo empresas más chicas, como Brightstar y Famar y así se fue agrandando. Vaya coincidencia con las políticas actuales, ¿no?”.
    Cárcamo deja los números y los nombres y se pone el traje de cronista para describir a ese Parque Industrial que era y ya no es. A ese Río Grande que era y tampoco es. Habla de tristeza, de una profunda tristeza. De que no se podía circular por la cantidad de camiones y de colectivos que llevaban y traían gente, de fábricas que laburaban las 24 horas, de los cambios de turno como cosa del pasado, de una capacidad tecnológica de primera y ahora paralizada, igual que un montón de proyectos de vida. De trabajadores que se compraban su primer auto, la casa propia, que podían mandar a sus hijos a estudiar “al norte” –al continente–.
    Dice que empezaron a ver lo que antes no: asaltos a kioscos con armas blancas; robos en supermercados de carne y pan; mayor demanda de bolsones de comida. Que hay 700 chicos sin vacantes en escuelas públicas, de los cuales 400 emigraron de privadas porque sus familias no pueden pagarlas. Que esto derrama hacia abajo, al comercio, al que tiene un localcito, al remisero.
    Daniel Rivarola, representante del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande, suma la pérdida de empleos registrados en los negocios durante la era Milei:
    2024: 383 trabajadores menos.
    2025: 134 trabajadores menos.
    En lo que va de 2026 (hasta el cierre de esta edición): 29 trabajadores menos.

    Rodrigo hace un balance general: “Todas son señales de que la gente la está pasando mal y hay una sola explicación: el contexto económico. ¿Cómo podría ser distinto si la industria electrónica pasó de 18 mil personas en su mejor momento a menos de 4 mil?”.

    Ocupar la desocupación

    La hemorragia en el sector electrónico se nota donde se mire y con quien se hable, aunque el proceso de desintegración no solo habla en tiempo presente. “En el macrismo cerraron 10 establecimientos metalúrgicos en Río Grande”, dice Oscar Martínez, secretario general de la UOM. Con Milei se agudizó la crisis por la apertura de importaciones y el decreto 333/25 que estableció la baja progresiva de aranceles a la importación de celulares, hasta su eliminación total en enero de este año. ¿Las consecuencias? Licencias, incertidumbre laboral y una primera víctima: Telecomunicaciones Fueguinas apagó la última máquina en las últimas horas de 2025. Fabricaba celulares. 50 personas desocupadas.
    En mayo del año pasado el movimiento obrero local realizó una movilización masiva para frenar una sangría que continúa: “Todas las metalúrgicas –agrega Martínez– redujeron sus líneas de producción. Hay una diferencia del 30% interanual en la caída”. Pablo Ibañez, también delegado de la UOM, suma un dato: “Tenemos casi 2.300 puestos menos en la provincia comparado a 2024”.
    Digital Fueguina es una mole de cemento que fabricaba para Garbarino, tan enorme como abandonada, con basura acumulada en la puerta que no deja dudas de su desenlace: 245 laburantes afuera en 2021. Lo único que vive en la vereda son unas margaritas y un cartel colgado por los trabajadores, que siguen reclamando cinco años después: “Fuerza, solidaridad y lucha sin tregua”.
    En frente de Digital Fueguina, la fábrica Visteon, cerrada desde 2016. Al lado de Digital Fueguina, la empresa de acondicionadores Aires del Sur, tomada desde el 23 de febrero de este año por sus 140 trabajadores. No cobraban desde enero y el director, Roberto Ángel Ceretti, no les respondía. Tras la conciliación obligatoria dictada, Ceretti apareció: presentó la quiebra.
    Aires del Sur elabora acondicionadores de las marcas Electra y Federer. Nació en 2008 y está concursada desde 2019, cuando el macrismo la hizo tambalear. “En 2023 volvieron las suspensiones ni bien asumió Milei, con quita de sueldo y de aportes”, cuenta Maximiliano Uriona, uno de los delegados. Otro de los representantes se llama José López y es el más conmocionado: “Vamos a seguir aguantando pese a la bronca: a dos compañeros ya los desalojaron porque no pudieron pagar el alquiler, quienes tenían hijos estudiando en el norte, debieron pedirles que vuelvan; a otro se le murió la mamá y no pudo viajar a su provincia para despedirla. Es todo muy triste”.
    La UOM de Río Grande solicitó a la Legislatura provincial la expropiación del edificio, para que la administración pase al Estado provincial y posteriormente sea transferida a los trabajadores. José cuenta que pese a la angustia tiene fe en que la respuesta sea favorable. “Estamos dejando un precedente en la provincia para toda la lucha que vendrá. Vamos a seguir poniéndole el cuero”.

    Capítulo II: Crónica de un industricidio
    Foto: Juan Valeiro

    Trabajar vs. despoblar

    De los 140 trabajadores de Aires del Sur, 110 son afiliados a la UOM y los 30 restantes a ASIMRA (Asociación de Supervisores de la Industria Metalmecánica) de Tierra del Fuego. Uno de los delegados, Leandro Le Bot, habla en la toma con una energía que contagia: “Nos vamos a quedar hasta recuperar el trabajo. Tenemos una familia atrás y no nos vamos a mover. Esto recién arranca”.
    Javier Escobar es el secretario general de ASIMRA. A las políticas de Milei, le pone cifras: “Éramos 16 mil obreros en la provincia y hoy somos 6.400. Éramos 800 supervisores, hoy somos 380: nos redujeron el 60%. Estos tipos van directo al hueso, determinados a cerrar la industria en Tierra del Fuego”.
    Tiene 44 años y es empleado de Brightstar, del grupo Mirgor, holding de los Caputo que elabora aires acondicionados, celulares, televisores y autopartes para Ford y Toyota. “Mirgor se convirtió en la empresa más grande, una bestia que creció por el lobby, los contactos y los dos gobiernos de ultraderecha”.
    Hasta que Macri sacó en 2019 los aranceles a la importación de computadoras (lo mismo que hace ahora Milei con los celulares), la fábrica que supervisa tenía 2.300 trabajadores. Hoy son apenas 400. A Javier le cambia la voz cuando cuenta la tristeza de volver a ver a personas vendiendo frutas, tortillas “o lo que sea” en los semáforos, con un clima tan duro como el de Tierra del Fuego. “Esto no lo veíamos hace tiempo. Muchos están pensando en irse porque no da para más. Me da una bronca terrible, porque están logrando su objetivo de vaciar la isla. Estamos en un momento extremo”.
    Todos los supervisores de la provincia nucleados en ASIMRA decidieron donar una hora de trabajo a sus pares de Aires del Sur que no cobran desde enero y mantienen la toma. Juntaron 7 millones de pesos destinados al fondo común. Paso siguiente: hacer un gran bingo provincial para apoyar la resistencia, en una isla que no da respiro económica ni climáticamente.
    “Se está recuperando una unidad, desde abajo, ese sentimiento soberano de hermandad y que no se produce solo por el empleo”, cree Javier, representante de los supervisores, y trae una lucecita desde la calle oscura, desde las fábricas apagadas o trabajando a media máquina (en el mejor de los casos).
    Dice que los golpes a la industria no van a parar y que solo hay una salida a este laberinto, que sintetiza en una palabra:
    “Trabajar”.
    Hace un silencio –que no aturde ni paraliza– y completa: “Trabajar fuerte con las bases para concientizar que esto no puede volver a ocurrir. Tenemos que hacer mucha autocrítica, desde quienes simulan ser sindicalistas hasta el pan y circo de la mayoría de la clase política. Y necesitamos un cambio generacional. Si no, la dirigencia será cómplice de que esta ultra derecha nos siga llevando puestos”.

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    Documental a un año de la represión del 12 de marzo

    Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

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