Nota
Elecciones 2013: entre Plin Plin y Tan Biónica
¿Cómo se vivieron los resultados electorales en los actos macrista, kirchnerista, lilipinista porteños, y en redacciones como las de Clarín, Página/12 y La Nación? Breve recorrida para conocer primeras impresiones.

Massa. Foto: Télam
La veterana macrista me creyó feligrés y me zampó un beso exclamando: “¡Basta de democratización de la justicia!”. Esto ocurría en Costa Salguero, donde la militancia del PRO hizo una prolija cola de dos cuadras para ver el lanzamiento de Mauricio Macri a la presidencia de la Nación. El escenario lo completaban 100 jóvenes que aplaudían según las indicaciones de un apuntador, todos con remeras en las que se leía: “Macri 2015”. Un rato después, en Cerrito al 500, Hotel NH Tango, un kirchnerista de edad media, mirando la gran pantalla en la que se veía a Amado Boudou, Daniel Scioli y Martín Insaurralde, murmuraba: “Si el candidato para el 2015 va a ser Scioli, esto se parte. La opción que queda es que Cristina vaya a postularse como gobernadora de la provincia de Buenos Aires, para lograr ahí un triunfo que te da grandes posibilidades en la elección nacional, y que el candidato a presidente sea cualquiera, pero no Scioli, sino del palo K. Cualquiera: el payaso Plin Plin. Hay tiempo de instalarlo”. Frente al hotel había mucha militancia joven y entusiasta, que ovacionó la aparición en la gran pantalla del diputado Juan Cabandié, pero hizo un silencio atroz, según la jerga futbolera, cuando se mencionó a Scioli. Uno de los integrantes de la agrupación Néstor Vive dijo: “Nosotros militamos. No es que apoyamos a uno o a otro, sino que militamos. No en el 2015: mañana, pasado mañana, todos los días, para que la gente esté mejor”. ¿Y si es Scioli el candidato? “Las candidaturas las resolverán otros compañeros. Nosotros militamos”.

PRO. Foto: Télam
Macrismo all inclusive
El PRO celebra sus victorias en Costa Salguero. Este domingo, desde las 8 de la noche, esa zona es taponada por los cientos de automóviles que intentan ingresar al acto. Más de uno estacionó en las veredas de la Costanera, sabiendo que, al menos por un día, las grúas no andarían de cacería por allí. La cola para ingresar al evento llega a ser de dos cuadras de lo que en este sector se llama “gente como uno”.
Le pregunto algo a un grupo que cierra expresamente la boca y busca a una mujer. Me señalan, ella interpreta que nos están presentando, y me besa con la consigna: “Basta de democratización de la justicia”. Le explico que me gustaría saber qué piensa de las elecciones: “Creemos que hicimos una elección fenomenal, la Argentina decidió emprender un nuevo camino, una república en serio, basta de democratización de la justicia, como te decía recién, una Argentina previsible, integrada al mundo, que se termine el relato y que se reconozcan los problemas para poder buscar soluciones entre todos”. Sus acompañantes asienten en silencio mientras la cola avanza. “Hay que terminar de generar violencia y rencor, y construir soluciones significa trabajar todos juntos en políticas de Estado”. Le pregunto a María Leticia por qué sus acompañantes callan y la hacen hablar a ella. “Porque soy la más vieja y trabajamos juntos”. ¿Dónde? “En el gobierno de la Ciudad”. (Esto en el interior sería clientelismo político, pero en la ciudad Buenos Aires se exhibe como republicanismo. No se lo digo: temo que me de otro beso).
Definiciones
Le pregunto qué piensa de Sergio Massa, ¿harían una alianza?, María Leticia: “Mauricio es capaz, forma equipos, el gobierno no depende de una persona. Se necesita gente organizada y coordinada, Mauricio tiene el liderazgo y puede constituir una fuerza muy interesante de trabajo conjunto”. ¿Con Massa? “Apostamos a Mauricio. ¿Nos ponemos de acuerdo? Fantástico”.
Le digo entonces que quien resuelve es Macri: “Nosotros pensamos que hay que sacar el país adelante”, dice antes de entrar al recinto del acto.
Otra señora, Marta, recoge el guante: “Mauricio tiene posibilidades de ganar en 2015. Lo único que falta es organizar a todo el país”. ¿Massa? “Yo no opino. Si hay una base grande, que todos resolvamos. Pero Mauricio siempre dice que hay que resolver las cosas de arriba para abajo, así que no opino”. Esto podría indicar que los mecanismos de interacción grupal de Macri son: él decide, el grupo acata. “Mirá, quiero disfrutar esto, todo lo que él decide está bien”. Marta también trabaja para el gobierno porteño.
Dos chicas más atrás, María y Gisela, definen: “Nos sentimos identificada con el proyecto y trabajamos para el gobierno de la Ciudad”.
¿Qué opinan del gobierno nacional? Gisela mira a María, que es la vocera: “En tres palabras, es corrupto, ineficiente y… bueno, la tercera te la debo”.
-¿Qué opinás sobre que Macri esté siendo procesado por escuchas telefónicas, por ejemplo?
-Mirá, todos los procedimientos son transparentes: las licitaciones, todo eso. Vos entrás a Internet y podés seguir cualquier trámite.
La respuesta es tan brillante (al hablarme enfáticamente sobre cualquier otra cosa) que María corre el riesgo de ser candidata en próximas elecciones.
Detecto a un caballero cuarentón con el cual hablar algo de política entre hombres, como en los viejos tiempos. Voy amigable ¿Qué impresión tiene de las elecciones? “No tengo ninguna”, me desarma. ¿Y por qué vino? “Porque acompaño”. ¿Qué acompaña? “Lo que haga Macri. Pero no entiendo de política porque soy técnico, economista”. ¿Y dónde trabaja? “En el gobierno de la Ciudad”.
Más atrás hay dos jóvenes que no trabajan para el gobierno porteño, sino que estudian Ciencias Políticas en la UBA. “Esto es un triunfo importante. El PRO se está afianzando y puede formar algo bastante interesante. Massa hizo buena elección, pero Massa es el peronismo, igual una consolidación entre Massa y Macri aunque los dos quieran ser presidentes, sería una alianza para ganar. Pero parece que ninguno quiere juntarse con el otro”.
Les pregunto por qué ese acompañamiento un poco zombi que noto en esa misma cola. Uno de ellos me dice: “Hay un escepticismo en la política, y una crisis en la representación. Todos delegan, para no participar”. Los jóvenes no alcanzan a decirme sus nombres y entran al acto.
Vomitapapelitos
Para entrar al evento me colocaron una pulsera de papel azul como las de los hoteles “all inclusive” con la leyenda “Juntos podemos”. Gabriela Michetti ocupa el centro del escenario. Macri habla luego, anunciando su candidatura. La claque de 100 empleados aplaude según indicaciones. Curiosamente, la gente que había hecho la cola queda atrás de unas vallas, lejos del escenario, mirando y sin aplaudir.
Macri aclara que ningún ex integrante de un gabinete nacional estaría en su gobierno (resolviendo así los dilemas sobre Massa planteados en la cola de entrada). Dice que la Argentina tiene que ser más democrática y más inclusiva, que no tenemos que estar orgullosos por tener a un Papa o a Messi, sino por poder organizarnos poniéndole límites a la violencia y a la intolerancia. En el hospital Borda estarían agradecidos ante tal candidato. Luego hay música de Tan Biónica. Y los cañones vomitapapelitos gracias a los cuales ya no hace falta que los humanos celebren a sus candidatos con tal procedimiento. Todos los candidatos se ponen a bailar ante las cámaras, simulando saludos y gestos hacia la platea conformada por otros funcionarios, tocándose el corazón. Música de Tan Biónica. Macri moviendo las caderas. Tal vez esté tomando seriamente su candidatura presidencial: no canta.
Cuando estoy por irme un señor trajeado de la custodia me advierte: “El que se va, no puede volver”.
Primera frase tranquilizadora de la noche.

FPV. Foto: Télam
Frente al hotel
El acto kirchnerista simboliza también el tercer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner. Reune a militantes de La Cámpora, Kolina, Nuevo Encuentro, Movimiento Evita, Néstor Vive, Miles, entre otros, instalados en Corrientes al 500, frente al hotel NH (Navarra Hoteles) Tango. Un integrante de La Cámpora explica amablemente: “Nosotros no hablamos con el periodismo, no por ustedes en particular, sino porque es una decisión interna: que hablen directamente los que son candidatos y referentes”.
Daniel, de la agrupación Néstor Vive, plantea: “Nosotros vamos a ir al frente. Cuanto peor nos va, más al frente vamos y vamos a profundizar más nuestro trabajo”. Le pregunto entonces si ve la elección como un mal resultado. “No importa, vamos a ir al frente. Si hacemos algo mal lo corregimos, algo bien lo profundizamos. Militamos”. ¿Piensan en 2015? “No pensamos en elecciones sino en cosas concretas, devolver derechos a la gente”. ¿Dudas con Scioli? “Nosotros no tenemos ninguna duda. Las candidaturas las resolverán otros compañeros. Nosotros militamos”.
Defender el pasado
Un rato más tarde un dirigente cercano al gobierno plantea otras cuestiones, en plan reflexivo: “Para mí se perdieron las PASO porque quedamos defendiendo el pasado. Con el pasado no ganás. Además, la verdad, Insaurralde es igual que Scioli: no dice nada, no es el símbolo de eso por lo cual el kirchnerismo se hizo diferente a los otros. Cualquiera de los otros candidatos provinciales era mejor: Recalde, Di Tullio. Hasta la Capital, con Filmus, Taiana y Cabandié tuvo otro discurso, otra propuesta”. Sobre Cabandié, el interlocutor propone el silencio. “Ya sé que se pierde Capital, pero si querés preservar un proyecto, es mejor perder con tu discurso, que cambiar tu propuesta para ganar. Insaurralde no dijo absolutamente nada, igual que Scioli, igual que Massa. Y encima perdió”.
Dos kirchnerismos
Hacia adelante: “Lo principal es cómo vuelve Cristina, con qué ganas y con qué ideas. No se van a discutir candidaturas, pero en algún momento el tema va a aparecer. Hay un kirchnerismo conservador, que prefiere ir con Scioli para permanecer en el poder, o en parte del poder. Y otros que no aceptamos eso. Si el candidato para el 2015 va a ser Scioli, esto se parte. La opción que queda es que Cristina vaya a postularse como gobernadora de la provincia de Buenos Aires, para lograr ahí un triunfo que te da grandes posibilidades en la elección nacional, y que el candidato a presidente sea cualquiera, pero no Scioli, sino del palo K. Cualquiera: el payaso Plin Plin. Hay tiempo de instalarlo. El problema es que el kirchnerismo conservador va a querer hacer una interna con Scioli, y eso no lo podés hacer, porque perdés, y tenés que terminar militando para él, que es lo que nadie quiere hacer. Hasta en La Cámpora ese es un debate que todavía no se ha hecho explícito”. La idea es que quedan dos años enteros como para andar ya mismo instalando esa discusión.
“El asunto con el kirchnerismo es que mirás la vereda de enfrente, Macri, Cobos, Massa, De la Sota, Lilita, el mismo Pino, es todo un tren fantasma. Entonces decís: veamos qué se puede armar frente a esto”.

UNEN. Foto: Télam
El matrimonio
La coalición UNEN se congregó en el hotel Palais Rouge. En las 280 butacas hay unas 40 personas, de las cuales 30 envían mensajes de texto o hacen algo con sus móviles. Hay 15 cámaras de televisión, 6 pantallas sintonizadas en los canales de noticias y, como con Macri, cañones vomitapapelitos. Recién cuando se sabe que Pino Solanas le saca un poco de ventaja a Daniel Filmus, empieza a llegar gente eufórica, gritando “Olé olé, Pino, Pinooo”. “Imaginate que con todo lo que se arriesgó con esta alianza con Carrió, lo único que faltaba era perder el puesto de senador”, me dice un pinista de los que no fugaron por esa alianza. ¿No termina siendo una lógica electoralista por encima de la construcción política? “Bueno, pero desde el cargo de senador también se puede construir”, dice el pinista, hipótesis tantas veces desmentida por la historia que ahora volverá a plantearse.
En su discurso Elisa Carrió manda saludos a Gabriela Michetti.
Solanas celebra: “El matrimono sigue unido y no nos peleamos”.
El Palais Rouge lo ovaciona.
Los otros bunkers
¿Cómo se viven las elecciones en los diarios?
En La Nación el ambiente es descripto como “cool”. “Siempre hay algunos como Obarrio, Ventura, los columnistas, que se exaltan con las derrotas oficialistas. Los jefes son también más alineados con la ideología del diario, y el resto se queda apartado. Los periodistas no dicen lo que piensan, salvo los que están con la línea editorial”. Este domingo a las 6 en punto subieron a la página web del diario este título: “El triunfo de Massa consolida el cambio político en el país”, lo cual no representa una información, sino una expresión de deseos. Pero la corrección que se le hizo sólo consistió en agregarle la palabra amplio: “El amplio triunfo de Massa…”
En Clarín los integrantes de la mesa de editores miraban TN, obvio. Uno dijo: “Acá estamos tomando Coca Cola, en el piso de arriba están tomando champán”. Un periodista del diario cuenta: “Hay tipos que celebran porque en el diario se han sentido atacados por el gobierno. Entre los jefes están los más abanderados en el antikirchnerismo. Más abajo, la cosa es repartida. Pero te diría que hay preocupación hasta en los más anti-K, si por la salud de Cristina el gobierno termina quedando en manos de Boudou”. Otro diagnóstico (no confundir con Nelson Castro): “Hay anti-K enfermos, también por obediencia a la conducción del diario. Y otros más críticos, que tampoco es que crean que las fuerzas de oposición sean mucho mejores. Se guían con la idea de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, pero no sé si en serio se entusiasman con Macri o con Massa”.
Editorialmente hasta hace poco la apuesta fue por Macri: “La aparición de Massa cambió eso. Pero el problema es que el diario ha quedado en manos de gente mayor (promedio 60 años) que pasan sin saludar, mirándose los zapatos, sin hablar con nadie, cada vez más ensimismados, toda una conducción que ha ganado mucha plata y que tiene su vida hecha aunque el diario se hunda. Ni hablar de Magnetto. Entonces toda la pérdida de credibilidad, el abandono del periodismo de calidad, y los negocios y guerras en que se han metido termina redundando en un diario cada vez más en crisis, conducido por gente que ya está salvada y que no tendría grandes problemas si Clarín se cae”.
Tampoco el diario ha establecido sistemas de renovación interna. “En otras épocas buscaban buenos periodistas. Ahora, la gente que entra de la Maestría del diario, por ejemplo, es de un nivel casi de iletrados. No se entiende cómo terminaron el secundario”.
En Página 12 el clima de este domingo electoral fue de un silencio denso. “Ya medio que se la veían venir. Había sido peor en el 2009. El problema es que el diario está jugado, entonces los jefes repiten el discurso oficialista creyéndoselo. Justifican cualquier cosa”, explican desde la redacción. “Entre los compañeros que son kirchneristas se nota decepción. Pero además, todo el debate político es sobre estupideces. Más allá de lo que te parezca lo de Cabandié con los gendarmes, si él es un estúpido o si fue una operación de los gendarmes, pero todo el tiempo hablás cosas que no tienen nada que ver con proyectos, ideas, propuestas. Además hay dolor. No hay nada divertido en que todo sea tan mediocre. Y se ve que hay gente joven que se sumó al kirchnerismo con entusiasmo, pero si aparece la decepción, ¿qué le queda? Ves a los opositores, y te volvés kichnerista. Y los opositores votan no por un proyecto, sino para voltear a los kirchneristas. Así que estamos en la de siempre: el mal menor”.
Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

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Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
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