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Generación J: el rap de la memoria

En la Plaza San Martín de Morón – localidad de donde es oriundo Milo J- cientos de jóvenes se reunieron para manifestarse en contra de la suspensión y censura de la presentación de su álbum en la ESMA, y luego marcharon al centro de memoria Mansión Seré bajo el lema: “Dijimos que Nunca Más”. Los testimonios de estos jóvenes, y la transmisión musical de un legado que traspasa generaciones y aúna a artistas populares y público en contra del negacionismo, la represión y la brutalidad. “No se bancan la opinión de un pibe de 18 años que tiene más conciencia que ellos”. La historia del joven rapero, de su abuela desaparecida y asesinada por las torturas, y la carta de su madre. Los fragmentos preferidos de sus canciones, y la respuesta a una pregunta: ¿quiénes son los giles?
Por Lucas Pedulla. Fotos de Juan Valeiro
Cuando Alma (18) recibió el código QR en su celular se puso a llorar de felicidad. Era la confirmación de que podría asistir a la pre-escucha gratuita de 166 (Deluxe), el nuevo álbum de su artista favorito, Milo J, en un lugar al que nunca había ido: el espacio para la memoria que funciona en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA), ex centro clandestino de detención, uno de los mayores símbolos del terror durante el genocidio en Argentina.
El miércoles del show salió temprano de su casa en Ramos Mejía, La Matanza. Al llegar, algo en la fila le llamó la atención: la entrada al predio, sobre la Avenida Libertador, se había llenado de móviles policiales. “Los policías se bajaban de las motos con escopetas: algo totalmente exagerado”, describe. El punto cúlmine fue cuando escuchó que Milo había cancelado el recital: “Rompí en llanto mal, otra vez, pero ahora de tristeza”.
Soledad (18) también recuerda esa angustia: “Nos parecía re importante que Milo lo haga en la ESMA porque la dictadura nos marcó mucho como país. Muchos chicos no están informados y era para que sepan la historia, además de darnos la oportunidad de un show gratis, con lo que cuesta hoy una entrada… Fue muy fuerte vivir eso para nosotros: dos cuadras enteras de camiones con de todo. La cantidad de gendarmes, ¡por dios!”.

Sika (34) se enteró de la suspensión mientras hacía la fila, pero llamó a la calma a la espera de la confirmación oficial de Milo, la cual llegó a través de un video en su cuenta de Instagram (más de 4 millones y medio de seguidores), donde fue tan directo como en sus canciones: “Supongo que juntar 20 mil personas en un espacio de memoria no le gusta al gobierno”. Sika, mientras escuchaba el video, también pensó: “Me llamó la atención que hablaran de reprimir y el peso de decirlo en ese lugar, que refleja la represión en la dictadura”.
Valentín tiene 17: “No fue buena idea llevar Prefectura y Gendarmería cuando hay cosas más importantes que están pasando. Yo estaba a favor de Milei en un principio, me gustaba el tema económico, pero en la pre-escucha sentí esa represión como pasó antes y no me gustó. Cambié de idea. No es la manera. Somos jóvenes. Es un montón”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Alma, Soledad, Sika y Valentín hablan bajo un domingo de sol caluroso en la Plaza San Martín, en Morón, oeste del conurbano, pueblo natal de su amado Milo. Aquí se autoconvocaron en las horas posteriores a la cancelación que tanta bronca y llanto les robó. Por sus grupos de fans, ya sea por Instagram o grupos de WhatsApp, se dieron esta cita que tenía dos mensajes que dejaban bien claro el efecto boomerang del Gobierno:
- El primero es la consigna: “Dijimos que Nunca Más”.
- El segundo era el itinerario: una marcha desde la plaza central de Morón hasta el Espacio para la Memoria Mansión Seré, donde funcionó uno de los centros clandestinos más paradigmáticos de zona oeste, dependiente de la Fuerza Aérea, y por donde se estima que fueron secuestradas cientos de personas.
Alma hoy se tomó el tren para venir a marchar e interpreta lo que pasó ya sin vueltas: “No se bancan la opinión de un pibe de 18 años que tiene más conciencia que ellos”.
Soledad sintetiza con su frase preferida de Milo: “Mis valores me cubren la espalda”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Consciente de las cosas
La cita de la movilización en el oeste era a las 14, para comenzar a marchar a las 15.30, pero son las 13.30 y ya hay chicas haciendo carteles. Una de ellas cuenta que hace minutos aparecieron unos gendarmes a pedirles que despeguen los carteles de las columnas de la Municipalidad. “Cualquiera, porque están todas escritas y escrachadas”, se ríe. Los carteles decían “Nunca Más”.
Jenifer tiene 20 años, rulos espectaculares y una sonrisa contagiosa. Hace nueve años llegó de República Dominicana y vive en San Telmo: “La idea de Mansión Seré surgió para demostrar el apoyo a Cami para que sea una caminata donde concientice lo que pasó”, explica. Para ella, en un primer momento, la cancelación se trataba sólo de una “cuestión de papeles” y de habilitaciones, como esgrimió el secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, en la medida cautelar que la jueza María Alejandra Biotti convalidó. “Pero cuando llegué a mi casa vi que hablaban de censura y me eduqué. Vi que a Lali Espósito y a María Becerra les hacían lo mismo. Mierda, dije, porque esto iba a ser memorífico para todos”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Ariel llegó a Morón acompañado de su papá. Tiene 13 años y su playlist abarca la tríada Milo J-Dillom-Trueno. “De Milo me gusta cómo transmite con las letras, sus sentimientos -dice-. No fui a la ESMA, pero me entristeció. No me parece que cancelen a Milo. Creo que al Gobierno no le gustaba juntar 20 mil personas en un espacio de memoria que fue un centro clandestino de tortura. Ahí mataron embarazadas. Mi papá me venía contando hoy. Fue terrible”.
-¿Por qué sentís que no le gusta al Gobierno?
-Porque no quiere visibilizar lo que pasó en esos tiempos. Tampoco le gusta que alguien tan chico pueda darse cuenta de lo que pasó y visibilizar lo que fue.
-¿Qué pensás del Gobierno?
-Medio que lo apoyaba, pero esto me cambió la visión. Corte lo defendía, pero ahora me di cuenta que lo que me decían era verdad: la cantidad de desaparecidos que hay. Le cambió la visión a un montón de pibes. Hasta salió en TN. Muchos artistas se sumaron a la causa.
-¿Qué frase de Milo te representa?
-“Disfrutá la vida porque sí, va a haber más. Pero todo es raro cuando sos consciente de las cosas”. Queda con lo que estoy tratando de decir.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
West & agite
Alexis tiene 22 años y es uno de los fundadores de “Bajo West”, una comunidad de artistas emergentes que reúne a productores, filmakers, cantantes, grafiteros, “que por suerte a la gente le gusta”. Es la crew donde arrancó Milo con tan sólo 14 años. Piensa Alexis: “Se armó tal nivel de quilombo con esto porque mandaron a camiones con agua a chicos, ¿me entendés? No era sólo el show, sino que había material preparado para contarte qué pasó ahí. Muchos decían que el álbum iba a hacer referencia a la dictadura, pero no, el álbum era algo que atraía a los chicos que no conocían hacia la EXMA (sic)”.
Alexis lo pronuncia así, con la equis: “El show no se pudo dar, pero muchos recorrieron igual el predio. Muchos habrán llegado a la casa y le preguntaron a la abuela, a la tía, o a los padres, qué era lo que había pasado ahí. Hay que demostrarles que no pueden silenciar al pueblo solamente porque tengan el poder. Este gobierno es muy facho, como le dicen”.
Piensa cómo salimos: “Todos juntos. Así lo hicimos con Bajo West. Arrancamos sin nada, pero siempre tratamos de dejar la enseñanza de que juntos, se puede”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Miloterapia
Cerquita de Alexis están Nahiara (16 años, de Merlo Gómez) y Morena (17, de Castelar), listas para marchar. “El gobierno no quería que se comprenda todo lo que pasó en la dictadura -dice Nahiara-. Era la primera vez que iba a la ESMA. Además, era importante para conmemorar, porque la abuela de Milo también fue una desaparecida”.
La abuela de Milo se llamaba Nélida Beatriz Pereyra. En 2016, la mamá y manager de Milo, Aldana Ríos, le escribió una carta a la directora de la escuela 108 de Morón, porque el entonces intendente, Ramiro Tagliaferro, había decidido organizar el acto por el Día de la Bandera en la Base Aérea de Morón, un ex centro clandestino.
La carta decía: “Me dirijo a usted a fines de que arbitre los medios necesarios para que mi hijo Camilo Villaruel, nieto de Nélida Beatriz Pereyra, víctima del terrorismo de Estado en 1979, secuestrada, desaparecida y luego pasada a disposición del PEN en 1981. Fallecida a causa de torturas y vejámenes sufridos en su detención ilegal. Usted entenderá que tal situación familiar impide acompañar la NEFASTA decisión del gobierno municipal de prometer la bandera en un ex centro clandestino. Usted tiene un alumno en su escuela cuya abuela pasó y fue torturada en el mismo lugar donde hoy debería prometer fidelidad a la bandera. Le pido no lo permita, le pido que sea una buena docente y eduque con memoria”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Nahiara ubicó este contexto: “Mi abuela siempre me hablaba de la dictadura porque ella sufrió mucho. Nunca apoyé a este gobierno. Pero cuando lo votaron la gente pensó más en la economía que en nuestros derechos”. Morena suma: “Sea lo que sea que ganes, el alquiler está re caro. Me tengo que mudar por eso. Todo una crisis. Mi mamá es enfermera y trabaja en un hogar desde las 9 de la mañana hasta la tarde”. La mamá de Nahiara se la rebusca: “Trabaja en la quiniela, trata de vender helados, ropa, pero no alcanza. Trato de buscar trabajo para ayudarla, pero no consigo”.
Por eso dicen que Milo es su terapia.
Nahiara lo grafica así: “En los recitales me desahogo de todo”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Kill gil
La distancia entre la plaza de Morón y la Mansión Seré es de cuatro kilómetros. En la marcha hay también papás y mamás que acompañan a sus hijes. Una de esas madres es Giselle, 35 años, del barrio Almafuerte, en La Matanza. Tiene a su hija de 13 años entre el centenar de juventudes que marchan por las calles de Morón. Al pasar enfrente del estadio del Deportivo Morón, sobre la avenida Hipólito Yrigoyen, la movilización se cruza con la entrada de la hinchada que se prepara para el partido contra Central Norte de Salta. A cuadras hay un mural de Milo, y Giselle recuerda que allí fue con su hija en octubre del año pasado, cuando Milo festejó sus 18 años en un recital histórico. “Lo que pasó fue tremendo -dice-. Yo ni conocía que existía la ESMA, que se podía ir. Y eso fue gracias a Milo”.
Otra madre es Cristina, docente de Historia en secundaria, que acompaña a sus dos hijas y piensa en lo que generó la censura del recital, imprimiendo en los cuerpos de estas adolescencias -con sus angustias entre camiones hidrantes llenos de gendarmes- una referencia que pueden anclar con lo que significó en otros tiempos: “Fue un error no forzado del gobierno que generó este efecto”.
Llegando al predio de Seré, Anahí, de 17, reflexiona: “Es una manera de volver al pasado para que no se vuelva a repetir. Es entender el pasado para no vivirlo en el futuro”. A su lado marcha Brandon, de 16, desde Florencio Varela, sur conurbano: “La pre-escucha en la ESMA era importante porque la dictadura fue hace muchos años y la mayoría de su público no la llegó a vivir. Es importante que las nuevas generaciones entiendan del tema”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
Atrás suyo, una joven lleva un cartel con una frase de la canción “Digan”, de Milo, sin metáforas: “Los giles nacen giles, mueren giles”.
-¿Quiénes son los giles?
Anahí: El gobierno.
Brandon: La cana.
De atrás se suma Mateo, 16 años, que viajó una hora y media desde San Fernando, conurbano norte: “Los giles son la policía y los que reprimen a las opiniones libres y a quienes intentan pelear por sus derechos”.
La generación J responde sin vueltas.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
En Seré, les jóvenes son recibidos por Aimé Ereñú, militante de HIJOS Gran Morón, Ituzaingó y Hurlingham, y también militante de Abuelas de Plaza de Mayo. Aimé es hija de sobrevivientes y, además, busca a un primo nacido en cautiverio. Les explica con mucho amor y sencillez dónde están. También les pregunta si saben qué era la ESMA.
Un joven responde: “Un centro de detención clandestino”.
Aimé les explica que también por Seré pasaron un centenar de personas secuestradas. Que hubo cuatro personas que se fugaron. Que este lugar de horror funcionó bajo la órbita de la Fuerza Aérea entre 1977 y 1978. “La memoria es un derecho humano, no una política partidaria -explica-. La memoria es lo único que nos va a permitir detectar a lo que dijimos nunca más. A la censura, a la desaparición, a la muerte. No se trata de una bandera política: se trata de derechos”.
Una joven levanta la mano y dice: “Lo único que nos separa es que no nos detienen en la calle, porque después te censuran o te acusan en las redes sociales si pensás distinto”.
Una mamá levanta la mano: “Tienen miedo que esta generación conozca la verdad. Hoy le expliqué a mi nieto todo lo que pasó y quiso venir. Tiene 6 años”.
Aimé agradece la marcha y la convocatoria. Les jóvenes le agradecen, aplauden, y le consultan los horarios para poder visitar el predio durante la semana. Luego, se juntan en ronda a cantar las canciones de Milo. Una chica pide que pongan Los Dinosaurios, de Charly. Se juntan para sacarse una foto. Todes sonríen. Y cantan, para que no haya dudas:
“Nunca Más”.

Fotos: Juan Valeiro para lavaca.
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Réquiem para un hombre pobre

Memoria de Víctor Vargas, el hombre asesinado por el policía Santiago Barrientos, en Constitución el domingo 28 de diciembre pasado. La dinámica barrial, violenta, contexto del asesinato; el tiro por la nuca, que revela que Barrientos disparó cuando Vargas estaba de espalda; el recuerdo de las y los vecinos de este hombre tranquilo y los mensajes de watsap que pintan su vida y su muerte, símbolo de una época.
Por Claudia Acuña
El día en que Víctor Vargas fue fusilado por la espalda por el policía Santiago Emanuel Barrientos, el asfalto hervía . Era domingo y a esa hora -diez minutos antes de las tres de la tarde- la esquina de Salta y Constitución estaba desolada por el sopor y la barra de hombres “escabiando”. Esa fue la palabra que usó Franco Olave Cornejo -a quien todos en ese no-barrio conocen como El Chileno- cuando declaró ante la fiscalía Penal Nª 12 para describir la escena del crimen. Es también lo que muestran las cámaras de seguridad: en una ochava, la barra liderada por El Chileno; enfrente el policía Barrientos saliendo del local de Ugis junto a la oficial Carolina Elizabeth Vázquez, encargada de sostener la caja de pizza. Hasta ahí, lo habitual.
Lo extraordinario fue Víctor Vargas.


La mamá y la hermana de Víctor, con una foto que enmarcaron para recordarlo.
Ninguno de los que lo conoció -muchos, pero poco- pueden explicar qué lo llevó a abandonar su principal característica: tranquilo, educado, respetuoso, un buen pibe, son las palabras que brotan para recordarlo del dueño de la pensión, las putas y travas de la zona, los pibes de la calle, las dominicanas de la esquina. Saben, sí, que El Chileno atacó con una botella a Víctor. Algunos especulan con el robo del celular y el motivo de su reacción posterior podría explicarlo el audio que Víctor le envió a su hermana Vanina un día antes, el sábado 27:
“Buenos días Vane. Voy a ver un laburito nuevo y ver si capaz puedo quedar ahí. Que tengas un lindo día”.
Víctor vivía pagando la pensión diariamente -cada día, cada día, cada día- juntando el dinero en trabajos temporarios -en un lavadero de autos, como repositor en un supermercado, descargando bultos en el Paseo de Compras lindero a la estación de tren: changas-, y la posibilidad de un empleo con continuidad le había dado la esperanza de un cambio en su vida. Quizá esperaba ese llamado de confirmación y perder esa ilusión significó también perder la paciencia.
Las dominicanas de la esquina prefieren proyectar la realidad: El Chileno domina esa esquina con violencia, insultos y ceguera policial. Quizá fue eso lo que cansó a Víctor y decidió responder, lo cual desencadenó el trágico después.
Lo que es dato es que un Víctor mareado –“algo raro en él porque nunca tomaba”, declaró el dueño de la pensión- entró a la cocina, tomó un cuchillo y regresó a la esquina a enfrentar a El Chileno. Fue entonces cuando el policía Barrientos y la oficial Vázquez, con la pizza en la mano, intervinieron. Lo que siguió fue rápido:
- El policía Barrientos le dio a Víctor la orden de tirar el cuchillo.
- El Chileno se escondió detrás del policía Barrientos.
- El policía Barrientos disparó tres tiros.
- La autopsia determinó que una de las balas ingresó en la nuca y salió por la ceja. Es decir: cuando el policía Barrientos le disparó, Víctor le daba la espalda.
Víctor quedó tirado en un asfalto que le dejó marcas de quemaduras. “Todavía estaba desangrándose cuando El Chileno ya tenía abogado”, dirá su hermana y, evidentemente, ese detalle también llamó la atención de la fiscalía, ya que le preguntó específicamente eso: quién llamó a su abogado. “Un amigo con el que se comunica a través de las redes sociales”, dice la transcripción que respondió.
La investigación judicial se abrió por los delitos de “atentado a la autoridad y lesiones”, pero la muerte de Víctor -agonizó tres días- obligó a apartar a la policía de la Ciudad de la investigación y, ahora, al Poder Judicial a decidir la competencia, es decir, quien investiga: la familia de Víctor -representada por la abogada María del Carmen Verdú, titular de CORREPI- exige que sea en el ámbito de Nación. En tanto, la defensa del policía Barrientos la ejerce el Ministerio de (In)Seguridad de la Ciudad, esa misma ciudad que en las calles de Constitución hierve de impunidad.



Víctor Vargas, en fotos que comparte a lavaca su familia.
Para despedir a Víctor, las personas más pobres y olvidadas de aquel no-barrio en el que Borges halló El Aleph -ese punto que contiene el universo entero y en el que hoy puede verse con absoluta claridad putas y travas golpeadas, hambreadas y humilladas cotidianamente por esa misma violencia policial que fusiló a Víctor – hicieron una colecta. El sepelio fue en Casa Roja, la sede de Ammar. Allí lo lloraron su madre y su hermana; sus vecinas sobrevivientes de las calles y sus compañeros de changas. Allí también escucho el audio que el Día de Navidad, apenas cuatro días antes de su fusilamiento, le envió a su mamá:
“¿Sabés qué, mamita? Te quería contar algo lindo. Hoy fui al Paseo de Compras de Constitución y como conozco a mucha gente de ahí que son dueños de los negocios, uno me regaló un pantalón y una remera. O sea que en Navidad estreno ropa nueva. Después otro me dio ensalada rusa con pollo y en la heladera tengo osobuco. Nada: todo eso vino de parte de Dios. Así que con lo que tenía me compré un perfume, en cajita, nuevo. ¿Qué más te puedo contar mamita? Que estoy solo y soy feliz.”
Hay un ramo de flores en el pecho de Víctor y una mesa con sándwiches, empanadas, galletitas y bebidas porque saben que quienes lo vendrán a despedir tendrán hambre. Hay anécdotas sobre esa vida que ya no es, la mayoría muy simples -sus tiempos con trabajos “buenos”, su derrape en la adicción, su estoico esfuerzo por estar “limpio”, sin drogas ni alcohol, cada día, cada día, cada día, desde hace varios años- y solo una muy compleja: en los últimos tiempos Víctor se definía como un eufórico libertario.
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Gesta por el agua: Mendoza se moviliza a Uspallata contra la avanzada megaminera
Vecinos y vecinas de distintas localidades de la provincia marcharán durante todo el día hasta Uspallata, donde el gobierno de Cornejo volvió a la carga con el proyecto minero San Jorge, que la asamblea local resiste hace 17 años. Es el símbolo de una avanzada pro minera sin licencia social y con impacto ambiental. La empresa evasora, Solway, y la alianza con el titular de la UIA; las marchas, el podcast y todo lo que hace una comunidad para defender el agua, la vida y el futuro.
Por Francisco Pandolfi
Un 17 de enero de 1817 José de San Martín iniciaba el cruce de los Andes para liberar a Argentina, Chile y Perú.
“En esa concepción consecuente de San Martín nos paramos y decidimos utilizar esta fecha histórica como épica para la ruta de la libertad y la ruta de la defensa del agua, contra la megaminería contaminante”.
Habla con lavaca Nora Moyano, 74 años, integrante de la Asamblea de las Heras por el Agua Pura de Mendoza. Habla mientras camina.
17 de enero de 2025. Desde las 8 de la mañana, vecinas y vecinos de distintos puntos de la provincia de Mendoza –San Rafael, Lavalle, Tupungato, Guaymallén, Luján de Cuyo, etcétera, etcétera– partieron con destino a la localidad de Uspallata, caminando, en auto, en moto, a caballo.
Lo llaman “la gesta del agua”.
Camina Nora, camina el resto. Habla Nora, habla el resto: “San Martín dijo ‘cuando la patria está en peligro, todo es válido, excepto no defenderla’. Nosotros decimos, como hijos e hijas de San Martín, cuando el agua está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla”.

El desembarco minero
Uspallata es una localidad del departamento de Las Heras, en el norte de Mendoza, que albergó el Paso Sanmartiniano y el Camino del Inca y donde 209 años después se establecerá –en principio– el proyecto minero de cobre San Jorge (PSJ) impuesto por el gobierno liderado por el radical Alfredo Cornejo (aliado de Javier Milei), votado por la Legislatura provincial y a cargo de las empresas Solway Holding, Zonda Metals y Grupo Alberdi.
Al PSJ lo intentan instalar (con cambios de nombres en el camino) desde 2007. En estos casi veinte años hubo un punto en común: la falta de licencia social. A inicios de 2025 volvió la ofensiva gubernamental y empresarial –con represión a las manifestaciones y múltiples detenciones– y tuvo como desenlace la aprobación legislativa el 12 de diciembre de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de San Jorge –junto a un paquete de otros tres proyectos mineros– con la venia de casi todo el arco político. Previo a la votación, el CONICET había advertido en un documento “importantes deficiencias en el Informe de Impacto Ambiental. Falta de datos y de estudios sobre agua, biodiversidad, patrimonio arqueológico y aspectos sociales que impiden una evaluación confiable de los impactos que el emprendimiento podría generar en la cuenca del río Mendoza”.
Horas después, la publicación desapareció.

La resistencia
Desde el día de su aprobación, el pueblo mendocino está en las calles, como espejo del año 2019, cuando multitudinarias movilizaciones en toda la provincia torcieron en menos de dos semanas la votación de diputados y senadores.
Lo que se busca, ahora, es replicar el mismo resultado.
Para lograr eso, ahora, se multiplicaron las marchas en cada ciudad provincial. Se realizaron paros. Ruidazos. Se iniciaron reclamos judiciales para lograr la inconstitucionalidad de un proyecto que va en sentido contrario a la vigente Ley 7.722 que regula la actividad minera, prohibiendo el uso de sustancias tóxicas para el cuidado del ambiente y el agua –se presentaron tres amparos, rechazados en primera instancia y apelados: ya están en manos de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza. Se hicieron asambleas y actividades de concientización, como una carta que se compartía puerta a puerta en la llegada de los Reyes Magos a los barrios populares: “Queridos Reyes, quiero que tengamos agua pura y clara para siempre. Que no entren en Mendoza las mineras contaminantes y que no destruyan nuestros glaciares”. Y hasta un acampe que persiste en la ciudad de Tunuyán.
Para romper el cerco mediático que existe en la provincia, también crearon el podcast “Qué carajo están haciendo con el agua”. Allí, Federico Soria, vecino de Uspallata y uno de los activistas perseguidos que estuvo detenido el año pasado, dice: “Llevamos 17 años resistiendo a la minera San Jorge, que fue cambiando de manos. La corporación Solway es una empresa off shore de origen ruso, radicada en paraísos fiscales con sede comercial en Suiza y sede corporativa en Malta. Figura en los Paradise Paper y en los Offshore Leaks y tiene denuncias por violaciones de derechos humanos en Guatemala”.
El 70% de la minera es de Solway y Zonda Metals (suiza, subsidiaria de Solway) y el 30% del grupo Alberdi, cuyo dueño es Martín Rapallini, titular de la UIA –la Unión Industrial Argentina–. Dato no menor, en un proceso de desindustrialización constante del país.


La gesta
El itinerario previsto de la caravana de este sábado marca que se llegará a Uspallata a las 18, que allí primero se marchará, que a la noche se hará el “festival por la Gesta Libertadora del Agua”, que este domingo habrá varios talleres simultáneos, un almuerzo comunitario y por la tarde una asamblea colectiva como cierre, donde se definirán los pasos a seguir.
Nora Moyano junto a su asamblea salieron desde el Campo Histórico El Plumerillo, campamento donde partió José de San Martín con el Ejército Libertador en la localidad de Las Heras. Mientras camina, dice(n): “Seguimos en pie de lucha haciendo acciones combativas en la calle porque nuestros cuerpos y territorios no son zonas de sacrificio. Es tan dañino y tan grave a instalación de una minera en el nacimiento de la Cuenca del río Mendoza que estamos decididos a luchar hasta vencer”.
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Megaminería en Mendoza: la comunidad movilizada

El gobernador Alfredo Cornejo logró aprobar hoy un paquete de leyes que promueve el desembarco de la megaminería en una provincia que resiste desde hace años la explotación contaminante e inconsulta. La iniciativa tiene el principal proyecto en la ciudad de Uspallata y ya fue rechazada en 2011 y aprobada en 2019, pero debió ser cancelada entonces tras la movilización social. Hoy la historia se repite: el gobierno vuelve a la carga con argumentos de película (reproducidos en esta nota) mientras las comunidades originarias, asambleas y vecinos de todo Mendoza (cuyas voces aquí difundimos) se movilizaron frente a la Legislatura y trazan un plan de acción para dar vuelta la historia, una vez más.
Por Francisco Pandolfi
La Cámara de Senadores de Mendoza le dio la media sanción que faltaba a la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y así aprobó el proyecto de Megaminería PSJ Cobre Mendocino, conocido como San Jorge, que permite el desembarco de la industria metalífera en la localidad de Uspallata. Se trata de la iniciativa central de un paquete enviado por el gobernador Alfredo Cornejo y que contó también con la venia de otros tres proyectos mineros.
Afuera de la Legislatura, miles de personas de todos los puntos cardinales de la provincia se manifestaron en contra, cercados por decenas de policías. El lunes a primera hora el pueblo de Mendoza había empezado la “Nueva gesta libertadora por el agua”, peregrinación (a pie, a caballo, en bicis, autos) que partió desde la localidad de Uspallata, al norte de la provincia, se ramificó desde el Valle de Uco, San Rafael, Lavalle, y llegó este martes a la mañana a la puerta de la Legislatura en la ciudad capital. Allí, la Cámara de Senadores tras cuatro horas de debate avaló la primera explotación de cobre de escala mediana en el distrito: fueron 29 votos afirmativos (18 del oficialista Frente Cambia Mendoza; 5 de la Unión Mendocina –PRO, UCR, el Partido Libertario, la Coalición Cívica– 5 del PJ y uno demócrata), 6 negativos y una abstención.

Aviones & fracasos
Dentro del recinto hubo discursos pro mineros que no destacaron precisamente por su altura. Martín Rostand, de Unión Mendocina defendió al proyecto de esta manera: “Cada vez que un avión se pone en vuelo, existe el riesgo de que se estrelle; cada vez que un sistema eléctrico se pone en funcionamiento alguien puede morir electrocutado. Sin embargo, nadie propone abolir ni a la aviación comercial ni a la electricidad, al contrario, porque el beneficio supera el riesgo potencial y con la minería sucede lo mismo”.
El senador del mismo partido, Gabriel Pradines agregó: “Dicen (en relación a los manifestantes) que el agua no se negocia, pero me pregunto, ¿una finca con pozo y derecho de agua no vale más que una que no tiene?”. Ariel Pringles, también de Unión Mendocina: “Toda actividad productiva implica un riesgo, conozco de la actividad agropecuaria donde hay litros y litros de glifosato desparramados por cada producción y sin embargo es aceptada”.
Increíble, pero real.
Armando Magistretti, del Partido Demócrata aceptó que la policía minera “no tiene la expertise para controlar”, pero igual votó a favor del proyecto, aunque quien controle a la empresa sea la policía minera. Y también dijo que los informes de impacto ambiental no deberían pasar por la Legislatura, sino aprobarse directamente “porque todas las actividades económicas generan pasivos ambientales”.
Félix González es senador del Partido Justicialista y fue uno de los peronistas que votó en contra del proyecto San Jorge. “Hoy seguro votaremos divididos, por distintas cuestiones”. No profundizó en las diferencias internas, pero sí hizo algunas declaraciones clave:
- “En 2011 se rechazó casi el mismo proyecto. Esto es un Corsa repintado, no es nuevo. Y sobre ese Corsa, el gobernador Cornejo decía que no había viabilidad para aprobarlo”.
- “Pasaron 15 años y somos la misma dirigencia y los mismos empresarios. Repetimos la misma discusión que se rechazó en 2011, que se aprobó en 2019 pero cuando la gente salió a la calle debimos recular en chancleta. O sea, venimos perdiendo el tiempo desde hace 15 años con lo mismo”.
- “Somos un fracaso como dirigentes, no construimos consenso, no pusimos a la ciencia en el centro. El consenso no debe hacerse entre partidos únicamente”.
- “Hay innumerables cantidad de estudios que hablan de la contaminación que habrá si avanza este proyecto. Votamos una Declaración de Impacto Ambiental que está mal, a la que le faltan herramientas, elementos, que tiene el balance hídrico desactualizado y varios cuestionamientos técnico ambientales”.
- “Esto se va a judicializar, no hay dudas porque la Corte Suprema de Justicia ha dictado fallos que van en sentido del rechazo de la DIA. O sea a la aprobación le faltará sustento para ser sostenida en el tiempo”.
- ‘El Departamento General de Irrigación de este gobierno provincial le hizo 90 observaciones al proyecto. Solo a 5 de ellas la empresa minera que las iba a resolver, 79 que las iba a considerar y a 6 que se iba a oponer, con respuestas evasivas en temas centrales. Solo con esto Cornejo debía haberse puesto firme y obligar a la empresa a aceptar todo lo observado por el organismo, pero no. La compañía llegó a decir que el arroyo El Tigre (de donde sacará la minera el agua para extraer oro y cobre) le pertenece. Es una vergüenza que después de secir eso todo siguiera como si nada”.
- “Lo que está en juego no es el futuro, es el presente”.
Dugar Chappel, del Partido Verde, puso algunos números sobre el recinto: “La minera que nos va a contaminar –y no en un porcentaje, porque cuando se contamina se contamina todo– nos dará el 6 por ciento de lo que gastamos en el subsidio al transporte. Y el 80% de lo que gasta en empleados que no sabemos quiénes son en esta Cámara de Senadores”.


Censura & deficiencias
Mientras este lunes el presidente Javier Milei llamó a votar a favor del proyecto minero, en contrapartida hubo llamamientos de iglesias católicas y evangélicas para evitar esta aprobación poco clara. La noche previa al 26 de noviembre, cuando Diputados aprobó el paquete minero, el CONICET advirtió en una publicación que hubo “importantes deficiencias en el Informe de Impacto Ambiental. Falta de datos y de estudios sobre agua, biodiversidad, patrimonio arqueológico y aspectos sociales impide una evaluación confiable de los impactos que el emprendimiento podría generar en la cuenca del río Mendoza”. La nota profundiza: “Dado que estos vacíos de información limitan la toma de decisiones responsables y pueden comprometer recursos naturales, culturales y comunitarios de alto valor, es necesario que las autoridades soliciten la revisión y ampliación del estudio antes de continuar con el proceso administrativo”.
Sin embargo, horas después el documento desapareció y fue reemplazado por otro escrito por las autoridades políticas del organismo.
Increíble, pero real.
PSJ Cobre Mendocino está a cargo de Minera San Jorge S.A, perteneciente a Zonda Metals GmBH de Suiza y al Grupo Alberdi de Argentina. Estima una inversión inicial de 599 millones de dólares, una capacidad de producción de 40.000 toneladas de cobre fino por año y la creación de menos de 4 mil puestos de trabajo. Este proyecto fue rechazado desde su origen, en 2007; nunca obtuvo la licencia social.
Después de la ley, tampoco.

¿Quién cumple la ley?
Dos días antes de la votación, comunidades indígenas de Uspallata y de la Cuenca del Río Mendoza le enviaron un escrito a los senadores instando al cumplimiento de los derechos de los pueblos a nivel provincial, nacional e internacional, para que no avanzaran con la aprobación de la DIA ya que, según plantean, estaba “viciada con información sesgada y falaz que omite observaciones certeras científicas de instituciones y expertos”.
Claudia Herrera, autoridad de la comunidad Huarpe de Mendoza, habla con lavaca: “Este proceso empezó en 2017 y recién en junio de este año se acercaron. En estos meses hubo hostigamientos de la empresa, presiones, visitas imprevistas. No sólo no cumplieron con la consulta libre, previa e informada, sino que anunciaron en el boletín oficial que habían realizado un protocolo. El protocolo también viola el convenio 169 de la OIT, porque fue sin la presencia de las comunidades”.
Claudia y su comunidad miran adelante: “Ya sabíamos que iban a aprobar el proyecto, pero esto es largo. Ahora se vienen denuncias a nivel local e internacional por la falta de cumplimiento del Poder Ejecutivo, el Legislativo y de la empresa minera. Decimos no a la muerte y sí a la vida”.
Saqueo y movilización
Además del DIA de San Jorge, otros tres proyectos mineros obtuvieron sanción definitiva:
1) 27 proyectos de exploración en la localidad de Malargüe, aprobados por el gobierno en un mismo procedimiento de evaluación de impacto ambiental.
2) El Fondo de Compensación Ambiental por si la empresa genera una catástrofe ambiental.
3) El Proyecto de ley de regalías mineras, que fija un tope del 3% pero no un mínimo, al igual que la ley nacional.
Marcelo Giraud, profesor de Geografía de la UNCuyo y miembro de la Asamblea Popular por el Agua, resume con el cansancio de las últimas horas encima: “Se votó la profundización del saqueo. Pero vamos a seguir movilizando”.
Termina la sesión y pasa lo que se sabía iba a pasar. Aprobación del proyecto San Jorge. La gente empieza a marchar por el centro de la Ciudad de Mendoza. Al cierre de esta nota, está por realizarse un ruidazo en toda la provincia. A continuación, un corte de ruta en la localidad de Tunuyán, 80 kilómetros al sur de la capital. En 2019, al pueblo mendocino le llevó 13 días revertir la instalación de la megaminería a fuerza de seguir movilizándose, cuando el gobierno provincial no tuvo otra opción que recular.
Esto recién comienza.

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