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Dengue: la epidemia, los errores, y lo que hay detrás

El dengue ya es una epidemia con miles de casos en el país y unos antecedentes que el ex viceministro de Salud, el sanitarista Mario Rovere explicó a lavaca.dream.press. Desde cuándo se conoce la situación. Reproducción del informe oficial completo. Qué se hizo y qué no. La relación con el zika y chikungunya. El mosquito y los paradigmas con los cuales actuar. El cuestionamiento a las fumigaciones.

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El dengue ya es una epidemia con miles de casos en el país y unos antecedentes que el ex viceministro de Salud, el sanitarista Mario Rovere explicó a lavaca.org. Desde cuándo se conoce la situación. Reproducción del informe oficial completo. Qué se hizo y qué no. La relación con el zika y chikungunya. El mosquito y los paradigmas con los cuales actuar. El cuestionamiento a las fumigaciones.
Mientras las noticias sobre la cantidad de enfermos de dengue estallaban en los medios, sin saberlo aún, en su oficina en la enorme Universidad de La Matanza, el sanitarista Mario Rovere se pone los lentes y teclea en su computadora la URL del Ministerio de Salud. Entre los materiales que ofrece la página abre uno llamado “Boletín Epidemiológico” y se dirige directamente a la página 12: el mapa oficial de la distribución de los 15 mil casos reportados de infección de dengue, publicado el viernes 26 de febrero.
Dengue: la epidemia, los errores, y lo que hay detrás
La escena no es casual: se trata de una nota que lavaca estaba preparando para la próxima MU, y aquí adelantamos.
El Ministerio informa 14.013 casos notificados oficialmente, con 5083 casos autóctonos, 2155 casos descartados y aún 5549 que permanecen en estudio. Un total de 6300 casos confirmados contando 1226 de variantes importadas. Casi la mitad tienen antecedentes de viajes a Formosa o Misiones, los focos nacionales con brote sostenido, y el resto a Paraguay y Brasil.
Distintos médicos epidemiólogos y biólogos consultados por lavaca no dudan: estamos ante una epidemia de dengue. La diferencia que mantienen se da en cuanto a la etapa (inicial o más avanzada), pero todos coinciden en que el riesgo a nivel del clima conjugado con la entrada de virémicos (gente que viaja) provocó una situación diferente este año. Una evidencia: según el informe oficial, ya en las últimas semanas del año se conocieron casos de dengue y el pico fue en la primera de enero, mucho antes que en 2015. “El mosquito llegó antes y a zonas donde antes no llegaba. Para colmo, se queda más tiempo como consecuencia de que se extiende la estación lluviosa y el calor: el mosquito necesita una cría por arriba de los 15 grados”, resume Rovere.
Mario Rovere fue viceministro de Salud de la Nación durante el pasado gobierno, al mismo tiempo que mantuvo su cargo como vicedecano de la Universidad de La Matanza. Hoy tiene su oficina en el edificio de Salud en la UnLaM, mientras cientos de alumnos rinden finales, cursan el ingreso a la facultad y los ayudantes apuran los materiales de estudio.
¿Qué hizo el Ministerio durante 2015 para prevenir la epidemia? Como ex viceministro, Mario Rovere responde: “Nosotros nos preparamos bastante sólidamente para enfrentar el dengue. He visto muchas jurisdicciones con solvencia y profesionalidad. Me parece que nosotros empezamos a advertir a los ministerios tardíamente, porque ocurrió de esa manera”, confiesa.
Rovere fue el único funcionario público de salud que accedió con MU a hablar del impacto de los agroquímicos en la salud. En ese entonces, Rovere habló de la dificultad de abordar el cúmulo y variedad de problemas de salud que el Ministerio recibía, y puso como ejemplo crítico de acción abordar al Aedes Agypti, “mucho antes que los medios hablaran del tema”.
Entonces pudo sonar como un cambio de tema frente a la cuestión de los agrotóxicos, pero pero el tiempo –los meses y el calor– terminaron demostrando la envergadura del problema. Y aquí estamos.
El Aedes Aegypti es el mosquito capaz de portar distintas enfermedades, entre ellas el dengue, zika y la chikungunya, las tres patologías que se plantean como amenazantes hoy en Argentina, según distintos factores desde domésticos hasta internacionales. “Nosotros incluso llegamos a plantear la advertencia cruzada de dengue, zika y chikungunya cuando lo único que existía era el dengue como preocupación”, dice Rovere en referencia a un comunicado que el Ministerio alcanzó a emitir el 5 de diciembre. “Y eso para nosotros fue advertir a las autoridades entrantes que estábamos frente a una situación nueva. En ese momento la gente de Misiones hablaba de sus preparativos; la última reunión en la que yo estuve fue en San Juan, y se habló del panorama de dengue y zika, cuando todavía no estaba en los medios”.
Rovere revela un problema intrínseco de la burocracia estatal en cuanto al abordaje de este tipo de problemas: “Estas enfermedades están entre las áreas de Salud y Ambiente. Cuando uno mira cómo se organiza el tema de salud y el tema de ambiente, muchas veces las instancias gubernamentales están muy separadas. Y de repente Salud se relaja porque consigue que Ambiente pase con un camión fumigando. Entonces lo que parece probable es que necesitemos a futuro una mayor integración entre salud y ambiente siguiendo como trazador todas las enfermedades que se transmiten por vectores”.
Mientras los medios tiraban los flashes sobre el dengue, Rovere advertía que su postura corría riesgo de verse alterada culpa de las comprobaciones científicas y discusiones públicas: su idea es que más que el dengue, hay que poner el foco sobre el Aedes Aegypti. “Porque si el Aedes se ha transformado en un vector capaz de transmitir distintas enfermedades la concentración en dengue puede resultar inadecuada porque yo sigo solamente esa enfermedad. La impresión es que hay que seguir al Aedes porque no deja de sorprender; y cuanto más aumenta la globalización, más chances hay de que pueda transmitir otras cosas”.

Dengue: la epidemia, los errores, y lo que hay detrás

Mario Rovere. Foto: Lina Etchesuri

Fumigaciones y reflexiones

Tras el traspaso de gobierno, y con el mosquito ya instalado, la solución publicitada desde las distintas carteras de gobierno (municipal y nacional, espacio público y salud, etc.) fue la foto de un fumigador. “Cuando fumigamos volteamos mosquitos adultos, pero la fumigación no llega a los huevos”, dice Rovere. “Pero en fase epidémica la fumigación tiene sentido. En etapa no epidémica lo que tiene sentido son las intervenciones preventivas de mejora ambiental, de intervención sobre los espacios de potencial cría del mosquito”.
La Red de Médicos de Pueblos Fumigados y un grupo llamado Voluntarios Civiles en Epidemia salieron a cuestionar a las fumigaciones como método para “atacar” el dengue y zika. En el primer caso, la Red hizo eco de una carta técnica de la Asociación de Salud Colectiva Brasileña en la cual se asociaba la enfermedad del zika con los insecticidas que se encontraban en el agua: https://www.abrasco.org.br/site/2016/02/nota-tecnica-sobre-microcefalia-e-doencas-vetoriais-relacionadas-ao-aedes-aegypti-os-perigos-das-abordagens-com-larvicidas-e-nebulizacoes-quimicas-fumace. Cabe decir que luego Abrasco desimintió esta asociación y el motivo sigue en discusión tanto en Brasil como en el mundo: https://divulgapiaui.com.br/portal/abrasco-nega-ter-relacionado-larvicida-pyriproxifen-a-casos-de-microcefalia/
Voluntarios Civiles en Epidemia, por su parte, abrieron una convocatoria en change.org en la que alertan sobre las probables consecuencias residuales en el neurodesarrollo a causa de las fumigaciones, así como de la inefectividad de la medida y de la “falsa sensación” de haber eliminado el mosquito.
¿Qué proponen en cambio? Distintas conversaciones que mantuvo lavaca con epidemiólogos y biólogos han arrojado una premisa inquietante: la única que puede desactivar el virus es la gente.
Nicolás Schweigmann, doctor en Ciencias Biológicas, investigador del Conicet y parte del Grupo de Estudio de Mosquitos, trae un ejemplo simbólico que sirve para entender la tarea: “Vos no te lavás las manos o cepillás los dientes para combatir las bacterias. Lo que hacés es un acto de higiene básico. El ambiente donde vivimos no necesita que se combata, en cambio necesita es que lo comprendamos mejor”.
Sobre esto, Nicolás y un grupo de seis investigadores de distintas disciplinas de la Universidad de Buenos Aires han abierto un interesantísimo blog llamado DengueInfoAr, en el que todos los días publican una “Reflexión Urbana Ambiental”, cada una abordando el problema en sus distintas complejidades. De esta manera, entre otros ejes, informan que el mosquito que transmite estas enfermedades no existe en ambientes naturales, sino que es producto de la contaminación urbana. Es decir: es producto de cómo vivimos.
Parte de los Voluntarios Civiles en Epidemiología llama entonces a hacerse cargo del problema pero no en un sentido idealista ni mucho menos señalador: usan la figura del “multiplicador” como aquél capaz de replicar y explicar la necesidad de actuar casera y domésticamente para eliminar los focos de cría del mosquito. Para ello, recomiendan los pasos sugeridos por el Ministerio de Salud en su manual.
Dengue: la epidemia, los errores, y lo que hay detrás

La policía sanitaria

Rovere coincide en estos abordajes, y les da contexto y sustento: “En general la salud pública hubo un debate muy importante en la década de los 80: unos decían “salud para todos” y otros “salud con todos”. Ese “para” en cierta manera lo que decía era: dejen que el Estado se ocupe. Hoy en día los países que van más a fondo en esto asumen que el éxito en la lucha contra las enfermedades vectoriales es de la población, y se logra con una alianza estratégica entre el Estado y la sociedad. Fundamentalmente porque atraviesa los límites entre lo público y lo privado. Yo he visto con cierta simpatía las convocatoria a las poblaciones que se están haciendo y, seguido al titular de la convocatoria, la segunda frase ya habla de una amenaza: “hacé esto, hacé lo otro”, mensajes conductistas. Ese juego de si estamos hablando de una convocatoria a la sociedad o de la vieja policía sanitaria se da en el contexto de una transición donde empezamos lentamente a ver que los problemas de salud pública son tan complejos que hoy en día hay que pensar seriamente en alianzas fuertes entre la sociedad y el Estado. Responsabilizar a la población no es la idea, sino convocar, explicar. Y explicar a un nivel que resulte comprensible y atractivo”.
La pregunta es si el Estado argentino está preparado para afrontar ese tipo de estrategia, o sigue teniendo la lógica de la policía sanitaria. “La salud pública, si uno lo piensa en términos focaultianos, tiene una lógica panoptista. Ha sido, desde prácticamente mitad de siglo 19, parte consustancial de la organización del Estado moderno. Pero esa salud pública necesita cambiar porque también ha cambiado el tipo de enfermedades contra las que se lucha. En muchos casos tenemos problemas que no es que la sociedad puede suplir al Estado; pero en algunas dimensiones lo hace definitivamente mejor. Hoy hay grupos de autoayudas vinculados a enfermedades específicas donde el paciente sabe más que el profesional que lo trata”.
Rovere en la Mu 94

El Zika

El virus específico de zika, ¿es un riesgo real en Argentina? “Desde el punto de vista epidemiológico, tenemos riesgo de dengue y no de zika. Pero hay casos de dengue que podrían confundirse y hay zikas que no son clínicos. Podría ser tarde cuando nos enteremos del zika. Cuando una enfermedad te produjo en Brasil 1 millón 500 mil casos, quiere decir que hay zika para rato y significa una bomba de tiempo en el continente”.
El foco sigue estando en el Aedes Aegypti. Rovere: “No puede ser que uno ilumine las problemáticas los espacios periurbanos más degradados una vez cada cuatro cinco años para prevenir una epidemia. Lo concreto es que tenemos una deuda urbana que tenemos que subsanar cuando no tenemos epidemia. Esa sería la solución definitiva”.
El mapa elaborado por el Ministerio, todavía abierto en la computadora, parece darle la razón: además de las provincias fronterizas, los círculos rojos remarcan urbes como Córdoba, Rosario y Buenos Aires.
El informe oficial, en formato PDF

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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