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Ian Moche: la revolución de la empatía
En tiempos de elecciones, elegimos a Ian. Fue atacado por el Presidente y todo el aparato estatal como supuesto símbolo del “curro” en discapacidad, cuando ni siquiera cobra la pensión que le correspondería. El curro era otro: el director de la ANDIS, Diego Spagnuolo, quien también chicaneó a Ian, está involucrado en la alta trama de corrupción que salpica a todo el entorno presidencial, droguerías, laboratorios. Esta misma semana hubo una movilización de las personas con discapacidad reclamando la aplicación de la Ley de Emergencia votada por el Congreso por amplísimas mayorías, que el gobierno se niega poner en marcha. Esto es: corrupción, mientras se le niegan derechos y recursos a las familias. En el caso de Ian, niño activista sobre la neurodivergencia, esta es una historia que habla de manera simple de cosas complejas: de empatía, de humor, de amor, de familia, de apoyos y de futuro. De la vida de un niño por ser feliz, en un país hostil. Compartimos la nota publicada en la MU 206.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Lina Etchesuri.

Querido Ian:
Gracias.
Esta semana que pasó, en la que además te conocí, el director de la Agencia Nacional de Discapacidad que usó tu imagen para intentar justificar la motosierra a las personas con discapacidad empezó a ser investigado por corrupción, en una trama centrada en la hermana del Presidente y del Presidente mismo.
No quiero aburrirte sobre los Menem y el rol de esa familia en la destrucción de este país, banalizada en una serie de moda. Ya lo sabrás o te enterarás más tarde.
Quiero contarle al resto lo que compartiste en la charla con MU, para empezar: que vos ni siquiera cobrás la pensión que te corresponde, producto de la crueldad arbitraria de esa gente. No tu familia: vos. Toda la plata que el Estado no te paga es la que ellos se llevan de a millones en licitaciones truchas junto a sus amigos. Y más.
Pero como decía, esa es otra historia, y esta es la tuya. Esta es tu vida, tu momento de desplegar todo el activismo para que otras personas como vos, que esta gente abandona, tengan más herramientas y data para vivir mejor.

De eso se trata también tu vida: de cómo ayudás a vivir mejor a los demás.
Gracias por eso. Y perdón por todo lo otro.
Lo otro es todo lo que también nos contaste ese martes que llegaste con tu madre Marlene, tu padrastro Ro y tu perro caniche Marvel.
Eso que nos dijiste, que nos hace entender que a tu supuesta “discapacidad”, la convertiste en un superpoder: la capacidad de percibir la información de otra manera.
Porque eso es también es el autismo y nos lo contaste de este modo, que transcrio así: “Cuando hablamos de una persona neurodivergente hablamos de una persona que tiene y llega a los mismos objetivos que el cerebro neurotípico, pero por otro atajo, otra autopista que llega al mismo destino; y los semáforos, que pueden ser una representación de la sociedad, pueden generar que sea más difícil para esa persona en esa otra ruta. Pero no es que esa autopista esté mal”.
Esta autopista, Ian, está llena de pozos. Somos pozos, semáforos en rojo.
Sí, te esperamos con una merienda para recibirte, y que estuvieras a gusto mientras charlábamos en MU. Porque en definitiva, como reconoce tu mamá, “la comida y la lectura” te autorregulan. En eso, te digo, también somos bastante parecidos.
Qué es la autorregulación, me enseñás, nos contás. Esta capacidad de entender que hay cosas y contextos y personas que nos sacan de eje; y que tenemos que ser conscientes de eso para regularnos. Para estar tranquilos. Para intentar ser felices.
Como el espacio que creaste en tu colegio, Mar adentro, en el que ayudás a otros niños a canalizar sus emociones. En las que canlizás las tuyas propias, autogestionados entre niños.
Claro, Ian, porque las leyes no alcanzan, las capacitaciones solas tampoco. Porque como dice tu madre, se crean leyes para todo lo que es distinto, pero no alcanzan. Que pueden generar marcos y consagrar derechos, pero a los derechos hay que ejercerlos. Absorberlos. Como decís vos, no alcanza con estar, sino con participar. Y así nos enseñás de política: no alcanza con estar, ni con ser espectadores. Hay que participar.
Y así vamos hasta tu infancia, en la que sufriste por toda esta falta de apoyos sociales básicos, pensando que eras un “burro” o un “distinto” en el mal sentido.
Porque aunque fuiste diagnosticado a los dos años y medio, no lo supiste sino muchos años después. Nos lo contaste: ocurrió cuando fuiste al circo y te desregulaste, por la cantidad de estímulos que había. Ahí supiste, entendiste, que lo que tenías no era un defecto sino autismo.
Con tu familia, con tu mamá, el tránsito fue más ameno, pero no exento de problemas. Porque durante todos esos años, en los que sabías leer pero no hablabas, la pregunta era cómo ibas a crecer en este mundo hostil. Con estas instituciones. Con estos funcionarios. Con estos presidentes.
La pandemia te afectó más que a todos y también te transformó y te supiste transformar en activista. Saliste por arriba de ese encierro. Saliste a comunicar como nadie temas complejos y a convocar a otros a participar, a expresar eso que les pasa y que por ahí no saben qué es.
Porque, dejame contarte, cada vez conozco más niños con autismo. Y todos te conocen y te veneran. Aprenden de vos y con vos. Te agradecen.
No por nada sos, digamos, famoso. O como se dice ahora, un influencer.
Te lo ganaste desde hace cuatro años con tus videos explicativos sobre la neurodivergencia. Con las capacitaciones que das en todo el país sobre el tema. Con tus apariciones mediáticas explicando lo que para vos es tan simple: que no es tan difícil, solo hace falta empatía.
Te pregunto: ¿Qué es, cómo pensás esa empatía? Porque últimamente es una palabra que se manosea mucho. Entonces te escucho: es ponerse en el lugar del otro.
Me pregunto, te pregunto si nos podemos poner en el lugar de los peores, del Presidente por ejemplo. Intentar entenderlo, entender por qué, entre otras cosas, te eligió a vos como blanco para justificar un supuesto curro. ¡Justo a vos que no cobrás ni la pensión que te corresponde! A veces siento que todo es una gran confusión… Pero claro, como sos tan famoso, y más importante que él, se tuvo que meter con vos. ¡Te debe tener envidia!
Tu respuesta otra vez ilumina: puede ser, como dicen, que él también sea neurodivergente. Sería todo más sencillo si así fuera, o si fuese como vos, o si estuviese rodeado como estás vos. Si hubiese hecho tu camino. Seguro no sería Presidente (¿o sí? ¿Vos lo serías?) pero seguro sería más… feliz. Esa focalización obsesiva sobre la economía, los murmullos que le molestan o las voces que dicen que escucha… Puede ser. Según contás son síntomas típicos.
¿Y qué tiene de malo? Lo malo es que es malo. Y tal vez, como dice tu mamá, porque en vez de apoyos el Presidente recibió en su infancia y adolescencia una catarata de abusos, ausencias y frustraciones. Porque, como decís: “Ser neurodivergente no te salva de ser un hdp o un salame”.
Por suerte, por tu actitud, y también por obra de tu madre y tu familia, vos no sos ningún salame. Al revés, pocas veces conocí a alguien tan lúcido.
Te sale tan fácil eso que a los adultos, más por estas épocas, se nos hace difícil: sonreír, dar abrazos, hablar, escuchar, reflexionar, transmitir energía, comunicar. Nos enseñás: la comunicación es empatía.
Y lo más difícil sino imposible: sabés pedir perdón, contar lo que sentís, reconocerte vulnerable.
De nuevo, autorregulación. Autogestión emocional… Cuánto tenemos para laburar ahí.
Porque me pregunto: ¿cómo hacer para regularse si tenés a todo el aparato del Estado atacándote?
¿Quién pudiera a los 12 años mantener esa sonrisa, ponerte las manos en el corazón, posar con la banda presidencial?
Es cierto, la vida es un juego, pero a veces se pone difícil. Cómo decís vos, lo que viviste junto a tu familia fue una tortura. Pero así como los ataques, recibiste cada vez más apoyos. Y elegís mirar el lado bueno de toda esta historia.
En eso te sale mejor que el Presidente: cosechás seguidores, mientras él los pierde.
La vida compensa Ian, pero no a cualquiera sino a la gente como vos.
A la buena gente.
Gracias por enseñarnos a ser eso que a los “neurotípicos” nos cuesta un poco más. Cómo decís, somos bastante más rígidos al fin de cuentas…
¿Quién puede ponerse a estudiar japonés y ya tener planeado un viaje a ese país a tu edad? Nadie. Vos.
¿Quién puede tener más claro qué es la libertad de expresión, cuándo se termina y cómo se sale por arriba de una discusión con un Presidente que buscó ensuciarte? Vos.
Leés la taza en la que te convidamos café y te reís porque dice: “Este presente no es el único posible”. Claro que no. Por eso casi sin darnos cuenta te la dimos. El resto lo conectás vos.
Como cuando acto seguido mirás la tapa de MU con Estela de Carlotto y decís que tu sueño es conocerla.
Ya será. Tus sueños están a la vuelta de la esquina.
Entre Japón, el activismo, las lecturas, tu superpoder de voltear barreras y prejuicios, yendo por otras rutas.
Me fundo en tu abrazo cuando me despedís como si fuésemos amigos de toda una vida.
Porque es cierto: más temprano que tarde ellos se irán, y este presente no es el único posible, y la vida sigue. Tu vida sigue. Y esa vida hermosa que conseguiste con tu familia pese a todo y todos, pese al Presidente de tu país, recién comienza.
Y no quisiera hacerte otra nota cuestionando a otro gobierno de turno.
Por eso te escribo esta carta.
Para decirte gracias.
Y perdón.
Y que acá estamos.
Y acá estaremos.
Y que me animo a firmarla así:
MU y sus lectoras y lectores.

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Incendios en Chubut: “Se está quemando nuestra historia”

Hace un mes, después de una tormenta eléctrica, se detectó un foco de incendio en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Con medios aéreos y no sólo terrestres, se hubiese apagado rápido. Hoy, Los Alerces arden. Reproducimos esta nota de las y los Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales. «No fue sólo la sequía, es un Estado irresponsable».
Por Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales.
Foto de portada: Mariano Silvester.
El Parque Nacional Los Alerces es una de las áreas protegidas más bonitas del país. Es un lugar que ha sido cuidado y protegido desde 1937. Un parque que por su belleza paisajística y cuidado tan extremo fue declarado Patrimonio Mundial en junio de 2017.
Este parque, el nuestro, es el único Parque Nacional que cuida y protege la especie arbórea más longeva del mundo, el Fitzroya cupressoides, El Alerce Patagónico, el abuelo como los conocemos desde siempre. Esta especie arbórea habita el bosque andino patagónico desde hace 5486 años aproximadamente.
El Parque Nacional Los Alerces es la única área protegida de nuestro país que protege, entre otras especies, al bosque de Alerce que crece en la zona núcleo del Parque Nacional, en el bosque Valdiviano. Para conocerlo, embarcábamos en Chucao y navegábamos para visitar al abuelo de 2600 años: ahí, en la zona intangible comenzó el incendio, donde conviven Alerces, Coihues, Ñires, Lengas, Cañas Colihues, Huan Huan, entre muchas especies más. Cada árbol, cada arbusto del bosque es un refugio y hogar de diferentes aves, insectos y animales, como el Pudú (el ciervo más pequeño del mundo), el Huemul (Patrimonio Natural), Monito del Monte, Gato Huiña, Gato Montes, Pumas, Chucaos, Pájaros Carpinteros y más y más.

Seccional Lago Verde
Preguntas sin respuestas
Lo más bello de este parque es su gran y variada biodiversidad, ese gran ecosistema prístino, bien equilibrado que se está ardiendo. Hoy se está quemando todo nuestro Parque y nos toca el alma no sólo a los que habitan y trabajan de manera directa en el área protegida, sino que nos afecta a todos.
¿No había ningún avión hidrante o helicóptero que pudiera llegar a ayudar a los pocos brigadistas y guardaparques que están poniendo el cuerpo desde diciembre? Ahora está en llamas la zona Núcleo, el corazón de nuestro Parque Nacional; también la zona de recreación, Lago Verde, Lago Rivadavia. El sector de río Arrayanes ayer comenzó a arder en ambos lados.
Las familias que habitan en el lago están intentando salvar lo que pueden de las llamas.
A nosotros, los locales, nos afecta de manera directa e indirecta.
Nos destruye no solo la temporada, nos destruye el territorio que cuidamos, protegemos y difundimos como un lugar digno de disfrutar y trabajar de manera sustentable. Nuestra calidad de vida se nos está yendo con las llamas. La posibilidad de una vida social, económica, ambiental de manera sustentable se va con cada perdida arbustiva y arbórea en este incendio.
El Patrimonio Mundial Parque Nacional los Alerces hoy arde y es necesario que nos expliquen por qué.
El rayo, lo entendemos, pero la pasividad de los siguientes días luego de la denuncia con presencia de imágenes, ¿cómo lo explican?
¿Cómo se explica la decisión de sólo observar “cómo viene el incendio”, “cómo avanza…”?
¿Cómo no se contó antes con los aviones hidrantes para lugares intangibles sin posibilidad de acceso terrestre?
¿Y por qué no se actuó a tiempo?

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Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

En la foto se ve a la izquierda a Gastón Miño, el más alto, en el momento en el que está por disparar contra Gabriel González (a la derecha de la foto, sin camisa, levantando los brazos para defenderse de la agresión policial).
“Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte” escribió el juez Hugo Decaría al dictar el procesamiento y la prisión preventiva del oficial de la policía porteña Darián Gastón Miño, quien fusiló al vecino de Lugano Juan Gabriel González la navidad pasada. Los y las demás policías que intervinieron en ese operativo quedaron imputados por encubrimiento. Pertenecen a una autodenominada “Unidad Táctica de Pacificación”. El juez además desmintió la versión policial, que para distraer la atención del crimen culpaba a familiares y amigos de Juan Gabriel. Nelly, compañera de Gabriel desde hace 24 años dijo a lavaca: “el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
Por Francisco Pandolfi
El oficial primero de la Policía de la Ciudad Darián Gastón Miño, quien fusiló a Juan Gabriel González el 25 de diciembre de 2025 en la Villa 20 de Lugano, fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por pertenecer a una fuerza de seguridad.
La decisión fue tomada por el juez Hugo Decaría, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 20.
El juez estableció además el sobreseimiento de Nelly Elizabeth Portillo, Dante Gabriel González y Anastasio Néstor Chávez –mujer, hijo y vecino de Gabriel–quienes habían sido falsamente acusados de “homicidio en riña” por la misma Policía de la Ciudad, con obvia intención de desviar la atención sobre el crimen.
El resto de los policías de la Ciudad que actuaron en el operativo que derivó en el homicidio de González fueron imputados por el delito de encubrimiento .
Emanuel Luis Zuccolo representa a la familia y es abogado de Correpi, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional. Dice a lavaca: “En un primer momento la Policía de la Ciudad le comunicó al juzgado que había habido una gresca como de 30 personas, que tenían botellas, palos, que cuando llegaron ellos los atacaron y que ese contexto alguien apuñaló a Gabriel. Eso quedó totalmente desmentido”.

Al día siguiente del crimen ya hubo marchas en Lugano reclamando justicia.
En la resolución judicial se atribuye al oficial Miño haber abusado de su función como integrante de las fuerzas policiales, usar arma de fuego y violar la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad de Buenos Aires. “Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte”, sentencia el juez en un documento de 47 páginas que también informa que en el cuerpo de Gabriel González se encontraron “9 proyectiles tipo postas”.
Agrega el abogado: “Además, la resolución del juez afirma que tanto Anastasio como Nelly todo el tiempo estuvieron tratando de separar a los policías de Gabriel, buscando tranquilizar las cosas y eran los policías quienes atacaban con las tonfas y con balazos de goma. El juez no solo desmiente la versión policial, sino que la da vuelta completamente, diciendo que quienes atacaban sin razón a Gabriel eran los policías”.
Gabriel tenía 45 años. Era pintor, papá de dos hijos (Ángel y Dante) un vecino querido en todo el barrio, como contamos en este retrato que nunca hubiéramos querido tener que escribir y que publicamos hace unas horas
La autopsia fue clave para que el 31 de diciembre el oficial Darián Gastón Miño, de 30 años, fuera detenido en su casa de San Martín por requerimiento de la fiscalía 50 y también para este procesamiento: se demostraron los impactos de postas de goma y golpes recibidos en distintos lugares del cuerpo, pero además presentaba un orificio de entrada de 14 centímetros de diámetro en el epigastrio, debido al impacto a corta distancia de un proyectil de munición múltiple, que le provocó hemorragia interna y externa.

Nelly y Gabriel rodean a su hijo Dante.
Nelly Portillo, pareja de Gabriel desde hace 24 años y mamá de Dante, el hijo que tuvo con Gabriel, le dice a lavaca sobre este paso contra la impunidad policial:
“Estoy destruida en mil pedazos, pero aun así me quedan fuerzas. Estoy viva y soy la voz de Gabriel. Tengo mil cosas para decirle a los responsables, pero lo único que quiero que quede claro es que Gabriel se defendió hasta morir y que todos los responsables van a tener que pagar por lo que hicieron y todo el dolor que nos causaron. Que se pudran en la cárcel”.
La tristeza no le impide seguir denunciando: “Que se sigan viralizando las imágenes, qué el país vea lo que hicieron. Y que los medios de comunicación que mintieron desde atrás de un escritorio salgan a pedir disculpas por decir que éramos tres borrachos más haciendo disturbios. No, no fue así, el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
A dos semanas de aquel mediodía, ninguna autoridad del gobierno de la Ciudad se pronunció todavía sobre el fusilamiento Juan Gabriel González.

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Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Primera marcha de jubilados en el Congreso de 2026. Más policías y fuerzas de seguridad que manifestantes. Carros de asalto, móviles, camiones hidrantes, vehículos celulares, ambulancias. Todo un despliegue inútil que además entorpece el tránsito como los jubilados no podrían hacerlo. La mirada sobre las changas y la economía real. La llegada de personas y familiares de personas con discapacidad frente a la disolución de la ANDIS, y quienes manifestaron contra el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Como siempre en estos tiempos, la arbitrariedad y la fuerza contra quienes menos pueden defenderse, pero siguen decididos a hacerse oír para que las cosas cambien.
Por Francisco Pandolfi
12 móviles de Gendarmería Nacional.
11 móviles de la Federal.
8 móviles de la Prefectura Naval.
31 móviles (inmóviles, quietos) fue el despliegue de las fuerzas nacionales en las inmediaciones de un Congreso otra vez vallado para una movilización de jubiladas y jubilados que no contó con más de 300 personas. El caos en el centro provocado por el propio “protocolo” que ha sido declarado nulo por la justicia.
A esa desproporción se le sumó un centenar de policías de la Ciudad, los únicos que estuvieron del otro lado de la valla, vigilando a quienes manifestaban.
A metros de las vallas, un puñado de policías federales recibe órdenes del único que está vestido con pantalón de vestir y camisa.

Tiene un handy en la mano.
Pero no quiere responder preguntas.
–¿Quién es el responsable del operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Pero con quién puedo hablar que esté ahora acá, que me pueda responder sobre el operativo de hoy?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
¿Pero no hay un jefe de calle, alguien que me responda sobre el operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Cómo te llamás?
–Hernán.
–¿Tu apellido y cargo?
–No importa. Para hablar del operativo tenés que llamar al Ministerio de Seguridad.
El número del Ministerio de Seguridad es 5278-9800.
Atiende la guardia de la recepción: “A esta hora no hay nadie que te pueda contestar”, dice.
La tercera no es la vencida: el contacto con prensa del ministerio también cae en el silencio. No hay respuesta cuando se pide hablar con alguien que explique el operativo.

El cañito que pierde
Del otro lado de la valla, las y los jubilados dan un mensaje claro en este primer miércoles del año: acá estamos, acá seguimos, y acá vamos a seguir estando, cada semana.
También dan otro mensaje: lo que avizoran es mucho peor.
Carlos tiene 73 años es de Avellaneda y dice así: “Sigo trabajando, por supuesto”. Acentúa el “por supuesto”, normalizando la hostilidad. Plomero, albañil, gasista, porque “con 350 lucas es imposible”. Dice que hace 20 días que no tiene ninguna changa para hacer, “lo que da la pauta cómo la gente hace sus propias reparaciones o deja que el cañito pierda, algo que antes no hacía”.
Dice, también, que lo más sale es el laburo de albañilería, del que menos tendría que hacer: “Veo una bolsa de cemento y ya me pongo a llorar, no puedo hacer tanta fuerza, pero no me queda otra”.
Carlos no usa eufemismos, ni adorna sus palabras con un optimismo que a esta altura es difícil de comprar. “Este año va a ser peor”. Argumenta: “Terminamos el año con un decreto que le da más poder a la SIDE para hacer lo que quiera, y eso nos va a traer muchos problemas. ¿Cuánta gente se va a desmovilizar por miedo? Esto es un veneno”.
Carlos está contento, pese a todo, porque para las fiestas pudo reunir a su familia: “Cada uno trajo algo y la pasé con mis hijos y mis nietos. No me van a quitar la alegría de disfrutarlos. Se va a morir mil veces Milei antes que yo tenga que abandonar ese gusto”.
Héctor vive en Belgrano y tiene 75 años. Lleva un cartel colgado de su gorro tipo piluso: “Solo se trata de vivir”. Amplía: “Lo que estamos haciendo es sobrevivir. Yo quiero vivir, y dignamente. Tendría que ser natural, pero no”.
¿Pronóstico para este año?: “La esperanza es lo último que se pierde, pero con este gobierno puede pasar cualquier cosa, no soy optimista”.
¿Algún deseo? “Sólo tengo la ilusión de salir un poquito más, de ver más a mis amigos; de comprarme los remedios; por ahora, lo que tengo no es vida, ¿qué querés que te diga?”.

Los “discas” y los pacientitos
Otro mensaje que deja esta primera marcha de jubiladas y jubilados del año: los miércoles siguen siendo un punto de encuentro para otras luchas, para otros gritos que necesitan ser oídos. Esta vez, se sumaron personas con discapacidad por el anuncio del cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad: el primer paso fue hacerla corruptible; el segundo y último, disolverla).
Se agregaron familiares de personas afectadas por el desmantelamiento que acaba de sufrir el Programa Federal de Cardiopatías Congénitas.
Natalia camina con León, su hijo de 10 años, que tiene una aneurisma en el arco superior de la aorta. “Es un pacientito Garrahan”, dice, con una dulzura que se agranda por el uso de diminutivos. “Todo esto es un retroceso de 15 años de trabajo. Las cardiopatías congénitas son patologías con alta predominancia de la muerte infantil antes del primer añito y el Plan Nacional interviene para que los pacientitos sean intervenidos en tiempo y forma en hospitales de alta complejidad. Al desmantelarse, aumenta la tasa de mortalidad infantil”.
De lo que está hablando es del corazón de los chicos.

Natalia vino desde Burzaco y ahora sigue caminando en la marcha de jubilados y de otras resistencias que contornean la Plaza de los Dos Congresos. “Ahora se aumentará la lista de espera para quienes se tienen que operar del corazón y faltarán los profesionales que coordinaban el área. Las familias ya veníamos tocando puertas, así que imagínense ahora sin el Plan, solo vemos pena y muerte para nuestros hijos”.
No se sabe quiénes se sumarán el miércoles próximo a la movilización, y a seguir exigiendo lo mínimo: una política que no ampute la humanidad.

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