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Marcha de jubilados del 4J: la fuerza de la calle

(Por Claudia Acuña)
La buena noticia es que este miércoles las y los jubilados no fueron ni golpeados ni gaseados ni detenidos arbitrariamente por las fuerzas de seguridad al mando de la ministra Patricia Bullrrich.
La otra buena noticia es que la Cámara de Diputados aprobó un aumento del 7,2% de las jubilaciones y la moratoria previsional por dos años.
También hay otras noticias que abren un sinfín de interrogantes con los puntos suspensivos que emergieron ayer en las calles del Congreso con inquietante claridad. Lo que sigue, entonces, será largo y por tanto, doloroso. Ojalá que también útil.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
Las vísperas. El grito de Ni Una Menos cumplía diez años y ese aniversario impulsaba una conmemoración que desafiaba la capacidad de movilización de las organizaciones sociales nucleadas en una asamblea con representaciones políticas, sindicales y sociales. Por mayoría, se resolvió cambiar de fecha: ya no sería el 3 de junio, sino el 4 para confluir con el habitual reclamo de las y los jubilados, símbolo de la resistencia a la brutalidad gubernamental. “Unir las luchas”, fue la síntesis. También, se dijo, era una forma de sortear la falta de capacidad de ese espacio para convocar –en tiempos de la des-representación que afecta a los aparatos políticos– a una movilización tan masiva como la de una década atrás.
El lunes le comunicaron esa decisión a la Coordinadora que nuclea a las 14 organizaciones de jubilados que sostienen, desde hace largos años, ese reclamo en las calles, cada miércoles.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
La unión y la fuerza. La unión hace la fuerza es una consigna amigable para la política, pero como nos recuerda la película V de Venganza, también es un slogan de los gobiernos fascistas. Su peligrosa ambigüedad está en el delicado equilibrio entre sumar y obedecer. Quizá por eso mismo, para las y los jubilados –como para las Madres– la fuerza está en otras cualidades.
La diversidad hace la fuerza.
Sostener la cría.
Con esa convicción, abrazaron este apoyo.


Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org
Una más. Como la realidad argentina de estos tiempos no tiene metáforas, este 3 de junio y como cada día de estos diez años, sufrimos un femicidio: esta vez fue en Moreno. Gabriel Danielo, integrante de la policía de la Ciudad, asesinó a la pareja de su ex mujer. Tenía una orden judicial que le impedía acercarse, pero como sucede habitualmente, nadie impidió que se presentara al gimnasio donde ella trabajaba. En la puerta le disparó en la cabeza a Marcela. Su cuerpo quedó tirado en la vereda durante las diez horas en las que el femicida se amotinó, mientras apretaba el arma reglamentaria en la sien de su ex. Finalmente, se suicidó.
Así, esta noticia unió brutalmente el reclamo de Ni Una Menos con las y los jubilados, que cada miércoles soportan la violencia policial.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
El Palacio. Blindado por las vallas, el Palacio del Congreso quedó aislado desde la mañana. Alejado así de los reclamos sociales que debería representar, logró sin embargo sorprender con una noticia inesperada: “hay quorum”. Se podrían, finalmente, tratar varios temas urgentes: la situación del Hospital Garrahan, la declaración de emergencia en discapacidad hasta el año 2027 y la moratoria previsional, más un aumento del 7,2% a las jubilaciones y un bono para compensar la pérdida por desactualización, tres ejes del reclamo de cada miércoles. “Cada cartucho de un gas lacrimógeno cuesta la mitad de una jubilación mínima”, sintetizó el diputado Nicolás del Caño (FIT) a las 16 horas, cuando los alrededores del Congreso ya estaban poblados por cientos de personas que se sumaban de a una, de a tres, de a cien.

Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org
La Calle. Mariana es psicoterapeuta y Jaqueline es psicóloga. Llegan desde Moreno y eso indica que hoy no es el día de las casualidades. Hay muchas como ellas, profesionales de localidades periféricas, que sostienen diariamente la batalla contra la brutalidad que somete a las personas más vulnerables. Unas con cartulinas, otras con banderas pintadas a mano que indican en nombre de qué centro de asistencia a personas con discapacidad alzan el reclamo. Mariana traza con pocas pinceladas el panorama que las impulsa a estar hoy ahí: “Lo que incapacita es el ajuste”. Las pruebas: “Se ha dificultado enormemente el acceso a la salud, con trabas a tratamientos, con demoras en prestaciones de servicios, con negación de medicamentos. A eso hay sumarle la precarización laboral: actualmente estamos cobrando 11 mil pesos la hora de atención y sufrimos atrasos en los pagos de hasta cinco meses. No podemos seguir sosteniendo una situación insostenible y ya sabemos que los derechos se ganan y se garantizan en la calle. Las personas que sufren discapacidad, las y los jubilados son los sectores más violentados y, también, quienes más necesitan que los apoyemos”.
Le pregunto entonces qué ve desde su trinchera cotidiana.
Piensa.
Responde:
“Ayer, al salir del trabajo pasé por Haedo y vi una cola de 50 personas esperando que les den un plato de comida en una iglesia. Y también escuché a otra que decía: “habría que preguntarles a estas personas si viven acá antes de darles de comer”. Noté esa bipolaridad, esa falta de empatía y pensé si no era una barrera defensiva ante una realidad tan cruel y, de alguna manera, psicotizante. No justifico esa actitud, pero traté de entenderla: imaginarme el por qué ante una necesidad elemental se reacciona así”.

Fotos: Lina Etchesuri /lavaca.org
La cartografía. De un lado de la plaza están las organizaciones sociales más diversas identificadas con cartulinas pintadas a mano. Hay manos que se alzan proclamando “La ciencia funciona”, otra que propone “Defendamos al Bonaparte”, cercana a otra que defiende la saludad pública en general, vecina a otra que reclama reparación para el colectivo travesti trans. Unos metros más allá se ve la cara de Tehuel de La Torre sostenida por su mamá. En esa misma esquina una jubilada sostiene: “La realidad tarde o temprano va a ser como la soñamos”.


Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org
Lo que sube. Sobre la vereda del cine Gaumont un grupo de jóvenes actrices y actores lee a coro y a los gritos un texto escrito especialmente por el dramaturgo Mauricio Kartum. Comunican así:
“La Ley Nacional de Teatro es una ley que definitivamente le cambió la cara a la escena nacional, que la hizo crecer a niveles asombrosos en todo el mundo, que llevó la actividad a cada provincia, que la propició, que ayudó a la instalación de nuevas salas, que le dio cauce a muchos miles de vocaciones que encontraron allí una profesión, un medio de expresión. Y todo con una estructura austera y con fuentes de financiación legítimas.
Hoy, esta camándula siniestra que tenemos por gobierno lo desmantela. Fueron 70 años de lucha, fueron muchas generaciones solicitando, pensando, proponiendo, peleando. Y mucho trabajo luego de gestión para optimizarlo.
Que unos pasmados del libre mercado como Sturzenegger lo propongan no debería sorprender a nadie, es propio de su naturaleza fanática, de su ceguera. Pero que haya allí gente de teatro que ponga la cara, que lo sostenga con su acción o con su falta de reacción, es deplorable.
Leonardo Cifelli (secretario de Cultura de la Nación) y cada uno de los funcionarios cómplices –por acción o por omisión– de este desguace: recuerden que todo lo que sube baja alguna vez. Que a ese tronito al que se han subido, y desde el que saludan ahora con saquito entallado, lo deshace la primera inundación».

Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org
También están las artistas plásticas detrás de una bandera pintada a mano y con manos, y algunas caras famosas –Georgina Barbarrosa, Katjia Aleman, Nancy Pazos– dando entrevistas a las cámaras para explicar lo necesario. Georgina: “Tengo 70 años y estoy acá por mi nieta”.
Hay más, por supuesto, porque lo de hoy es mucho por este lado.
Lo poco. Del otro lado de la plaza está lo poco: detrás de la bandera de la organización Ni Una Menos hay una sucesión de organizaciones políticas que –al fin– se atrevieron a aparecer en la calle y en este marco a través de la ventana abierta por el “género”, por decir rápido y mal lo que allí se nuclea. Encabeza La Cámpora y quizá por eso mismo es imposible escuchar en ese lateral algo que no esté referido a la interna kirchnerista ni oler otro perfume que no sea el electoral. Son menos de tres cuadras que al recorrerlas despiertan el interrogante de si es eso es todo lo que decidieron o pudieron movilizar para este acto.

Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org
Lo inmenso. Sobre las vallas de Callao es otro el significado de Ni Una Menos. Lo dice Mariana, mientras sus dos pequeños hijos sostienen en alto los carteles que prepararon para hoy: “No hay un referente claro de este movimiento y esa es su fortaleza: nadie lo puede negociar. Quien se postula como referente no lo es: vos sos referente, yo soy referente, la que está allá también lo es, como lo es cada organización chica, grande o mediana. Y lo construimos y sostenemos entre todas. Ni una Menos es un grito, un llamado, como lo es cada lucha que hemos dado en este movimiento. Por eso mismo el feminismo no da ni un paso atrás en estos tiempos en que parece tan difícil salir a la calle. Porque es en la calle donde no vamos a perder nada de lo conseguido, pero también donde hay que sostener lo ganado. Lo sabemos. Por eso estamos acá con los hijos, con los jubilados, con los discapacitados, con las amigas, con las vecinas. Todas y cada una sabemos que esta lucha es así: larga, transversal, no sectaria, firme. Lo que tenemos que pensar ahora es que vamos a hacer el miércoles que viene”.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org
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Incendios en Chubut: “Se está quemando nuestra historia”

Hace un mes, después de una tormenta eléctrica, se detectó un foco de incendio en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Con medios aéreos y no sólo terrestres, se hubiese apagado rápido. Hoy, Los Alerces arden. Reproducimos esta nota de las y los Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales. «No fue sólo la sequía, es un Estado irresponsable».
Por Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales.
Foto de portada: Mariano Silvester.
El Parque Nacional Los Alerces es una de las áreas protegidas más bonitas del país. Es un lugar que ha sido cuidado y protegido desde 1937. Un parque que por su belleza paisajística y cuidado tan extremo fue declarado Patrimonio Mundial en junio de 2017.
Este parque, el nuestro, es el único Parque Nacional que cuida y protege la especie arbórea más longeva del mundo, el Fitzroya cupressoides, El Alerce Patagónico, el abuelo como los conocemos desde siempre. Esta especie arbórea habita el bosque andino patagónico desde hace 5486 años aproximadamente.
El Parque Nacional Los Alerces es la única área protegida de nuestro país que protege, entre otras especies, al bosque de Alerce que crece en la zona núcleo del Parque Nacional, en el bosque Valdiviano. Para conocerlo, embarcábamos en Chucao y navegábamos para visitar al abuelo de 2600 años: ahí, en la zona intangible comenzó el incendio, donde conviven Alerces, Coihues, Ñires, Lengas, Cañas Colihues, Huan Huan, entre muchas especies más. Cada árbol, cada arbusto del bosque es un refugio y hogar de diferentes aves, insectos y animales, como el Pudú (el ciervo más pequeño del mundo), el Huemul (Patrimonio Natural), Monito del Monte, Gato Huiña, Gato Montes, Pumas, Chucaos, Pájaros Carpinteros y más y más.

Seccional Lago Verde
Preguntas sin respuestas
Lo más bello de este parque es su gran y variada biodiversidad, ese gran ecosistema prístino, bien equilibrado que se está ardiendo. Hoy se está quemando todo nuestro Parque y nos toca el alma no sólo a los que habitan y trabajan de manera directa en el área protegida, sino que nos afecta a todos.
¿No había ningún avión hidrante o helicóptero que pudiera llegar a ayudar a los pocos brigadistas y guardaparques que están poniendo el cuerpo desde diciembre? Ahora está en llamas la zona Núcleo, el corazón de nuestro Parque Nacional; también la zona de recreación, Lago Verde, Lago Rivadavia. El sector de río Arrayanes ayer comenzó a arder en ambos lados.
Las familias que habitan en el lago están intentando salvar lo que pueden de las llamas.
A nosotros, los locales, nos afecta de manera directa e indirecta.
Nos destruye no solo la temporada, nos destruye el territorio que cuidamos, protegemos y difundimos como un lugar digno de disfrutar y trabajar de manera sustentable. Nuestra calidad de vida se nos está yendo con las llamas. La posibilidad de una vida social, económica, ambiental de manera sustentable se va con cada perdida arbustiva y arbórea en este incendio.
El Patrimonio Mundial Parque Nacional los Alerces hoy arde y es necesario que nos expliquen por qué.
El rayo, lo entendemos, pero la pasividad de los siguientes días luego de la denuncia con presencia de imágenes, ¿cómo lo explican?
¿Cómo se explica la decisión de sólo observar “cómo viene el incendio”, “cómo avanza…”?
¿Cómo no se contó antes con los aviones hidrantes para lugares intangibles sin posibilidad de acceso terrestre?
¿Y por qué no se actuó a tiempo?

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Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

En la foto se ve a la izquierda a Gastón Miño, el más alto, en el momento en el que está por disparar contra Gabriel González (a la derecha de la foto, sin camisa, levantando los brazos para defenderse de la agresión policial).
“Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte” escribió el juez Hugo Decaría al dictar el procesamiento y la prisión preventiva del oficial de la policía porteña Darián Gastón Miño, quien fusiló al vecino de Lugano Juan Gabriel González la navidad pasada. Los y las demás policías que intervinieron en ese operativo quedaron imputados por encubrimiento. Pertenecen a una autodenominada “Unidad Táctica de Pacificación”. El juez además desmintió la versión policial, que para distraer la atención del crimen culpaba a familiares y amigos de Juan Gabriel. Nelly, compañera de Gabriel desde hace 24 años dijo a lavaca: “el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
Por Francisco Pandolfi
El oficial primero de la Policía de la Ciudad Darián Gastón Miño, quien fusiló a Juan Gabriel González el 25 de diciembre de 2025 en la Villa 20 de Lugano, fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por pertenecer a una fuerza de seguridad.
La decisión fue tomada por el juez Hugo Decaría, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 20.
El juez estableció además el sobreseimiento de Nelly Elizabeth Portillo, Dante Gabriel González y Anastasio Néstor Chávez –mujer, hijo y vecino de Gabriel–quienes habían sido falsamente acusados de “homicidio en riña” por la misma Policía de la Ciudad, con obvia intención de desviar la atención sobre el crimen.
El resto de los policías de la Ciudad que actuaron en el operativo que derivó en el homicidio de González fueron imputados por el delito de encubrimiento .
Emanuel Luis Zuccolo representa a la familia y es abogado de Correpi, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional. Dice a lavaca: “En un primer momento la Policía de la Ciudad le comunicó al juzgado que había habido una gresca como de 30 personas, que tenían botellas, palos, que cuando llegaron ellos los atacaron y que ese contexto alguien apuñaló a Gabriel. Eso quedó totalmente desmentido”.

Al día siguiente del crimen ya hubo marchas en Lugano reclamando justicia.
En la resolución judicial se atribuye al oficial Miño haber abusado de su función como integrante de las fuerzas policiales, usar arma de fuego y violar la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad de Buenos Aires. “Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte”, sentencia el juez en un documento de 47 páginas que también informa que en el cuerpo de Gabriel González se encontraron “9 proyectiles tipo postas”.
Agrega el abogado: “Además, la resolución del juez afirma que tanto Anastasio como Nelly todo el tiempo estuvieron tratando de separar a los policías de Gabriel, buscando tranquilizar las cosas y eran los policías quienes atacaban con las tonfas y con balazos de goma. El juez no solo desmiente la versión policial, sino que la da vuelta completamente, diciendo que quienes atacaban sin razón a Gabriel eran los policías”.
Gabriel tenía 45 años. Era pintor, papá de dos hijos (Ángel y Dante) un vecino querido en todo el barrio, como contamos en este retrato que nunca hubiéramos querido tener que escribir y que publicamos hace unas horas
La autopsia fue clave para que el 31 de diciembre el oficial Darián Gastón Miño, de 30 años, fuera detenido en su casa de San Martín por requerimiento de la fiscalía 50 y también para este procesamiento: se demostraron los impactos de postas de goma y golpes recibidos en distintos lugares del cuerpo, pero además presentaba un orificio de entrada de 14 centímetros de diámetro en el epigastrio, debido al impacto a corta distancia de un proyectil de munición múltiple, que le provocó hemorragia interna y externa.

Nelly y Gabriel rodean a su hijo Dante.
Nelly Portillo, pareja de Gabriel desde hace 24 años y mamá de Dante, el hijo que tuvo con Gabriel, le dice a lavaca sobre este paso contra la impunidad policial:
“Estoy destruida en mil pedazos, pero aun así me quedan fuerzas. Estoy viva y soy la voz de Gabriel. Tengo mil cosas para decirle a los responsables, pero lo único que quiero que quede claro es que Gabriel se defendió hasta morir y que todos los responsables van a tener que pagar por lo que hicieron y todo el dolor que nos causaron. Que se pudran en la cárcel”.
La tristeza no le impide seguir denunciando: “Que se sigan viralizando las imágenes, qué el país vea lo que hicieron. Y que los medios de comunicación que mintieron desde atrás de un escritorio salgan a pedir disculpas por decir que éramos tres borrachos más haciendo disturbios. No, no fue así, el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
A dos semanas de aquel mediodía, ninguna autoridad del gobierno de la Ciudad se pronunció todavía sobre el fusilamiento Juan Gabriel González.

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Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Primera marcha de jubilados en el Congreso de 2026. Más policías y fuerzas de seguridad que manifestantes. Carros de asalto, móviles, camiones hidrantes, vehículos celulares, ambulancias. Todo un despliegue inútil que además entorpece el tránsito como los jubilados no podrían hacerlo. La mirada sobre las changas y la economía real. La llegada de personas y familiares de personas con discapacidad frente a la disolución de la ANDIS, y quienes manifestaron contra el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Como siempre en estos tiempos, la arbitrariedad y la fuerza contra quienes menos pueden defenderse, pero siguen decididos a hacerse oír para que las cosas cambien.
Por Francisco Pandolfi
12 móviles de Gendarmería Nacional.
11 móviles de la Federal.
8 móviles de la Prefectura Naval.
31 móviles (inmóviles, quietos) fue el despliegue de las fuerzas nacionales en las inmediaciones de un Congreso otra vez vallado para una movilización de jubiladas y jubilados que no contó con más de 300 personas. El caos en el centro provocado por el propio “protocolo” que ha sido declarado nulo por la justicia.
A esa desproporción se le sumó un centenar de policías de la Ciudad, los únicos que estuvieron del otro lado de la valla, vigilando a quienes manifestaban.
A metros de las vallas, un puñado de policías federales recibe órdenes del único que está vestido con pantalón de vestir y camisa.

Tiene un handy en la mano.
Pero no quiere responder preguntas.
–¿Quién es el responsable del operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Pero con quién puedo hablar que esté ahora acá, que me pueda responder sobre el operativo de hoy?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
¿Pero no hay un jefe de calle, alguien que me responda sobre el operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Cómo te llamás?
–Hernán.
–¿Tu apellido y cargo?
–No importa. Para hablar del operativo tenés que llamar al Ministerio de Seguridad.
El número del Ministerio de Seguridad es 5278-9800.
Atiende la guardia de la recepción: “A esta hora no hay nadie que te pueda contestar”, dice.
La tercera no es la vencida: el contacto con prensa del ministerio también cae en el silencio. No hay respuesta cuando se pide hablar con alguien que explique el operativo.

El cañito que pierde
Del otro lado de la valla, las y los jubilados dan un mensaje claro en este primer miércoles del año: acá estamos, acá seguimos, y acá vamos a seguir estando, cada semana.
También dan otro mensaje: lo que avizoran es mucho peor.
Carlos tiene 73 años es de Avellaneda y dice así: “Sigo trabajando, por supuesto”. Acentúa el “por supuesto”, normalizando la hostilidad. Plomero, albañil, gasista, porque “con 350 lucas es imposible”. Dice que hace 20 días que no tiene ninguna changa para hacer, “lo que da la pauta cómo la gente hace sus propias reparaciones o deja que el cañito pierda, algo que antes no hacía”.
Dice, también, que lo más sale es el laburo de albañilería, del que menos tendría que hacer: “Veo una bolsa de cemento y ya me pongo a llorar, no puedo hacer tanta fuerza, pero no me queda otra”.
Carlos no usa eufemismos, ni adorna sus palabras con un optimismo que a esta altura es difícil de comprar. “Este año va a ser peor”. Argumenta: “Terminamos el año con un decreto que le da más poder a la SIDE para hacer lo que quiera, y eso nos va a traer muchos problemas. ¿Cuánta gente se va a desmovilizar por miedo? Esto es un veneno”.
Carlos está contento, pese a todo, porque para las fiestas pudo reunir a su familia: “Cada uno trajo algo y la pasé con mis hijos y mis nietos. No me van a quitar la alegría de disfrutarlos. Se va a morir mil veces Milei antes que yo tenga que abandonar ese gusto”.
Héctor vive en Belgrano y tiene 75 años. Lleva un cartel colgado de su gorro tipo piluso: “Solo se trata de vivir”. Amplía: “Lo que estamos haciendo es sobrevivir. Yo quiero vivir, y dignamente. Tendría que ser natural, pero no”.
¿Pronóstico para este año?: “La esperanza es lo último que se pierde, pero con este gobierno puede pasar cualquier cosa, no soy optimista”.
¿Algún deseo? “Sólo tengo la ilusión de salir un poquito más, de ver más a mis amigos; de comprarme los remedios; por ahora, lo que tengo no es vida, ¿qué querés que te diga?”.

Los “discas” y los pacientitos
Otro mensaje que deja esta primera marcha de jubiladas y jubilados del año: los miércoles siguen siendo un punto de encuentro para otras luchas, para otros gritos que necesitan ser oídos. Esta vez, se sumaron personas con discapacidad por el anuncio del cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad: el primer paso fue hacerla corruptible; el segundo y último, disolverla).
Se agregaron familiares de personas afectadas por el desmantelamiento que acaba de sufrir el Programa Federal de Cardiopatías Congénitas.
Natalia camina con León, su hijo de 10 años, que tiene una aneurisma en el arco superior de la aorta. “Es un pacientito Garrahan”, dice, con una dulzura que se agranda por el uso de diminutivos. “Todo esto es un retroceso de 15 años de trabajo. Las cardiopatías congénitas son patologías con alta predominancia de la muerte infantil antes del primer añito y el Plan Nacional interviene para que los pacientitos sean intervenidos en tiempo y forma en hospitales de alta complejidad. Al desmantelarse, aumenta la tasa de mortalidad infantil”.
De lo que está hablando es del corazón de los chicos.

Natalia vino desde Burzaco y ahora sigue caminando en la marcha de jubilados y de otras resistencias que contornean la Plaza de los Dos Congresos. “Ahora se aumentará la lista de espera para quienes se tienen que operar del corazón y faltarán los profesionales que coordinaban el área. Las familias ya veníamos tocando puertas, así que imagínense ahora sin el Plan, solo vemos pena y muerte para nuestros hijos”.
No se sabe quiénes se sumarán el miércoles próximo a la movilización, y a seguir exigiendo lo mínimo: una política que no ampute la humanidad.

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