Nota
Ataque a Tiempo Argentino: un testigo clave para entender qué pasó
lavaca conversó con el cerrajero contratado para abrir el diario, quien confirmó que la Policía supervisó su trabajo y habilitó el acceso de la patota al edificio.
lavaca conversó con el cerrajero contratado para abrir Tiempo Argentino, quien confirmó que la Policía supervisó su trabajo y habilitó el acceso de la patota al edificio.

Uno de los integrantes de la patota, la noche del ataque. Foto: Ignacio Yuchark/lavaca
Guillermo José María Carrasco es el segundo nombre de la lista del acta policial que identifica a 15 integrantes de la patota que ingresó al diario recuperado Tiempo Argentino en una noche de terror. Junto a su nombre y datos personal se consigna : “Cerrajero contratado por el señor Martínez Rojas”.
El teléfono suena:
-Hola, Cerrajería.
Lo que sigue es un testimonio que revela el rol policial en la actuación de la patota que ingresó al diario y ocasionó los destrozos.
«El dueño del local»
“Fue el peor día de mi vida”, dice Guillermo José María Carrasco, 27 años, nacido el 22 de mayo de 1989, cerrajero de Munro, Vicente López. “No soy persona agresiva ni mala. Hubo tanta violencia ese día, tanta, que durante dos o tres días no atendí el teléfono. Recién ahora. Tengo mucho miedo, mucho susto. Fue lo peor que me pasó en la vida. No hay manera de describir lo que viví. No hay palabras. Pasé frío, pasé miedo. En un momento pensé que me mataban”.
Carrasco habla con la voz quebrada, en un momento grita, en otro llora. Dice que hace 14 años es cerrajero, que aprendió el oficio de su hermano. Dice que paga sus impuestos, que no está atrasado en ARBA, en AFIP, en nada. Dice que tiene una hija, una “motito”, un “autito”, y que no necesita plata de nadie, que está haciéndose su casa. Dice que no sabe quién tenían la razón y quién no, quién estaba bien y quién mal: “Soy un cerrajero”.
Quiere aclarar: “Nadie me puede señalar por la calle nada. Estoy totalmente limpio. Y ahora que me vengan a decir que soy de una banda… Si siguen hablando así yo voy a perder mi trabajo”.
Este es su relato de esa noche:
“Yo trabajo por Internet. Soy cerrajero las 24 horas. Te buscan por Internet y te llaman. Trabajo poco con clientes. Soy de Munro. Me llama una persona el día anterior y me dice que había que hacer una apertura. Quedamos en que nos encontrábamos en la esquina. Hay como un puesto de diarios, ahí. Cuando llegué había dos patrulleros”.
¿Conocía a la persona?
“No”.
¿Le dijo algún nombre cuando lo llamó o cuando lo encontró en la esquina?
“No”.
¿Qué le dijo cuándo se encontraron?
“Me dijo que ahora iba a llegar la policía con el dueño del local con los papeles. Llegó. La policía miró los papeles, dijo que estaban bien y dijo que estaba todo OK para hacer la apertura. Si la policía me dijo eso, ¿yo qué tengo para oponerme, me entendés? Si no había policía yo no podía hacer la apertura”.
¿A qué hora llegó?
“Eran las 12 de la noche”.
¿El “dueño del local” era Martínez Rojas?
“No sé”.
Sigue: “Le pregunto a los policías: ´¿Está la puerta para abrir?´. Me dicen: ´Abrila´. La policía me dijo eso. No es que yo voy y la abro. Tiene que haber presencia policial”.
Carrasco sigue:
“Hago la apertura y me voy al auto, porque me habían llamado para eso. Entro y me dicen que el trabajo no estaba terminado, que había que cambiar la cerradura. Volví a entrar. La policía me dejó: si ellos me dejaron, ¿por qué no podía estar adentro teniendo que hacer un trabajo? Yo me puse a trabajar confiado. Y cuando me quise ir, estaba lleno de gente abajo”.
Eran los periodistas de Tiempo.

Otro de los violentos que atacaron el diario. Foto: Nacho Yuchark/lavaca
“Querían quedarse con el lugar”
Carrasco: “Lo primero que pensé fue: ´¿Y ahora qué hago?´. Me dijeron: ´No, ahora vas a tener que esperar´”.
Desde afuera lxs trabajadorxs escuchaban cómo estaban rompiendo los elementos de trabajo. “De adentro yo no vi que estaban rompiendo cosas”.
Pero rompieron cosas.
“Yo no lo vi”.
¿Estaban armados?
Misma respuesta.
¿Qué vio, qué escuchó?
“Lo que estaban haciendo era trabar las puertas para que no puedan entrar los de fuera. Porque, supuestamente, era de ellos la fábrica y la querían cuidar. Yo no sé si es así o no. Es lo que escuchabas. Escuchaba que querían quedarse con el lugar”.
Dice que su principal temor comenzó cuando los periodistas entraron. “Eran como 50 personas. ¿Cómo les explicaba que era cerrajero? Yo estaba asustadísimo. Yo pensé que esa noche me mataban. Los que estaban afuera, los que estaban adentro. No confiaba en nadie, quería irme a casa y no me dejaban. Tiraron gases, de todo, me asusté y me fui a esconder arriba”.
En su relato hay ciertas lagunas, propia del aturdimiento que lo deja al borde del llanto: dice que salió corriendo y que se “salvó” porque corrió y se metió debajo de un camión. “Dios me protegió de que no me vieran: ¿cómo les decía que yo era sólo un cerrajero?”.
Carrasco aclara constantemente: “Yo no soy de ninguno de los dos lados. Soy cerrajero. No soy mafioso, no me dedico a nada raro. Lo único que quiero es estar tranquilo”. Grita: “Lo único que quiero es poder seguir con mi vida, estar con mi hija, con mi familia. Hace tres días que no puedo atender el teléfono porque no puedo trabajar. Estoy asustado. Tengo miedo de todo”.
Llora, se lo escucha: “Yo no quiero meterme en conflicto con ninguna de las dos partes porque quiero volver a mi vida normal. Pero nunca más vuelvo a hacer una apertura judicial. Nunca más confío en nadie, aunque me diga que está la policía afuera”.

La policía busca a parte de la patota que escapó por los techos. Foto/Ignacio Yuchark/lavaca
“Al que tienen que agarrar es al boludo del empresario”
lavaca llamó a todos los mencionados en el acta policial que se redactó en aquella tremenda madrugada. La mayoría de los teléfonos que allí constan son números ficticios. De las tres respuestas obtenidas, la de Carrasco es la única que detalla su rol. Las otras dos:
En el caso de Juan Zacarías Sosa- que aparece en boletines oficiales del 2008 con apercibimientos por estafa- hubo una respuesta de WhatsApp luego que el celular consignado sonara sin cesar. “Equivocado. Chau”,
En el caso de Mauro Mauricio Caña, el que responde dice ser su hermano . Dice: “Mi hermano está laburando en una empresa de seguridad y dijo que tenía que ir a cuidar una radio. Era una changa, nada más. Al que tienen que ir a agarrar es al boludo del empresario”
¿Martínez Rojas?
“Ese. Ese boludo está jugando con la necesidad de la gente”.
Los delitos
La lista de los consignados en el acta la encabeza Juan Carlos Blander, argentino, domiciliado la provincia de Formosa. Según la nota del periodista Juan Diego Britos, Blander es dueño de la empresa de seguridad Control Star Service, encargada de controlar accesos en grandes recitales. En 2012 atropelló y mató a Juan José Aguerre, de 60 años, que trabajaba en la estación de servicios El Yacaré, en Formosa
El acta consigna que la policía dispuso la constatación telefónica de domicilio de todos los identificados y que los notificaron para que se presentaran mediante abogado dentro de las 48 horas. Mariano Martínez Rojas se presentó hoy con la abogada María Laura Paonessa, quien fue defensora del exsargento Sergio Pablo Barber, condenado por fusilar al joven Rodolfo Poroto Zapata en Zárate.
María del Carmen Verdú, abogada de CORREPI y de lxs trabajadorxs de Tiempo, explica la lista de nombres que consta en el acta: “No están todos porque hay varios que se escaparon por los techos, pero a los que quedaron adentro del edificio se le tomaron los datos personales. Pero ahí la fiscal (Verónica Andrade, de la Fiscalía Contravencional N°6) hizo algo que no suele pasar cuando levantan a cualquiera en la calle: no ordenó llevarlos a la comisaría en tanto se hacía la constatación de domicilios. Todo lo hizo verbalmente y en el mismo lugar, y ni siquiera se les constató el domicilio porque los tipos se negaron a dar un teléfono de contacto para que verificaran los datos que constan en el acta”.

María del Carmen Verdú, abogada de la cooperativa Por Más Tiempo y referente de Correpi, con el comisario a cargo del operativo, en la madrugada del ataque / Foto: Ignacio Yuchark/lavaca
“El objetivo era impedir la salida del diario”
Verdú resume cuál es el estado de situación hoy: “El edificio está controlado por los trabajadores como estaba antes. Eso no se modificó. Lo que hicimos fue presentar la querella, que firmaron los trabajadores de Tiempo representados por el secretario y presidente de la cooperativa, una delegada de Radio América y las tres personas que estaban en el edificio al momento del ataque. Estas tres personas fueron víctimas de delitos específicos como lesiones y amenazas, por eso se presentan a título individual”.
¿Qué plantean en la querella? “Acá no hay solamente usurpación y daño, que además es daño calificado porque afecta todo el servicio de comunicación informática, que es un agravante específico del inciso 6 del artículo 184. Acá también hay otros delitos:
- Interrupción de las comunicaciones;
- Interrupción del funcionamiento de un medio de prensa: en este caso, dos;
- Lesiones calificadas, porque fueron cometidas por más de dos personas y para consumar otro delito, porque el chico discapacitado fue apaleado;
- Amenazas coactivas respecto de los otros dos trabajadores que estaban en el diario.
Por lo tanto no es competente la justicia de la Ciudad, sino la justicia nacional. Tal como lo prevé el procedimiento de la justicia de la Ciudad, nos van a convocar a una audiencia junto a las demás partes -defensa y fiscalía- para discutir la competencia”.
Verdú señala que en la carátula de la causa contra Martínez Rojas faltan enumerar delitos. “La fiscal no está investigando lesiones porque dice que no están acreditadas. Al pibe discapacitado lo agarraron a patadas. Le llevamos radiografías del Hospital Rivadavia. También está el tema de la custodia de los bienes por parte de los trabajadores. En la fiscalía siguen emperradas en que nada más hay usurpación y daños porque al no haber ido al lugar, al no haber tomado contacto con damnificados y al manejarse con los soplidos policiales por teléfono, es lo que tienen. Nosotros ampliamos imputación a otros delitos, a lo que agregamos robos, porque hay cosas que faltan, como el disco rígido del servidor, cosas personales del locker, que fueron todos violentados”.
¿A qué huele este ataque?
No huele. Tengo absoluta y total certeza: esto fue un intento desesperado de impedir que el diario siga saliendo. Y no hay ninguna duda, por las características del ataque. Estos tipos no entraron simplemente a romper lo que fuere, sino que además la violencia se ejerció de manera selectiva sobre los lugares que más importancia tiene para la transmisión de la radio y la edición del diario. Una cuestión fundamental en cualquier diario es que todas las computadoras estén conectadas en red. Bueno: lo primero que hicieron fue arrancar los cables de red. Lo segundo, fue reventar el servidor de Internet. Incluso cuando rompieron la mampostería fue para llegar a los lugares donde estaban los elementos de trabajo.
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.
Ley de explotación laboral
Conste en actas

lavaca.org
Fotos: Lina Etchesuri y Tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 12 del mediodía el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) hizo su ingreso a la Plaza de los Dos Congresos con una columna poderosa con mix de gremios de la CTA y los más combativos de la CGT.
A las 12:50 se fueron.

El Congreso desde la plaza. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
En ese momento las columnas de movimientos sociales –Libres del Sur, Movimiento Evita, UTEP, MTE– se adelantaron para ocupar el lugar, sobre Yrigoyen pasando Solís, frente al vallado.
A las 13:40 las banderas del Evita comenzaron el éxodo.
En ese momento comenzaron a oírse más los megáfonos de los partidos de izquierda que se agolpaban sobre Rivadavia, casi esquina Callao, frente al vallado.

La izquierda llegó y se fue, para esquivar a los clásicos Encapuchados con Mochilas Nuevas. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
A las 14 irrumpió la banda Cuatro Encapuchados con Mochilas Nuevas que no formaban parte de la movilización. Tiraron unas piedras, quemaron unos cartones.
A las 14:07 el camión hidrante empezó a rociar todo lo que tenía delante.
A las 14:11, los partidos y las organizaciones de izquierda comenzaron la retirada.
A las 15 sólo quedaba un pequeño grupo, algunos jubilados y mucha –mucha– policía, que no dejaba transitar ni a vecinas del barrio que iban a comprar remedios.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.orgi
A las 17 la plaza estaba desolada, a excepción de un pequeñísimo grupo cantando Ska-P.
“Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo.
Un juego bien pensado en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar. Baila hermano el vals del obrero.”

Memorias de la Ley Banelco. Esta vez las transferencias se realizaron con éxito. Foto: tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 22.35 el proyecto de explotación laboral se convirtió en ley.
Hasta Dios tuvo un mal día: fue este.
PD) La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) contabilizó 122 personas heridas y cuatro detenidas, la gran mayoría reprimida cuando se manifestaba en el Obelisco, a las 10.30 de la mañana, contra los despedidos de la fábrica de neumáticos FATE.

Al irse la gente, nuestra fotógrafa Lina Etchesuri saca fotos de los volantes. Abajo el resultado.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
Nota
MU 210: La batalla final


El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?
Las notas de esta edición:

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez
¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano
¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Carla Soggiu: La impunidad avanza
Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy
¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini

Crónicas del más acá: Al trote
POR CARLOS MELONE

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas
La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel
Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini

Sin protección: Ley contra el Acoso y después
Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes
Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa
A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo

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